Hola a todos mis queridos lectores! ¿Qué tal estáis? Por aquí ya empieza a apretar el calor. Se nota que el verano está a la vuelta de la esquina... pero eso no quiere decir que la inspiración se vaya ni mucho menos jeje. Espero que os guste el penúltimo capítulo: la larga y la separación! Noooo!
El día D ha llegado. Nuestros caminos se separan. No termino de creérmelo. Son las ocho de la mañana. Barry y Chris están comprobando sus mochilas. No es que vayan a llevar gran cosa, pero no es conveniente que dejemos rastros de nuestra actividad por si descubren que hemos estado aquí.
Temo el momento de quedarme sola. ¿Qué voy a hacer? He estado dándole vueltas durante casi toda la noche, y lo que tengo que claro es que necesito buscar otro escondite, un lugar desde donde pueda disponer de continuas fuentes de información. Sé que ahora que Chris y Barry van a quitarse de la circulación seremos menos buscados, pero siempre conviene saber qué dice el enemigo.
Sé que debo confiar ciegamente en todo lo que hacemos. Somos profesionales. Hemos estudiado cuidadosamente nuestros movimientos, y la verdad es que no veo qué puede fallar. Lo de Irons fue un poco por probar… y así nos fue. Esta vez no hemos cometido el mismo error.
Barry ha alquilado una furgoneta para ir al aeropuerto. Los transportes públicos están bastante vigilados desde nuestro último incidente. Yo misma tuve que hacer varios rodeos para llegar hasta aquí cuando le entregué las notas a Bertolucci.
Observo con nostalgia a mis compañeros mientras se cuelgan las mochilas a la espalda. Ya está. Se van. Me quedo apoyada en la pared pensando en todo por lo que hemos tenido que pasar en el último mes: corporaciones asesinas, policías locos, experiencias cercanas a la muerte… Como para olvidarlo.
-¿Todo en orden por aquí? –me interrumpe Barry dando unos pasos hacia mí. Levanto la mirada y asiento mostrando una débil sonrisa. Jolines, ¿por qué me cuesta tanto sonreír?
Porque odias las despedidas.
Eso es. Imagino que a nadie le gustan… pero no puedo quitarme de la sensación de que quizá sea la última vez que estemos los tres. Intento quitarme ese pensamiento de la cabeza. No, no me han educado para ser tan pesimista. Mis compañeros han demostrado ser unos soldados excelentes. Y no puedo olvidarme de mí.
-Sí, creo que necesitaré algunos días para adaptarme, pero volveré a la carga en cuanto la situación se normalice.
-Bien. Eso es lo que quiero oír –Barry me da unas amistosas palmadas en las mejillas y me da un fuerte abrazo. Guau… espero no llorar. Tras unos segundos se aparta -. Jill, sé que eres fuerte y que sabes cuidarte bien. Pero, por favor, toma todas las precauciones que estimes oportunas. No podemos dejar que esos cabrones se salgan con la suya.
-Te prometo que haré todo lo que pueda desde aquí –respondo chocándole la mano que me tiende -. Cuida bien de tus pequeñas. Estoy segura de que te echan mucho de menos.
-Por supuesto… -se le nota muy orgulloso. Me da un último apretón en el hombro y se retira -. En fin… voy a comprobar una vez más que no nos dejamos nada.
Sé inmediatamente que es una excusa para dejarnos a Chris y a mí a solas. Vaya, desde luego que no había esperado este momento… ¿o sí? Chris y yo nos observamos durante unos instantes. La verdad es que mis sentimientos hacia él han cambiado mucho en el último mes.
Nuestra relación se ha estrechado mucho. Tengo sentimientos encontrados, y la verdad es que ahora no es el mejor momento para ponerse a pensar en ello, no cuando tenemos la misión de derrotar a una de las mayores empresas de la ciudad.
-Jill –mi nombre en sus labios me hace reaccionar. Suena genial -. Si la situación se complica no dudes en retirarte. Tu vida es más importante. Abre bien los ojos. No sabemos con exactitud a qué juega esta gente… aunque nos hacemos una ligera idea.
Sonrío al detectar cierta ironía en su tono. Desde luego que conocemos esa faceta peligrosa de la corporación.
-Haré todo lo posible para conseguir información, y si es posible, destruirles.
-Ésa es la Jill que conozco… Como en los viejos tiempos.
Y nos fundimos en un intenso abrazo. Dios, estaría allí toda la vida. Cojo la cara de Chris y le doy un suave beso en los labios. Juntamos nuestras cabezas.
