Bueno, lo prometido será xD.
He decidido subir el capítulo hoy, o tal vez lo hubiera hecho mañana o antes de la próxima semana ¡En fin! a nadie le interesa lo que digo u.u
Quiero aclarar que a partir de aquí va a ser General POV.
Soul Eater no me pertenece. Alabemos a Atsushi Okubo por crearlo.
(Creo que así se escribe el nombre jejeje si hay algún error mis más sinceras disculpas)
Unrequited Love
Nadie sabe lo que tiene hasta el día que lo pierde
Mordió delicadamente aquella dulce fresa que poseía en sus suaves manos.
Era un día como cualquier otro, la brisa húmeda de primavera mecía las coloridas flores que apenas unos días habían comenzado a florecer, los arboles bailaban con el viento y los rayos del Sol chocaban en el agua de una manera que parecía haber diamantes en el fondo del estanque.
La rubia bebió más leche de su taza de porcelana bajo la atenta mirada azul de su amiga.
-¡Esto está para morirse del aburrimiento!—exclamó la señorita Evans.
Tsubaki Nakatsukasa no dijo nada.
Maka sólo bufó al no escuchar una respuesta. Aquel pequeño huerto de fresas que con mucho esfuerzo consiguió convencer a su marido de ordenarlo a construir no le estaba otorgando ninguna experiencia placentera. Ni tampoco aquel pequeño lago que también mandó a hacer, sólo le servía para darse prolongados paseos en lancha. Nada le quitaba el aburrimiento, extrañaba algo de fiestas donde pudiera divertirse un rato con sus amigas y de paso conocer algunos pretendientes.
Sonrió con autoeficiencia al pensar eso.
-¿Y cómo te ha ido con el joven Soul?—preguntó inocentemente la morena.
El simple hecho de escuchar ese nombre hacía que se le aplastara más el día.
Rodó los ojos con fastidio.
Le hacía recordar lo que pasó aquella noche…
Ella había llegado cansada de esa ardua tarea de entretener los invitados de su fiesta. Cerró la puerta blanca de su habitación y se metió directamente al baño a darse una buena ducha. Conoció a un apuesto soldado de la reina y no se había quedado con las ganas, él no se quejó en lo absoluto.
Rió complacida al recordar esos labios que le robaron el aliento en toda la noche.
Después de terminar de bañarse, salió del baño y sacó de su armario de roble rojo un camisón blanco y ligero, perfecto para dormir. Se cepilló el cabello con lentitud, tratando de no maltratarlo. Se miró al espejo por ultima vez, parecía que cada día más envejecía más… ¡Maka Albarn (porque aún se consideraba así) jamás tendría ni una sola arruga! ¡Antes muerta! Era demasiado bella para que eso pasara. Se levantó de la silla y se acostó en su cama, lista para dormir.
De repente, se escuchó la puerta abrirse. La poca iluminación de la habitación no le ayudaba en nada para descubrir quien era, hasta que enciendo más velas y pudo descifrar el rostro de cierto albino en la oscuridad. Le restó importancia y dejó la vela en un mueble que se encontraba al lado de su cama, se dio la vuelta en su cama, acostándose de lado dándole la espalda a Soul.
Un suspiro salió de la boca de Soul.
Se sentó en un costado de la cama y se quitó los zapatos, se deshizo de su chaleco quedando solo con una camisa blanca y pantalones negros. Observó a su esposa por unos momentos y recordó el mensaje de parte de su suegra. Se metió en la cama, antes haber apagado las velas, y tomó por la cintura a la rubia de una manera algo brusca. Hizo que quedaran cara a cara, cosa que molestó a Maka.
-Tu madre me ha ''comentado'' que desea…-tragó saliva nerviosamente.-…ya sabes… nietos.
Maka imaginó la cara de Kami sonriendo meramente fingido y con un aura maligna detrás de ella obligando a Soul decirle esta noticia.
Pensar en niños le ofrecía un asco irremediable. ¿Cómo ELLA va estar cuidando de unos mocosos? ¡Por favor! Ni en sueños se lo hubiera imaginado.
No se había dado cuenta del sonrojo interminable que se había formado en el rostro del albino. Se separó bruscamente de sus brazos, sorprendiendo en el acto a su marido, dándole la espalda de nuevo.
-Pues dile a mi madre que está loca. —se limitó a responder.
Soul, ya harto de su actitud, se puso de cuatro patas encima de Maka y la hizo mirarlo a la cara.
-Tú y yo no hemos tenido tiempo para nosotros como pareja. —tomó aire para seguir hablando. —Y además, es esencial para nuestras familias que tengamos hijos. ¡No se va a acabar el mundo si eso sucede! ¿Tan malo es para ti?
