Hola a todos! ¿Qué tal la semana? Bueno, pues recién llegada tras apenas 24 horas de ausencia de casa os dejo el siguiente capítulo xD Ya veo que a muchos os ha dejado con cara de WTF! Pero bueno, sólo puedo aventuraros que esto no es más que el comienzo de los problemas... ¡Disfrutad del siguiente capítulo!


Me quedo clavado escuchando a los tipos subir por la escalera. No puedo dejar que se lleven a Jill. Tengo que pensar algo muy rápido. Me apoyo contra la pared oyendo los pasos acercarse a buen ritmo. Segundos después uno de ellos asoma con un rifle. Sin pensarlo, agarro la boca del arma y empujo al tipo por las escaleras.

Por el camino se lleva a otro que viene detrás. Los gritos se han tenido que escuchar a kilómetros. Pero no tengo tiempo para comprobar si van a levantarse. Bajo las escaleras de dos en dos. Otros tres tipos me salen al encuentro. Mierda. Me tienen rodeado.

-¡Las manos arriba! ¡Ya! –ordena uno de ellos con voz autoritaria.

Levanto los brazos con lentitud sintiendo que otro de ellos me pone la punta de su rifle en la espalda. Sería de locos actuar con tantos rodeándome. Me maldigo por no haber cogido mi pistola en cuanto oí el grito de Jill. Cuánto lamento que se haya visto involucrada en esta campaña peligrosa.

-Espero que des menos problemas que tu amiga… Andando –dice uno de ellos conduciéndome hacia la cocina.

Lo primero que veo es a Jill arrodillada en el suelo sin el pasamontañas. Ya saben quiénes somos. Estoy seguro de que no tardarán en comunicárselo a Irons, si es que no lo han hecho ya. Me hacen situarme junto a mi compañera justo en el momento en el que me quitan el pasamontañas.

-¡Lo sabía! –exclama el tipo que está enfrente.

-Así que Jill Valentine y Chris Redfield han decidido mostrarse por fin… -algo en el tono de voz del tipo no me hace presagiar nada bueno -. Irons estará muy contento con la noticia, desde luego. Voy a llamarle. Quitadles las armas y todo lo que tengan.

-Jill… lo siento –murmuro cuando uno de los tipos me quita las dos pistolas y el comunicador.

-¡A callar, gilipollas! –me ordena el matón quedándose con todo lo que tengo. Rezo en silencio para que no se dé cuenta de los documentos que he cogido. Los metí entre el pantalón y el calzoncillo.

Me registran, pero no me cogen nada más. A Jill le han quitado hasta las ganzúas. Es entonces cuando me doy cuenta de que el tipo es el mismo al que dejé inconsciente. Me observa con una sonrisa siniestra. Trago saliva con dificultad. Nos hemos metido en un buen lío.

-Sí señor… -oigo decir al que parece ser el cabecilla de todos ellos. Veo en uno de los laterales el logo de Umbrella, y eso no me hace presagiar nada bueno. Puede que sean nuestros últimos segundos de vida -. Entiendo… De acuerdo. Los llevaremos allí.

El tipo vuelve a dirigirse a nosotros sin bajar su arma. Nos están apuntando siete a la vez. Los que empujé por la escalera ya se han incorporado también. Dios, qué mal he organizado todo esto.

-Meted a estos payasos en los furgones –ordena observándome detenidamente. No pienso dejarme intimidar por ese idiota -. Nos los llevamos a la comisaría. Allí estarán la mar de a gusto.

El resto del equipo ríe antes de indicarnos que nos levantemos. Uno de los tipos me hace avanzar apuntándome directamente a la cabeza. Avanzo con lentitud, sin prisas, con mi cabeza trabajando a toda velocidad. Hay que hacer algo antes de llegar a la comisaría…

-Puedo caminar sola, idiota. Suéltame –oigo quejarse a Jill a mi lado. El tipo que va detrás de ella le quita el seguro a su rifle.

-Controla ese genio, muñeca.

Y sin pensarlo, le propino un puñetazo al tipo en el pómulo. Inmediatamente se me echan encima dos de ellos, que me aprisionan contra el suelo. Intento moverme, pero me tienen bloqueado.

