Capítulo 3: El gigai.

Como si fuera un maldito mocoso de cinco años, así me sentía. Castigado y encerrado en una habitación durante no sé cuanto tiempo. Estaba tan aburrido que me había dedicado a dormir. Acababa de salir del baño para refrescarme la cara y despejarme cuando por fin sentí la cerradura abrirse. Ulquiorra había vuelto.

-Siento haberte tenido tanto tiempo encerrado, pero debes entender que ha sido una medida preventiva –se disculpó.

-Soy lo bastante mayorcito como para saber comportarme –espeté con tono seco.

-No lo dudo pero tus poderes están despertando y cualquier enfrentamiento podría suponer un peligro ya que no los sabes controlar –explicó. Y añadió- Grimmjow ha estado merodeando por aquí.

Como si Grimmjow fuera sinónimo de problemas. Grimmjow era el Espada con el pelo azul, así que podía imaginarme a lo que se refería Ulquiorra. Habría estado buscando la ocasión de encontrarse conmigo y pelear contra mí.

Enseguida se oyó tocar a la puerta y Ulquiorra abrió para dar paso a uno de los Arrancar de servicio que traía un carrito con comida. Como Hollow no tenía hambre, aunque viendo la tetera humeante que acompañaba al almuerzo tenía que admitir que no le haría ascos a una taza de té.

Era curioso cómo había pasado de no tomar nada durante miles de años a volver a generarse en mí el síndrome de abstinencia por culpa del té de Aizen.

El criado se marchó y yo me fui directo a servirme una taza, aunque Ulquiorra me paró antes de que lo hiciera.

-No es para ahora. Es para la prueba de tu gigai.

¿Eh? ¡No!, moriría si no tomaba ese té ya.

-Pues vamos rápido –sugerí, y creí ver algo remotamente parecido a una sonrisa en el rostro de Ulquiorra.

-Todos nos preguntamos qué tiene el té de Aizen-sama…-apuntó el Espada, quien por lo visto comprendía mi urgencia.

Salimos de la habitación, dejando la comida y bebida caliente a la espera de mi regreso, por lo que intuí que no tardaríamos en volver. No había moros en la costa, o sea, ningún Arrancar o Espada por los alrededores que estuviera al acecho. No, Grimmjow tampoco, es lo bastante corpulento como para esconderse y no ser visto y no había plantas con las que camuflarse.

-No te asustes cuando veas el gigai, está en una fase inicial todavía. Ya has visto cómo es el resultado definitivo. Además, Szayel ha estado trabajando sin descanso, te recomiendo no contrariarle pues estará de muy mal humor –me advirtió cuando íbamos de camino al laboratorio.

Ya de por sí Szayel no me caía bien, saber que podía estar de mal humor hacía que tuviera menos ganas de verle aún.

-¿Y todo esto por qué es? –pregunté y viendo que Ulquiorra alzaba una ceja, aclaré-. La prueba, la comida…

-Ya te expliqué –se aclaró la garganta un poco incómodo-. Antes de que vuelvas tienes que acostumbrarte al gigai y asegurarnos de que funciona bien fisiológicamente.

Lo entendí sin necesidad de que tuviera que ser más específico. Tenía que comer para poder cagar, no había más misterio, pero como Ulquiorra era demasiado políticamente correcto no dije nada y sólo asentí como que lo había captado.

-Y tira de la cisterna. No quiero encontrarme ninguna "sorpresa"-advirtió. Estuve a punto de protestar diciendo que por quién me estaba tomando cuando continuó para explicarlo-. Sé que no eres de esos, pero me veo en la obligación de prevenir situaciones como la última vez que Szayel tuvo que reparar el gigai de Nnoitra…

Tenía la comisura de los labios curvados ligeramente hacia abajo en una mueca de asco. Yo debí hacer lo mismo sin darme cuenta sólo de imaginarme el panorama.

Y así llegamos al laboratorio de Szayel. Había estado ya varias veces e incluso podría apostar a que sería capaz de llegar solo. Poco a poco empezaba a saber orientarme en Las Noches. A diferencia de otras veces Ulquiorra no se marchó dejándome allí hasta que Szayel hubiera terminado, sino que se quedó conmigo. Me pareció raro pero me explicó que era por si necesitaba asistencia.

¿Asistencia de qué? ¿Asistencia psicológica? ¿Asistencia física? ¿Es que acaso me podía dar algo? Admito que esa aclaración me dejó bastante preocupado.

