¡Hola a todos! ¿Qué tal la semana? La mía mejor de lo que pensaba; después de unas vacaciones siempre cuesta adaptarse, pero bueno, lo estoy llevando bastante bien. Esta vez os he hecho un poco más de rogar, pero bueno, creo que merece la pena ;) ¡Disfrutad!
Después de la tempestad viene la calma… y parece ser cierto. Ningún ataque, ningún vecino curioso (dudo que se hayan enterado de que estamos aquí). Todo va bien por ahora… Tenemos electricidad y agua, sospecho que puenteada del bloque colindante, lo cual es un pequeño consuelo.
Lo peor de todo es la comida. Llevo las últimas veinticuatro horas a base de comida envasada y croissants. Es una auténtica pesadilla. Si al menos pudiéramos cocinar algo… No es que me queje del escondite, es perfecto para mantenernos ocultos. En fin… habrá que observar y esperar.
Barry está poniendo en una caja de cartón algunas cosas que hemos ido encontrando por el apartamento y que nos han parecido útiles, como una cuerda, un cubo y una pala. Parece que iban a empezar las obras, pero todo se detuvo. Jill nos contó que hubo algún problema con los contratos y que los pisos no pudieron entregarse a los propietarios. Una forma sutil de decir que los timaron.
Jill está sentada apoyada en la pared de enfrente. Está revisando nuestro escaso arsenal: tres pistolas y dos cargadores. Con eso no llegaremos muy lejos. Barry pasa por delante de mí y abandona la estancia, dejándonos solos. Y por primera vez en mucho tiempo… no me apetece estar a solas con ella.
Sigo muy enfadado porque interpuso las necesidades a los intereses del grupo. Ahora, más que nunca, necesitamos estar unidos. Sé que la comida es un elemento fundamental, pero, ¿y si la hubieran pillado? ¿Quién dice que ya no estén vigilando las zonas por las que discurre el metro que cogimos? No, desde luego que fue una estupidez.
Cuando llegó con los suministros me negué a comer hasta bien entrada la noche, lo cual pareció alegrarle mucho: una triste lata de piña envasada. Creo que tenemos comida para, al menos, una semana. ¿Y después? Espero que para esa fecha ya podamos volver más o menos a la normalidad.
¿A quién vas a engañar? Tu vida ya jamás será igual.
Pienso en Claire, en lo preocupada que debe estar porque no me he puesto en contacto con ella desde hace casi una semana. Conociéndola, es muy extraño que no se haya personado en mi apartamento.
Sí, para descubrir que está todo mangas por hombros y que te has largado. Pensará que te han matado o algo de eso.
Ya arreglaré el asunto de mi hermanita cuando tenga algo más tiempo… Todos mis esfuerzos se centran ahora en intentar conseguir información del exterior. Enchufo el portátil a la corriente y suspiro volviendo a echarle un vistazo a los documentos que me consiguió Brad. Ya mismo me los sabré de memoria. Los del virus G reposan a mi lado. Tiene que haber algo que se me haya escapado.
-¿Sigues enfadado conmigo? –me pregunta Jill rompiendo el silencio. Tiene las manos apoyadas en las rodillas y me observa atentamente. Intento ignorarla… pero me cuesta horrores.
Intento centrarme en mi trabajo; qué complicado es tratar con las mujeres. Oigo a mi compañera suspirar resignada. Veo por el rabillo del ojo que se levanta y se marcha, dejándome solo. De repente, y sin haberme dado cuenta antes, observo que la señal Wifi del ordenador está conectada. ¿Hay una red abierta? ¿Dónde?
No importa. Sólo tengo una forma de comprobarlo. Entro en Internet y accedo a una página deportiva. ¡Funciona! Casi salto de la emoción.
-¡Chicos! ¡He conseguido acceso a Internet! –exclamo olvidándome por completo del enfado. Dios, esto es lo mejor que nos ha pasado en las últimas horas.
Oigo los pasos de mis compañeros que se acercan a toda prisa. Voy a la página de uno de los periódicos locales, quizá el más importante: The Raccoon Times.
-¿Cómo lo has conseguido? –pregunta Barry bastante sorprendido, situándose a mi derecha. Jill le sigue a pocos metros.
-Había una red abierta… Espero que sea lo suficientemente estable como para poder utilizarla un tiempo…
-¡Eh, mirad! –llama nuestra atención Jill señalando algo en la pantalla.
Me fijo, y veo que se refiere a un artículo que tiene como titular "Doce nuevos policías se incorporarán al R.P.D." No pierdo el tiempo, y abro la noticia expectante. Nos han buscado sustitutos muy pronto.
Michael Warren, alcalde de Raccoon City, nos ha atendido esta mañana en una conversación telefónica. Tras hablarnos un poco sobre sus planes de cara las elecciones del próximo enero, nos ha remitido su preocupación por las muertes que amenazaron a nuestra ciudad hace poco más de un mes y la trágica pérdida de varios miembros de la desaparecida unidad S.T.A.R.S.
