III:
Cafuné
Holanda necesitaba aquel momento de calma en ocasiones.
Las manos del otro desarmando su peinado, perdiéndose con el tacto sereno de sus dedos, sintiendo como la somnolencia lo atacaba y él mismo se dejaba ir, mientras Portugal hablaba de manera pausada.
No lo necesitaba del modo en que lo hacía con un buen cigarrillo luego de horas de papeleo, o como lo hacía con una pipa llena de hierva cuando sus nervios no daban más. Era incluso más fuerte.
Podían pasar horas en aquella actividad, y pese a que Holanda no era el mejor interlocutor del mundo, sabía que le gustaba cuando Portugal le hablaba, no por lo que dijese, aunque sonase extraño, sino por el tono grave y calmo de su voz, por la forma en que su acento hacía todas las palabras mágicas. Por la forma en que sus labios se movían lentamente y el rubio no podía resistirse a interrumpir la caricia en su cabello para besarlos, con tranquilidad, profundamente.
Y se separarían al mismo tiempo, siempre sincronizados, y volverían a la posición anterior, a disfrutar de la mutua compañía, de la seguridad y calidez que proporcionaba un amante que no escaparía. Y volverían allí, a una intimidad más allá de la que el simple sexo podía entregar, que se podía lograr sólo con una silenciosa caricia.
—Te quiero —susurró el castaño, casi más bajo que su respiración, con una sonrisa.
Y Holanda se permitió corresponderla.
Cafuné, portugués: el acto de acariciar tiernamente el cabello de un ser querido.
Bueno... la personalidad de estos dos se me hace taaan difícil, espero no haya sido un total fiasco, porque amo la pareja así como un montón, y hay tan poco de ellos que me decidí a hacerles un capítulo aquí.
También, me declaro cafunehólica., ¿alguien más? ¿no? okay :c
Farvel! :D
