¿Todavía hay Amor?

Por Cmils.


Capitulo 3.

Sorpresas Ingratas.

POV Bella.

-Renesmee- Repitió y la llamó suave admirándole.

Edward se había transformado en padre al instante teniendo a Nessie entre sus brazos.

Renesmee se incorporó, le tocó la mejilla con una de sus manitos mientras Edward le sonreía con aquella preciosa sonrisa torcida que tanto yo había amado y que siempre me dejaba deslumbrada.

¡Rayos! debía ser fuerte y no volver a caer en su mirada. Al parecer, todavía me sobraba tiempo para necesitarle.

Mi hija se veía feliz teniendo la atención de su padre, y él, no perdía oportunidad de admirarla y acariciar sus rizos color bronce para luego acomodarla mejor en sus brazos meciéndola con suavidad.

Los dos habían entrado a un mundo feliz en donde sólo estaban ellos, aunque, a ratos, sentía a Edward observarme de vez en cuando.

Mi atención estaba sobre ella. Sonreí al ver como ella balbuceaba y él divertido le contestaba en susurros como lo hago yo cuando ella intenta decirme algo.

Recuerdo que fue el día de su primer cumpleaños cuando dijo su primera palabra, que por supuesto, fue "mami", luego, me mostró la ventana mojada con unas gotitas de lluvia.

A Nessie siempre le ha gustado ver y oír llover. Supongo que lo heredó de Edward, quien, con la lluvia se inspiraba para tocar el piano y regalarnos aquellas bellas melodías que sólo él componía.

Sin querer, volví a sentir aquel dolor punzante y terrible en mi corazón, al recordar qué, desde el tiempo en que Edward se fue de mi vida, la música había dejado de ser importante para mí. Tal vez porque me hacía recordarle, y una parte de mí, estaba empeñada en querer huir de su recuerdo con el objetivo de no sentir aquel dolor.

Ahora tenía que reconocer que me encantaría escuchar otra vez la nana que Edward me había regalado cuando me declaró su amor...

Flash Back.

La melodía sutil, abierta y delicada, estaba saliendo de sus dedos. Era tierna, envolvente y suave a la vez. Una mezcla innata de acordes en armonía combinados.

Simplemente majestosa.

Me quedé sumida en aquellas notas no siendo conciente de mis actos. De pronto, la música terminó y yo abrí mis ojos para sólo hallarme descubierta.

Dejé de respirar y me asusté porque bien sabía que él podría molestarse al notar mi presencia.

-Lo siento pero te he oído, no me resistí y decidí seguir escuchando más de cerca- Bajé la mirada- No pretemdí haber interrumpido… estaba esperando a Alice en el pasillo y...

-¿Te gustó?-Me interrumpió.

Lo volví a mirar y le sonreí encantada aunque aún un poco intimidada.

Él, en cambio, me miraba absolutamente interesado en saber mi respuesta, y con aquella emoción contenida en sus ojos cuando me veían.

-Debes querer mucho a la persona a quien se la debes haber dedicado-Comenté aún parada en el umbral de la sala donde estaba el piano de cola blanco de Edward-Es realmente preciosa.

-Es tuya-Se atrevió a decir acercándose a mí.

-¿Mía?

-La compuse para ti, Isabella Swan. Tú la has inspirado.

No podía creer lo que me estaba diciendo. Esto era irreal, no podía estarme pasando.

Creo que mis mejillas hablaron por mí. Él Suspiró notando aquello.

-Tu sonrojo es encantador-Continuó acortando la distancia, centímetro a centímetro, mirándome directamente a los ojos para mostrarme que sus palabras eran de verdad y sin pensar rozó con una de sus manos mi cara y yo… yo no lo evité. Estaba extasiada, era la tercera vez que lo tenía así de cerca- Tu mirada fue lo que más me inspiró... son los ojos más hermosos que he visto jamás.

-Edward…

-Siento decir esto de esta manera y tan inesperadamente pero no puedo seguir guardando lo que llevo dentro…

Estábamos tan cerca que sentía su aliento y respiración.