Maka se sorprendió al escuchar el tono que empleó el albino para hablarle. Su cara mostraba un ligero enfado y sus cabellos blancos se colgaban de su cabeza como un árbol con hojas largas.
¿Qué ganaría yo con eso? Pensó ella.
Observó detenidamente a Soul, pero su mirada verde se concentró más en sus labios. Se veían delineados, no eran ni muy gruesos ni muy delgados, eran perfectos. Sintió el deseo de tocarlos y recorrerlos con su lengua así que alargo su mano hasta ellos y los acarició, eran suaves y esponjados. Poco a poco su mano fue bajando hasta llegar al cuello de su camisa y lo jaló de manera ruda haciendo que Soul soltara un gemido. Acercó su cara a la suya y lo besó. Los ojos de Soul se agrandaron como platos y su cara se volvió más roja que los tomates, sintió que fuegos artificiales explotaban en su estomago, se sentía en el mismísimo paraíso. Después de unos segundos cerró los ojos, dejándose llevar por el momento.
Cuando la falta de oxígeno se hizo presente en sus pulmones se separaron, pero no duraron así mucho tiempo, ya que se volvieron a unir en otro delicado beso que se fue volviendo más intenso a cada segundo. La rubia los hizo girar quedando ella arriba de él, comenzó a besarle las mejillas sonrojadas y calientes para después morderle la oreja juguetonamente, el albino se sobresaltó al tacto poniéndose nervioso. Maka fue descendiendo más hacia el cuello de su esposo, besando y lamiendo, dejando marcas rojizas. Las manos de porcelana de ella viajaren en el pecho de él, desabrochando los botones de la camisa y después arrojarla en alguna parte de la habitación para poder acariciar su torso. Un suspiro acompañado de un gemido volvió a escapar de Soul.
Los dos sabían a donde llegaría esto, y ninguno pensaba en detenerse…
Tsubaki comenzó a preocuparse al ver que su amiga no le contestaba.
Se le veía perdida en su mundo, con la boca abierta y mirando en algún punto fijo desconocido. Incluso la fresa que tenía en sus dedos se había resbalado.
La idea de aplaudirle en la cara para que regresara se volvió tentadora, así que lo hizo.
El sonido hizo que los oídos de Maka zumbaran, y sus ojos parpadeaban constantemente. Egundos después vio la cara preocupada de su amiga, y las orillas del pequeño techito (del cual se encontraban de bajo) con florecitas rosas y uno que otro musgo o planta de jardín que caían como cascada de él. Miró sus pies y luego la mesita blanca, la leche y la canasta de fresas. Recordó que estaban en la casita de jardín que habían construido al lado del huerto.
Chocó su mirada con la de Tsubaki y de nuevo presenció la pregunta.
-Pues, igual. —contestó natural.
Sin embargo, la mentira no fue tragada por Tsubaki Nakatsukasa. Ella conocía muy bien a Maka y sabía cuando decía la verdad o no. La miró con una ceja en alto, queriéndole transmitir que dijera lo que realmente pasa.
La rubia exclamó un ''¿Qué?'' y la morena volvió a insistir. Maka suspiró y comenzó a hablar.
Le contó cada detalle de lo que pasó aquella noche mientras Tsubaki se tapaba la boca avergonzada. Era algo descarado contar cosas así con normalidad pero era algo que Tsubaki ya estaba acostumbrada a escuchar de Maka, con sus salidas e invitados de fiesta. Cuando concluyó, Maka se esperaba un gran sermón de su amiga, pero eso no pasó. Tsubaki la miraba sonriente y algo sonrojada, después de dejar escapar una pequeña risita, preguntó:
-¿Lo hiciste por amor o instinto?
Suspiró por décima vez en el día, haciendo que tocara la tecla equivocada.
La gente en el teatro lo miró sorprendido, exclamando un ''Oh'' algo cómico. Sintió algo de vergüenza al haber perdido el ritmo, así que después del pequeño momento de tensión salió como si nada del escenario, dejando a la gente con un mal sabor de boca.
No podía concentrar en tocar, sólo pensaba en una cosa: Maka
Y es que simplemente no podía sacársela de la cabeza, no dejaba de pensar en aquella noche tan… maravillosa, hacía que toda su realidad se esfumara por completo. Había sido la mejor noche de su vida y la tuvo con la mujer de su vida. Aún recordaba su piel tersa y blanca rozar con la suya…
-¡¿Podrías explicarme que fue eso?—se escuchó gruñido grueso junto un azote de mesa de parte del señor Evans.
