Good afternoon! Tranquilos, ya estoy aquí xD. He tenido una mañana movida en el cole y no he podido actualizar hasta que he llegado a casa. Bueno, siento decirlo, no me odiéis, pero vuestros peores temores se van a cumplir. Si habéis comido recientemente o vais a hacerlo, mejor que no lo hagáis. CAPITULO CON CONTENIDO QUE PUEDE HERIR LA SENSIBILIDAD.
Me duele todo el cuerpo de la paliza que me propinó esa zorra… y la cabeza ni hablemos. Estuve varias horas con la vista borrosa y con mareos. Vamos, si me hubieran dejado las manos libres… me la habría cargado. En la Delta Force me entrenaron para combates callejeros, con todo tipo de utensilios, e incluso para matar si hacía falta. Yo siempre me opuse a esa práctica, pero… las órdenes son órdenes. Qué impotencia sentí al no poder hacer nada.
La puerta de mi celda se abre.
-¡No! –exclamo en cuanto veo al policía aparecer. Me echo contra la pared y me arrincono. El poli da hasta un brinco al oír mi grito.
-Irons… quiere verte –me anuncia con pausa, como si… se compadeciera de mí.
No me muevo. Sé que debo mantenerme firme… pero los recuerdos de todo lo que pasó la noche anterior aún siguen en mi mente muy frescos. No quiero volver a pasar por otra humillación sin tener ninguna posibilidad de defenderme.
El guarda, al ver que no me muevo, se acerca a mí y me coge del brazo llevándome al exterior. Hay otro poli allí esperando. Joder, así no hay ninguna posibilidad de hacer nada. Me ponen las esposas y me conducen hacia la segunda planta… al despacho de Irons.
Apenas doy cuenta del trayecto. Estoy tan centrada en mis pensamientos, en la sensación de que todo va a terminar hoy para mí… Al menos me alegra saber que Barry y Rebecca siguen fuera. Todo está en sus manos ahora. Uno de los guardias pega en la puerta del despacho de Irons.
-Adelante –escucho la voz del jefe desde el otro lado. Trago saliva y no me atrevo a mirar a la puerta.
Mis escoltas me empujan hacia el interior de la sala… y al levantar la cabeza lo primero que veo es a Chris, cuyo rostro se alegra enormemente al verme.
-¡Chris! –exclamo con el corazón latiéndome a mil por ahora.
Corro hacia su posición sintiendo unos enormes deseos de abrazarlo… cuando recuerdo que tengo las manos esposadas, al igual que él. Me sonríe cuando me detengo abruptamente a su lado, pero su gesto cambia de inmediato cuando vemos a Irons levantarse de su silla.
Los policías abandonan el despacho, y Irons cierra la puerta con llave. Eso no me gusta. Veo el mismo gesto de preocupación en el rostro de Chris. Irons se detiene delante de nosotros, examinándonos con una sonrisa burlona.
-Bueno, espero que hayáis descansado y recapacitado durante toda la noche… Tenemos una ardua negociación por delante…
Nos empuja de los hombros dándonos la vuelta. Siento el cañón de una pistola sobre mis riñones, y veo cómo con la otra mano pone otra pistola en la espalda de Chris. Estamos atrapados. Joder, si tan sólo pudiera hacer algo para distraerle el tiempo suficiente…
Irons nos conduce hacia la pared que está detrás de su mesa. Hay un espantoso cuadro de una mujer de rasgos indios junto a un tigre. No parece tener nada de especial… hasta que veo cómo el cuadro se hace un lado dejando al descubierto un interruptor.
Irons lo pulsa y la pared que tenemos delante se abre. Me quedo boquiabierta. ¿Qué demonios ha pasado? Veo el mismo gesto desconcertante en Chris. Tanto tiempo pasando por aquí y nunca habíamos sospechado que tras la pared hay un pasillo.
-Vais a ser uno de los pocos privilegiados en conocer mi secreto… -anuncia el jefe de policía sin apartar las armas -. Vamos, andando.
Llegamos a un ascensor que se abre a nuestra llegada. Es un habitáculo bastante pequeño, donde cabemos los tres de milagro. Bajamos. El descenso dura apenas unos segundos. Estamos ahora en un pasillo de estilo medieval, con antorchas encendidas indicando el camino hacia una puerta de madera.
De pronto, oigo un disparo, y escucho a Chris gritar. Miro a mi lado, y veo a mi compañero apoyarse contra la pared y cojear. ¡Le ha disparado en el pie!
-¡Chris! –grito dando unos pasos hacia él. Siento una bala silbar a mi lado. Me detengo de un sobresalto.
-Esto es para que recordéis quién manda aquí –nos advierte Irons con los ojos completamente salidos de sus órbitas, como si estuviera emocionado -. La próxima vez no fallaré.