-Volveremos a estar juntos –susurra con un tono de voz muy convencido.
-Lo sé…
-¿Te puedo pedir un favor?
-Lo que quieras.
Chris me da un libro. Al principio no entiendo muy bien por qué, pero me doy cuenta de que es un diario. Frunzo el ceño. ¿Querrá que lea algo que ha escrito para mí? ¿Algo… romántico? Me sonrojo ligeramente.
-Si pasas por la comisaría, quiero que dejes mi diario en mi mesa, por si Claire… decide venir.
Asiento lentamente. Claro que lo haré. Estoy seguro de que Chris habrá escrito sobre todo lo que nos ha pasado en las últimas semanas, para que su hermana sepa a qué nos enfrentamos, y que él se encuentra bien.
Los pasos de Barry nos alertan. Nos separamos con lentitud en el momento en el que nuestro compañero irrumpe en la sala. Barry carraspea exageradamente, quizá para advertirnos de que está allí. No sé si Chris le habrá contado algo de nosotros, pero creo que empieza a sospechar que hemos vuelto a las andadas…
-El fin de Umbrella es sólo cuestión de tiempo… Recordadlo
Y con esas palabras Chris abre la puerta de la salida. Barry sale en primer lugar, y luego le acompaña el propio Chris, que me lanza una mirada llena de determinación. El sonido de la puerta al cerrarse me devuelve a la realidad: nada, absolutamente nada, puede detenernos.
Unas horas más tarde…
Tras una hora y media de vuelo por fin he llegado a Nueva York. Nueva York… mi tierra, mi ciudad… Cuánto la echo de menos. Será una parada bastante breve, con el tiempo justo para recoger mi billete con destino a París, tomar algún aperitivo y embarcar. Son aproximadamente seis horas y media de vuelo. Voy a tener todo el tiempo del mundo para aburrirme.
Hago cola en el puesto de la compañía con la que voy a volar. Cinco minutos después llega mi turno y me atiende una joven que no tarda en darme mi billete. Lo guardo con sumo cuidado en mi cartera y decido ir a comer algo. La verdad es que estoy realmente hambriento.
Las últimas semanas han sido de auténtica locura. Estoy seguro de que sería capaz de comerme tres o cuatro hamburguesas. Decido que después de comer voy a llamar a Claire. Le debo una disculpa.
Decido acercarme a un puesto de bocadillos. Me pido dos: uno de kebac, y otro de pollo al curry acompañados de una Coca Cola. Mi estómago ruge con fuerza al ver tan suculento manjar. No es que sea gran cosa, pero mejor que las latas en conserva que trajo Jill…
Sonrío al pensarlo. ¿Tanto tiempo hemos estado alimentándonos de esa basura? Bueno, es cierto que ha sido la única comida de la que hemos podido disfrutar últimamente, pero, ¿quién iba a decirle que no a un buen bocadillo?
Me pregunto cómo le irán a Barry y a Jill. Barry iba de camino a recoger a su familia para llevarla a Canadá, con los padres de Kate. Después me prometió que se uniría a mí. Ya buscaré la forma de contactar con él a través del correo electrónico. Estamos sin teléfonos, así que nuestra comunicación es bastante limitada.
Pero la que más me preocupa es Jill. No es que dude de sus capacidades, pero estoy seguro de que tarde o temprano Umbrella volverá a la guerra, y si el famoso virus G llega a la ciudad… No quiero ni imaginarlo.
Devoro con ansias los dos bocadillos. Mi estómago agradece ese pequeño banquete. Miro la hora. Aún tengo una hora y media antes de que salga mi vuelo. Es hora de que llame a Claire.
Me acerco a uno de los teléfonos públicos. Saco de mi cartera varias monedas, las suficientes para mantener más o menos una conversación larga. Introduzco un par de monedas y marco el número de Claire. Espero que no esté trabajando ni nada de eso. Demonios, ni siquiera sé si ha encontrado algún trabajo o qué es de su vida.
Lo último que sé es que había aprobado todas las asignaturas de su primer año, y que quería un verano más o menos relajado. Había encontrado una compañera de su curso con la que compartir piso, y creo que le iba bastante bien.
Tras cuatro o cinco tonos, mi hermana descuelga el teléfono.
-¿Sí? –suspiro al oír su voz. Cuánto la he echado de menos.
-Hola, hermanita –logro decir sin poder evitar sonreír.
