Buenas~~~ :D ya les traigo el nuevo capítulo, espero que no me odien a pesar de que ya estoy acostumbrada al odio e.e (posición emo)

Soul Eater no me pertence.


Unrequited Love

Nadie sabe lo que tiene hasta el día que lo pierde

Las gotas de lluvia resbalan crispadamente por el gran ventanal. Sinceramente, nadie se esperaba que una gran tormenta azotara a Londres ese día, de la nada el cielo oscureció y comenzó a relampaguear. Así de rápido como Maka Albarn cambia de pretendiente. Una buena sopa caliente era lo ideal para aminorar el frío húmedo que se desencadenó con el diluvio y era exactamente lo que la señora de la casa comía en ese instante en la larga mesa. Pero no estaba sola, del otro lado se encontraba su marido, quien no había asistido al trabajo por lo mismo. Ninguno intercambiaba palabras aunque a Soul lo roían los deseos de iniciar una conversación íntima. Sólo que no hallaba los términos adecuados.

Hacía una semana que no tenían contacto físico, según su madre eso era escencial en la pareja. Sin embargo, pareciese que a la chica no le agradara el estar cerca de él…

A pesar de que ya lo hicimos una vez…

Golpeó, en un arranque de estrés, la mesa involuntariamente. Bailó sus dedos, impaciente. Maka lo miró con una expresión de duda en su fino rostro.

-¿Pero qué te pasa? Casi me haces tirar la cuchara en el mantel.—exclamó molesta.

Soul musitó en voz baja un ''lo siento'', no se dijo nada más. La rubia prosiguió con lo suyo, sin prestarle atención al extraño comportamiento de su esposo. Cada día aumentaba la rareza en él, últimamente trataba de mantener charlas con ella. No obstante, era consiente de a donde llevaba eso. Así que se negaba a alargar las pláticas (ya sumamente cortas).

El elegante candelabro iluminaba perfectamente todo el comedor, como un palacio. Si bien era casa de un músico… ¿Cómo sería la de un duque? A su mente le vino la imagen de Death The Kid, hacia mucho tiempo que no lo veía. De pronto, la joven sintió un mareo y soltó la taza que había tomado. El sonido que produció el impacto contra el suelo sacó del trance a Soul y se alarmó al ver a Maka llevandose una mano a la frente, realizando muecas de dolor. Se levantó apresurado y arrodilllandose junto a ella, acarició sus cabellos rubios.

-¿Te sientes bien?—le preguntó con preocupación.

-Sí, estoy bien.—respondió, incorporándose de la refinada silla.—Sólo necesito un pequeño descanso.

El albino insistió en ayudarla a subir a su habitación pero intervino un inconveniente. El mayordomo de la casa, anunció un visitante. Curiosamente, ya se estaba pensando en él. Death The Kid, entró educadamente a la mansión Evans a petición del criado. Los ojos de ambos dueños se agrandaron al igual que platos por el asombro. El pelinegro se arrodilló ante ellos (en un gesto de saludo).

-Es un placer volver a verlos, Soul…-le envió una sonrisa amigable.-… Maka…-acortó la distancia entre él y la chica de ojos verdes y le besó la mano delicadamente.

Soul no recibió bien la sonrisa y le mandó, a manera de contestación, una mirada fulminante. Apartó bruscamente al duque de su mujer.

-¿Qué pretendes?—cuestionó tajante el ojirubí.

Kid dejó escapar una risita cínica.

-¿Por qué tan grosero, Soul? Únicamente he venido aquí para proporcionarles un aviso, me voy a casar.


-¿Podrías repetirme lo que dijiste hace unos minutos, por favor?—pidió la Albarn, aguantándose la ganas de estrangular a alguien.

Ahora estaban en la sala principal, sentados alrededor de una mesa con detalles tradicionales de la época victoriana. El té no se hizo esperar. Soul y Maka se sentaron juntos de un lado, el joven recelosamente quería que la rubia estuviera a ''metros'' del duque.

-Contraeré matrimonio, siento la necesidad de unirme a Chrona en un lazo más fuerte. En nombre de mi prometida, y yo por supuesto, los invito a la celebración.

El ambiente se tensó, Maka se removía inquieta en el mueble y Soul no dejaba de lamentarse por su amiga Chrona. Maka aún no podía creérselo todo, ciertamente Kid y Chrona mantuvieron una larga relación desde hace 4 años, cuando se conocieron. Pero… ¿qué pasaba con ella, con el plan… terminó simplemente? Tenía una sensación de amargura en el pecho y bajó la mirada.

-¿Éstas de broma, verdad?—comentó sarcasticamente.

Kid volvió a esbozar una sonrisa encantadora.

-¡Claro que no! Yo jamás jugaría con algo tan serio.—confesó juguetonamente.

