¡Hola a todos de nuevo! ¿Qué tal todo? Yo llevo una semana muy liada en el cole. Seguimos y seguimos con los inspectores, y hasta la semana que viene no creo que terminemos. Pero bueno, lo importante es que la semana que viene empiezan las vacaciones! Yes, yes, yes. Pero antes de eso, a disfrutar de un nuevo capítulo. Muchas gracias de nuevo a todos los que me seguís y comentáis.
Las horribles pesadillas vuelven a repetirse en mi cabeza. Me despierto sobresaltado. Todo está en calma. Aún es de noche. Rebecca está durmiendo en el colchón de al lado, y Barry en el sofá. Lo que quiere decir que Jill está de guardia. Debe ser una hora bastante avanzada. Creo que su turno era el último. Yo hice el primero.
Me incorporo lentamente sintiendo unos dolores enormes, sobre todo en la espalda y el pie. Rebecca me ha mandado tomar un antiinflamatorio cada ocho horas. Cuando les comenté la posibilidad de ir a buscarlo por si no había en la casa… Barry y Rebecca casi me atan a una silla para que no pudiera moverme.
Sé que cuanto más estemos en el exterior, más expuestos estamos al peligro. Y ahora, con toda la policía y los de Umbrella buscándonos, corremos el doble de peligro. Somos enemigos a la mirada de todos.
Veo una silueta cerca de la ventana. Debe ser Jill. Hay una botella apoyada en el quicio, y ella está sentada en una silla, con un vaso en la mano. Está volviendo a beber… y lo cierto es que ahora no puedo culparla. Creo que ahora empiezo a entender muy bien cuando me decía que el alcohol era lo único que podía hacerla olvidar.
Pero hay tanto que olvidar… que creo que necesitaríamos una transfusión de alcohol hasta caer en coma.
-Hola Jill –la saludo casi con un susurro sentándome en la silla que hay a su lado. Jill dirige unos instantes su mirada hacia mí y vuelve a mirar por la ventana.
Desde que hemos salido de la comisaría no hemos tenido oportunidad de hablar. Hemos estado tan ocupados recuperándonos, atendiendo nuestras heridas, comiendo, que todo lo demás ha quedado en un segundo plano. Algo en mi interior me dice que debería darle consuelo, algo que cualquier hombre haría por una mujer.
-Es agradable estar fuera de esa condenada celda –comento para romper el hielo. Jill da un sorbo a su vaso y me mira con total seriedad. ¿Habré hecho algo mal?
-Y que lo digas… -responde mi compañera mirando a través de la ventana. Está bastante extraña desde que hemos llegado a decir verdad… -. Un día más y creo que me habría vuelto loca.
¿Y qué puedo esperar? Hemos estado casi tres días separados, recibiendo palizas, amenazas, cosas muchos peores de las que me da escalofríos pensar… Es imposible que esté al cien por cien.
Rebecca me abordó a la hora de la cena, y me comentó la necesidad de ser amables con Jill durante los próximos días. Le habrá contado algunos detalles de lo que nos ocurrió, y la verdad es que vamos a necesitar un tiempo para que no esté constantemente en nuestras cabezas.
-Oye… -le digo, pensando en algo que se me ha pasado por la cabeza durante todo este tiempo -. Siento… todo lo que ha pasado. Sé que tendría que haber hecho más.
Mi compañera me mira arqueando una ceja. A mi mente vuelven a venir Irons, su látigo, la forma en la que violaba a Jill… Dios, esto es demasiado. Le quito el vaso a Jill de las manos y le doy un gran trago hasta dejarlo casi vacío. Cierro los ojos saboreando el sabor fuerte del whisky.
Le devuelvo el vaso a mi compañera ante su atenta mirada.
-¿Por qué piensas que podrías haber hecho más?
-Es que… -me llevo las manos a la cabeza -. Tendría que haber evitado que ese capullo… te tocara. No… no me lo puedo perdonar.
Sí, eso es exactamente lo que pienso. Creo que nunca he sentido tanta rabia e impotencia como ese día. Quizá se pueda comparar al día que nos ordenaron dejar atrás a nuestros compañeros cuando servía en las fuerzas aéreas.
Jill me pone una mano en el hombro, y la veo negar en silencio.
-Creo que hicimos todo lo posible para evitar que Umbrella se salga con la suya… de momento. Pero si Irons está con ellos…
-Lo está. Él mismo nos lo confirmó –guardo silencio unos instantes -. Cualquier cosa que involucre a la corporación se encargará de taparla a la prensa… Umbrella ha movido bien sus fichas…
-Por curiosidad… ¿qué fue lo que encontraste en casa de Irons? –me pregunta mientras llena casi a la mitad su vaso. No sé si debería decirle que pare… Como ya le advertí una vez, necesito que todos estemos lo más alertas posibles.
Medito su pregunta unos instantes. Aún no he podido echarle un ojo a lo cogí en la casa de Irons, pero bueno, tal vez pueda explicarle una idea general.
-Bueno… ese hijo de puta no ha jugado limpio nunca…
-¿En serio? –detecto cierta ironía en su tono. Yo sonrío.
-Ha estado involucrado en varios casos de estafa, ha recibido y dado sobornos, está compinchado con Umbrella… y nos timó con el campeonato de baloncesto.
Jill escupe el sorbo de whisky en cuanto escucha la última parte.
-¿Y qué demonios hizo con el dinero? –tarda sólo unos segundos en darse cuenta -. ¿No me digas que…?
Asiento lentamente. Jill suspira frustrada.
-Umbrella. Tendríamos que haberlo visto venir… Tú lo advertiste siempre, y no te hicimos caso.
