Hola a todos, y aquí el siguiente capítulo, como dije al principio, este fic tiene el único propósito de hacer sufrir a Steve hasta que le pida perdón a Danny de rodillas… ok no, eso es exagerar, pero sufrirá un poco. Espero que les esté gustando hasta ahora. Gracias por los reviews.

Disclaimer: Hawaii five-0 es propiedad de CBS

Jennifer despertó cerca de las 7 de la mañana, tomó un baño antes de preparar su desayuno. Comió un par de huevos con jamón, una manzana y una taza de café. A las 8 fue a la habitación que era de su padre. Danny estaba durmiendo profunda y pacíficamente. Ella empezó con su rutina, la misma que había dejado apenas unas semanas antes.

Tomó la presión del enfermo, cambió sus fluidos, registro sus signos vitales, fue entonces cuando vio la sangre en la bata de hospital. Ella frunció el ceño al verlo, tal vez había abierto la herida en el momento en que movió a Danny a la camilla o cuando lo puso en la cama, eso realmente no importaba, pero debía revisarlo antes de irse a trabajar.

Como una enfermera profesional, se coloco una bata desechable, guantes, tapaboca y un gorro para evitar contaminar la herida en caso de que se hubiera abierto completamente. Con suavidad le quitó la bata de hospital manchada de sangre, la puso en una bolsa de plástico y la dejó a un lado. Empezó a limpiar la herida, los puntos permanecían en su lugar, la herida había sangrado a causa del movimiento, pero estaba sanando bien. Después de que se aseguró que no había sangrado interno, le puso un pijama limpia. Estaba terminando de vestirlo cuando él empezó a despertar

—Grace— susurró Danny, tanto que ella tuvo que acercarse para poder oírlo. Ella sabía que la hija del detective se llamaba Grace, rápidamente tomó la mano del herido entre las suyas intentando calmarlo.

—Shh, todo está bien Danny—

Él abrió sus ojos tratando de enfocar a la persona que lo estaba viendo, pero por las medicinas no podía ver con claridad, aun estaba algo mareado. Jennifer no estaba preparada para lo que pasó después

—No Grace, no está bien. Te falle, te dejé morir— el rubio empezaba a agitarse y lagrimas empezaban a correr por sus mejillas, en sus ojos se podía ver el dolor y la angustia. Ella no podía entender por qué él hablaba así de su hija

—Era tu compañero, debí haber detenido a esos tipos, yo debí haber sido quien recibiera esa bala— dijo Danny con la voz quebrada. Ella empezó a comprender, él no estaba hablando de su hija, estaba hablando de…¿una compañera? Si, otro policía. Jennifer se sentó al lado de la cama aun sosteniendo las manos del enfermo. Si ella había aprendido algo del rubio, es que era un hombre leal y que haría todo lo que pudiera para proteger a las personas que amaba, así que sabía exactamente qué hacer

—No fue tu culpa — le dijo suavemente al hombre —Se que trataste, hiciste lo mejor que pudiste y estoy muy agradecida porque cuidaste de mi todo lo que podías, no puedes culparte por lo que otros hicieron, estoy muy orgullosa de ti Danny— ella beso la mano del rubio —Necesitas descansar ahora, todo estará bien—

Todas esas palabras parecieron calmar al policía y pronto estaba durmiendo de nuevo. Jennifer lo sostuvo un rato hasta que estuvo segura de que estaba profundamente dormido. Con cuidado ella acomodó el cabello rubio. Él sintió todo esto aun en su sueño y se sintió feliz, seguro, cuidado, muchas cosas que le había sido negadas por algún tiempo, todo porque siempre necesitaba ser fuerte para poder proteger a su familia y amigos. Este sentimiento de paz y cuidado fue como un oasis en el desierto y él lo necesitaba desesperadamente.

El sabía que algo estaba raro, pero en ese momento no le importaba, quería seguir sintiendo eso por un rato más, sólo por esta vez quería ser egoísta y tener algo para sí mismo, así que dejo que su cuerpo se regodeara en la tranquilidad de aquella cama, se sentía en un lugar cálido, acogedor y feliz.

Una vez que ella estuvo segura que él no despertaría, arregló las sabanas, se aseguró que todos sus signos vitales estuvieran en orden y puso un sedante en el suero de Danny antes de dejar el cuarto.

Ella estuvo lista para el trabajo en 10 minutos. Ella vio la bolsa con la bata ensangrentada y tuvo una idea.

Ella tomó la van y manejó por el mismo camino que siempre tomaba para ir al trabajo. A las 3:20 un camión de entregas estaba estacionado cerca de la calle Lunalino. Ella se emparejó con el vehículo hasta quedar en paralelo, el chofer no estaba cerca y el semáforo estaba en rojo. Así que cuidadosamente se movió hacía el lado del pasajero de su van, abrió la puerta y con cuidado ató la bolsa bajo el camión. No tuvo que bajarse para hacerlo, así que nadie en la calle lo notó. La bolsa tenía un corte a un extremo, no muy grande para evitar que la bata cayera de la bolsa antes de tiempo. Ella tuvo cuidado de usar guantes todo el tiempo. Sólo le tomó algunos segundos hacerlo, sabía que el camión tomaba un rumbo contrario al de su casa, donde fuera que la bata cayera, estaba segura que no sería ni remotamente cerca de su hogar. Esperaba que por el movimiento del camión, la bolsa se abriera y dejará caer su preciada carga. Cuando terminó, cerró la puerta y continúo su camino justo en el momento en que el semáforo se puso en verde. A las 3:30 ella estaba lista para su turno.