¡Hola una semana más! Bueno, llego a casa un poco indignada con la querida Presidenta de mi comunidad... Estos políticos... En fin; no quiero que nada me estropee el fin de semana. Os dejo el siguiente capítulo. ¡Disfrutadlo!
Tardamos en llegar unos veinte minutos a la que era la casa de Forest. Me entra un escalofrío al pensar que mi colega no va a recibirme nunca más en ella. Todo por culpa de Umbrella… pero haremos que la muerte de nuestros compañeros no quede en el olvido.
Tengo curiosidad por saber qué dirá la policía sobre el altercado, pero estoy convencido de que Umbrella conseguirá taparlo de alguna manera. Últimamente parece que salen impunes de todos los casos en los que se ven involucrados. Algún día, llegará nuestro momento.
Ya es casi de noche. No hay nadie por los alrededores, pero eso no quiere decir que podamos ir con tranquilidad. A partir de este momento pasaremos a ser ocupas, y si alguien nos ve… Sobra decir que tendremos que irnos por patas. Espero que podamos estar ocultos el mayor tiempo posible. Es un buen escondite.
Barry, Rebecca y yo nos quedamos vigilando mientras Jill fuerza la cerradura. En un visto y no visto nos hace una señal. Barry y yo nos situamos junto a la puerta. Rebecca se acerca y la abre apuntando con su pistola. Accede al interior, y luego lo hacemos Barry y yo. Jill se queda en retaguardia.
Veo a Rebecca avanzar hacia la cocina, Barry gira a la derecha y yo subo por la escalera a la segunda planta. Un vistazo al dormitorio y al cuarto de baño me demuestran lo que yo ya pensaba: los de Umbrella no han estado aquí. Todo está tal y como Forest lo dejó antes de irse.
En la pared hay varias fotos suyas con sus amigos y algunos familiares… y en algunas salgo yo. En una estoy junto a Forest en la galería de tiro. Ambos posamos junto a nuestras armas y unas enormes sonrisas. Cuánto voy a echar de menos nuestras prácticas, la de veces que nos hemos picado para demostrar quién era el mejor…
Suspiro resignado. No parece haber nada de utilidad por allí. Será mejor que vuelva con los demás para ver si ellos han conseguido encontrar algo. Bajo las escaleras viendo a Rebecca curarle la herida de la bala a Barry. Jill no está por allí. Echo un rápido vistazo a la distribución de la casa.
Hay una puerta trasera, pero el principal foco de problemas es la puerta principal, por donde entraremos y saldremos. Hay una ventana en el salón, pero si la dejamos cerrada no debería ser ningún problema. Sé que hace calor, pero nuestra seguridad es lo primero. Nadie sabe que estamos aquí. Oigo unos pasos, y Jill aparece procedente de la cocina.
-Le he echado un vistazo a las provisiones… -comenta poniéndose a mi lado -. Hay suficiente para unos días… pero no para más de una semana.
Asiento. La comida es otro punto importante a tener en cuenta. Espero que podamos hablar de todo ello tranquilamente una vez que nos hayamos instalado.
-También sería conveniente tener un botiquín medio en condiciones… -sugiere Rebecca terminando de vendar la herida de Barry -. Nunca se sabe cuándo puede hacernos falta algún antibiótico o cualquier otro equipo de curación… Listo, Barry. En unos días estarás como nuevo…
-Eso espero –murmura el aludido levantándose del sofá y dando unos pasos por el salón.
-Déjame que le eche un vistazo a tu herida, Jill –dice Rebecca buscando algo en el botiquín de la casa de Forest. Dejo a Rebecca atendiendo a Jill y me acerco a Barry, que mira por la ventana con desconfianza.
-¿Crees… que estamos haciendo lo correcto? –me pregunta nada más situarme a su lado. Me cruzo de brazos y miro también a través de la ventana. Los últimos rayos de sol ya se están yendo.
-Todo lo que sea detener a la corporación… es lo correcto –respondo con total sinceridad. Es la única cosa que tengo en mente ahora mismo.
-¿Pensáis que nos estarán siguiendo el rastro a través de nuestros móviles o algo de eso? –pregunta Jill desde el sofá. Me giro sorprendido. No había pensado en esa posibilidad… y es algo muy peligroso.
-Es muy posible… -opino rascándome la barbilla -. Deberíamos deshacernos de nuestros teléfonos y no entrar en contacto con nada que indique nuestra posición… Buscaremos algo que nos haga el apaño mientras buscamos una solución.
-Bueno, Jill, tú también estás –anuncia Rebecca cerrando el botiquín -. Deberías limpiarte la herida al menos una vez al día. Esas cicatrices tardan un poco en curarse, pero si lo haces bien en una semana más o menos ya no tendrás nada.
-Gracias, Rebecca… ¿De verdad tienes dieciocho años y sabes tanto?
Rebecca ríe al oír el comentario. Yo me limito a sonreír. Cuesta creer que una chica tan joven como ella esté mucho más preparada que Jill, Barry y yo juntos. Barry y yo nos acercamos a nuestras compañeras y nos sentamos junto a ellas en el sofá.
Yo tomo asiento junto a Jill, a su izquierda, y Barry se sienta a mi lado. Mi brazo roza por unos instantes el de Jill, y siento una necesidad imperiosa de cogerle la mano, de decirle que todo va a salir bien… Pero no creo que sea algo muy profesional en estos momentos. Conteniéndome las ganas, me dirijo a mis compañeros para discutir qué es lo que vamos a hacer a partir de ahora.