-Me gustas, Bella. Desde la primera vez que te vi. Desde que esos ojos chocolate me encontraron… no puedo dejar de pensar en ti-Murmuró-Te quiero de una forma que no pensé poder. Me tienes completamente hechizado y te quiero, te quiero y te quiero-Declaró al fin.

Yo me sentía en la gloria.

Me quería. Él me quería.

-Sólo dime sí es que tengo alguna esperanza contigo-Me imploró.

Como era posible que no se diera cuenta en todo este tiempo que desde que nos conocimos mis sentimientos hacia él eran los mismos o quizás más fuertes. Incluso para todos nuestros amigos, los síntomas eran demasiado evidentes e igual que le pasó a él, a mí, el amor me encontró el primer momento en que lo tuve en frente.

-Lo siento-Contesté sincera- Pero no tienes porque tenerla-Edward se entristeció paralizándose. Acto seguido retiró sus dedos de mi cara, bajo su mano y se alejó de mi un paso, agachando la mirada. Entendí su reacción pero me acerqué y no esperé más-Si ya me tienes absoluta e irrevocablemente enamorada de ti, Edward Cullen-Declaré.

Lo quedé mirando mientras él entendía mis palabras, cambiaba su expresión y me volvía a mirar con una sonrisa torcida, mi favorita.

Sin poder decir nada más y con todo el valor que me quedaba, vencí mi timidez y me abracé a él encerrándolo con mis brazos colgados a su cuello. Me perdí en sus ojos durante un momento cuando él me recibió como si sus brazos estuvieran hechos para mí.

Me acerqué más y nuestros cuerpos se ciñeron al otro sin dejar un margen.

Mil sensaciones me atravesaron al mismo tiempo y quería llorar, quería gritar de felicidad.

Lo tenía por fin.

En ese momento supe que mi lugar era a su lado pues me sentí libre y completa.

Él había llenado aquel vacío que no sabía que existía.

Uní nuestros labios para regalarle mi primer beso. Lo besé con todo el amor que sentía por él. Su boca recibió a la mía con anhelo y luego él replicó con desesperación.

Sus labios eran suaves, dulces y cálidos. Me fue imposible no perderme en ellos también.

-Te quiero, Edward y quiero que esto te quede bien claro. Siempre te he querido y nunca dejaré de hacerlo- Le prometí cuando nos separamos por necesidad de tomar aire.

Él me besó otra vez. Una…dos… tres veces.

-Se mi novia, Bella-Me pidió.

-Nada me haría más feliz-Respondí entre besos.

-¿Eso es un si?

Ahora era él quien me besaba. Dejándome sin aliento nuevamente.

-Si, es un gran ¡Si!- Le respondí.

Siguiendo con los impulsos Edward me abrazo con más fuerza y me alzó dando vueltas, celebrando nuestro amor y yo no podía hacer otra cosa que reír.

-Sinceramente pensé que ya tendría que intervenir- Dijo Alice con una sonrisa y los brazos cruzados en el mismo lugar donde estuve yo- ¡Ya era hora!-Corrió hacia nosotros- Bienvenida a la familia Cullen, Bella.

La miramos un segundo y los tres nos largamos a reír.

Luego, Edward conmigo aún en los brazos se acercó a su hermana, me dejó en el suelo y con el otro brazo la atrapó para así abrazarnos a las dos.

Fin de Flash Back.

Desde ese día no me separé de su lado y fui muy feliz… bueno hasta que sucedió lo de las fotos.

Sin duda, el día que me pidió ser su novia fue uno de los días más felices que he vivido pero tenía que dejar de pensar en el pasado.

Volví a mi realidad y sin proponermelo vi en el reflejo en el ventanal que estaba muy cerca de él. Dí un corto paso involuntario hacia atrás pero no pude dejar de sonreír al escuchar a Nessie dar un ligero bostezo y seguir con su charla un poco más aletargada, al parecer, le estaba venciendo el sueño de nuevo.