-¡Dios mío, Chris! –parece muy nerviosa y contenta de hablar conmigo -. ¿Dónde estás? ¿Qué le pasa a tu teléfono? ¡Te he estado llamando y mandado mensajes todos los días! ¿Por qué me estás llamando desde un número de Nueva York? ¿Estás aquí? ¿Qué te ha pasado? ¡Estaba muy preocupada!
Sigo con la sonrisa permanente. Mi hermana y sus preguntas… Nunca cambiará. Pero se ha dado cuenta de que este número es Nueva York… Mierda. Tendría que haberlo previsto. Tengo que cambiar de táctica.
-Tranquila, estoy bien, en Raccoon City, como siempre. ¿Por qué pensabas que iba a estar en Nueva York? Debes haberte confundido… Hay problemas con la cobertura en la ciudad. Casi todas las líneas están inoperativas. Espero que lo arreglen pronto, porque es un auténtico coñazo –no sé si mis excusas están sonando pobres o convincentes, pero es lo único que se me ocurre. Apoyo una mano en la pared y compruebo que me queda un minuto y medio -. Últimamente he estado muy liado en el trabajo. Ni siquiera creo que pueda cogerme vacaciones este año…
-¡Vaya…! Ya decía yo que era extraño que no me hubieras dicho nada… Llegué a pensar que te habías echado una novia y que no querías saber nada de tu pobre hermana…
Me río. Si ella supiera todo por lo que he tenido que pasar en las últimas semanas… Suerte que la noticia de la muerte de mis compañeros y nuestra expulsión no se ha extendido más allá de Raccoon City.
-¿Y qué es ese caso que os tiene tan ocupados?
-Nada, un grupo mafioso que está traficando por la ciudad y nos está dando esquinazo cada dos por tres –me apresuro a mentir inventándome algún caso típico de la comisaría.
-Vaya… espero que se solucione pronto y podamos vernos. Te echo mucho de menos, hermano.
-Y yo a ti –veo que me quedan poco más de quince segundos -. Me reclaman. Tengo que colgar hermana. Prometo llamarte pronto.
-Cuídate, Chris. Te quiero.
-Y yo, Claire.
Suspiro mientras dejo el auricular en su sitio. Será mejor que me ponga en marcha. Busco en la pantalla de embarque mi vuelo. Debo dirigirme a la terminal ochenta. En mi mochila sólo llevo mi cartera, alguna que otra ropa interior de repuesto y poco más. Las pistolas se las hemos dejado a Jill, ya que le van a hacer más falta que a nosotros… de momento. No necesito facturar ninguna maleta.
Me sitúo tras la larga cola de pasajeros que se dirigen al mismo destino que yo. La cola avanza a buen ritmo… hasta que llega mi turno.
-¿Billete e identidad, por favor? –me pide amablemente un joven que está junto a un guarda de seguridad y los detectores.
Le entrego mi billete y mi pasaporte y dejo mi mochila para que le pasen los controles pertinentes. Me cachean. Todo está en orden. Recojo mi mochila junto con el billete y mi pasaporte y camino con decisión hacia la pasarela de embarque. Se avecina un nuevo amanecer.
Bueno, pues ya empieza lo bueno! Chris se larga... para no volver xD.
Xaori: Bueno, siempre hay una manera de salir de un país sin ser vistos... aunque bueno, teniendo en cuenta que Barry la rescata en helicóptero, no es muy difícil llegar a otro país y ocultarte el tiempo necesario hasta conseguir pasaporte (ya me estoy yendo de la lengua xDDD) Y bueno, Chris y Jill siempre buscan la manera de deleitarnos... y si, tener las tetas a veces es una ventaja y otras no (lo digo por experiencia porque madre mía la que lío con las camisas de botones xD Tengo que imperdible en mano jajaja). Y bueno, a estos dos no les quedará más remedio que esperar a tener otro encuentro... aunque pueden pasar muchas cosas (que me sigo yendo de la lenguaaa jajaja). Espero que te haya gustado este capítulo.
Stardust4: Sí, Fanfiction a veces está cachondo y no muestra actualizaciones, comentarios, ni nada... Pero bueno, así has tenido dos capítulos para leer jeje. Me alegro que te encantara el anterior, siempre pongo mucho empeño en mis lemons porque sé que atraen mucho jeje. Y no te preocupes, esto no es final... Ya lo verás...
Pues nada chic s, ¡la semana que viene Lucha a Muerte se despide! Habrá alguna que otra sorpresa posiblemente... Ya lo veréis.