La confesión me pilla por sorpresa. Yo siempre he sospechado que Irons no limitaba sus actividades a la comisaría. Su forma de actuar dentro, su actitud, su relación con la plantilla… todo era realmente sospechoso. Ahora sabemos que los de Umbrella se han beneficiado en buena parte de nuestro esfuerzo. Todo… para nada.
-Es irónico… pero en cierto modo siento que hemos trabajado para ellos –continúa hablando mi compañera dejando el vaso junto a la botella.
-¿Puedo preguntarte algo?
-Claro, Chris, lo que quieras…
Trago saliva. Bien, allá voy.
-Quiero saber cómo sientes. Sé que nos va a llevar un tiempo superar todo esto, pero quiero que sepas que voy a estar ahí siempre que me necesites.
Jill se queda en silencio, observándome. En su mirada puedo ver gratitud, y su tímida sonrisa me lo confirma. Me encanta que haga eso.
-¿Es cierto lo que dijo Amanda?
-¿Qué me pegó o que me hizo llorar?
Esta vez me toca a mí sonreír.
-Ambas.
-Irons le dio carta libre para hacer conmigo lo que quisiera… pero no, no lloré. Hace falta algo más que una idiota para sacarme de mis casillas.
Sí, ya sé que es muy fuerte. Me lo ha demostrado muchas veces. Pero esta situación… realmente nos ha superado. Guardamos silencio. Sé que debería dormir; mi cuerpo no aguanta más. Me levanto de mi silla ante la atenta mirada de Jill.
-Será mejor que descanse… Mañana tenemos que poner en común todo lo que hemos descubierto con Barry y Rebecca –ambos duermen, y no se han enterado de nada. Deben estar muy agotados también.
-Chris… -la voz de Jill me detiene cuando apenas he dado unos pasos. Me vuelvo -. ¿Puedo… dormir contigo?
Trago saliva… muy excitado. Joder… desde que lo hicimos por primera vez siempre he querido dormir a su lado. La propuesta es muy tentadora, pero no sé qué dirán Barry y Rebecca. Me sigue mirando, esperando una respuesta. Demonios… es tan tentador que no soy capaz de decirle que no.
Y las palabras de Rebecca vuelven a mi memoria: Jill me ha contado parte de lo que pasó, y sé que tú eres su mejor apoyo ahora mismo. Necesita comprensión y oídos que la escuchen cuando se sienta mal.
-Claro… ¿Por qué no? –mis palabras salen casi atropelladas por el nerviosismo que siento.
Jill me dedica una de sus mejores sonrisas y caminamos hacia mi colchón vacío. Dejo que se coloque en el lado que más le guste y me tumbo a su lado. Miro al techo. Es una sensación gratificante. Hace mucho que no duermo con una mujer. Jill se mueve, y la miro. Ella también me observa.
-Espero no tener más pesadillas… -murmura conteniendo un bostezo. Eso es exactamente lo mismo que me pasa a mí… y espero que me ayude.
-Eso espero yo también…
Puedo notar lo cerca que estamos el uno del otro. Sólo tengo que girar un poco la cabeza para besar sus tentadores labios, unos que estoy deseando volver a sentir. Y entonces Jill se acerca… y me da un corto beso en los labios. Dios… Mi miembro empieza a activarse. No sé cómo lo hace, pero su más mínimo roce me pone a mil.
Y esta vez soy yo el que devuelve la jugada. La beso con lujuria, con pasión. Nuestras lenguas juegan ansiosas, como otras veces han hecho. Me aparto con desgana… y puedo sentir la decepción en el rostro de Jill. Me sentiría muy avergonzado si Barry o Rebecca nos descubren en una actitud más cariñosa de la habitual.
Ya haré algo para controlar a mi amigo, que está pidiendo guerra. Deseo tanto a esta mujer… pero no quiero interferir en nuestra buena relación. Y creo que ella siente lo mismo por mí… Joder, que complicado es esto…
En fin, será mejor que intente pillar el sueño antes de que empiece nuevamente a divagar. Me sitúo de lado, de cara a Jill, y ella me abraza, poniendo su cabeza en mi hombro. Yo la estrecho en mis brazos. Cierro los ojos saboreando su aroma cautivador.
-Gracias Chris –susurra en mi oído. Sus palabras me derriten.
-No tienes que darlas. Para eso están los amigos.
Y con una sonrisa de adolescente colado por la chica que le gusta cierro los ojos intentando que Morfeo llame a mi puerta lo antes posible.
¿No son adorables? Me ha salido la vena sensible en este capítulo. Bueno, siempre viene bien un poco de tranquilidad después de todo lo que ha pasado. Aunque bueno, a saber cuánto tiempo más van a estar tranquilos...
Xaori: Creo que en este capítulo vas a odiarme un poco menos jajaja. ¡Si es que tiene que haber de todo, sino no hay gracia! Y bueno, esa charla, como bien decías, más o menos ya se ha producido. Jill sigue en sus trece con la bebida, pero parece que esta vez Chris ha decidido hacer la vista gorda porque él tampoco puede quitarse la imagen de lo que pasó (creo que él ni nadie xD). Y como siempre, muchísimas gracias por estar semana a semana leyendo mi historia y comentando. Merece la pena hacer este tipo de cosas por gente como tú. Cuídate amiga ;)
Stardust4: Efectivamente, tal y como dices, no iban a escapar tan bien, y más sin haber planeado absolutamente nada. Suerte que siempre hay alguien con quien puedes contar para que te ayude en momentos así. Veremos a ver cuánto tiempo más dura esto, porque ahora más que nunca van a estar buscándolos por cada rincón de la ciudad.
Pues nada, esto es todo por esta semana. Espero que este capítulo os haya quitado el mal sabor de boca y os haya hecho olvidar a Irons :D See you next week!