Cuanto tiempo había pasado, no lo sabía, pero oía a mi hija volver a bostezar signo de que pronto se dormiría. El resto del vocabulario de mi hija fueron términos entendibles al menos para nosotros, por ejemplo, para llamar a Rose, usaba el "Roshi", el "A-lii" para la duende, osho y Jazzz refiriéndose a sus tíos Emmett y Jasper utilizaba también el "i ta" para varias cosas porque para otras cosas sólo se limitaba a señalarlas. Hace unos días estábamos tratando de descubrir como llamaría a cada uno de sus abuelos.

Mi bebé estaba aprendiendo a comunicarse rápido, a pesar de tener sólo un año y casi tres meses.

Edward estaba siendo un experto en hacerla dormir.

Respiré más tranquila y pude al fin despegar los ojos de aquella tierna escena para darme cuenta que la familia Cullen estaba expectante y dividida.

Esme tenía puesta una sonrisa maternal en la cara observando la reacción de su hijo ante la suya, aunque no pudo ocultar el tinte de preocupación que tenía en los ojos al darse vuelta y encontrarse con aquella mujer.

Si, aquella belleza que había venido con Edward, quién seguramente era su novia, y quien, por cierto, y examinándola detenidamente estaba prácticamente congelada, quizás, con la misma expresión que tuve yo hace unos minutos atrás, al ver a Edward llegar con ella.

Esa mujer se encontraba parada en la esquina, parecía una verdadera estatua completamente atónita viendo a mi hija. No dejaba de observarle en brazos de su pareja. Tal vez, intentando convencerse de que realmente mi pequeña existía.

Me sentí bien internamente al ver aquella imagen porque, de cierta manera, me dio la fuerza que era necesitaría para enfrentarme a todo lo que venía. Sentí que también yo tenía algo que ella no, o al menos, no por ahora. Porque era yo quien había sido su primer amor, su primera mujer, y era yo, la madre de su hija. Y eso, nadie lo podía cambiar. Ni si quiera ella.

Seguí mi recorrido visual por la habitación.

Jasper me miraba curioso y podría decir que estaba ignorando a Edward completamente, pero aún así, casi podría decir que él tenía la misma expresión que tenía Alice al mirar a su hermano recién llegado. Cómo sí estuvieran aliviados de que no hubiese ardido Troya desde un principio.

Aunque nadie podía asegurar de que esta paz durara por mucho tiempo.

Mis ojos se concentraron en Rosalíe, quien permanecía serena y con una de sus manos acariciando su redondo vientre. Mi amiga no podía evitar emocionarse. La entendía perfectamente y aunque intentara ocultarlo, al mirarnos a los tres, nos veía como sí fuéramos una feliz familia recién formada.

Me sentí fuera de lugar y me alejé otro paso más, a lo que Edward respondió acercándose tres pasos, quedando en frente mío y me miraba como sí quisiera decirme algo.

Volvía a sentir su mirada clavada en mí.

Él, quien todavía era mi dolor y mi amor. Mi luz y mi oscuridad. Mi razón y mi locura. Mi seguridad y mi peligro. Mi esperanza y mi desdicha. El dueño de mis bajos instintos. Él mismo hombre que no creyó en mi. Quien me dejó sola, pero, por quien aún podría dar lo que quedaba de mi vida.

¿Cómo un sólo hombre podía provocar tantas cosas en una sola persona?

No lo resistí, preferí bajar la mirada y observar a mi pequeña Renesmee con sus ojitos cerrados ya dormida.

Estaba tan cerca de él que podía sentir su respiración, y casi por instinto, desvié la mirada otra vez para distraer mi atención. Así que seguí mí recorrido por la sala. Edward también desvió la suya hacia nuestra pequeña, cómo si estuviera sumido en los recuerdos al igual que yo.

