Capítulo 2
- ¿por qué? – dijo Haise con todo dándole vueltas
Era hora de cenar, todos estaban en la mesa. Cada uno se sirvió lo que quería.
- ¿Cuándo vamos a atacar o hacer algo contra la CCG? Llevamos cuatro meses aquí metidos y no hemos hecho nada – preguntaba Shirazu
- Yomo-san, ¿has conseguido más información? – preguntaba Haise.
- La CCG sigue sin saber nuestro paradero, han aumentado la búsqueda en los distritos, pero aún nada – pausó – Aogiri sigue avanzando, ya se han hecho con el distrito 12 y con el 9 – explicó Yomo.
- ¿Así que la CCG está dando más prioridad en atraparnos que en acabar con Aogiri? – preguntó Touka.
- Así es – afirmó Yomo.
- Entonces la CCG nos tiene más miedo que a los propios ghouls – dijo Haise con la mirada perdida.
- Somos creaciones de la CCG, por lo menos nosotros, además tú eres un buen agente, ¿no sería normal? – aclaró Shirazu.
- La CCG está cometiendo un gran error ya que Aogiri cogió a los agentes de la CCG que murieron en la captura del Búho y los está convirtiendo en medio ghouls. – explicó Yomo. Todos se sorprendieron menos Haise.
- Arima me contó una vez, cuando le pregunté acerca del Búho, que cuando luchó contra él, con el otro Búho, vio como éste se comía al primero, aunque cree que no se lo comió sino que lo introdujo en una especie de bolsa que debía de tener, ya que después de eso, el Búho huyó. – contó Haise, con la mirada aún perdida.
- ¿Entonces es posible que estén usando los órganos del primer Búho para trasplantarlos en agentes de la CCG para su propio beneficio? – Preguntó Mutsuki.
- Seguramente – respondió Yomo.
- Jefe – susurró Touka.
- Ahora mismo somos tres bandos con los mismos medios, lo único que nosotros somos menos –
- y mejores – se chuleó Shirazu.
- Si sigues tan torpe como hasta ahora yo diría que no – se burló Saiko, eso hizo que Shirazu bajase la cabeza.
- Eres mala – Saiko rio – tú tampoco es que tengas unas buenas habilidades, eres igual, incluso más torpe que yo.
- Tampoco es que me lo crea, como otros –
- ¡¿me estas llamando creído?! – gritó Shirazu. Yomo dirigió su mirada a él, haciendo que el castaño dejase de gritar y dirigiese su mirada al plato de comida.
- Saiko tiene razón, debemos de seguir entrenando, mejorar nuestras estrategias de combate, la habilidad con nuestros kagunes y quinques. También estaría bien si buscamos aliados, seguro que hay ghouls que no quieren que esta batalla siga – dijo Haise
- El distrito más seguro es el 20 – dijo la antigua peli-azul de cabello corto.
- Estaría bien echar un vistazo – suspiró.
- ¿pasa algo Haise? – Preguntó Touka – andas con la mirada perdida.
- No, nada. – volvió en sí y siguió comiendo. Touka lo miró con preocupación.
Todos acabaron de comer, Shirazu y Saiko fueron los encargados de lavar los platos y Ayato de colocarlos una vez limpios y secos. Era un castigo por haber atacado a Haise.
- ¡Maldito parcheado! – Refunfuñaba Ayato – Ya que está con mi hermana podía ser más considerado conmigo–
- estas todo el día quejándote ni que fueses un anciano. – dijo Shirazu.
- ¡¿Qué me has llamado cara pez?! –
- ¡Anciano! te he llamado anciano y parece que sí que lo eres porque estás sordo. – la pelea ya había empezado, pero acabó pronto en cuanto vieron la cara de Yomo en la puerta de la cocina, rápidamente volvieron a lo suyo.
Tras echarles una mirada de las suyas se fue al salón donde estaban Touka y Haise viendo la televisión, estaban viendo una de las películas que dan por las noches.
- Hola Yomo-san, estamos viendo una película, ¿quieres acompañarnos? – sugirió Touka.
- Sí, acaba de empezar – animó Haise.
- Gracias pero no, venía a daros las buenas noches, me voy a dormir –
- Está bien, buenas noches – dijo Haise.
