Hello my dear friends! Acabo de deshacer la pequeña maleta que traigo, y lo que primero que hago es acordarme de vosotros :D Pues hala, aquí tenéis un nuevo capítulo ;) Como me quedaba muy corto, he decidido hacer 2x1... Anda, ¿eh? ¡Estáis de suerte!
Guardo mi teléfono móvil tras dejar el mensaje en el grupo. La verdad es que tengo ganas de contar todo lo que he descubierto en la reunión de esta noche. No nos está siendo nada fácil a Rebeca y a mí desplazarnos por la ciudad sin que nos sigan algunos curiosos y periodistas. Pero todo forma parte del plan: confío en Chris, y si él dice que ésta es la primera parte del plan…
Me detengo de bruces al ver la puerta de mi apartamento entreabierta. Maldita sea. Cojo mi pistola y le quito el seguro. Alguien ha estado, o está, dentro. ¿Quién puede ser? Y la respuesta me viene de inmediato: Umbrella. Me muerdo el labio nerviosa. ¿Qué debo hacer?
Me coloco junto a la puerta y espero unos segundos por si escucho algo. Se oye el sonido lejano de los televisores, los coches pasando por la calle… y poco más. No parece haber nadie en el apartamento. Le doy una patada fuerte a la puerta y entro apuntando en todas direcciones.
Todo es un auténtico desastre: fruta tirada por el suelo, cuadros, jarrones y fotos hechos pedazos, montones de papeles y libros desparramados… Dios, ¿qué coño ha pasado aquí?
No bajo aún mi arma. Podrían estar en cualquier parte. Dejo a un lado el desordenado salón y la caótica cocina y me dirijo hacia mi habitación. Cruzo la puerta rápidamente y no encuentro a nadie… aunque es casi imposible caminar. Todos los cajones y sus contenidos están por el suelo. Hasta la cama está del revés. Desde luego que esta gente están buscando algo… pero ¿qué?
Nos tienen vigilados. No quieren que hablemos. Si no pueden capturarnos, van a intentar aislarnos. Pueden cerrar hasta las aduanas para que no huyamos…
¡El pasaporte! Me tiro al suelo y empiezo a buscarlo por entre el montón de papales, bragas, sujetadores, vestidos y demás que hay por el suelo. ¡Maldita sea! ¡No está por ningún lado! Vuelvo al salón, y busco por cada rincón, pero no tengo suerte.
Se lo han llevado…
Debo poner en aviso al equipo. Saco mi teléfono mientras me acerco a la puerta y la cierro. No quiero más sorpresas por hoy. Llamo a Chris sin pensarlo. Ya tendré tiempo de poner a los demás al corriente.
-Hola Jill. ¿Qué tal? –me saluda Chris nada más responder. Le oigo jadear un poco, como si estuviera corriendo. Espero que no le haya pasado nada.
-Chris… tenemos un problema.
-¿Qué ha pasado?
-Han estado aquí… -me detengo unos segundos… No sé por dónde empezar -. Los de Umbrella han puesto mi casa patas arriba buscando algo…
-¿Te han quitado algo?
-El pasaporte.
Chris no dice nada durante unos instantes, pero le oigo suspirar al otro lado. A partir de ahora, va a ser una pura cuestión de vida o muerte. Sé que vamos a tener que luchar mucho si queremos seguir adelante con todo esto.
-No te muevas de tu piso. Voy hacia allí. Utiliza todas las medidas de seguridad que conozcas para evitar que vuelvan. Te aviso cuando esté allí.
Y me corta sin darme tiempo a decirle nada más. Si viene hacia aquí, lo mejor será que recoja las cosas más importantes y me las lleve conmigo. No creo que pueda seguir viviendo aquí ahora que sabemos que Umbrella nos está persiguiendo. Creo que lo mejor será que nos reagrupemos todos y nos vayamos juntos a otro lugar donde no nos puedan localizar tan fácilmente.
Se lo diré a Chris cuando venga. Arrastro el sofá hacia la puerta y la bloqueo. Si alguien quiere entrar, tendré tiempo suficiente para saberlo y prepararme. Corro hacia mi cuarto apresuradamente y cojo mi mochila del armario, donde toda la ropa está amontonada y arrugada. No sé cuánto tiempo me quedará hasta que llegue Chris, así que sólo me llevaré lo esencial.