Entré receloso. Szayel seguía trabajando cuando nos hizo pasar. No parecía estar de mal humor, sino todo lo contrario ya que nos saludó con una sonrisa siniestra.

-¡Vamos a probarte tu gigai!- exclamó con tono jocoso. Se quitó las gafas un momento para frotarse los ojos y se apartó para mostrármelo-. ¡Aquí lo tienes!

No sé qué cara puse, la verdad, y me hubiera gustado tener un espejo para verme porque nunca creí que pudiera abrir tanto los ojos. Si hubiera tenido corazón, me habría dado un paro cardíaco.

Lo siguiente fue sentir mi reiatsu aumentando peligrosamente y a Ulquiorra sujetándome para no abalanzarme sobre Szayel y matarlo allí mismo aunque fuera a bocados. Sobre todo porque a pesar de mi reacción se reía irónicamente.

-No tiene la más puta gracia –mascullé. Y mientras tanto sentía que empezaba a perder el control de mi energía espiritual.

A pesar de todo, Ulquiorra conseguía inmovilizarme con una fuerza que parecía que me iba a partir los brazos. Sentí que murmuraba algo detrás de mí y lo último que vi fue a Szayel acercarse con su sonrisita cínica.

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Era asqueroso, horrible… Sentía ganas de vomitar, si hubiera tenido algo que vomitar… Era una sensación peor que tener cien resacas juntas. Mareo. Todo me daba vueltas a pesar de no poder moverme. Y esa presión…Una presión inaguantable en todo mi cuerpo. Mi reiatsu luchando por explotar. Era, con diferencia, lo peor que había sentido en mi vida. Si no hubiera estado ya muerto, habría querido morirme allí mismo antes que seguir sintiéndome así.

Oí voces a lo lejos, no entendía lo que decían, sólo murmullos ahogados por el zumbido de la presión interna. No era capaz de mover ni un músculo para hacerles ver que estaba consciente, que me ayudaran, por favor. Trataba de alzar la mano pero era como si pesara toneladas a pesar de que mi energía espiritual bullía por escapar, era algo muy contradictorio.

-…pero ha estado a punto de liberar, deberíamos informar a Aizen-sama.

-Recuerda que se convirtió en Arrancar por sí mismo, aún no tiene su forma liberada sellada en una zanpakutô, para ello necesita el Hougyoku y exponerse a él aunque sea para sellar su liberación sería un gran riesgo.

-Por eso mismo deberíamos informar a Aizen-sama para que él decida qué hacemos con él. Igual es un desperdicio enviar a alguien con tanto potencial al mundo humano.

Empezaba a oír las voces con más claridad pero sin llegar a distinguir quién era quién. Empezaba a poder moverme, aunque me costara la misma vida. Conseguí toser, ver algo de luz…

-Buenos días, bella durmiente –dijo Szayel a un palmo de mi cara, poco a poco pasando de ser una figura borrosa a más definida. Detrás de él Ulquiorra estaba de pie con el ceño ligeramente fruncido en clara preocupación.

Aún estaba en el laboratorio, tumbado en una camilla. La presión y el mareo me iban a matar, lo único que alcancé a decir fue un "Duele" antes de que Szayel me incorporara ligeramente y vomitara en el suelo durante lo que me parecieron horas.

-¡Perfecto! –exclamó.

"¿Perfecto? Tu puta madre", pensé porque me costaba mucho articular palabra. Volvió a tumbarme y lo agradecí.

-Ichimaru-sama tendrá un video muy divertido esta vez –le dijo el científico a Ulquiorra, quien no pareció muy contento porque sólo gruñó en respuesta. Luego se dirigió a mí-. Ichimaru-sama tiene cámaras por toda Las Noches, los videos de la primera prueba de un gigai son muy divertidos, las reacciones son de lo más variopintas.

Divertido decía… Sí, tenía la gracia en el culo.

-Bueno, en realidad la tuya ha sido un poco… complicada. Hemos tenido que neutralizarte para colocarte el gigai, estuviste a punto de liberar…-explicaba Szayel cuando Ulquiorra le hizo un gesto para que parara. O me estaban ocultando algo o no quería que me revelara demasiada información.