Una punzada de dolor más.

-Asistiremos, no he hablado con Chrona.—expuso el albino, aceptando la oferta de Death The Kid.

El pelinegro checó su reloj de bolsillo y notificó su partida. Inesperadamente, el teléfono sonó. Soul-a regañadientes-se dio a la tarea de ir a atender la llamada. El duque aprovechó la situación y tomó suavemente la muñeca de la rubia.

-No pienses que he tirado todo a la borda, sigue en pie.—susurró seducturamente en el oído de esta.

La dama se sobresaltó, insólitamente un sentimiento de repulsión.

-¿Después de lo que acabas de contar? No seré tu ''plato de segunda mesa'', Kid.—se enfrentó con tono de superioridad.

-Oye, amo a Chrona pero también quiero diversión ¿de acuerdo? Recuerdo que querías también la fortuna de los Evans…

-Yo…

No pudo responder a eso, porque sus labios fueron capturados por los de Kid. A excepción de que poseían un sabor diferente, uno con el que no lograba deleitarse…

-¡MAKA!

Escuchó claramente la voz de su marido y se alejó ferozmente del duque. A Soul se le distorsionba la vista y daba la impresión de que su mundo se derrumbaría en un segundo. Se sostuvo del barandal de las escaleras, fue un poco difícil para él mantenerse de pie. La de ojos verdes se colocó la mano en la boca, los vocablos no salían de ella. Ya no quedaba rastro de Death The Kid, se esfumó tal al viento.

-Acaban de avisarme de que mi padre está gravemente enfermo, Maka ¡y te veo con ese idiota!—explotó enfurecido.—A decir verdad, no me debería sorprender tanto.

Extraordinariamente, a la joven le lastimaba aquel escenario. No tenía adherido en su conocimiento el porque, observar entre enojado y triste esa cara, la misma que alguna vez le sonrió tiernamente. ¿Por qué le afectaba? ¿No correspondería darle igual?

¿Qué rayos le pasaba?

Trató de aproximarse a él, pero fue inútil. Este la rechazó fríamente.

-Presta atención. Iremos a la casa de mis padres, nos quedaremos unos días ahí hasta que sane.


El traqueteo de los caballos acompasaba el nudo de pensamientos de Maka. Se dirigían a la morada de los Evans, como dictó Soul. Durante todo el camino reinó el silencio, ni siquiera una abeja zumbaba por allí. A veces la rubia le lanzaba una mirada a al albino, acompañada de intenciones inquisidoras. No tardó en rendirse, este no volteaba a verla.

Al llegar, bajó con ayuda del lacayo. También el mismo tipo cargó el equipaje hasta la enorme residencia. Soul ingresó al dicho lugar seguido de Maka, manteniendo cierto espacio. Los sirvientes atendieron inmediatamente a los huéspedes, quienes recibieron una ''cálida'' bienvenida de parte de Wes Evans, para mala suerte de su hermano menor.

-¡Pero si es mi hermanito!—divulgó jubiloso a medio mundo (visión de Soul).

Lucía igual que siempre, con esa expresión infantil que fastidiaba a Soul.

-Ya basta.—demandó irritado.

-¿No me vas a dar un abrazo?—le dedicó una mirada suplicante.

Soul gruñó por lo bajo y extendió su mano. Era preferible un saludo formal. Lástima que Wes no pensara semejantemente. Estrechó la mano ofrecida y jaló al pariente hacia él. ''Adorable hermanito. Continúas siendo más enano que yo'', comentó socarrón. A pesar de que se trataba de un ''abrazo afectuoso'', Soul lo consideraba una tortura asfixiante. Maka los observó con pena.

Wes se dio cuenta de la inspección de la joven sobre la vivienda y añadió.

-Señorita Albarn, mucho tiempo sin apreciar su bella imagen.

Sugestivo eternamente, ¿eh? No has cambiado nada en esta semana ironizó el pianista, ya liberado de aquel ataque de ''osito cariñosito'', como acostumbraba llamarlo Wes.

-Mucho gusto, señor Wes.—se inclinó cordial.

-El gusto es mío.

Caminaron hacia la planta alta, el violinista les asignaba habitaciones. Un cuarto enorme, con materiales lujosos y admirables colores. Limpio, inclusive los rincones más inalcanzables. Wes sintió la necesidad de dialogar a solas con su hermano, por lo que le hizo una discreta señal. Soul acató rápidamente.

-Quédate aquí. Y por cierto, Wes está prohíbido. Por si no lo sabías, tiene esposa.—advirtió antes de marcharse, duro similar al marmol.

Lo que dijo había desconcertado a la de ojos verdes, la culpa hacia ella misma incrementó.