Y cuando vi a Emmett, algo de inmediato llamó mi atención. Mi querido amigo, en cambio, no nos miraba a nosotros, miraba hacia la puerta principal. Él estaba serio y con el ceño fruncido, no le quitaba los ojos a Mike, quien, se había acercado desde la entrada hacia la escalera principal.

-Mike…-Susurré e intente caminar hacía él pero Edward lo impidió bloqueándome el paso y levantó la mirada hacia donde estaba él. Podría jurar que puso la misma cara de desagrado que tenía su hermano.

Me quedé de una pieza, sin saber, sí podía o quería moverme.

Suspiré un tanto frustrada por mi tonta reacción.

Por qué tenía que volver, y justamente ahora, cuando mi vida estaba mejorando en tantos sentidos para devolverme a la incertidumbre.

Me había buscado a mi misma tantas veces después de su partida, sin encontrarme. Me había llevado con él y ahora estaba mágicamente restaurada, como sí en el tiempo no hubiera transcurrido y mi interior volviera a estar entero.

También era extraño tener esta sensación. Sentir que por un lado lo quería con el alma no queriéndome separar nunca más de él, y por el otro, que desear que no hubiese regresado en estos precisos momentos.

No sé sí sería capaz de soportar verle machar nuevamente.

De pronto, Edward se giró hacia su familia como sí acabara de tomar una decisión. Se acercó a ellos lentamente, los miró uno por uno a Jasper, luego a Alice, después a su novia, a Mike, a Emmett, luego a Rosalíe y llevó su mirada a Esme para luego fijar su vista en mi hija.

Después de un instante, finalmente habló:

-Supongo que era a ella, a quien debía ver inmediatamente cuando regresará.

El silencio monumental se hizo evidente.

Me sentí desorientada ¿Acaso sabían del regreso de Edward?

Todos me miraron con sorpresa y un ápice de culpabilidad.

Dios… esto no podía estar pasando.

-Tranquila, Bella- Me aclaró Rosalíe- Del regreso de Edward, sólo sabía yo-Y luego se dirigió a su cuñado- Así es Edward, tienes todo el derecho a conocer a tu hija- Dijo muy seria.

Edward miró a Rose y luego volvió a mirar a Renesmée y sonrió besando su pequeña frente. Luego llamó a su madre para devolverle a Nessie, quien la tomó en sus brazos amorosamente y la sostuvo acunándola cómo siempre.

Sacudí mi cabeza para reaccionar ante la declaración de mi amiga.

-Rose...-Susurré para mí.

-Edward llamó hace unos días- Explicó para todos- Yo contesté… y no sé, algo en su voz me hizo querer escucharle. Era la primera vez desde su partida que lo oía-Suspiró-Se oía triste, me preguntó como estaba y como estaban todos. Dignamente soportó mis reclamos por su partida- Hubo un silencio en ella y me miró- Me contestó un par de preguntas de las cuales necesitaba conocer las respuestas para saber sí se merecía nuestro perdón- Me miró- El mío se lo otorgué en aquel instante.

-Rosalíe...-Le dijo Esme-¿Por qué no nos dijiste nada?

-Porque en ese momento decidí a ayudarlo a recuperar a toda su familia. Es por ello que le pedí…bueno, más bien le exigí volver de inmediato. Él tenía que saber la verdad. Toda la verdad… así que le dije como fueron las cosas.

Esme no pudo evitar darle las gracias a su nuera en susurros para no despertar a Nessie.

-Le dije todo-Continuó Rosalíe con su relato- Todo lo que pasó aquí, cómo que nos enteramos de la forma en que Stanley y Black urdieron y pusieron en marcha el plan que tenían para separarlos… pasando por algunos detalles sabrosos de cuál fue el final de Jessica y sus secuaces… y de lo que provocó tu huida estupida a Europa-Le recriminó a Edward directamente-Incluyendo los difíciles días que vinieron después de eso. Sobre todo para Bella...- Se callo por un segundo cómo sí estuviera pensando en las palabras exactas a pronunciar- Pero no era yo quien debía decirte de la existencia de Nessie. Se suponía que mañana llegarías.