Irons agarra a Chris del brazo y lo empuja hasta situarlo junto a la puerta. Le hace un gesto para que la abra, y Chris, con muchas dificultades, lo consigue. Se cae de bruces en el otro lado, doblándose el pie herido. Dios, pobre… Grita en el suelo, y me siento tan impotente por no poder ayudarlo…
Pero algo que no es mi compañero empieza a llamar cada vez más mi atención. Estamos en lo que parece ser… una sala de torturas. Todo mi cuerpo se estremece al ver todo lo que hay a mi alrededor: látigos, calaveras, fustas, cadenas… Dios… ¡Irons es un puto maníaco!
El jefe de policía me agarra con fuerza del brazo y me conduce hacia una barra suspendida para pies y manos. ¡Oh, Dios! Creo que no estoy preparada para nada de esto. Irons me quita las esposas y me ordena con la pistola que suba las escaleras. Voy lentamente, temblando, seguida muy de cerca por ese maníaco.
-Date la vuelta –me ordena con la voz excitada. Joder, esto no puede estar pasando.
Despacio, y mirando al frente, me sitúo de cara. Me coge una mano y me la esposa a la barra, y luego hace lo mismo con la otra mano. Me inmoviliza también la pierna izquierda. Yo sólo puedo observar estupefacta.
-¡Maldito hijo de puta! –exclama Chris intentando correr hacia nuestra dirección. Trota unos metros cojeando y se cae al suelo de nuevo. Irons se carcajea al verlo.
-Buen intento, Redfield… aunque patético –termina de ponerme el soporto en la pierna izquierda, y ya estoy completamente atada, dispuesta en el aire para que haga conmigo lo que le plazca.
Irons aparta la escalera y me baja con una palanca hasta quedar más o menos a su altura. Chris sigue en el suelo con los dientes apretados y jadeando sin parar. El jefe de policía lo coge de la camiseta y lo sitúa en una silla que hay justo enfrente de mí, una silla que tiene pinta de ser eléctrica.
Dios, ese tipo quiere matarnos aquí, ahora mismo. Cada vez lo tengo más claro. Chris intenta oponerse cuando Irons lo sienta en la silla y le esposa las manos y los pies a la silla. Ya está. Ya estamos a su completa merced.
-Jill… Perdóname –murmura Chris… y en ese momento puedo verle lágrimas en los ojos.
-Nos metimos juntos en esto… y juntos lo terminaremos.
Irons ríe de nuevo mientras abre un armario que hay en la parte izquierda.
-Unas palabras muy bonitas, sí señor… -Irons se golpea repetidas veces en la mano con una fusta -. Wesker me advirtió muchas veces que podríais ser un problema a la larga… -se sitúa delante de mí -. Y no se ha equivocado. Desde el incidente de la mansión… habéis sido un auténtico quebradero de cabeza para la corporación Umbrella y para mí…
-Sabemos que has recibido sobornos, y que has estado involucrado en varios casos de corrupción… -le interrumpe Chris con el gesto serio, desafiante -. Ahora entendemos mejor cómo has llegado hasta aquí… A base de talonario.
El jefe de policía se gira… y le da con la fusta a Chris en la cara, haciéndole un corte en la mejilla. Yo cierro los ojos. No quiero ver más. Chris apenas se queja, pero puedo oír cómo su respiración es cada vez más agitada.
-Bien… empezaré por ti, Redfield –continúa su discurso como si no hubiera recibido ninguna interrupción. Se sitúa a mi lado, con la fusta en alto -. ¿Dónde están Burton y Chambers? He dado la orden de matarlos en cuanto los encuentren… ¿No queréis ayudar a los vuestros? No les harán nada si me lo decís, os lo prometo…
-Chris… no le hagas caso –pero sé que mi compañero no va a decir absolutamente nada. Irons me golpea con la fusta en la espalda. Grito. Repite el golpe en la rodilla, esta vez más fuerte, y vuelvo a gritar.
-¡No le hagas daño! –el grito desgarrador de Chris resuena en mis oídos… pero el dolor está pudiendo conmigo. Irons suelta una carcajada.
-Qué conmovedor… -se burla el jefe de policía con una sonrisa ancha-. Siempre he pensado que había algo entre vosotros y por eso… quiero aprovechar la situación.
Saca un cuchillo de su pantalón y respiro con dificultad. Hace varios cortes en mi pantalón, haciéndolo jirones. Dios, esto no puede estar pasando. Veo a Chris moverse nervioso en su asiento. Creo que estamos empezando a entender la perversa mente de este tío.
Las luces y las antorchas me permiten distinguirlo absolutamente todo. Mis pantalones caen hechos pedazos, y me quedo en ropa interior… Intento mirar hacia otro lado, pero Irons me sujeta la cara y no puedo hacer nada por evitar su contacto. Su perversa mirada se cruza con la mía… y lo único que puedo hacer es sentir asco.
-¡No! –grita Chris en el momento en el que mis bragas desaparecen también. Miro al cielo pidiendo clemencia.