Wes Evans venía detrás de él con una sonrisa avergonzada (no muy propia de él) al ver al dueño del teatro y su familia algo asustados. Soul regresó a la realidad, con una no tan buena bienvenida. Su padre estaba hecho una furia y lo más seguro es que pediría explicaciones, un ''lo siento'' fue lo que salió de él pero no fue suficiente para el señor. Y siguieron discutiendo hasta que les falto aire para seguir gritando y el músico mayor salió enfadado de ahí, dejando a sus dos hijos con la palabra en la boca.
Su hermano mayor lo miró a los ojos, diciéndole con la mirada todo. Soul se negó al principio, pero al ver lo insistente que podía llegara a ser su hermano, cedió. Le dijo lo que le había pasado anoche y lo que había sentido y que esa era la razón por la cual no podía concentrarse más.
-El amor, como afecta a los jóvenes. —recitó el albino mayor con un tono irritante.
Soul lo miró fastidiado.
-Ya sabía que algún día pasaría. —añadió.
Soul se limitó a observar la nada, mientras se adentraba en sus pensamientos y a su mente llegó la imagen de Maka haciendo que se sonrojara profundamente, cosa que no pasó desapercibida por cierta persona que se dedicó a molestarlo todo el día. Cuando terminó el show, los jóvenes Evans se dirigieron a la salida donde los esperaba su padre (aún molesto), subieron al carro evitando la mirada severa de su progenitor.
El jinete dio la orden a los caballos y el carro comenzó a andar. Soul sentía unas enormes ganas de regresar a su casa y poder ver a su esposa pero sabía que eso no sucedería temprano, seguramente después de lo que pasó su padre lo pondría a practicar hasta morir luego de un sermón detallado para evitar un incidente como el anterior.
El galopeo de los cabellos se iba perdiendo cada vez más en la cabeza del albino, esté ya estaba en lo profundo de sus pensamientos. Se imaginaba a Maka al llegar, sirviéndole la comida como una verdadera ama de casa mientras él le hablaba de su estupendo día de trabajo, los niños corrían a su alrededor y lo llamaban constantemente ''¡Papi, papi!''. Y al terminar el día, los dos se iban a dormir juntos abrazados con un mil ''Te amo'' haciendo eco en la habitación, Soul se sentía en las nubes, que le corazón le palpitaba a todo lo que da y su respiración se volvía cada vez más agitada. Sentía que estaba más que enamorado…
Y volvería a sentir los labios dulces de Maka cuando de pronto sintió un golpe en su brazo, cortesía de Wes. Habían llegado a la mansión Evans, tan grande y bien atendida como siempre. Bajaron del carro y caminaron por el largo caminito que dividía el jardín principal en dos, hasta llegar a la puerta. Entraron a la casa y parecía que era más enorme de lo que afuera se ve, tenía un candelabro dorado en el centro del techo, las paredes eran blancas y largas, unas escaleras blancas también adornadas con una alfombra roja. Había pinturas reconocidas, jarrones costosos y demás artículos de lujo. El olor a limpio y a oro habitó en la nariz de los recién llegados, cosa que les pareció familiar. Se escucharon unos pasos apresurados que provenían de arriba y rápidamente captaron de quien se trataba.
-¡Soul, hijo!—su madre llegó corriendo y lo abrazó del cuello. Después de separarse, notó la presencia de Wes. - ¡Wes! ¿Cómo está mi yerna?—sonrió picaronamente.
El mayor sólo contestó con ''Está de maravilla'' posteriormente de reír alegre.
Siguieron caminando hacia la sala principal, donde se sentaron en los sofás blancos y charlaban mientras tomaban té, la bebida favorita de un británico. Los hijos comenzaron a hablar de sus vidas, de lo que había sido de ellos estos años, los conciertos, etc. El mayor de los dos mencionó con mucho orgullo que esperaba un miembro nuevo en su familia, la señora Evans estaba más que feliz por la noticia y su esposo no se quedaba atrás, quien palmeó emocionado la espalda de su hijo mayor. Gracias al comentario de su hijo, la progenitora pudo recordar que Kami Albarn y ella se habían aliado para convencer a su hijo menor de traerles nietos. Dibujó en su cara una sonrisa cómplice y procedió con el plan.
-Dime Soul. —Posicionó la taza de té en la mesita de sala que tenía en frente.-¿Cómo ha estado la señorita Maka?—entabló la conversación de manera sagaz.
Soul no sabía si contestar o no, conociendo a su madre sabía a donde se dirigía.
-Ella está bien, está en casa y creo que la fue a visitar una amiga. Tal vez era Tsubaki Nakatsukasa. —contestó con cuidado, revisando cada mirada de su madre.
Su madre no había cambiado mucho, seguía siendo una mujer hermosa y joven, cabello color café chocolate y ondulado, ojos claros como la miel, sonrisa perfecta, alta pero no mucho. Siempre conseguía lo que quería con tan solo proponérselo, era el tipo de madre que quería que su hijo fuera feliz y exitoso.