Él lo sabía. Sabía lo que realmente había ocurrido. Sabía todo lo que pasó después de que se marchó… y sí ya lo sabía todo ¿Qué rayos hacía aquí? Él tenía que tener su vida resuelta y feliz, no era necesario venir a remover el pasado. Yo me las estaba apañando bien sin él.

Mi respiración se volvió errática, tenía un nudo en el estomago.

Edward observó a Rosalíe y le agradeció en susurros y luego fijo su vista en Alice.

-Te dije que no te fueras- Le dijo ella adelantándose a la pregunta que seguramente le haría su hermano.

-Crees que yo no sufrí en todo este tiempo estando lejos.

-No más que Bella-Le informó Jasper en voz alta e hiriente.

-Yo soy testigo del dolor de Edward y créanme no es fácil lidiar con ello-Dijo la mujer.

-Tanya, no es el momento- Le cortó Edward.

La familia Cullen se veía en general molesta con la presencia de aquella lagarta estirada.

La rubia frunció el ceño.

-No es justo que te culpen a ti de todo lo sucedido.

-Yo fui él que se fue creyendo una mentira, sin comprobar ni reclamar la verdad. El daño mayor lo hizo mi orgullo herido.

Se fuerte, aguanta Bella. Me repetí en mi interior.

Todos sabían algo menos yo. Siempre tenía que ser la última enterarme. Hasta ella, una extraña, sabía más que yo. Estaba enterada de nuestras vidas y eso me molestaba. Y para colmo, estos celos iban en aumento. Tenía que ser capaz de dominarlos sin quedar en evidencia.

¿Acaso todo esto podía estar peor?

-Todos hemos sufrido y también hemos sido culpables-Añadió Alice.

-Debiste decirme o por lo menos ¡tu!- Dijo Edward un poco más alterado a Emmett.

Su hermano se giró hacia él y lo quedó mirando durante unos segundos.

-Lo siento pero no te lo dije porque ese fue el día en que Nessie nació. Cuando llamaste y yo hablé contigo-Le aclaró el aludido- Bella había entrado en labor de parto y todos estábamos como locos.

-Aclara eso, Emmett, tú eras el que estabas histérico. No quiero ni pensar como te comportaras cuando nazca nuestro hijo-Dijo Rosalíe.

Edward estaba petrificado igual que yo.

-No todos los días nace una de las personitas más importantes de mi vida- Se defendió Emmett- Recuerdo que ese día... ustedes-Dijo señalando a Alice y Rose- Habían salido a comprar las ultimas cosas para la llegada de la bebé y mamá había ido con Jasper a arreglar lo del papeleo del hospital en donde ingresaría Bella en unos días para tener a mi sobrinita, por lo qué, me había tocado quedarme en casa con ella. Cuando Bella me avisó que ya era la hora, pensé que se refería a la comida... pero cuando la vi sostener su estomago, emitir un quejido y al siguiente instante ver cómo su fuente se rompía. Mi hambre desapareció… y bueno se podría decir que... me alteré un poquito.

-También me perdí de eso...- Señaló Edward para sí, triste.

Otro silencio incomodo. Me parecía que se estaba culpando internamente por no haber estado.

-Para cuando llegamos, Emmett, tenía a Bella parada en la puerta principal esperando. Él, corriendo como loco para arriba y para abajo, buscando las llaves del automóvil que por supuesto... tenía en su bolsillo-Dijo Rosalíe neutral- Decidimos que no era conveniente que él la llevara al hospital, por lo que, esperamos a Jasper, quien no tardó, por suerte. Nosotros partimos al hospital con Bella y le pedimos a Emmett que se encargara junto con Alice de traer las cosas que harían falta para la bebé y para Bella.

-Estaba todo listo, era llegar y guardar en la maleta. Una tarea que a mis nervios no les afectaba hacer. En eso, recibí tu llamada. Pensé en no contestar pero luego creí que eras Jasper-Aclaró Emmett.