Cojo la linterna de la mesita de noche y apago la luz. Si siguen vigilando, no quiero darles más pistas. Meto a la bulla alguna ropa interior y algunos pantalones y camisetas. Mierda. También necesitaré zapatos. Pero de eso puedo encargarme en otro momento. Vuelvo al salón apagando todas las luces que encuentro a mi paso y me acerco a uno de los cajones, donde guardo un juego de ganzúas.
Imprescindibles. Me pueden venir bien en cualquier momento. Casi me resbalo con un plátano al inspeccionar la cocina por si encuentro algo que me sea de utilidad. Cojo mi pistola y me quedo esperando junto al sofá. Consulto el reloj cada dos por tres; el tiempo pasa muy lento.
Y cuando me parece que llevo esperando casi una hora, escucho unos suaves golpes en la puerta. Apunto con mi pistola mientras avanzo lentamente. Me acerco a la mirilla, y compruebo aliviada que es Chris.
-Jill, soy Chris. Abre –le oigo susurrar al otro lado. Estoy tardando mucho en abrir, pero todas las precauciones que tome… son pocas.
-Un momento –respondo mientras aparto el sofá con bastante esfuerzo.
Abro la puerta lentamente y alumbro el rellano. Chris está apoyado en el quicio esperándome. Al verme, y para mi sorpresa, me da un abrazo. Se me cae la linterna de la impresión. Joder, cuánto echaba de menos su contacto… Últimamente no hemos tenido demasiado tiempo para nosotros.
-¿Estás bien? –me pregunta preocupado apartándose un poco, pero sin separarse mucho -. Cuando me llamaste y me lo contaste… No quiero ni pensar qué habría pasado si tú hubieras estado dentro.
-Posiblemente habría mandado a esos tipos a la mierda… -bromeo intentando quitarle hierro al asunto. Chris me sonríe un poco tenso y se separa definitivamente de mí. Y buena parte de mi ser se siente disgustado.
Me hago a un lado para dejarle entrar. No necesitamos gritar por el pasillo y a los cuatro vientos que unos capullos han puesto mi casa como una pocilga. Chris avanza unos pasos y suelta un silbido cuando ve cómo ha quedado el salón. Voy alumbrando con la linterna conforme avanzamos.
-Malditos cabrones… -murmura en tono despectivo -. Ya no estamos seguros en ningún lugar que conozcamos. Posiblemente ya hayan puesto las casas de los demás patas arriba… Tenemos que reagruparnos y buscar un lugar seguro.
Y me quedo sorprendida. Parece que tenemos telepatía.
-Iba a proponerte exactamente lo mismo –comento cuando Chris vuelve sus pasos hacia la salida… y vuelve a sonreírme, pero esta vez de manera más sincera. Se produce un incómodo silencio interrumpido por un carraspeo suyo.
-¿Llevas todo lo necesario?
-Bueno… faltan algunas cosas, pero lo esencial está aquí.
-Genial. En ese caso… pongámonos en marcha. Vamos a pasar primero por mi apartamento. Ya he avisado a todo el equipo. Hemos quedado en casa de Barry a las ocho. Coge tu coche. Puede que lo necesitemos también.
Los problemas no paran de multiplicarse. También han estado en mi casa. Cuando llegué me lo encontré todo manga por hombros. Afortunadamente, no se llevaron nada de valor. Malditos cabrones. Nos han pillado con la guardia baja… y eso no me gusta absolutamente nada.
Tras recoger lo más importante, y al igual que Jill, me despedí para siempre del que ha sido mi hogar durante los últimos dos años. Ya no puedo volver allí después de la masacre que Umbrella ha realizado en mi antiguo piso. Si regreso soy hombre muerto. Lo más seguro es que tengan puesta vigilancia por si decidimos volver.
Conduzco a buen ritmo por la avenida que lleva a la casa de Barry. Jill me sigue unos metros por detrás. Miro por el retrovisor. Ningún coche extraño nos ha seguido desde que salimos de casa. No sé si eso es buena o mala señal.
Detengo poco a poco la velocidad hasta pararme frente a la casa de mi compañero. No hay nadie por los alrededores. Mejor. Lo último que necesitamos son espectadores de lujo. Consulto mi reloj rápidamente. Son casi las diez de la noche. Poca gente va a haber ya en la calle.
Espero a que Jill pare su vehículo y bajo del coche. Echo un último vistazo a la calle antes de dar unos pasos hacia la puerta de la casa de Barry. No sé si Rebecca ya estará allí. Brad salió huyendo por patas en cuanto abandonamos su apartamento. Tampoco me sorprende.