La castaña le sonrió tiernamente.
-¿No han pensado en agrandar su familia?—preguntó ''indiscretamente'', dándole a entender la indirecta con los ojos.
Soul por un momento recordó lo sucedido anoche y su cara comenzó a arder. Elizabeth Evans (1) sonrió triunfante.
-Ya veo que pronto me traerás noticias. —le guiñó un ojo, divertida por la reacción de su hijo.
Luego de la charla (tortura) Soul y su padre fueron a la sala de música a practicar la pieza ''fallida''. El señor Evans era muy estricto en todo y siempre recayó más en su hijo menor, no sabía si era porque lo quería hacer alguien mejor o lo odiaba o trataba de desquitarse con él, pero el caso era que siempre fue más estricto con el pequeño albino.
Había un piano de cola negra en medio de la sala, era su piano. A pesar de que poseía otro en su propia mansión, siempre añoraba más este. Tal vez era porque había pasado más tiempo de calidad con el, el otro solo era para consolarse. Se acercó a el y lo tocó suavemente, posteriormente posó sus dedos en las teclas y las presionó de derecha a izquierda, produciendo un sonido como los que concluyen o comienzan una canción alegre. Se sentó en el banquillo negro, inspeccionando el instrumento y admirando su consistencia. Tenía un aroma a nuevo, como si lo acabaran de comprar, siempre estaba perfecto y jamás se le notaba un raspón o golpe.
Volteó a ver a su padre y se topó con una mirada severa, lo que le indicaba solo una cosa: que tocara. De nuevo posó sus dedos en las teclas y empezó a recordar la pieza, una vez que la analizó emprendió la canción, era lenta y con un contexto significativo para todo aquel amante de la música. Sus dedos se deslizaban con elegancia sobre el instrumento dando una apariencia algo lúgubre a la sala. Su padre lo observó atento, descubriendo cada vez más el talento de su hijo, con ideas y formas nuevas que lo hacían parecerse de alguna manera a…
No se atrevió a seguir pensando y apartó la mirada de Soul.
Soul terminó de tocar respirando agitadamente y transpirando un poco, apoyó las manos en sus rodillas. La había tocado la canción sin ningún error en lo absoluto, se concentró completamente en eso… a excepción de una pequeña parte de sus pensamientos que aún seguían siendo dominados por el recuerdo de la rubia de ojos verde escarlata…
Se dedicó a observar el techo aburrida, no había nada más interesante que hacer y no tenía nada de sueño.
Ya era noche y ella ya se había alistado para dormir, pero no contó con la falta de sueño. Acarició las sabanas que estaban debajo de ella y de nuevo recordó lo que había pasado ayer, no podía sacárselo de la cabeza. Pero… ¿por qué no podía? Ya había tenido ese tipo experiencias con otras personas y no les tomaba mucha importancia ¿pero por qué esta vez sí? ¿Qué… tenía de especial?
¿Lo hiciste por amor o instinto?
La pregunta de Tsubaki resonó en la cabeza de Maka y las dudas se ampliaron. Llevó sus dos manos a su cara, cubriendo sus ojos en un intento de alejar la frustración. A su mente llegó el recuerdo de los que fueron gritos y gemidos de placer salir de la boca de su esposo.
Alterada, arrojó una almohada al fondo sin luz de la habitación. Gritó a causa del estrés acumulado en su cuerpo. Tantos sucesos se formulaban en su cabeza de forma irritante.
De la nada, la puerta de la habitación se abrió dejando pasó a un albino de ojos rubí y toda impaciencia de Maka se esfumó…esperen… ¿acaso había dicho impaciencia?
-Hola. —saludó Soul Evans, con un pequeño brillo de alegría en sus ojos rojos.
Se le notaba cansado, mucho más que de costumbre. Maka susurró un leve ''hola'' y volvió a acodarse dándole la espalda. Soul se sintió muy decepcionado, él esperaba un abrazo o un beso de parte de la joven, no le quedó más que sentarse en el costado derecho de la cama y comenzar a preparase para dormir. Con esa noche, le bastó para creer que tal vez… las cosas entre él y Maka cambiarían, pero al parecer no tuvo ninguna significancia para ella.
Y eso hacía que se le partiera el corazón en pedazos.
¡Por fin terminé! n.n
3184 palabras en el Word, el capítulo más largo que he escrito xD.
Espero que les haya gustado, pero debo admitir que me dio algo de pena escribirlo por algunas cosas jejeje n/n
¡Bye! ¡Felices vacaciones! (Para quienes las tienen, por si acaso xD)
