¿Todavía Hay Amor?
Por Cmils.
Capitulo 2.
Retorno del Pasado.
POV Edward.
El clima, la ciudad, el paisaje, el camino. Todo, hasta el aire estaba igual que cómo lo recordaba.
Esta, mi casa, me traía tantos recuerdos que se agolpaban en mi memoria uno tras otro desde que la divisé. Principalmente, las travesuras de mi niñez y las aventuras de la adolescencia junto a mis hermanos, Alice y Emmett, juntos y por separado… y también, los del último tiempo que pasé aquí con los planes de un futuro que nunca llegó a ser por mi culpa.
Me moría por verlos a todos ellos. A mis padres, a mis amigos, los Hale, pero sobre todo me moría por verla a ella… a Isabella. Mi Bella.
No sabía sí todavía podría o tenía el derecho de llamarle así pero añoraba verla aunque sólo fuera una vez más.
Suspiré intentando controlarme. Hacía horas que tenías estos nervios.
Rogué al cielo por tener la oportunidad de poder suplicarle perdón y que no fuera demasiado tarde para nosotros.
Cerré los ojos para que volviera a aparecer su rostro. Un suspiro de decepción aún más sonoro salió de mi interior. El recuerdo ya no me era suficiente. Necesitaba verla con urgencia.
Sabía que Bella podría estar en la casa y que esta visita no estaba apegada al plan, pero ya no aguantaba más.
Nunca la he dejado de amar ni por un segundo y esto se estaba volviendo completamente insoportable.
Al fin me decidí salir del vehículo.
-¿Estás seguro que quieres hacer esto ahora, Edward?-Salió del coche ella también- No sería mejor primero ir al hotel.
-Quédate aquí- Le pedí a Tanya, quien por cierto, había sido un pilar fundamental durante el ultimo año.
A ella le había tocado conocer a un Edward muy distinto, lleno de dolor y sumido en un abismo del que reconozco tan sólo hace un par de días había logrado salir. Gracias a que por fin supe la verdad y decidí regresar de inmediato.
Tanya Denali había sido la única amiga capaz de soportarme durante mis peores momentos.
Tal vez por eso hace un par de semanas me convenció de tratar de llegar a ser algo más que ser amigos. Nada oficial porque era yo él que no se decidía a formalizar. Si, y a parte de besarla en un par de veces y de recibir otro par de besos de parte de ella, no había pasado nada más. Sabía perfectamente que ella sentía algo muy intenso por mí, pero yo no le había podido corresponder cómo ella se lo merecía, ya que, en mi mente siempre estaba Bella. Siempre estaba ella, nadie más que mi gran amor.
Bella, me hacía falta todo el tiempo. A veces no era capaz de admitirlo haciendo que el dolor que llevada a dentro aumentara.
Que irónico, ahora sería capaz de gritarlo a los cuatro vientos.
Todo dependía de este futuro encuentro.
Tanya, sabía que Bella existía, que ella era la dueña de mí ser y había estado dispuesta a correr el riesgo por llegar a tenerme por completo para ella. En el último minuto había decidido acompañarme, y aunque intente negarme, ella me dijo que lo hacía porque antes que nada era mi amiga y no me iba a dejar solo en estos momentos.
Respiré hondo y enfrenté lo que venía.
Con paso seguro subí las escaleras del portal.
Mi corazón se aceleró involuntariamente.
Sólo una persona sabía de mi regreso, y esperaba que fuera ella quien me abriera.
Toqué el timbre y esperé.
De pronto tuve la intención de irme y volver después pero mis pies no respondieron.
La puerta se abrió despacio para por fin dejarme ver a la mujer más hermosa que mis ojos extrañaban ver.
No niego que me sorprendí por el impacto de volver a tenerla delante de mí, cosa que me conmocionó. Tampoco era capaz de seguir viviendo sin ella por mucho tiempo.
Casi dos años, dos largos años en que no la tuve. Dos años en que no pude mirar esos ojos color chocolate que ahora me miraban con asombro e incredulidad.
Poco a poco borró la tímida sonrisa que estaba ofreciendo.
La tenía en frente y yo estupidamente no podía reaccionar.
