¡Hola! ¿Qué tal lo lleváis? Pues nada, os dejo otro capítulo. ¡Disfrutadlo!
Oigo los disparos, y de pronto caigo al suelo, arrastrada por un cuerpo. Me deslizo por el suelo y choco contra un árbol. Me incorporo rápidamente mientras veo un camión detenerse junto a mi coche. Maldita sea. Trastabillo un poco al correr y voy directa hacia la puerta, donde Chris ayuda a Rebecca a entrar.
Cierro la puerta en cuanto cruzo el umbral, y de inmediato los disparos hacen saltar astillas por todos lados. Barry y Chris empujan un gran armario para colocarlo sobre la puerta. Rebecca se acerca a la ventana y dispara con su pistola. Me acerco a su posición y disparo también para distraer a los tipos.
Son seis. Tres corren hacia la entrada, dos están junto a nuestros coches, y otro está hablando por lo que parece ser un walkie. Y entonces observo con horror cómo están pinchando las ruedas del coche de Chris y el mío.
-¡Maldita sea! ¡Están inutilizando los coches! –exclamo por encima del sonido de los disparos. Chris y Barry han conseguido bloquear la puerta. Jadean constantemente mientras se apoyan en la pared recuperando el aire.
-No importa… -responde Barry quitándole el seguro a su arma -. Vamos a por mi coche. Está en la parte trasera. ¡Rápido!
En ese momento vemos cómo están intentando acceder al interior sin demasiado éxito. Lo que no sé es cuánto tiempo aguantará el mueble.
-¡Han bloqueado la puerta! –exclama uno de ellos al otro lado.
Chris me pone una mano en el hombro y me hace un gesto para que continuemos. Me coloco bien la mochila en el hombro y sigo a mis compañeros por el pasillo hasta llegar a la cocina en el momento en el que una especie de explosión casi me hace perder el equilibrio. ¡Han volado la puerta! ¿Tienen un lanzacohetes o algo parecido?
-¡Vamos, rápido! –grita Chris mientras Barry abre con el hombro la puerta que comunica la cocina con el patio trasero.
Sigo escuchando los pasos a nuestras espaldas, a muy poca distancia. Joder, no sé si vamos a llegar a tiempo. Llego en último lugar al patio, y veo cómo Barry se sube a un muro de unos dos metros de un salto. Le tiende una mano a Rebecca para ayudarla a subir. Yo aún estoy bastante lejos.
-¡Están escapando! –exclama un tipo volviendo a disparar.
Corro en zigzag y me giro apuntando a uno de los tipos que asoma por la puerta. Paso junto a Chris, que se ha unido a mis disparos. Veo cómo uno de sus tiros impacta de lleno en la cabeza de uno de ellos. Me hace un gesto para que siga adelante, y no le discuto la orden.
Me acerco al muro y salto cogiendo la mano que Barry tiene tendida. Me elevo en el aire justo en el momento en el que noto que me suelta la mano. Consigo agarrarme por los pelos al borde. Subo sin dificultades, y entonces observo con horror a mi compañero: Barry está sangrando por el hombro izquierdo. ¡Le han dado!
-¡Barry! ¿Estás bien? –le pregunto olvidándome por completo de la huida. Joder, lo único que nos faltaba era esto.
Le veo apretar los dientes y a Rebecca disparar para distraer a los que aún quedan. Chris sigue abajo, y me preocupa que pueda pasarle algo. Barry me pone algo en la mano. Las llaves de un coche. Su coche. No tardo en localizarlo justo enfrente de mi posición.
-Ve y arráncalo… -me ordena apuntando hacia uno de los capullos que está escondido en la cocina.
Oigo a lo lejos una sirena. La policía… Si no salimos pronto de allí, nos cogerán… y con las ganas que nos tienen últimamente… Asiento y bajo del muro dejando que mis compañeros distraigan a los de Umbrella el tiempo suficiente como para largarnos cagando leches.
En apenas cinco segundos ya estoy llegando al coche. Abro la puerta casi de un tirón y lo pongo en marcha con una leve sacudida. Suerte que el vehículo parece estar en un estado muy bueno. Mis compañeros, al oír el motor en marcha, empiezan a bajar del muro a toda velocidad.
Me bajo del asiento del conductor y dejo que Chris se haga cargo de él. Apunto hacia el muro mientras Rebecca pasa por mi lado y se une a mí. Barry avanza sujetándose el hombro y con terribles gestos de dolor. No sé si vamos a tener tiempo… Las sirenas cada vez suenan más cerca, como si estuvieran en la calle de al lado.