Recordé cuando Ulquiorra me contó que para los Hollow usar un gigai era muy incómodo al principio. ¿Esto que sentía se debía al gigai? Si era así, casi prefería mandar a la mierda a la humanidad y a los titanes y quedarme en Hueco Mundo. ¿Es que era posible acostumbrarse a…esto? Sería el infierno en vida.

-Sé que estás pensando que no te acostumbrarás nunca, pero tranquilo, tarde o temprano todos nos acostumbramos, sólo que por exigencias de la misión tendrás que hacerlo más temprano que tarde –sonrió, regocijándose en ello. ¿Qué coño le había hecho yo para que me deseara tanto mal?

Entonces caí en la cuenta. El gigai… Llevaba puesto esa cosa horrenda y sólo la visión de ella hacía que el reiatsu presionara con más fuerza. No podía verme, pero miré hacia abajo y me vi los pies sin dedos y… algo parecido a una salchicha por pene…

Me entraban ganas de matar sin control.

El gigai era tosco, por decir algo, una cosa con forma remotamente humanoide, sin pelo, sin nada, sólo los agujeros básicos y necesarios para la prueba, como un muñeco hinchable. Me negaba a salir de allí con eso puesto a menos que me pusieran un saco por la cabeza y que me llegara hasta los pies.

-Te he suministrado algo de suero, es por eso por lo que has podido vomitar, lo cual está bien, ya que tu organismo reacciona, pero no es suficiente. Lo primero, deberás comer y beber. Te sentirás mejor. Debes controlar el tiempo que tardas en evacuar, unas tres o cuatro horas es lo normal para hacer la digestión. Y también tendrás que descansar. Después volverás aquí para el siguiente paso –dijo Szayel.

Ya, si ya sabía de qué iba la cosa, pero ¿no podrían suministrarme un laxante para acelerar el proceso y poder quitarme el gigai cuanto antes? Ni lo sugerí porque estaba claro que se trataba de que todo siguiera su curso normal.

Me encontraba mal, y estuve allí hasta que pude levantarme por mi propio pie, seguía mareándome y la presión me atormentaba pero tenía que admitir que estaba bastante mejor que antes. Como si Ulquiorra me leyera el pensamiento no hizo falta ningún saco para taparme, me llevó de vuelta con el Sonido sin que nadie me pudiera ver. Aún así me pareció ver a Grimmjow escondido en uno de los pasillos, a dos chicas que no conocía y también a Stark. Si todos ellos habían estado esperándome se acababan de dar con un canto en los dientes.

En la habitación el carrito me esperaba con comida y té recién hechos. Eran cosas diferentes por lo que se veía que habían traído uno nuevo al haberme demorado en el laboratorio. No me apetecía comer, ni siquiera tomar té (y eso decía mucho de lo mal que me encontraba) pero debía hacerlo si quería terminar ese fastidioso proceso cuanto antes.

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Hecho. Salí del baño sintiéndome realizado con la sensación de que sólo me faltaba la gente vitoreándome como un bebé que ha aprendido a usar el orinal. Obviamente tiré de la cadena y dejé todo perfectamente limpio. No soy un guarro como el cagón de Nnoitra. Menos mal que Ulquiorra se había encargado de tapar el espejo del cuarto de baño, previniendo que entrara en otro ataque de ansiedad si veía mi reflejo de muñeco hinchable. Intentaba mirarme lo menos posible, y eso que incluso me di un baño relajante. Más le valía a Szayel arreglar esa chapuza que me había puesto por polla o lo mataría.

En cualquier caso, lo que sí estaba claro era que me sentía mejor aunque fuera fastidioso lidiar con los mareos y la presión. De hecho conseguí hacer satisfactoriamente las actividades cotidianas a las que se referían excepto la de dormir.

Pese a tener la cama supletoria súper cómoda, no paraba de dar vueltas y vueltas. Algo que antes me hubiera dado igual, porque no tenía un cuerpo físico y no necesitaba dormir realmente, ahora me resultaba un auténtico martirio. Creo que al final conseguí dormir algo pero por puro cansancio y cuando desperté estaba hecho polvo y con unas ojeras como nunca las había tenido. Sólo esperaba que cuando volviera al mundo humano la sensación de resaca monumental desapareciera o por lo menos me fuera acostumbrando lo justo como para poder conciliar el sueño o acabaría durmiéndome incluso usando el equipo de maniobras.