Sólo Dios sabe cuanto la había extrañado.
Aún no podía comprender lo ciego y estupido que había sido al tragarme el cóctel de mentiras que habían inventado Jacob Black y Jessica Stanley por muy convincentes que fuesen.
Ellos me habían mostrado unas fotos en las que aparecía Bella entregándose a su amigo Jacob en su casa y en su cama, con fechas incluidas. Eran unas fotos realmente asquerosas, que no fui capaz de mirar por más de dos segundos. En aquel momento sentí como mis sueños se desmoronaban uno a uno y cómo mi pecho se abría y era desgarrado por una cortante mezcla de hiel y amargura que rompía mi corazón partiéndose en dos, en tres o en un millón. Realmente no sabría cómo describir aquella sensación.
Me llené de odio y resentimiento en contra de todos, incluso en contra de mi familia, quienes habían intentado por todo los medios de abrirme los ojos y decirme que Bella era inocente.
Me negué simplemente por el orgullo, mi maldito orgullo herido y destrozado.
Lo otro que no me perdonaría nunca aunque ella lo hiciera alguna vez, era de que también fui capaz de creer que le odiaba a ella, porque, según yo, Bella me había enseñado lo que era el amor y luego me lo había arrebatado de un momento entregándose a otro.
También la quise odiar por haber jugado conmigo. Por haberme engañado y por haberme herido sin piedad.
Ella sólo pudo llorar en mi intento de enfrentarla. No pude ni si quiera mirarla a los ojos la última vez que la vi. Sabía que me descontrolaría aún más sí me encontraba con ellos.
No le dí el beneficio de la duda y ése fue mi máximo error. El peor de todos.
Que injusto fui con ella…
Asumí que era culpable y punto. Por eso, no le dejé hablar, no le dí un minuto para defenderse y cómo un verdadero miserable le grité y le mentí con toda la rabia que sentía y que me consumía. Le prometí cosas sin sentido y no entré en razón.
No había lógica en mis actos. Bella parecía no saber de lo que le estaba hablando hasta que le tiré las evidencias en la cara. Le grité que ya no la quería y que si le servía se quedara con su amante.
Quería que me odiara. Quería que conociera lo que me había hecho sentir.
En otras palabras, yo fui su asesino también.
Cómo me arrepentí de haber tomado ese avión y no haberla escuchado. Creí que podía vivir sin ella y pensé que el tiempo me ayudaría. Pero no. Fue todo lo contrario.
Unas ganas locas de acercarme a ella, encerrarla entre mis brazos y darle el beso que tanto me exigían mis labios se apoderaron completamente de mí. Pero debía pedirle… no, debía rogarle y suplicarle primero.
-Bella…-No sabía como empezar. No sabía como iba a resistir esta vez sí ella me rechazaba por lo idiota que fui.
Se veía tan hermosa que aquella palabra no le hacía justicia.
Tenía puesto un largo vestido negro brillante. Apegado a su silueta escultural, dejando ver de manera gentil sus ahora definidas curvas. Los dos años le habían sentado de maravilla. Su cabello caía suelto y alisado. Podría jurar que estaba mas largo. Maquillada suavemente en sus ojos para que sus labios resaltaran.
Simplemente, digna de ser comparada con una diosa y capaz de volver loco a cualquier otro hombre, porque, lo que era yo, ya estaba absolutamente enloquecido por ella.
Sin duda, todo esto era obra de Alice. Aún podía recordar que antes la vestía así para mí.
Había intentado olvidarle por todos los medios posibles pero los recuerdos me tenían enfermo y no me dejaban hacer nada.
Fue imposible sacarla y borrarla de mi corazón.
Ahora viéndola parada en frente mío entendía porque no pude. Ella era la mujer de mi vida.
Sus ojos no dejaban de ser dulces a pesar de todo, o eso me pareció hasta que escuchamos una voz femenina en mi espalda.
-Hace frío acá a fuera, cariño- Dijo Tanya acercándose a mi-¿Qué sucede?