-¡Chris! –el grito desgarrador de Jill me rompe el corazón. No vamos a salir de ésta. Veo por el rabillo del ojo cómo se la llevan mientras forcejea.

-Recordadle a este capullo quién manda ahora –escucho a uno de ellos antes de empezar a recibir puñetazos en la cara y en el costado.

Intento liberarme de los matones que me tienen cogido de los brazos. Recibo dos nuevos puñetazos en la cabeza y en la boca del estómago. Aprieto los dientes, pero no grito. Sé que es lo que están buscando. Y cuando estoy intentando recuperar el aire, me llevo un golpe directo en la boca.

Echo la cabeza hacia abajo un tanto mareado. Noto el sabor de la sangre en mi boca. Me levantan del suelo, pero apenas soy consciente de ello. Vamos de cabeza hacia el infierno… y todo por mi culpa.


No sé cuánto tiempo ha pasado, pero me ha parecido una eternidad desde que salimos de la casa de Irons. Me tiran sin miramientos en una solitaria celda antes de dejarme casi completamente a oscuras. Sólo una débil luz de un fluorescente me permite ver algo.

Intento recuperar mi respiración y calmarme. Temo por lo que le puedan estar haciendo a Jill. Pero lo que más me sorprende es que nos han traído a la comisaría. ¿Cómo han podido entrar los de Umbrella aquí? Nadie tiene autorización para hacerlo salvo el cuerpo policial.

Sé que llevaban un furgón de los que utiliza el R.P.D. cuando llevan a alguien detenido, pero no me encaja nada de lo que está pasando. ¿Cómo nos descubrieron? Jill comentó la posibilidad de que hubiera alguna alarma silenciosa, pero no detectamos nada. ¿Nos estaban vigilando? ¿Vieron que sus compañeros no respondían y decidieron acudir en su ayuda?

Son tantas preguntas a las que no tengo respuesta… Pero ahora mismo tengo otras preocupaciones. Lo primero es buscar un lugar para esconder los documentos que he cogido. Sé que tarde o temprano Irons se dará cuenta de que le faltan, pero si no es el caso… mejor para mí.

Inspecciono rápidamente la estancia. Miro todos y cada uno de los ladrillos que conforman la pared, buscando un hueco por el que pueda colar esos papeles. No hay nada. Me acerco a la cama y levanto la almohada. Demasiado previsible. Debajo también.

Levanto el malgastado colchón, y el corazón me da un vuelco al ver un doble fondo entre el suelo y el colchón. Es perfecto. Lo escondo mirando antes por si hay moros en la costa. Suspiro aliviado al comprobar que nadie me ha visto. Parezco estar solo. Creo que me han metido en las celdas del ala oeste, cerca del despacho del R.P.D.

-¡Jill! –grito asomando la cabeza un poco por los barrotes. No veo nada. Estoy completamente solo. Jill debe estar en las celdas cercanas al aparcamiento.

Estoy convencido de que nos han separado como una estratagema para meternos presión. Pero si de algo estoy seguro es de que ninguno de los dos pensamos traicionar a los nuestros. Pienso en Barry y en Rebecca… en lo preocupados que deben estar por nuestra ausencia.

Dios, ojalá ellos puedan continuar con nuestro trabajo, sacar a la luz todo lo que Jill y yo hemos descubierto esta noche. Escucho unos pasos. Me agarro a los barrotes y veo pasar a alguien que puede ayudarme.

-¡Marvin! –grito llamando su atención.

El policía detiene su caminata y me mira entre sorprendido y boquiabierto. Da unos dubitativos pasos hacia la celda, sin dejar de mirar a sus alrededores como si no quisiera ser visto por allí.

-Chris… ¿Qué estás haciendo aquí?

-Es una larga historia… -respondo ante el gesto incrédulo de mi antiguo colega -. Marvin… necesito tu ayuda. Irons… ¡no es trigo limpio!