-Recuerdo que me dijiste que lo tenías todo controlado y que estabas saliendo al hospital-Dijo Edward sacando sus conclusiones.

-Yo no quería que Bella se alterara al saber que llamaste y le pudiera afectar al dar a luz. Sabía que sí te lo decíamos tomarías el primer avión y acabarías con la tranquilidad que habíamos construido para ellas. Por eso, por ella y por Nessie, le pedí a Emmett que te dijera que llamaras después-Dijo Alice disculpándose-Lo siento, lo siento tanto.

Silencio.

-Nunca pensé que fuera ese preciso momento. No sabría cómo explicarlo, pero fue una extraña sensación la que me agobiaba y me pedía estar presente… cuando llamé sentía que debía estar aquí, a pesar de los cientos de miles de kilómetros que me separaban de Forks.-Dijo Edward, reflexionado en voz alta-Dios…pensar que con esa llamada me podría haber enterado que iba a tener una hija con el amor de mi vida...- Declaró sin inmutarse.

Sentí a todas las miradas clavarse en mí.

Quería desaparecer, simplemente esfumarme de aquí. Una buena forma de salir de aquí era con él.

Caminé en dirección a Mike pero sentí nuevamente esa corriente de electricidad proviniendo de mi muñeca. Edward me había atrapado con una de sus manos.

Cerré los ojos y sin voltear.

-Bella…-Otra vez esa voz aterciopelada -Tú y yo tenemos que hablar, ahora-Casi susurró con dolor colocándose en frente de mí-Por favor, sólo espera un momento.

-Esta noche tengo un compromiso con el que pienso cumplir-Tomé valor y continúe- Tal cómo tú deberías cumplir con el tuyo- Le dije observando el lugar donde estaba… ella.

Él se dio cuenta a quien me refería y la miró.

-Bella, no es lo que crees, yo necesito…

Él volvió la vista hacia mí y me miró con ¿Angustia? Tratando de adivinar mis intenciones y se apartó un poco dejándome un espacio libre despejado.

-Nada, Edward- Le corté, me solté de su amarre con un poco de fuerza, era la primera vez que me negaba a una petición suya- No tienes por qué darme explicaciones, ahora, ya no- Continúe con mis pasos pero antes de dar un tercer paso me detuve.

Luego me giré y levanté la vista para mirarlos a todos murmurando y re reojo vi cómo Jasper trataba de disimular la sonrisa de satisfacción mientras con paso apresurado me acercaba a mi invitado.

-Mike, siento esto-Me disculpé.

-No te preocupes, Bella… quizás sea mejor dejar nuestra salida para después.

-Está bien, pero no es necesario que te vayas, por favor quédate-Le pedí.

-Si eso es lo que quieres, entonces me quedo a hacerte compañía.

-Gracias.

Le dí una tímida sonrisa y él en respuesta se acercó a mí tomándome desprevenida y me besó en los labios conciente de la presencia de todos.

Todo estaba paralizado a mí alrededor.

Esto tampoco podía estar pasando.


^^Hola, siento tanta tardanza, se que estaban esperando mucho esta actualización, es que hice como tres versiones del capi y me que de con una combinación de lo mejor, espero que les haya gustado como a mi, a parte de querer complacerlas a todas. Como pueden apreciar el panorama nos es muy fácil para ninguno de los 2, Rosalie apoya un tanto mas a Ed y Jasper a Bella. Emmett y Alice se sienten culpables de la infelicidad de su familia y que opinara Carlisle cuando vuelva del hospital. Y que hara Tanya solo sera un poquito mala con Bella. Lo advierto.

Supongo que querrán un POV de Edward ahora, será mas rápido hacerlo.

De mis consultas, si quieren me las contestan

1. ¿Quieren que alargue un par de capis mas pov Bella? O depuse de el pov de Edward venga el fin, tengo material, pero ustedes son las que deciden.

2. ¿Como creen que reaccionara Edward ante el beso de Bella y Mike?

Ya nus vimos.

Cariños. Cami.