- Buenas noches Yomo –san – dijo Touka
Yomo se fue a su cuarto pasando antes por la cocina para poner orden antes de irse a dormir, que le despertasen a mitad del sueño era algo que no le sentaba nada bien. Los chicos seguían limpiando sin pelearse. Mutsuki y Urie ya se habían ido a dormir.
- Puede que Haise nos castigue limpiando los platos, pero eso no significa que no realice mi venganza, o bueno mis venganzas – dijo Ayato con una voz endemoniada.
Shirazu y Saiko se le quedaron con cara de "que crio" después suspiraron.
- ¿Qué pasa? ¿Qué tramas cara pez? – Ayato no confiaba mucho en esas miradas, en sí, no confiaba en ellos dos.
- Yo nada – suspiró y siguió a lo suyo, estaba cansado, no iba a responder a sus insultos.
Shirazu terminó de lavar los platos y Saiko de secarlos, Ayato seguía colocando.
- Nosotros ya hemos terminado, nos vamos a la cama – decía Shirazu, Saiko bostezaba – Buenas noches Ayato.
- ¿no me vas a insultar, cara pez? – Ayato se sorprendió de que no lo insultase.
- Es tarde y no quiero que Yomo-san se levante – Saiko y Shirazu se fueron a sus habitaciones. Ayato seguía colocando, se había retrasado, había estado trazando diversas venganzas o trastadas para hacérselas a Haise, quería que pagase.
Ya había terminado de colocar los platos, utensilios y demás. Su hermana y el maldito de Haise pasaron por la puerta.
- Ei Ayato sigues despierto, pensábamos que ya estarías en la cama – dijo Haise.
- Pues no – contestó borde - ¿qué pasa esperabas que estuviese dormido para poder tirarte a mi hermana? – Haise frunció el ceño.
- Mira que eres insufrible – respondió Haise.
- Nosotros nos vamos ya a dormir, que descanses Ayato.- dijo Touka.
- ¡bah! – giró el rostro. Eso hizo que la peli-azul gruñese por lo borde que era, pero se tranquiló, peor que la actitud borde de Ayato era el enfado de Yomo-san por haberlo despertado asique decidió no gritar.
- Bueno buenas noches – dijo entre dientes. Touka y Haise se fueron a su cuarto, Ayato se fue al suyo, tenía que descansar para mañana poder vengarse.
- Este hermano tuyo cada día me sorprende más –decía Haise ya en su cuarto, se estaba quitando los zapatos.
- lo mismo digo, me deja agotada anímicamente – dijo Touka, mientras se quitaba la blusa.
- A todos en general, tendría que ponerlo a entrenar conmigo, así por lo menos me respetaría más. – guiñó un ojo a la, ahora, peli-negro.
- Con eso sólo harás que se enfade más contigo. – dijo entre suspiros.
- Ahora que lo pienso, mejor que no – fue hacía su armario, del cual salió una marioneta. Haise se quedó mirando aquel muñeco – aunque creo que tiene que cambiar sus viejos hábitos si sigue tratando de gastarme una broma. Touka se dirigió al armario de este, observó aquel muñeco.
- Será idiota. Tendremos que hablar con él. – sugirió la joven.
- ¿tendremos? ¿Hablar? ¿Él? – Haise se estaba confuso.
- ¿No pensarás que hable yo sola con él, verdad? Tú eres su víctima, también tendrás que hablar con él – la joven había fruncido el ceño.
- O también puedo devolvérselas –
- ¿Tú no ibas a dormir en el sofá? – le miró con mala cara.
- ¡No! Vale, vale, hablaremos con él – Haise rogaba a Touka. Ésta deshizo la cama y se metió en ella, llevaba puesto su pijama habitual, una camiseta blanca corta y unos pantalones cortos negros. Haise no tardó en cambiarse, su ropa de dormir se comprendía en una camiseta interior de tirantes y unos calzoncillos, se metió en la cama, abrazó a la joven y la dio un beso en la frente.
- Buenas noches – dijo el peli-negro mientras se disponía a apagar la luz de la mesilla.
- buenas noches – Touka apagó la suya. Ambos se durmieron abrazados al otro.