Sentí miedo de lo que ella podía llegar a pensar ¿Sería aún el dueño de su amor o me había olvidado como me lo merecía? ¿Me amaba o me odiaba? ¿Sería capaz de al menos perdonarme? Mil preguntas como estas llenaron mi mente.
A mi lado, Tanya, se daba cuenta que la mujer que tenía en frente era la dueña de mi corazón y guardó silencio.
Las mejillas de Bella reaccionaron y se volvieron notoriamente rojas. Dios… como extrañaba ese sonrojo.
Nos miró a ambos y se fijó por un segundo en que Tanya me había tomado por el brazo.
Una tristeza se alojó en la mirada de Bella. Retrocedió dos pasos e instintivamente yo me acerqué uno largo soltándome completamente del amarre de Tanya y temiendo que Bella se volviera a alejar de mí.
Sin querer internamente siempre les comparaba. Mientras una era dulce, la otra era seria y formal. Mientras una era terca, la otra era transigente. Mientras una era paz, la otra era guerra, una era fuerte, la otra firme, una valiente, la otra resistente.
Eran tan diferentes en cada cosa, en cada detalle, en la forma de ver la vida y de vivirla.
Mi mente y cuerpo siempre terminaban prefiriendo a Bella. Después de todo, Isabella Marie Swan, fue, es y seguirá siendo, el amor de mi vida, y Tanya, simplemente será una de mis grandes amigas. Ahora lo tenía claro. Yo no había vivido por casi dos años. Bella con tan sólo respirar me daba la vida. Esperaba que me ella me devolviera las ganas de vivirla algún día.
Sin ella, yo estaba muriendo poco a poco.
Pude darme cuenta por fin que mi familia estaba allí.
Podía sentir me miraban sorprendidos y esperaban a que uno de los dos reaccionara y dijera algo.
-Bella… estás preciosa- Dijo una voz desagradable que reconocí inmediatamente, pero qué, para asegurarme de que era él, hice girar mi cabeza y le observé.
Él estaba vestido de etiqueta, cómo si fuera a ir a un sitio que requiriera de cierta compostura y traía una rosa entre sus manos.
Volví a mirar a Bella, que, ahora que lo veía, también estaba vestida para una ocasión especial.
¿Acaso sería posible que ese mal nacido viniera a buscar a mí… a Bella? Me envenené de un segundo a otro, y con gran esfuerzo, reprimí el gruñido que se empeñaba en salir de mi pecho.
-Newton-Escupí su nombre sin más opción en ése momento.
El rostro de Bella ahora reflejaba desconcierto.
¿Por qué tenía que ser él quien la estuviera cortejando? Eso era evidente ¿Por qué ella tenía que intentarlo con él? Precisamente con él. ¡Maldición! ¡Con ese idiota! Y Mike ¿A dónde había dejado a su querida Ángela? ¿Por qué tenía que arrebatarme lo que era mío?
Otra vez sentí aquel dolor en mi pecho amenazando con abrir y partir mi corazón una segunda vez.
No se lo permitiría. Bella era mía, y a cómo diera lugar, la recuperaría.
La perdí una vez y no estaba dispuesto a perderla nuevamente sin luchar.
-Cullen…-Los celos más irracionales se apoderaron de mí con la criminalidad absoluta y no me dejaban pensar- Veo que regresaste- Sentía su mirada me quemaba, le podía sentir detrás de mí.
Por ella estaba dispuesto a dar todo y mucho más. Me auto-convencí que Bella era mía, de que aún lo era. Mía y de nadie más.
No tenía más razones en estos momentos pero no quería que se le acercara y le rozara ni un sólo instante.
Debí haber vuelto antes y así no haber provocado todo éste desastre.
Jasper, fue el primero en moverse desde donde estaban los demás y aparecer ante mis ojos y preocupado, abrazó a Bella sostenidamente dándole su apoyo incondicional susurrándole algo al oído. Bella reaccionó y se concentró tomando un poco de aire.
No la quería perder, aunque eso precisamente era lo que me merecía.
-La princesita de la casa despertó- Anunció mi madre bajando la escalera.
No pude despegar los ojos de mi amada que sin poder evitarlo se sobresaltó.