-Bueno… por ahora seguimos todos de una pieza –los observo atentamente uno a uno. Todos están concentrados escuchándome -. Umbrella va a seguir buscándonos; sé que no se van a rendir. Sabemos mucho sobre sus experimentos, aunque no tenemos pruebas que lo demuestren… Quiero conseguir esas pruebas…
-¿Y cómo vas a hacerlo? ¡Sus servidores estarán protegidos con los mejores sistemas! –me pregunta Rebecca sorprendida. Lo que ellos no saben es que puedo tener algo con lo que empezar si lo que Brad me consiguió es útil.
-Ya pensaremos en eso más adelante… Aunque ése es mi plan principal –contesto evadiendo un poco el tema -. Primero necesitamos asegurar la casa… ¿Habéis encontrado algún punto por el que se pueda acceder además de las puertas y la ventana?
Barry niega en silencio, y Jill y Rebecca no dicen nada. Busco por el salón algo que nos pueda servir para bloquear la puerta, el punto más vulnerable de la casa. Hay un armario lleno de platos y vasos junto a la tele con el que podríamos bloquear la puerta. Sí, creo que es la mejor idea.
-Rebecca, Jill, ayudadme a moverse ese mueble. Vamos a bloquear la puerta.
Me levanto junto a las chicas y en unos segundos tenemos la puerta bloqueada. He decidido que Barry permanezca en reposo; no nos conviene que su herida vaya a peor. Volvemos al sofá. Tenemos que seguir hablando de muchas más cosas.
-Bueno… creo que durante las noches deberíamos hacer guardias –continúo hablando repasando en mi mente todos los puntos que quiero tratar -. Tenemos que estar preparados para cualquier imprevisto… ¿Qué os parece hacer una guardia de dos horas desde las doce hasta las ocho?
-Yo también lo había pensado… -opina Jill asintiendo -. Los primeros días doblarán sus esfuerzos para encontrarnos… Sí, creo que lo más sensato es que haya alguien despierto durante la noche.
-¿Y cómo vamos a organizar los turnos? –pregunta Barry apoyando su brazo vendado en el respaldo del sofá.
-Yo hago el primer turno; no me importa –respondo antes de que se me anticipe alguien -. Jill puede hacer el segundo, Barry el tercero y Rebecca el último… ¿estáis de acuerdo?
Todos asienten. Bien, todo parece ir bien de momento.
-Tal y como sugirió Jill, deberíamos deshacernos de nuestros teléfonos… Nos pueden estar siguiendo.
Saco mi móvil de la mochila y le quito la batería y la tarjeta. Veo que mis compañeros están haciendo lo mismo. Recojo todos los teléfonos, las baterías y las tarjetas y las tiro a una papelera que hay en la cocina.
-Bien… siguiente punto –vuelvo a reunirme con mis compañeros -. El tema de la comida… Tendremos que buscar algún modo de conseguirla sin que nos pillen… y sin abusar.
Veo a Jill sonreír. ¿Qué le pasará? ¿Acaso tiene una idea para conseguir grandes cantidades de comida sin que nos detecten?
-Creo que olvidas con quién tratas… -me suelta sin dejar de sonreír -. De la comida puedo encargarme yo…
Y qué tonto he sido. ¿Cómo no he caído en la cuenta de que Jill puede entrar y salir de cualquier sitio sin que la detecten gracias a todo lo que le enseñó su padre?
-Bien… pero alguien debería acompañarte –opina Barry poniéndose serio -. No me hace ninguna gracia que andes sola por ahí con los de Umbrella pisándonos los talones.
-Creo que Rebecca podría acompañarme –contesta Jill guiñándole un ojo a Rebecca. La joven sonríe.
-Perfecto… ¿Habéis pensado cómo vamos a dormir? –les pregunto pensando detenidamente en eso. Tengo algunas dudas sobre todo por las chicas, que seguro querrán más intimidad -. En la parte de arriba hay dos dormitorios. Podemos distribuirnos en las dos habitaciones…
-O dormir todos juntos aquí en el salón –me interrumpe Barry pensativo -. Creo que es lo mejor por si sucede algo…
-Sí… creo que es lo mejor –reafirma Rebecca sin ningún tipo de duda. Eso me tranquiliza… en parte -. Aquí en el salón podremos tener una visión directa de todo lo que ocurre.
-Es lo más sensato… Sí, deberíamos hacerlo –opina Jill asintiendo repetidas veces.
-Bien… Creo que es hora de que todos descansemos un poco… Ha sido un día muy largo y aún hay mucho por hacer…
El resto del equipo se marcha del salón y me dejan allí solo, pensando en la suerte que hemos tenido de no haber resultado heridos… o quién sabe si muertos. Lo único que sabemos es que Umbrella no va a descansar hasta tenernos a su merced.
Xaori: Bueno, no quiero seguir siendo aguafiestas, pero esto no es más que el comienzo de los problemas... Irons y Umbrella van a seguir dando por culo hasta el final; sería una decepción si no lo hicieran :D
TheLastHokage: No te preocupes. Todos los que hemos pasado por la universidad entendemos lo difícil es que llevarlo todo adelante... Así que no tienes que disculparte :D Gracias por tus comentarios. Y la verdad es que yo tampoco me esperaba este giro de los acontecimientos: me fue surgiendo conforme iba escribiendo, y pensé que quedaba bien.
Bueno, eso es todo por hoy. Que disfrutéis del resto de la semana.