Disparo a uno de los tipos que asoma la cabeza sin percatarse de que le estamos apuntando. Rebecca se acerca a Barry y le ayuda a avanzar los últimos metros. Disparo dos, tres veces… y mi cargador se queda sin balas… y el resto los tengo en la mochila.
Me doy la vuelta justo cuando Barry está entrando en la parte trasera del coche junto a Rebecca. Doy la vuelta al coche y me sitúo en el asiento del copiloto, junto a Chris, que no tarda ni un segundo en salir de allí. Sentimos el impacto de algunas balas justo cuando doblamos a la derecha en la avenida y nos cruzamos con dos coches policías que, con toda probabilidad, van hacia la casa de Barry.
Me pongo la mochila en las rodillas y saco un par de cargadores. Miro por el retrovisor. Rebecca está vendando la herida de Barry. El impacto de la bala le ha llenado toda la camiseta de sangre. Suerte que Rebecca está más puesta que yo en primeros auxilios, aunque creo que me las podría haber apañado bastante bien.
Estamos en silencio. Nadie habla. Chris mira constantemente por el retrovisor por cada calle que pasamos. Yo tengo mi arma preparada. Sé que estos tipos no se han dado por vencido. No sé exactamente dónde está la casa de Forest, pero creo recordar que cerca de la zona industrial, en la zona norte de la ciudad. Es decir… en la otra parte.
-¿Qué le ha pasado a Barry? –pregunta Chris nervioso y tenso mientras detiene el coche en un semáforo en rojo. Todo ha sido tan confuso que apenas hemos tenido tiempo de prestar atención a todos los detalles.
-Le han disparado –responde Rebecca terminando de vendar la herida -. No puedo atenderla como es debido hasta que estemos tranquilos… Pero al menos esto detendrá la hemorragia.
-Bien… Escuchad… -Chris deja de hablar mientras pone el coche en marcha -. ¡Mierda! ¡Ya están aquí!
Chris acelera, y eso me pilla por sorpresa. Me voy hacia atrás chocando con el respaldo. Miro por el espejo. El mismo coche negro que nos sorprendió en la casa de Barry nos persigue a pocos metros… y la policía viene también por detrás.
Maldita sea. Si no queríamos un problema, tenemos dos. Me agacho justo cuando veo que los tipos empiezan a disparar. El coche se desplaza a la derecha, y oigo los cristales romperse. Me quedo apoyada en el respaldo mientras bajo la ventanilla.
-¡Jill, cámbiame la posición! –exclama Chris mientras avanzamos rápidamente por una avenida.
Tardo unos segundos en procesar lo que me ha dicho, pero entonces reacciono. Paso por delante de Chris y me sitúo al volante mientras él se coloca a mi lado. Agarro el volante y acelero al máximo cuando los tipos nos han recortado la distancia considerablemente.
Veo que arrasan con todos los coches que encuentran a su paso, sin importarles absolutamente nada. Y lo peor de todo es que la policía no parece poder controlar la situación… Lamentable. Miro por el retrovisor. Los tipos van equipados con metralletas, y están intentando disparar a las ruedas.
Giro a la izquierda saltándome un stop. Suerte que no venía nadie de frente. El corazón me late con violencia al ver dos coches policiales avanzar hacia nuestra posición. ¿Y ahora qué? No sé si el hueco que hay entre los dos vehículos es suficiente para pasar… Tengo que intentarlo.
-¡Sí! ¡Le he dado en una rueda! –exclama Chris a mi lado. Está asomado por la ventanilla disparando a nuestro perseguidor.
-¡Agarraos! –grito pisando el acelerador a fondo.
Escucho a Barry refunfuñar, pero todos mis sentidos están puestos en lo que tengo por delante. Aprieto los dientes y sigo avanzando con las pulsaciones a mil por hora. Los coches continúan con su marcha. Ya puedo hasta distinguir la cara de pánico que debo tener yo en los conductores de los otros coches.
-¡Jill! ¡Cuidado! –oigo gritar a Chris a mi lado.
Sigo acelerando y cierro los ojos sabiendo que nuestra huida posiblemente haya llegado a su fin. Noto una leve sacudida por mi izquierda. Salto un poco en el asiento… pero el coche sigue avanzando. Abro los ojos. Hemos pasado… ¡Lo hemos conseguido!
Doy un golpe al volante y suspiro aliviada. Bajo un poco el ritmo de la marcha mirando por el retrovisor cómo la policía se ha quedado atrás, posiblemente deteniendo a los conductores del otro coche.
