Por fin Steve tendrá un respiro aunque se ha portado mal xDD, gracias a todos por leer. Gracias a Ohana SD y a DanikaZigma por sus reviews, solo queda un capítulo por delante. Espero que disfruten el capítulo.

Disclaimer: Hawaii five-0 pertenece a CBS

Danny estaba en la cocina terminando los últimos detalles de su plan, Jennifer había terminado de hacerle el desayuno y de curar la herida de la cirugía. Se sentía bien, la enfermera había cuidado de él diligentemente, ahora sin las drogas en su sistema podía moverse por la casa por sí mismo.

Le tomo bastante tiempo planear una salida, conociendo a Steve, cualquier cabo suelto lo guiaría a Jen y a su casa, no podía fallar o la enfermera terminaría siendo interrogada por un neandertal bastante enojado, es algo que no quería que pasara.

Había dibujado un mapa cuidadosamente, había marcado varias cosas al igual que marcó un camino específico por donde conducir, había escogido una parte de la ciudad que sabía que no tenía cámaras de seguridad, pero aún así había cosas que podían salir mal. Ya estaba bastante oscuro afuera, sabía que tan pronto Steve despertara, sabría que algo estaba mal, no tenían mucho tiempo que perder.

Jennifer se sentó a su lado después de lavar los platos que habían usado durante la cena y vio el mapa que le había dibujado el rubio

—Este es el camino que tienes que seguir para que no te puedan seguir con las cámaras de seguridad, ¿conseguiste otro auto?—

—Sí, lo dejé donde me indicaste—

— ¿De quién es?—

—Es de mi papá, cuando enfermó lo dejamos en una pensión, lo saco un par de veces por semana, pero nunca lo he llevado al trabajo—

—Bien, creo que está todo listo—

—Danny, no creo que sea buena idea, podría pasarte algo, prefiero entregarme y así podrás regresar al hospital sin que tengas que pasar por nada más—

El tomo las manos de la mujer y la miró a los ojos

—No, se que lo que hiciste no estuvo bien, babe, estas arrepentida y estoy seguro que nunca harías algo así de nuevo, no puedo permitir que vayas a la cárcel por mí. Además lo hago también por Steve—

— ¿Si se quieren tanto porque se tratan así?—

El rubio sonrió

—No lo sé, supongo que no tenemos que fingir entre nosotros, nos conocemos y así nos aceptamos, pero podemos confiar el uno en el otro, puedo confiarle mi vida—

—Siento haberte causado problemas—

—Si no tuviera problemas esta vida sería aburrida— él vio hacía la ventana, estaba completamente oscuro —Es hora de irnos, quiero que me des la jeringa—

Ella le dio una jeringa con un líquido claro, él la limpió asegurándose que ninguna huella de ella quedara. Jennifer tomó sus cosas, memorizó el mapa y después lo quemó en el fregadero como le había indicado el detective. Ambos subieron a la van alrededor de las 3 de la mañana, después de preparar todo lo que el policía de New Jersey pensó que iban a necesitar.

Les tomó otra media hora llegar al lugar que Danny había marcado en el mapa, ya habían cambiado de auto y estaban condiciendo despacio en una parte en donde la maleza no dejaría que pudieran verlo a menos que estuvieran muy cerca. Jennifer se detuvo y miró al rubio preocupada

—Por favor Danny, esto es peligroso—

—Estaré bien Jen, por favor, haz lo que te digo, no tenemos mucho tiempo, además esto fue mi idea, si sale mal los dos pagaremos, no puedo dejarte sola en esto, recuerdas lo que debes hacer—

—Si, pero…—

—dejemos esto aquí, es lo mejor para todos, incluyéndote, así que confío en ti—

—Gracias Danny—

El detective bajó del auto y se aseguró de verlo alejarse, suspiro, solo esperaba que la enfermera no tuviera un ataque de pánico y todo terminara siendo inútil, aunque si ella se enfrentó a Steve, seguramente bajo esa delicada apariencia había una luchadora.

Danny esperó hasta que sólo los sonidos de la naturaleza quedaran, estaba solo en medio de un campo, descalzo, en bata de hospital, el fresco de la noche lo hizo estremecerse durante un segundo; sus pies se sentían húmedos por el barro, esto sería duro, pero había pasado por cosas peores. Se orientó lo mejor que pudo, sabía que a una milla había un teléfono público y si ese no servía había otro un poco más lejos; empezó a recorrer la distancia que lo separaba del aparato. Su bata empezó a mancharse de barro, pequeñas ramitas hacían rasguños sobre su piel y un par de veces cayó, al final estaba bastante sucio, agradecía que Jennifer se hubiera encargado de curarlo antes de salir y de asegurarse que la herida estuviera bien cubierta.

Después de unos 20 minutos pudo ver el teléfono a lo lejos, no había nadie en la calle, todo estaba desierto, pasó de andar en la maleza a caminar en cemento, sus pies empezaron a sentir el dolor provocado por pequeñas heridas al caminar descalzo, esto empezaba a ser más difícil de lo que pensaba, a unos 100 metros de su objetivo tomó la jeringa y se inyectó el contenido, la lanzó en la alcantarilla más cercana y reinicio su marcha, a medio camino empezó a tambalearse, cuando llegó al teléfono estaba completamente desorientado y somnoliento.