Pego un par de veces y miro a Jill.
-Tenemos que empezar a actuar cuanto antes. Cada vez se están acercando más –le digo sacando mi pistola. Jill también coge la suya. No queremos más sorpresas.
El pomo de la puerta empieza a girar y levantamos las armas a la vez. Y entonces, el serio gesto de Barry aparece apuntándonos también. Jill y yo bajamos las armas lentamente.
-Lo sentimos, Barry. Motivos de seguridad –bromeo guardando la pistola -. Ya hemos tenido bastante fiesta por hoy.
-Me lo imagino… Vamos, pasad. Sois los primeros en llegar.
-¿Y Rebecca? –pregunta Jill con un tono de voz preocupado.
-Ya tendría que estar aquí –contesta Barry rascándose la barbilla. Dejo pasar primero a Jill -. La llamé en cuanto recibí el aviso de Chris, y me dijo que venía hacia aquí… Espero que no le haya pasado nada.
Me quedo en silencio mientras paseo por la casa observando detenidamente las fotografías y los cuadros. Es raro no escuchar a las pequeñas Polly y Moira corriendo y jugando por la casa. Imagino que Barry las habrá mandado lejos de todo el peligro. Si Umbrella llega a coger a su familia… me temo que esta vez la falsa amenaza de Wesker sería verdad.
-¿Os apetece algo de beber? –nos pregunta Barry cuando entramos en el salón.
-Agua, por favor –responde Jill antes de sentarse en el sofá -. Estoy sedienta.
-Yo también, Barry.
Mi amigo asiente y abandona la sala de estar. Me siento junto a Jill y nos quedamos en silencio. La observo. Está muy seria, y no para de mirar constantemente por las ventanas. Sé que está preocupada por Rebecca.
-Tranquila… Llegará –le digo para tranquilizarla. Le pongo suavemente una mano en la rodilla… y para mi sorpresa me coge la mano. La aprieta dándome las gracias y nos quedamos en silencio de nuevo.
Oigo los pasos de Barry acercándose. Me separo lentamente de Jill justo en el momento en el que nuestro compañero llega al salón con los vasos de agua. Los deja sobre la mesa y se sienta al lado de Jill. Cojo mi vaso y me lo bebo casi de un trago. Barry nos observa bastante preocupado.
-Contadme qué demonios ha pasado… -insiste cuando terminamos de beber -. He mandado a Katie y a las niñas a casa de su hermana en Nebraska. No quiero que se vean involucradas en esto…
-Es lo mejor que has hecho –le anima Jill dándole una palmada en el hombro -. Los de Umbrella se están dedicando a allanar las casas de los S.T.A.R.S. Ya lo han hecho con la mía y con la de Chris… Quién sabe si han ido a alguna más.
-Joder… esto se está poniendo muy feo –comenta Barry levantándose del sofá y echando una mirada por la ventana. Parece que sigue sin haber rastro de Rebecca. ¿Deberíamos buscarla? -. ¿Se han llevado algo?
-De mi casa nada… pero a Jill le han quitado el pasaporte –respondo con tranquilidad. Jill asiente a mi lado, y Barry se queda boquiabierto. Sé que era una de las últimas cosas que esperábamos… pero nos llevan cierta ventaja.
-Maldita sea… Nos quieren dejar encerrados en el puto país.
-Eso parece –comenta Jill distraída. Consulto mi reloj. Lo de Rebecca empieza a ser preocupante. Jill nos mira alternativamente a Barry y a mí -. Bueno… ¿y cuál es el plan?
-Brad queda descartado –respondo rápidamente negando lentamente. Toco distraídamente el pen drive con la información que me ha conseguido. Espero que haya algo útil -. Ya sabemos que no quiere involucrarse en nada de esto… Así que estamos nosotros cuatro.
-Y espero que no seamos tres… -murmura Barry sin dejar de mirar por la ventana.
-Tenemos que conseguir información sobre la corporación, cualquier cosa que demuestre que ha estado implicada en los incidentes…
-¿Y cómo se supone que vamos a hacer eso? –pregunta Jill arqueando una ceja y bastante sorprendida. Sí, ya sé que suena a locura.
-No… adelantemos acontecimientos –contesto levantando las manos y dando unos pasos hacia mis compañeros -. Lo primero es buscar un lugar seguro desde donde poder actuar.
-¿Y ese lugar es…? –me interrumpe Barry cruzándose de brazos.