-¡Chris! –exclama Marvin alarmado. Vuelve a mirar con desconfianza de un lado a otro antes de seguir hablando -. No creo que sea el momento…

-Vaya, agente Graham, no le esperaba por aquí… en un lugar tan… sospechoso –oigo una voz de fondo que se acerca. Todos mis instintos se ponen alerta. Ya viene.

-Lo siento, señor… Yo sólo…

-Largo de aquí, o tendré que tomar cartas en el asunto…

Marvin asiente rápidamente y se aleja. Y es entonces cuando tengo una primera visión de él: pantalones grises, camisa blanca y chaleco negro. Su regordeta cara posa sus ojos en mí con una mirada que parece estar disfrutando con lo que ve. Me sigue observando… y suelta una carcajada.

Va escoltado por dos policías. Uno de ellos abre la celda. Irons continúa riéndose y sólo para cuando da dos pasos hacia el interior. Yo retrocedo todo lo que puedo. Va armado. Yo no. Puede hacer lo que le plazca. Estoy en su territorio.

-Pueden retirarse –les dice a los polis que hacen guardia. Sin apartar la mirada sonríe más ampliamente -. Vaya, vaya, vaya… Qué noche más agradable. De pronto, me encuentro con dos exquisitos regalos caídos del cielo… Casi un mes desaparecidos… y el gran Chris Redfield no tiene otra cosa que hacer que presentarse en mi casa acompañado de una ladrona… -vuelve a reírse. La locura reflejada en persona -. Maravilloso. Estoy deseando poner al corriente a toda la población… Estarán encantados de saber que parte de los que promulgaron esas mentiras sobre asesinos caníbales están entre rejas…

-En Umbrella seguro que estarán que no caben en gozo de alegría –suelto sin pensarlo, apretando los dientes. Me duele todo el cuerpo de las palizas, pero debo mantener la compostura delante de este cretino. Irons sonríe maliciosamente.

-Paciencia, Redfield… Al fin y al cabo… todos caeréis –me amenaza con un aura de misterio que me asusta. ¿Quiere decir que saben dónde nos escondemos? Pasea unos segundos por la sala antes de volver a dirigirse a mí -. Voy a dejaros esta noche para que penséis bien todo lo que tengáis que contarme… Descansa… Lo vais a necesitar.

Y abandona la estancia riéndose a carcajada limpia. Observo al guarda cerrar con llave la puerta antes de dejarme caer contra la pared. Ese loco puede estar pensando cualquier forma de vengarse… y no me gusta ni un pelo.


Bien, aquí la ronda de respuestas.

Xaori: ¡Por supuesto que tengo que dejar con la intriga! Que si no me tiráis piedras jajaja. Estos dos la verdad que no paran, y lo del comentario no sé, me pareció gracioso. Sé que Jill adquiere un carácter diferente a partir de las crónicas de Umbrella; al principio es más seria y formal, y luego ya se va mostrando más relajada y bromista (la experiencia también curte). Sólo puedo decirte que posiblemente no sea el último encuentro que tengan estos dos (son adictos xD) pero entre medio... ¡hay que sufrir!

Kim Redfield: Eso espero yo también, que estés por aquí dando guerra jeje. Respecto a mis ideas la verdad es que se me van ocurriendo conforme escribo, a veces tomo como referencia cosas que he leído o he visto y las intento adaptar a mi modo... Sé que es difícil recrear buenas escenas, y sobre todo hacerlas distintas, pero pasa eso me estrujo las pocas neuronas que me dejan las oposiciones y las clases jajaja. Y sí, como ves, han cometido un grave error al ir a casa de Irons... Parece que lo tenía todo planeado...

Stardust4: Lo primero de todo, muchas gracias por haber comentado mi historia. Me hace mucha ilusión que haya tanta gente que valora mi trabajo :D La verdad es que intento ser lo más fiel posible a la historia, aunque sí es verdad que de vez en cuando introduzco detalles propios, porque pienso que si me remito a escribir la historia tal cual sucede puede resultar un poco aburrido... Me alegro de que te esté gustando :D

Esto es todo por esta semana. ¡Os espero la próxima semana! Y gracias de nuevo a todos por vuestro apoyo ;)