Cuando Ulquiorra regresó y le informé de mis "grandes avances" convino que era el momento de volver a visitar a Szayel para la siguiente etapa de mi gigai, que esperaba que fuera la última.

-¿Todo bien? –preguntó el científico, preparado para mi llegada con una tetera enorme. Desde luego tenía trabajo por delante visto el estado tan cutre en el que estaba aún mi gigai.

-Bien –contesté parcamente.

Cogió una libretita y se dispuso a apuntar.

-¿Cuánto tardaste en hacer la digestión? ¿Consistencia? ¿Tuviste problemas de estreñimiento?

Nunca creí que me sentiría incómodo en un interrogatorio sobre mis deposiciones, pero lo estaba.

-Todo normal, coño –le espeté, no quería entrar en detalles irrelevantes cuando había cosas más importantes que atender.

-Vaya, nuestro amiguito no está muy colaborador hoy. Tú verás, es por tu bien, si tienes problemas cuando estés en el mundo humano no vas a poder volver a que te los arregle.

-Arréglame esta mierda y luego hablamos lo que quieras –señalé mi rudimentaria entrepierna.

-Tsk, tsk –chasqueó la lengua en desaprobación-. ¿Más preocupado por tu cosita que por…? -me evaluó de arriba abajo, desde luego tenía donde elegir.

Por lo pronto no tenía nariz, sólo dos agujeros, no tenía dedos en los pies ni manos, que eran como unas manoplas y los ojos eran dos bolas con ojeras incrustadas en una pelota que era mi cabeza sin pelo ni orejas.

-Tranquilo, te haré una obra de arte –aseguró.

-No quiero ninguna obra de arte, la quiero tal y como la tengo, ni más grande ni más pequeña. Igual.

-De acuerdo –aseguró, aunque no las tenía todas conmigo era absurdo darle más vueltas al asunto, mi gigai estaba en sus manos, no había otra-. La parte más laboriosa está terminada, que es el organismo interno, y si tú dices que todo funciona bien, te creo. Ya sólo quedan los detalles del exterior que deberían estar terminados para mañana. Aizen-sama insiste en que no tenemos más tiempo, que tu vuelta no se puede demorar mucho más.

Por un lado me alegré de oírlo, pronto volvería a mi vida de siempre, pero por otro lado me preocupaba tanto la misión que tenía que llevar a cabo como que Szayel estuviera presionado para terminar mi gigai a tiempo y que fuera una porquería.

Mi vida de siempre… mi asquerosa y monótona vida de siempre…

Me quitaron el gigai y fue un alivio. Adiós a la presión y a los mareos. He vivido en Ciudad Subterránea donde el alcohol es malo y te da unas resacas terribles pero no tenía ni punto de comparación con ese dolor punzante y continuo en la cabeza y todo tu cuerpo.

Mi cuerpo artificial se quedó tumbado en la camilla y yo por fin me pude ir, liberado. No sin que antes Szayel me advirtiera algo.

-La próxima prueba será la última y tendré que hacerte algunos análisis para terminar de confirmar todo.

-¿Análisis? –pregunté. No me gustaban las agujas, y menos en manos de Szayel o Hanji. Esperaba que no se tratara de ninguna muestra de heces.

-Sí, análisis cotidianos, sangre, semen, médula…

Olvidé por un instante que lo de análisis de médula sonaba doloroso. ¿Semen? ¿Para qué cojones quería una muestra de semen? Debió leer la duda en mi cara a pesar de mi inexpresividad.

-Vamos, es lo más normal del mundo, Nnoitra puede ayudarte, tiene un montón de videos y revistas. Además, querrás comprobar que tus órganos sexuales también funcionan perfectamente, ¿no?

Vale que a lo mejor es algo muy normal para un científico, pero para una persona de a pie no lo es. Tenía que dar gracias a que a Hanji no se le hubiera ocurrido nunca pedirnos un análisis de esos a todos los de la Legión de Reconocimiento.

Ulquiorra cerró la puerta del laboratorio. Por delante un largo pasillo y murmullos que delataban que había gente acechando. Parecía como si acabara de llegar a una fiesta en la que los invitados saldrían de su escondite gritando "¡sorpresa!", pero no, Ulquiorra simplemente me agarró del brazo y susurró "Sonido" para llevarme de vuelta a la habitación dejando plantados de nuevo a todos mis acosadores.