Escucho el sonido de unos pantalones al ser bajados. Cierro los ojos, y aunque no soy muy creyente, rezo todo lo que sé. Mi hora va a llegar tarde o temprano, y de la peor de las formas posibles. Me atrevo a mirar hacia abajo, y lo que veo me horroriza: Irons se ha quitado los pantalones, y se queda desnudo.
Dios, esto es horrible. ¿De verdad tengo que pasar por todo esto antes de morir? Chris sigue moviéndose frenéticamente en su silla sin demasiado éxito. Irons se ríe mientras se toca su miembro. Asqueroso.
-Voy a dejarte unos instantes para que disfrutes de ella –se dirige a Chris y le da con la fusta en la cabeza -. Puede que sea la última vez que puedas verla desnuda.
Se ríe y activa una palanca que hay a su lado. Chris empieza a convulsionarse en la silla y a gritar de forma ensordecedora. Las lágrimas empiezan a bajarme por las mejillas y grito yo también. La descarga se detiene, y Chris tarda unos segundos en reaccionar.
-Por favor… haré lo que sea. Chris ya ha sufrido bastante –suplico sabiendo que ese tipo va a hacer lo que le dé la gana.
-No te queda más remedio, querida… -responde volviendo con un látigo. Trago saliva con mucha dificultad.
Irons me da una vuelta completa mientras se masturba. Creo que de un momento a otro voy a vomitar. Tengo el estómago muy revuelto. Chris respira con dificultad en su asiento, y tiene la mirada perdida. Esto es el fin. Cierro los ojos… y recibo un fuerte latigazo en el pecho. Grito. Recibo cuatro más en la espalda. Noto algo líquido correr por mi espalda…
-Oh, sí, grita… No sabes cómo me pone –murmura Irons sin dejar de tocar su miembro.
-Déjala, por favor –suplica Chris con la voz quebrada. Irons lo mira con curiosidad -. Te lo contaré… todo…
Miro a Chris sorprendida. No, no es posible. Seguro que está ideando algún plan para ganar tiempo.
-¿De verdad…? Desembucha.
-Sólo queríamos información sobre Umbrella… No… sabemos nada más…
-Una respuesta muy pobre, Redfield… ¿Y qué hay de tus compinches?
-No… no lo sé… Les dijimos que si no tenían noticias de nosotros en veinticuatro horas… se fueran… Posiblemente ya no estén aquí…
-No te creo… ¡Maldito mentiroso!
-¡No!
Y me da un latigazo en mis partes íntimas, y pierdo la noción del tiempo. El dolor es insoportable. Veo unas gotas de sangre caer al suelo… No sé cuánto voy a poder aguantar. Con una rápida y dolorosa embestida, Irons me penetra. Aprieto los dientes. Sé que no debo gritar.
Chris sufre, yo sufro… y Irons sigue propinándome un dolor que jamás había experimentado… ni siquiera con Jerry. Estoy agotada. No puedo más. Cuando creo que voy a desfallecer, todo para. Me quedo suspendida en el aire, con la mirada fija en el suelo.
Mi cuerpo no puede soportar más. Tengo espasmos involuntarios… ¿Voy a sobrevivir a esto? Y de pronto, oigo un grito de rabia a mi derecha. Y luego escucho a Chris gritar… pero no sé nada de lo que está pasando. Segundos después, caigo al suelo y me quedo en él tumbada. No puedo moverme. Me vienen arcadas, y vomito lo poco que he comido en el día. Tengo el estómago revuelto.
-Jill… -mi nombre suena muy lejano. Parece Chris.
Ronda de reviews. No me sigáis odiando :D
Xaori: Ains amiga... qué decir ya que no haya dicho. Muchas gracias por estar ahí siempre. Tus comentarios me animan mucho, más de lo que piensas. No sabes lo que me reí al leer tu versión sobre el interrogatorio a Jill jajaja sencillamente genial... Espero que este capítulo no te haya dejado muy tocada. Recuerdo que cuando empecé a escribirlo tuve que parar varias veces porque se me ponía la carne de gallina al imaginar las cosas... pero bueno, creo que un poco de acción no le viene mal...
Stardust4: Espero que el capítulo no te haya dejado mal sabor de boca... Y sí, Irons es un c... h... de p... que no merece ni existir. ¡Ese tío es vomitivo!
Kim Redfield: Tal y como dices, primero intentaron sacarle información a Chris... y al ver que no funcionó, decidieron presionar a Jill, pero bueno, les salió el tiro por la culata. Ya sabemos que nuestros protas son fieles hasta el fin, a pesar de que un g... como Irons esté encima de ellos. Y sí, has acertado desgraciadamente con tus suposiciones: la mente de un c... como él sólo puede funcionar de ese modo, así que pensé que era la mejor forma de continuar...
Bueno, os prometo que el próximo capítulo no será tan macabro, pero estará lleno de acción, os lo prometo. See you next week!