A la mañana siguiente…
Touka fue la primera en despertarse, Haise seguía dormido, Touka se giró para ver qué hora era, aún era pronto, se volteó y abrazó a su hombre, apoyando su cabeza en su pecho, volvió a cerrar los ojos, aunque no duraron mucho cerrados ya que sintió como alguien la acariciaba.
- Buenos días Touka-chan – decía Haise.
- Buenos días Haise-kun- ambos se unieron en un beso. Aquello no fue suficiente para Haise, puso su mano en la cintura de la joven, ésta reacción poniendo su mano en la espalda de él, el ambiente se estaba caldeando, pero aquello se cortó por unos gritos reconocidos.
- ¡Que no me llames cara pez! – gritó Shirazu.
- Pero si es lo que eres – dijo Ayato.
- Tú eres un mocoso y no me ves llamándotelo todo el rato –
- ¡Pero si me lo llamas todo el tiempo! –
- ¡Porque tú me llamas cara pez! – Eso era una señal que su rato de intimidad se había acabado.
- Podemos decir que estamos enfermos y quedarnos aquí todo el día – dijo Haise
- Eso estaría bien pero hay que levantarse – suspiró Touka. Haise refunfuñó.
- ¿Desde cuando eres tan buena? - Besó su mejilla, continuando con su cuello metiendo las manos por su camiseta –
- siempre he sido buena – se dejaba llevar por el joven.
- No sé, me da que no. – se rio.
- Idiota – Haise estaba besando su escote por dentro de su camiseta.
- me llamo – lo separó de él – No sé cómo me he podido enamorar de ti –
- No sé, tú sabrás – levantó una ceja. Touka lo volvió a besar, Haise se puso encima suya. El ambiente se estaba caldeando de nuevo pero pronto se congeló de nuevo, cuando alguien no deseado en ese momento. Era Ayato. Se quedó parado en la puerta, una sonrisa pícara se formó en su rostro.
- ¿Tan pronto y ya con ganas? ¿Qué pasa te ha tomado la pastilla azul ¿eh?, vejestorio? – insinuó Ayato. Haise se quitó de encima de la joven y se levantó dirigiéndose a por el joven, esté huyó.
- Luego pagarás por ello. – Haise le amenazó desde la habitación, después cerró la puerta. Touka se había levantado de la puerta, apoyó su mano en el hombro de él mientras se reía.
- Creo que hablaremos hoy con él. – Haise suspiró
- Sí, esto tiene que acabar – Touka volvió a reírse. Haise se volvió a ella. - ¿Quién dijo que podías levantarte? – cogió a la joven de las piernas y la llevó de nuevo a la cama, se taparon con la sábana. Juntaron sus frentes para luego besarse.
- ¡Dejar de follar que es hora de desayunar! – gritó Ayato desde el final del pasillo. Haise cayó rendido encima de la joven, ésta se reía como su hermano fastidiaba a su novio, aunque a ella también la molestaba.
Bajaron a desayunar, todos ya habían desayunado, Yomo les había servido una taza de café. No se habían cambiado. La cara de Haise lo decía todo.
- ¿Ayato sigue fastidiándote? – preguntó Yomo.
- Le sigue metiendo marionetas en el armario para asustarle – decía Touka mientras daba un sorbo a su café. Haise asentía. Mientras tenía la cabeza apoyada en la mesa – Ahora volvió a cortarnos el rollo. Por eso tiene esa cara -
- tenéis que hablar con él, los dos – sugirió Yomo
- Eso ya lo hemos pensado y tenemos pensado hacerlo luego – dijo Touka.
- Creo que Ayato siente celos de Haise, piensa que como estas con Haise, no le atiendes a él –
- Puede que le haya desatendido un poco, pero él ya es mayor para andar dependiendo de su hermana mayor, además cada vez que quiero abrazarle o le me preocupo por él se pone borde -
- Será que solo sabe decirlo de esa forma –
-Mmmm… Puede ser eso – centró su mirada en el café.
Iban a hablar con él seriamente, iba a aprovechar el momento de la siesta para hablar con él.
Cortito y con poca acción. Creo que aquí queda demostrado los celos de Ayato, ¿no?, aunque vayan a hablar con él, él seguirá haciendo maldades a Haise, aunque en menor medida.
Espero que os haya gustado.
nos leemos. ^^
Adiós XD