Esta vez pude distinguir no sólo a Grimmjow, las dos chicas y Stark sino también Aaroniero, Nnoitra y Halibel. ¿Qué iba a ser de esos pobres Arrancar cuando me fuera? Se iban a quedar sin diversión.

Ya a salvo pregunté a Ulquiorra.

-¿A ti también te pidieron una muestra de semen?

-No –me contestó, con lo que me dio la impresión de que Szayel me estaba tomando el pelo y simplemente quería reírse a mi costa.

-¿Entonces por qué a mí?

-Nosotros utilizamos el gigai de forma esporádica cuando tenemos que salir de Hueco Mundo. Aunque nuestros órganos funcionen, la capacidad de reproducción en nosotros es irrelevante. En cambio tú vas a volver a la vida y deberías poder engendrar hijos si quisieras.

La explicación del Espada tenía sentido. Hijos… nunca había pensado en ello…

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Sospechaba que me drogaban o algo, o tal vez fuera que en ese lugar era imposible saber el paso del tiempo, la cuestión era que de nuevo me había despertado sin saber cuánto tiempo había pasado. Recordaba estar aburrido como un titán en invierno, saberme de memoria las baldosas que había en el cuarto de baño e incluso lamentar no haber aceptado las revistas guarras de Nnoitra, aunque sólo fuera por poder entretenerme un rato.

Ulquiorra me había vuelto a dejar encerrado y si había vuelto, no lo había escuchado. Lo que sí había oído era el ir y venir de gente al otro lado de la puerta, como si esperaran a que saliera en algún momento. Y no, no creo que estuvieran esperando para pedirme un autógrafo precisamente ni tampoco para darme una fiesta sorpresa…

Así que cuando de repente sonó una sirena por toda Las Noches, me quedé un poco descolocado sin saber qué hacer. No había sonado nunca desde que estaba allí ni tampoco me habían explicado el procedimiento a seguir en el caso de que ocurriese, por lo que intuí que no era algo normal.

Lo primero que vino a mi mente fue un ataque de titanes, era lo más parecido que había vivido en el mundo humano, pero estaba en Hueco Mundo donde no había titanes y los seres más evolucionados y peligrosos eran los que vivían en Las Noches, dudaba mucho que se tratara de algún ataque de Hollows estúpidos.

Fuera lo que fuese estaba claro que se trataba de una emergencia, y como tal, mi instinto fue salir de allí. No había ventanas por las que saltar y el único sitio por donde escapar era la puerta que, para mi sorpresa, estaba asegurada además de por la llave echada por varios candados. Claramente no querían que saliera de allí.

Esperar a Ulquiorra no era una opción. Supuestamente él se encargaba de mí y ante una emergencia tendría que volver a rescatarme pero, ¿y si le había pasado algo? No podía quedarme allí si hacer nada y sobre todo sin saber lo que estaba pasando.

Intenté derribar la puerta, primero con mi cuerpo y luego con el mobiliario dejando el cuarto de Ulquiorra hecho una pena. Y mientras escuchaba gente corriendo por el pasillo sin que ninguno se parara a ayudarme. Joder, tanto que les gustaba estar al acecho fuera y ahora que me hacía falta no había nadie…

Me concentré, no sabía si usando el Sonido podría atravesar la puerta, sospechaba que no, que no era algo que pudiera atravesar barreras físicas pero no perdía nada por intentarlo. Mierda, si tuviera allí mis cuchillas todo sería coser y cantar.

No había vuelto a intentar hacerlo desde que lo usé accidentalmente con Nnoitra y aunque traté de reproducirlo, no me salió. En su lugar expulsé una concentración de energía espiritual que quemó la puerta.

Era libre, había un agujero lo suficientemente grande como para pasar por él y… al otro lado un panorama dantesco. Gritos.

-¡Nos ha lanzado un Cero! –gritaban las cabezas de Aaroniero con voz chillona en el suelo sobre un charco de agua y cristales. Su cuerpo estaba de pie, sin nada en la parte superior.

No tuve ni tiempo de disculparme, por lo que podía entender Aaroniero pasaba por allí cuando vio que yo intentaba escapar dando golpes desde dentro con tan mala suerte que estaba justo delante cuando lancé un Cero.

-¡Nos ha lanzado un Cero! ¡Es un traidor! –chillaban las cabezas mientras su cuerpo iba hacia mí desorientado.

Mejor me iba antes de tener a todos los Arrancar de Las Noches alertados en mi contra.