Los hermanos se conducieron a la recámara de su padre.

-El doctor dijo que padecía de pulmonía. Esta muy mal, papá nos ocultó por meses esto, supone que ya es tarde.

-¿Dónde esta nuestra madre?

-Con él, no quiere dejarlo sólo.

Entraron y el ambiente de tensión, que aterró a Soul por años, estaba extinto. Acostado en la grande cama matrimonial, el músico respiraba dificultosamente. Pálido y frío como un témpano de hielo. Elizabeth Evans, sentaba a unos metros, con el rostro perdido. El doctor le había indicado que no se acercara demasiado, ya que el virus podía contagiarla.

Su padre hizo un débil ademán, invitándo a Soul a que se sentara a su lado. Obedeció algo aturdido.

-Sabes que el Lord Death asistirá al recital, no quiero que lo arruines. No podré instruirte por ahora, lo hará Wes. Sigue al pie de la letra lo que te diga.

El albino, sinceramente, esperaba algo más que aquello. Era lo típico, aún a punto de morirse su progenitor sólo pensaba en el trabajo. Y encima presionándolo.

-No deshonres a la familia.

¿Acaso tenía pinta de retrasado mental?

-No lo haré, no te preocupes.—se limitó a responder.


Por años fue llamado por su padre ''la vergüenza de la familia''. ¿Qué ganaba con eso? ¿Denigrarlo, humillarlo, castigarlo por el simple hecho de haber nacido?

Soul estaba cansado, la mayor parte de su vida se rompió el lomo demostrándole a su progenitor lo que valía. Ninguna vez lo reconoció. Este era el momento adecuado para enseñarle quien era Soul Evans, no sólo el hermano menor de Wes Evans. Ya no se iba a dejar pisotear por aquel tipo, ni por Maka ni por nadie.

Se sentó en el banquillo del elegante piano negro, sintió que la relajación bañaba sus dedos. No existía mejor placer que el de la música, escucharla o producirla. Tocar algo nuevo y conmovedor le aseguraría la satisfacción de la reina, restaba el componer dicha melodía.

Naturalmente sus dedos se movieron solos creando una melodía.


-Pon atención, no quiero que quites la vista de tu hermano, ¿escuhaste?—le reprendió su padre, con esa mirada de desprecio que únicamente le mostraba a él.

El pequeño Soul se undió en su asiento, odiaba tener que ir a los conciertos familiares. Siempre era lo mismo, regaños e insultos de parte de su padre mientras que su madre se la pasaba de lo lindo parloteando con las amigas. En ese momento Wes interpretaba una canción al lado de querido violín, todos lo alagaban y a menudo lo marcaban como un ''prodigio de la música''.

Cuando terminó los aplausos no se hicieron esperar, el señor Evans tenía una enorme sonrisa de orgullo. Ahora debía ser el turno del menor, quien subió al escenario hecho un manojo de nervios. Él sabía que la gente lo observaba sin parpadear para no perderse de ningún error que cometiera y después poder burlarse entre cuchicheos crueles. Así era la sociedad, tan… hueca.

Se sentó en el banquillo del piano y comenzó a tocarlo una sinfonía extraña y tétrica que incluso llegó a asustar al público. El señor Evans estaba furioso, tanto esfuerzo a la basura. Esa música no era lo que los Evans tocaban, no, era algo diferente y fuera de lo tradicional… algo repugnante y sucio. Parecido a la música de su deshonroso padre, el hombre que fue desterrado de su título como músico real por componer cosas llenas de locura.

El niño fue detrás del telón al concluir y recibió una bofetada de su padre.

-Si no sabes tocar el piano, no eres mi hijo. Un total fracaso de mi vida.

Soul caminó a su alcoba seguido por Wes. El albino menor se acurrucó en una esquina, su hermano lo miraba preocupado. No lloraba, ya estaba acostumbrado a ese tipo de situaciones. Recargó su frente en sus rodillas.

-Sabes Soul, yo no creo que seas un fracaso.—trató de animarle el mayor.

No contestó.

-Papá suele decir esas cosas cuando está enojado…

Wes suspiró triste.

-Yo creo que eres especial Soul, otros no lo ven porque no quieren aceptarlo. Tu música es diferente, nadie más podrá reproducirla como tú. No te dejes derrumbar por lo que dicen las personas, a fin de cuentas ¿ellas que saben? No entienden nada.

Soul levantó su cabecita.

-A mí me gusta como tocas.—le sonrió, con un brillo de esperanza que iluminó a Soul también.


Despertó de su trance, sudando y cansado. La canción había sido larga aunque no necesitaba una partitura para recordarla. Salió de su alma y en su alma se volvió a guardar. Esta sería la que presentaría al Lord Death.


¿Tomatazos?