Nos quedamos en silencio, pensando. ¿Dónde podríamos escondernos durante el tiempo suficiente para planificar todo lo que vamos a hacer? Nuestros domicilios están completamente descartados, así como edificios públicos. ¿Y las casas de nuestros antiguos compañeros?
Trago saliva con dificultad. Me da mal rollo estar en un lugar que sé que ha pertenecido a alguien que conozco… pero no tenemos muchas más opciones. Estoy convencido de que a los Umbrella no se les ha ocurrido mirar en los apartamentos de los que fallecieron en la mansión.
-¿Qué os parece alguno de los pisos de nuestros… compañeros? Creo que allí no se les ocurrirá mirar –propongo sin estar del todo convencido, sobre todo porque no sé cómo se lo van a tomar.
-¿No hay otra opción? –responde Jill con algo de duda. Sé que le hace la misma gracia que a mí… pero ahora mismo no podemos hacer otra cosa.
Barry no dice nada, pero en su gesto puedo notar que está considerando seriamente la opción.
-Chris tiene razón… en parte. Los de Umbrella están ahora centrados en capturarnos, ya sea vivos o muertos… Desde luego que donde menos seguros estamos es en nuestras casas… Por mí… no hay problema… Creo que ellos estarían de acuerdo.
-¿Jill? –llamo su atención mirándola. Es la única que aún no se ha manifestado, pero su gesto me indica que tiene algunas dudas. Todos las tenemos, de un modo u otro. Sin embargo… siento que tenemos que hacerlo.
-Bueno… sé que no podemos quedarnos de brazos cruzados… y si ése es el primer paso… Adelante.
-La casa de Forest está alquilada por un par de meses… -les informo encontrando rápidamente la solución -. Podemos quedarnos allí hasta que la situación se normalice.
-De acuerdo. Vamos entonces.
Asiento dedicándole una cálida sonrisa. Qué distantes hemos estado últimamente por todo el circo mediático que ha montado Irons… Espero que dentro de poco las cosas se normalicen, y podamos volver más o menos a la normalidad. Incluso he cortado un poco el contacto con Claire…
Nos interrumpe unos sucesivos golpes en la puerta. Nos miramos y enfundamos nuestras armas mientras corremos por el pasillo hacia la puerta principal. Jill y yo nos situamos a cada lado de la puerta, y Barry justo enfrente. Los golpes siguen sonando cada vez más seguidos y fuertes.
-¡Chicos! ¡Deprisa! –exclama la voz de una mujer al otro lado. La reconozco al instante. ¡Es Rebecca!
Barry abre la puerta de inmediato. Rebecca está al otro lado con una mochila a cuestas. Hay también una bicicleta arrojada en el suelo con las ruedas aún en movimiento. Rebecca jadea constantemente, y parece muy preocupada por algo. No para de mirar hacia atrás.
-¡Dios mío! –exclama Barry suspirando de alivio -. Nos tenías muy preocupados… ¿Qué te ha pasado?
-¡No hay tiempo! ¡Tenemos que irnos ya! –exclama Rebecca muy nerviosa. Me huele a problemas.
-¿Qué ocurre, Rebecca? –le pregunta Jill acercándose un poco más a la chica.
-¡Son ellos! ¡Vienen hacia aquí!
Y justo en ese momento oigo el sonido de unas balas que impactan cerca de nuestras posiciones.
Xaori: Querida amiga, sin tus comentarios y tus ánimos, y por supuesto tus actualizaciones, la semana sería mucho más larga de lo que es jeje. Decidí lo del pasaporte como "excusa" para que Jill se quede en Raccoon City, aunque más adelante se verá que no es el único motivo... Y bueno, Brad en su línea; sólo le faltó salir con un spray anti violadores para que lo dejaran tranquilo jajaja Hubiera sido lo más xD Así que nada, espero que tengas una buena semana :D
TheLastHokage: Muchísimas gracias a ti también por los comentarios. De verdad, no sé qué haría sin todos vosotros. La verdad es que creo que Claire tardó demasiado en ir a buscar a Chris después de estar tanto tiempo sin saber de él... pero bueno, creo que así también nos la meten como una superviviente. Espero que hayas disfrutado del capítulo... ¡y yo estoy ansiosa por conocer el final de tu genial historia!
Pues nada, lo dicho. Tengo por ahí al RE7 esperándome... pero ya le daré caña. ¡Vosotros no! A leer mi fic jiji ¡Hasta la próxima semana!