Eché a correr por los pasillos en dirección al laboratorio de Szayel y, aunque me perdí un poco, me vino bien para despistar a mis perseguidores. No tenía tiempo de mirar atrás pero ya sentía a varios Hollow siguiéndome.

Entré al laboratorio sin llamar. Szayel estaba dormido, o drogado o borracho o yo qué sé, sobre su escritorio rodeado de tazas vacías. Al lado, mi gigai en su pedestal, aparentemente terminado.

Digo aparentemente porque tampoco me podía entretener en revisarlo, a simple vista estaba perfecto, todo, incluso mi pene tenía el tamaño que debía. Incluso reproducía un pequeño lunar que tenía en el hombro.

Intuía que Szayel había terminado su trabajo y descansaba después del esfuerzo, por lo que me puse el gigai dispuesto a salir de allí cuanto antes sin despertarle. Si lo hacía para preguntarle si estaba todo listo probablemente querría hacerme los malditos análisis y no estaba la cosa como para dar muestras de semen… Cruzaría los dedos para que todo funcionara como debía.

Desnudo, pero sin importarme lo más mínimo, salí corriendo del laboratorio. Sólo me faltaba encontrarme a Ulquiorra y que alguien me explicara qué coño estaba pasando porque ¿a dónde ir? Volver a la habitación estaba descartado, la sirena seguía sonando, los Arrancar me perseguían creyendo que era un traidor… ¿Tendría que estar dando vueltas por Las Noches hasta que Ulquiorra me sacara de ese embrollo?

Pero no era tan fácil. Correr con el gigai no era tan sencillo como hacerlo sin él. La presión del reiatsu… El mareo… Era como verlo todo desde una perspectiva diferente, las dimensiones, las distancias. Casi me tambaleaba a pesar de que intentaba correr lo más que podía.

Cogí un atajo por el que no había nadie y en ese momento me crucé con Stark, que salía de una de las habitaciones bostezando y con cara de que la sirena lo acabara de despertar.

Era de los pocos Espada que había reconocido como amigables, quizás me pudiera esclarecer qué estaba pasando.

-Ah, Levi, ¿qué haces corriendo desnudo por aquí? ¿Te encuentras bien? –me preguntó, reparando en que no corría de manera muy coherente.

-No, pero da igual, ¿qué es esa sirena? –paré un momento a tomar aire.

-Es la sirena de alarma crítica, seguramente Aizen-sama haya tenido que reunirse con la Sociedad de Almas –me explicó.

O sea, que el momento de mi regreso había llegado. Lamentaba un poco tener que hacerlo en estas circunstancias pero…

-Gracias, te la cojo prestada…- dije, cogiendo de su cinturón su zanpakutô y saliendo a correr de nuevo.

Se quedó un poco confundido sin saber a qué venía eso aunque sólo tuvo que esperar unos segundos para descubrir la marabunta de gente que apareció por el pasillo.

Iba a trompicones, si pudiera quitarme el gigai podría correr más rápido pero no era posible ya que lo necesitaba para volver, y a ese paso no tardarían en alcanzarme.

-¡Tengo una zanpakutô y sé cómo usarla! –les grité blandiendo la hoja como advertencia, si había algo que supiera hacer eso era manejar una espada, no tenía que ser muy diferente a usar las cuchillas del equipo de maniobras.

Estaban tan cerca que ya incluso los podía escuchar. Venían tras de mí con zanpakutôs, horcas y antorchas.

-¡Le ha robado la zanpakutô a Stark! –gritó alguno.

-No me la ha robado, me la ha pedido prestada –respondió Stark, unido al grupo.

-¿Entonces por qué le persigues también?

-Yo sólo quiero que juegue conmigo al parchís –respondió el Espada número uno.

Lo que me faltaba…

-A mí me ha robado el tanga de encaje rosa –aseguró Halibel, seguida de sus fracciones.

No estaba en disposición de alegar que ni había tenido tiempo ni interés en robar tangas de ningún tipo.

-A mí me faltan varias revistas y videos –exclamó Nnoitra.

Nnoitra… yo no podía pensar en otra cosa que no fuera el retrete de Ulquiorra, pobre.

-A mí me la suda todo eso, ¡este no se va de aquí sin luchar conmigo, joder! –gritó Grimmjow.