-Nessíe- Le oí susurrar por fin, volví a escuchar su dulce voz. Luego, se separó de Jasper y se dirigió rápidamente hacía mi madre, recibiendo a una pequeña entre sus brazos.
En ese momento pude volver a ver a la mujer que me dio la vida. Mi querida madre Esme.
Ella me miró y me dio la bienvenida.
-Edward, hijo…-Me dijo acercándose a mi con ojos brillantes y emocionados.
-Mamá- Susurré entrecortadamente recibiendo su abrazo.
-Como te extrañado...- Me dijo al oído-Prométeme que lucharas por recuperarlas.
Simplemente asentí cuando la libere de mi abrazo y analizando sus palabras mis ojos la buscaron automáticamente hasta que la encontré.
Mejor dicho, las encontré.
Mis sentidos se volcaron a la pequeña, y de inmediato un amor nuevo y diferente estaba naciendo dentro de mío. Simplemente era magia, mi camino y la ilusión de vivir.
Mi mundo dio un vuelco de trecientos sesenta grados. Todas mis prioridades se reorganizaron y se justificaron una a una.
Le sonreí.
Me había hechizado con la primera mirada. Era tan hermosa, pequeña y delicada. Di las gracias al cielo porque sus ojos eran iguales a los de su madre.
Ella sería la luz de mis ojos desde ahora en adelante. Era el regalo más lindo que Bella me podía dar aunque no lo mereciera.
No me había dado cuenta de cómo me estaba acercando a ellas, a paso lento, para no asustar a Bella.
La pequeña extendió los brazos hacía mi cómo sí supiera quien era yo. Aquello me impactó.
Sentí que una gran emoción me invadía llenándome de felicidad.
Bella, tenía la apegada a su pecho en un fuerte abrazo, dudando que hacer.
-Dame la oportunidad de hacer lo correcto, Bella. Por ella- Señalé a mi hija- Y por ti. Quédate-Le pedí.
Ella me miró a los ojos otra vez y fue un momento único entre los dos, por un segundo todo fue como antes.
Aún teníamos aquella complicidad.
-Por ella-Repitió.
Dio el paso que faltaba entre nosotros y me entregó a mi hija con suavidad. Su roce provocó electricidad en mí, tal cómo sucedió la primera vez que la toqué.
Por fin la tenía en mis brazos.
-Su nombre es Renesmee- Dijo con dulzura presentándome a nuestra hija.
Aquí esta el POV de Edward que me pidieron Todas ^^.
Estuve todo el día trabajando en este capi espero que les GUSTE y a pesar que aquí son las 5 de la mañana en Chile y tengo sueño no más espere para subir este capi.
Gracias por leer, espero que ya sabiendo lo que pasa con Edward lo disculpen un poquito.
Y si va a seguir sufriendo por Bella y la celara como sólo él sabe hacerlo jijiji
Lo único malo es que se terminan mis vacaciones pero seguiré escribiendo y estaré pendiente de esta pagina a cada rato desde mi trabajo. Asi que no se preocupen.
Lo prometido es deuda. Aquí van los agradecimientos Especiales:
Lizbeth: Gracias por ser mi primer rw y tratare de hacerlo así para que no se pierda nada.
Noe: Mi querida! Parece que mayoria manda xD, gracias por estar siempre, se te siente cerca aunque no lo estemos tanto. Biquiños.
Siria Anderson: A tus ordenes, Eddie sufrirá sobre todo en el próximo capi que ya lo tengo pensado.
Lola000: No me demore mucho. ^^Gracias.
Hale Cullen Ana: Creo que ya viste que igual si sufrió al estar lejos y te haya gustado lo que sintió al verla. Me imagino que ya no lo odias.¿? jijiji ^^ Nos vimos.
Giovanna tey: Gracias linda. Espero que la sigas.
Atte. Yo.
Caro: Hola Carito. Sabia que a ti te iba a gustar el fic. Cualquier idea que se te ocurra me la dices yo la agregare.
Haruhi 23: Tanya para el no es nada oficial pero quizas le pueda servir para poner celosa a Bella ¿Qué te parece? Y Gracias por la idea de Mike ¿Que se lo pida en frente de Edward?
Besos…
Cami.