Con movimientos torpes logro tomar el aparato y marcar al 911, no pudo decir mucho, sólo que necesitaba ayuda. Una ambulancia llegó a recogerlo, cuando llegaron estaba inconsciente y fue trasladado al hospital más cercano. Estaba amaneciendo cuando lo llevaron a la sala de emergencias del hospital más cercano.

Steve despertó con los primeros rayos del sol cayendo sobre su rostro, aun estaba algo aturdido por el sedante que le había dado, Chin y Kono estaban a su lado cuando despertó

— ¿Cómo te sientes?— preguntó el asiático

—Bien, algo aturdido, tienen alguna pista?—

La mujer fue quien habló

— Fuimos a Halawa para hablar con Sang Min, pero no sabe nada y tampoco ha oído nada dentro de la prisión, dijo que de haber algo lo sabría para estas alturas, lo siento jefe—

—Está bien Kono— Steve se masajeo el puente de la nariz tratando de enfocar sus pensamientos, sabía que se le estaba pasando algo pero con el sedante aún en su sistema le costaba enfocarse.

—Steve—preguntó cautelosamente Chin — ¿Por qué atacaste a la enfermera?—

Esas palabras parecieron ayudarlo a concentrarse, recordaba el incidente anterior, las palabras de la enfermera no tenían sentido, lo hubiera notado de no haber estado tan enojado.

—Me grito… me dijo que Danny estaba mejor lejos de mi—

— ¿Por qué diría algo así?—

El SEAL trato de concentrarse hasta que todo cayó en su lugar

—Porque ella se lo tomó personal, habló como si quisiera protegerlo, ¿Dónde está ella ahora?—

—No vendrá a trabajar hasta mañana, después de lo que pasó el director del hospital le dio un par de días libres—

—Debemos encontrarla, poner vigilancia en su casa, si ella sabe algo debemos saberlo lo más pronto posible—

El equipo estaba listo para entrar en acción, cuando vieron a Jennifer pasar por el pasillo rumbo a la estación de enfermeras, en silencio Kono la siguió. Steve estaba tratando de no perder el control, y a la había atacado una vez como para cometer el mismo error dos veces. Entonces ella entró a la habitación, Chin y Steve se sorprendieron

— ¿Comandante McGarrett?— dijo Jennifer suavemente, el hombre estaba tratando de contener su furia mientras la mujer hablaba

—Quiero disculparme por haberle gritado ayer, no fue correcto lo siento mucho—

El más alto vio los moretones en el cuello de la enfermera

— ¿Te duele?— preguntó aguantando las ganas de hacerlo de nuevo

—No, no se preocupe comandante, es mejor que me vaya, con permiso—

La mujer salió de la habitación, Kono seguía cerca de ella, así que los dos hombres se quedaron solos cuando el celular de McGarrett sonó, contesto exasperado

—McGarrett—

—Hey babe, ¿puedes venir a recogerme?— reconoció la voz de su amigo, sintió que un gran peso se le liberaba del pecho

—Danno, Danno, ¿dónde estás? ¿Estás bien?—

—Estoy en un cuarto Steve— dijo con voz adormilada —Espera tal vez…—

—No te atrevas a desmayarte—

—Por Dios Steven, debes ser menos controlador — Steve no pudo más que sonreír al oír esto —Sólo le pasaré el teléfono a una amable enfermera que te dirá donde estoy—

El SEAL no entendía hasta que una enfermera le informo que Danny se encontraba en otro hospital y que había sido recogido por una ambulancia hacía un par de horas. Chin, le dijo a Kono que dejara a Jennifer y que lo acompañara a traer a Danny, debían recoger las pruebas para mandarlas al laboratorio lo más pronto posible. El traslado del rubio no tomó mucho tiempo, después de que limpiaron sus heridas, le hicieron algunas pruebas y revisaron que la herida de la cirugía no estuviera infectada, pudieron trasladarlo sin problemas.

Steve era el que estaba más ansioso con todo eso, necesitaba tener a Danny a su lado y bajo su protección para asegurarse que esto no pudiera pasar de nuevo. Cuando llevaron al rubio a la habitación, estaba completamente dormido, lo acomodaron en la cama y lo dejaron dormir. EL doctor Lynch entró justo después para terminar de revisar al paciente.

— ¿Cómo esta Doctor?— preguntó el comandante

—Está bien, le pusimos un sedante para que pueda dormir toda la noche, estaba exhausto, tenía algunas lesiones en los pies por caminar demasiado sin protección, aparte de algunos rasguños y moretones está en perfecto estado, en pocas palabras comandante su compañero está bien; al igual que usted, sólo necesita reposo, si despierta no le haga preguntas hasta mañana, puede que este algo confundido—

—Gracias Doctor—

El doctor salió, su equipo se encontraba recorriendo el lugar donde encontraron a Danny, o analizando las pruebas así que, eran solo ellos dos. Steve no esperó más, bajó de su cama, fue a la del rubio, y haciendo gala de toda su habilidad, metió su brazo bajo la cabeza del detective mientras lo movía haciendo espacio en su cama para poder abrazarlo, Por nada en el mundo dejaría que nadie lo separara de él ahora.