-Yo sólo iba a ofrecerme voluntario a ver si mirando mis cabezas flotantes era capaz de conciliar el sueño con el gigai, ¡y mirad lo que me ha hecho! –decía Aaroniero mucho más retrasado que el resto al no tener cabeza.

-Nosotras solo queremos verlo más de cerca –dijo una de las chicas que no conocía, con el pelo corto y rubio-. A ver si es tan mono como dicen.

-Menoly, ya te he dicho que dudo mucho que sea más guapo que Aizen-sama –dijo la otra con la que iba siempre.

-Ya, Loly, lo dudo, pero no tiene mal culo ¿no? Estaría bien verlo mejor –propuso la tal Menoly.

Casi había olvidado que estaba desnudo… Y joder, coño, ¿dónde estaba Ulquiorra? Estaban tan cerca que Zommari me alcanzó.

-Por favor, léete este libro y luego hablamos sobre tu agnosticismo –me dijo dándome un libro que ni siquiera me molesté en leer el título porque lo corté en dos con la zanpakutô, pudiendo zafarme.

-¡Es cierto que sabe utilizar la zanpakutô! –se oyó seguido de exclamaciones de sorpresa.

En ese momento, una figura apareció ante mí, me agarró del brazo y me teletransportó a los exteriores de Las Noches, en algún lugar del desierto.

-Por fin apareces, joder, que por poco me matan –dije aliviado y recuperando el aliento.

-¿Por qué te escapaste? –me preguntó Ulquiorra.

-¿Qué querías que hiciera? La alarma estaba sonando y no sabía qué estaba pasando –me excusé.

-No vamos a perder el tiempo discutiendo. Enseguida llegarán y tienes que irte, Aizen-sama ha sido llamado a la Sociedad de Almas, debes volver ya –me dijo, como ya sospechaba.

-Devuélvesela a Stark –le dije dándole la zanpakutô.

-Recuerda tu misión, volverás al punto exacto en que moriste de modo que todo seguirá como si nada hubiera pasado. Pero antes de irte, tienes que hacer una última cosa –dijo, dándome un papelito.

¿La encuesta de satisfacción? ¿¡Ahora!? Menos mal que no teníamos tiempo que perder con tonterías…

Ulquiorra abría la Garganta al mundo humano y me vigilaba con seriedad. Desde luego que se lo tomaba en serio.

Podría haber sido cabrón y ponerle mala nota a todo, pero el chaval, todo había que decirlo, me había ayudado bastante, así que le puse la máxima nota a toda la encuesta. Realmente me gustaría ver cómo sería cuando llevaran a otro huésped…

No dijo nada para despedirse, tan sólo vi cómo se cerraba la Garganta justo cuando todos los demás se acercaban por el desierto.

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Era como si despertara de un sueño muy largo y profundo. "¡Levi!" exclamaban voces desesperadas a mi alrededor. Los párpados me pesaban pero conseguí abrir los ojos y distinguir poco a poco las figuras que estaban más cerca. Unas gafas… por un instante temí que algo hubiera salido mal y que estaba de nuevo en el laboratorio de Szayel, pero no, era Hanji, con lo que suspiré aliviado.

¿Habría sido un sueño? Era demasiado extraño para ser real.

Pero tampoco lo era. En cuanto traté de incorporarme regresaron los fastidiosos síntomas del gigai. La presión y los mareos me hicieron recordar que tendría que lidiar con ellos hasta que me acostumbrara. Menudo coñazo.

Y me vino ese olor… Un olor nauseabundo, en mí, en todo lo que me rodeaba. Me miré. Mi gigai parecía estar en perfecto estado, tenía dedos y uñas al menos…, y sin embargo estaba cubierto de sangre y algo que olía fatal y pedazos de carne y cosas. Mi estómago se revolvió recordándome que mi organismo volvía a funcionar como el de un ser humano.

-¡Agua, rápido! ¡No queremos que se vuelva a morir! –ordenó Hanji, y en una fracción de segundo tenía al lado un cubo y un trapo con el que procedió a limpiarme.

Erwin y otros compañeros de la Legión de Reconocimiento también estaban allí, sucios y envueltos en una neblina de vapor de agua que provenía del cuerpo de un titán descomponiéndose a pocos metros de donde estábamos.

-Un titán te tragó, por suerte no fuiste mordido así que estás entero. Acabamos con él antes de que pudieras ser digerido –explicó Erwin.