De pronto, recibimos un fuerte impacto. Mi cuerpo va hacia delante y hacia atrás varias veces. Pierdo la noción del tiempo. No tengo ni idea de qué es lo que ha podido pasar. Cuando parece que llevamos una eternidad girando, todo se queda en silencio, interrumpido por las voces de mis compañeros y la mía propia.
Me duele un montón la pierna izquierda. No puedo moverla. Estoy bocabajo. Apenas puedo ver y hacer nada. Escucho las quejas de Barry. Oigo una puerta abrirse a mi lado, y cómo entra algo de claridad. Miro hacia mi derecha. Chris ha conseguido salir al exterior.
-¡Chicos! ¡Decid algo! –exclama el propio Chris arrastrándose por el suelo hasta la puerta que él mismo ha conseguido abrir.
-Chris… no puedo moverme –murmuro con una voz que parece salir de la ultratumba. Apenas puedo decir dos sílabas juntas sin que me cueste la vida misma.
Escucho otra puerta abrirse en la parte trasera. No sé si será Rebecca o Barry. La sangre se me está empezando a subir a la cabeza de estar tanto tiempo bocabajo. Creo que voy a marearme.
-Jill… -alguien me llama. Parece haber mucha claridad.
-¿Todavía no reacciona? –oigo otra voz que me es muy familiar.
-Ha recibido un golpe en la cabeza… Es normal que en estos casos se pierda la consciencia –y entonces abro los ojos -. ¡Ya despierta!
Parpadeo un par de veces, y lo primero que veo es a Rebecca inclinada sobre mí. Luego aparece una sombra que resulta ser Chris. Me llevo una mano a la cabeza e intento incorporarme, pero Rebecca me detiene.
-Tranquila… Espera un poco –me recomienda mi compañera volviendo a echarme sobre el césped.
Estamos en mitad de un campo. Y entonces recuerdo que estábamos huyendo de los sicarios de Umbrella y salimos despedidos… No veo el coche de Barry por ningún lado. ¿Lo hemos abandonado? ¿La policía y los de Umbrella siguen buscándonos?
-¿Qué ha pasado? –pregunto notando que mis sentidos poco a poco vuelven a estar en alerta. Mi vista se va aclarando, y la sensación de mareo se va pasando poco a poco.
-Tuvimos un accidente –me explica Barry situándose junto a Chris y Rebecca. Tiene un corte en la mejilla izquierda -. Chocamos contra un camión… y hemos salido despedidos hacia este campo cerca de la zona industrial. Todos conseguimos salir sin problemas… pero nos asustamos al ver que tú no te movías.
-¿Qué…?
-Te golpeaste en la cabeza y perdiste el conocimiento –añade Rebecca ayudándome a incorporarme poco a poco -. Tuvimos que hacer grandes esfuerzos para sacarte de allí… Tu pierna se había quedado pillada con la puerta… pero tranquila –pongo cara de horror. ¿Tengo una pierna rota? Si fuera así, sentiría mucho dolor… pero no es así -. Sólo tienes un golpe. Te dolerá varios días y luego se te pasará…
-Dios… -murmuro al ponerme en pie. Me trastabillo un poco y Chris consigue sujetarme justo a tiempo. Nos miramos durante unos instantes… y siento una terrible urgencia de abrazarle y besarle.
-Vamos, será mejor que nos alejemos antes de que la policía venga por aquí –nos interrumpe Barry. Suspiro resignada y me separo de mala gana de Chris.
Al menos hemos conseguido salir vivos del primer asalto.
Pues nada, como veis no consiguen librarse tan fácilmente de Umbrella y de Irons. Y como ya os dije, esto es sólo el principio.
Xaori: Muchas gracias como todas las semanas por seguir al pie del cañón mis historias ^^ Bueno, Chris y Jill después de toda esta tensión es inevitable que se acerquen... pero no quiero aventurar nada. Así que nada, espero que disfrutes de este capítulo, y por, supuesto, esperando el desenlace de Hand and Tools. ¡Estamos en contacto!
TheLastHokage: Pues me temo que esto no es más que el comienzo de lo que está por venir... Nuestros héroes lo van a pasar muy pero que muy mal.
PamPotterEvans: muchas gracias por unirte a los comentarios ^^ Bueno, he intentado ser lo más fiel posible a la historia, así que de momento no puedo aventurarme a decir nada más, pero ya te digo que se va a complicar la cosa, y mucho.
Pues nada, toca descansar un poco después de casi dos horas de viaje. ¡Nos vemos la próxima semana!