De hecho, el propio alcalde, muy amigo del jefe de policía, Brian Irons, nos ha confirmado que ya están manos a la obra para sustituir las doce bajas. Los policías en cuestión se incorporarían a la rama del R.P.D., y serán cuidadosamente seleccionados.
Parece obvio que el jefe está tomando cartas en el asunto, pero cabe destacar que desde que los S.T.A.R.S. se hicieran con las riendas del caso, las desapariciones y los asesinatos han cesado… ¿Qué habrá pasado para que los miembros supervivientes hayan desaparecido como si se los hubiera tragado la faz de la Tierra? ¿Han conseguido… silenciarlos de alguna manera? Nunca lo sabremos.
Releo el artículo sorprendido… Este periodista me gusta de alguna manera. Se cuestiona todo lo que ha pasado… y con sus preguntas puede hacer reflexionar a más personas. Lo ha firmado Ben Bertolucci. Me quedo pensativo. Puede que ya tengamos a nuestro hombre.
-Me gusta este tipo.
-Hacer una cosa así es jugarse el tipo… -opina Jill observando la pantalla del ordenador.
-No, es poner en duda todo lo que dice Irons… así que ya tiene algo en común conmigo.
Barry sonríe ampliamente, y Jill lo hace tímidamente. Si pudiéramos ponernos en contacto con él y darle el escrito de Jill… Estoy convencido de que lo aceptaría sin dudarlo. Le daría al público algo en lo que pensar.
-Hay que intentar hablar con él… -miro a mi compañera -. Quiero que mañana lo abordes y le entregues lo que escribiste… Esto tiene que hacerse público.
Me observa arqueando una ceja, como si no entendiera lo que le estoy pidiendo. Su lenguaje corporal me dice que aún está enfadada conmigo: ceja arqueada, brazos cruzados y expresión seria. Barry también la mira.
-¿Obedece eso a las necesidades o a los intereses del grupo?
Su respuesta me pilla completamente en fuera de juego. ¿A qué viene eso? Ya no tengo ningún tipo de duda de que está muy enfadada. Abro la boca para replicar, pero no digo nada. No necesitamos discutir más por tonterías.
-Sólo te he pedido que hagas lo posible para darle a la prensa y a los ciudadanos lo que quieren oír –Barry abandona sigilosamente la sala. Estoy seguro de que tiene que estar muy cansado de nuestras constantes disputas en las últimas horas. Jill me observa unos instantes más y vuelve a colocarse en la pared de enfrente. Suspiro -. Oye… sólo quiero que esto salga bien y no me importa… correr riesgos.
-Eso creía desde el principio… -detecto cierta ironía en su tono. Bueno, puede que tal vez me haya pasado un poco.
-Siento mucho haberte gritado así… Estaba con los nervios a flor de piel, preocupado porque nos siguen a todas partes, sin saber qué pasa con Rebecca… De verdad que lo siento.
-No te preocupes, Chris… -responde agachada junto a las cajas que tenemos apiladas -. Están siendo tiempos difíciles para todos… Yo sólo busco lo mejor para el grupo… aunque tenga que poner en juego mi vida.
Jill me sonríe ahora de modo distinto. Se pone a comprobar el poco equipo que tenemos de nuevo. Veo que se sonroja ligeramente. Demonios… qué efecto tan agradable produce eso en mí.
Bueno, bueno... ¡parece que se ponen en marcha! Se avecina bombazo a la vista. ¿Conseguirá Jill localizar a Bertolucci? ¿Publicará el artículo? ¡Lo sabremos!
Xaori: Rebecca, Rebecca... ¿Qué habrá sido de ella? ¿La habrá capturado Umbrella? ¿Habrá escapado? Nunca lo sabremos (modo irónico on). Me pareció adecuado este giro para explicar el motivo por el que Rebecca nunca ha aparecido junto a Chris y Jill en la lucha... así que espero algún día poder aclarar la situación. Rebecca es un personaje que me encanta (y me atrevo a decir que después de Jill es mi personaje femenino favorito, incluso por delante de nuestra pelirroja internacional). Le cogí mucho cariño en la mansión porque, no sé, me recuerda en muchas cosas a mí con dieciocho años: la inocencia, el querer comerse el mundo, la curiosidad...
Stardust4: Y de nuevo diste en el clavo con Bertolucci jeje. ¿Tan predecible soy? Me dais mucho miedo jajaja. Nah, fuera bromas. Creo que eso le dará mucho trabajo a Irons, y le mantendrá un tiempo las narices apartadas de donde no le llamen.
Pues nada amigos, esto es todo por esta semana. Aunque aún quedan algunos capítulos, temo decir que poco a poco nos estamos acercando al inevitable final. Pero tranquilos... que estaré por aquí siempre que pueda con mis historias :D