-Aunque creemos que no moriste por culpa del titán sino de un paro cardíaco –apuntó Hanji.

Un momento… No me extrañaba que me hubiera tragado un titán, al fin y al cabo eran gajes del oficio. Lo que me extrañaba era que, joder, había muerto y me había convertido en un Hollow rápidamente, las almas se convierten en Hollow porque algo les sigue atando al mundo humano. ¿Quería eso decir que me había convertido en Hollow por no soportar morir cubierto de vómito de titán? ¿A esos extremos de manía por la limpieza había llegado? Porque si no era eso no encontraba otra razón por la que mi alma quisiera quedarse en el mundo humano.

¿Y qué coño hacía el shinigami encargado de esa zona? En una expedición de la Legión de Reconocimiento debería estar presente ¿cuándo si no encontraría más oportunidades de purificar almas? Tenía claro que ahora que era inmortal se le iban a acabar las vacaciones.

Vi a Hanji coger una libreta y murmurar a Erwin.

-Está un poco confuso, y no sé por qué se habrá comprobado la entrepierna.

-Es un hombre…-simplemente contestó Erwin, como si entendiera mi reacción. Si él supiera el alivio que era ver que mi pene tenía el tamaño que debía tener después de todo el calvario y la incertidumbre…

-Has estado sin pulso durante cinco minutos. ¿Has vivido alguna experiencia cercana a la muerte? ¿Has visto el túnel, la luz blanca? ¡Auch! –Hanji fue interrumpida por un codazo de Erwin quien no consideraba oportuno atormentarme con ese tipo de preguntas.

-No creo que esté en condiciones para un interrogatorio –zanjó Erwin.

Si yo le contara la "experiencia cercana a la muerte" que había tenido se iba a cagar.

-Lo mejor será volver antes de que aparezca algún titán, necesita descansar –propuso Erwin.

Entre ambos me ayudaron a ponerme de pie y los tres nos dimos cuenta de algo.

-¿Levi? –preguntó Hanji, mirándome desde como diez centímetros más arriba.

-¿Levi? –preguntó Erwin, mirándome desde como veinte centímetros más arriba.

-¡PUTO SZAYEL! ¡ME CAGO EN TU PUTA MADRE! –grité.

Hanji sacó su libreta y apuntó:

Coordinación verbal normal (utiliza el mismo lenguaje malsonante) aunque incoherente. También presenta cierta confusión, paranoia y alucinaciones (nombra a gente desconocida).

El sujeto ha experimentado una reducción de unos quince centímetros de su altura (comprobar al estatura actual con la estatura en chequeos anteriores).

Analizar las posibles propiedades menguantes del vómito de titán.

A excepción de la estatura y unas marcadas ojeras el resto de la exploración visual parece correcta.

Realizar chequeo completo, incluida muestra de semen.

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N/A: Bueno, esto es todo, espero que alguien lo lea y le haya gustado y si es así que me deje algún comentario.

Con este fic he querido explicar algunas cosillas para que encajaran con el canon:

Lo primero es la altura de Levi, como habéis visto, inicialmente no era tan bajito, es culpa del gigai de Szayel, y como no tuvo tiempo de probárselo, se volvió al mundo humano con unos cuantos centímetros menos. Es por eso que el momento de la "muerte" de Levi lo quise situar cuando aún no lo conocen Eren y los demás, porque ahí sí que vemos cual es su estatura (en verdad, se ve desde siempre, si por ejemplo tomamos ACWNR), pero bueno.

Las ojeras crónicas de Levi son también culpa del gigai. Al no haber podido dormir, Szayel fabricó el gigai con ojeras y así se quedó. Y bueno, Levi tampoco duerme porque el gigai no le deja (nunca llegó a acostumbrarse).

Como Levi ha explicado, murió de un paro cardíaco al no soportar estar envuelto en vómito de titán (su manía por la limpieza hizo que se convirtiera instantáneamente en Hollow)

Lo de la encuesta de satisfacción XD, me entraron ganas de ponerlo como comentario del tryp advisor, pero claro, no tendría sentido porque no tienen internet ni ordenadores. Lo de la encuesta por si traen más huéspedes es un guiño a cuando más adelante Aizen lleva a Orihime a Las Noches y la pone a cargo de Ulquiorra (¡Levi le puso buena nota!)

Y creo que no me queda nada más por explicar.

Esto es todo, hasta la próxima.

Besitos

Ak