¿Todavía hay Amor?

Por Cmils.


Capitulo 4

Sorpresas Ingratas.

POV Edward.

No sabría describirlo.

Me sentía alucinado y embobado sólo viendo a este pequeño ángel entre mis brazos.

¿Cómo era posible que a un ser tan pequeño, uno lo pudiera amar tanto y en tan poco tiempo? No podía explicarlo pero me estaba pasando.

Sostenerla tan cerca de mí era lo máximo. Era tan liviana, tan hermosa, tan delicada y frágil. Sin duda, había heredado el mismo aroma tan exquisito de su madre… a fresias, y para mi debilidad, tenía exactamente sus mismos ojos de ella, en los cuales, estaba seguro también me perdería.

Mi sangre también corría por sus venas y eso se notaba. En el color de su pelo, en su nariz, en su sonrisa, en su expresión. No podía estar más orgulloso de eso.

Mi hija levantó una de sus manos para tocar mi rostro y quedar frente a mí. Era tan cálida. Me transmitía paz. La paz que tanto había necesitado desde que me fui.

Ése dolor que sentí todo este tiempo lejos se había esfumado. Esté era mi lugar, por fin lo había encontrado.

Sus brillantes ojitos me miraban expectantes. Eran tan brillantes cómo los de Emmett. Estaba seguro que sería lo primero que me diría mi hermano, de ella, cuando le preguntara.

De Alice, supongo, que había heredado la estructura menuda, los rizos eran de Charlie, de mis padres, tenía el tono de piel de Carlisle el cual habíamos heredado los tres y la mirada tierna de Esme.

Una mezcla perfecta todos de nosotros.

La sonrisa se había pegado en mi cara y esperaba que no desapareciera en mucho tiempo.

Renesmee, venía a mí para quedarse, y así, con tan sólo con su presencia, borrar esos días tristes, grises y opacos que habían embargado lo que consideraba, era mi vida.

Acaricié sus cabellos con suavidad. Pensándolo bien, mi hija venía a demostrarme que con sólo un pequeño gesto de su parte, yo sería capaz de poner el mundo a sus pies sí ella así lo quería y me lo pedía.

Cuidaría hasta el aire que ella respirara. La protegería con mi vida.

Esta era otra promesa que haría.

En mi vida sólo he prometido tres cosas. La primera fue a mi abuela Elizabeth, madre de mi madre, a la que le prometí, a la edad de cinco años, no dejar de perseguir mis sueños por inalcanzables que pudieran llegar a parecer.

La segunda, fue por amor y precisamente se la hice a Isabella Swan. La dueña de mis latidos. Y a pesar de todo lo que ha pasado, aún la mantenía.

La tercera, se la acababa de hacer a mi madre cuando me pidió luchar por recuperarlas y aunque de principio no sabía a que se refería con eso de "recuperarlas", al girarme y verlas, una en brazos de la otra, aquella promesa tomó completo sentido.

Ahora pondría en práctica sus consejos. Recuperaría mi vida a mi hija y a Bella, cómo diera lugar. Ellas eran mi familia y una familia debe estar unida.

De reojo miré a Bella… cerré los ojos capturando su imagen divina, y sin saber cómo, el día que hice la más importante de mis promesas, vino a mi mente de improviso y se hizo presente.

El pasado me atrapó.

Flash Back.

Era un día tranquilo, a comienzos de primavera y para variar, llovía con fuerza sobre nosotros.

Para mi fortuna, nuestra relación se fortalecía más y más con el paso de los días. La amaba más que a nada y ella era mía. Mía, en todos los sentidos, excepto en uno.

No sabría explicar bien cómo llegamos aquí, sí hace tan sólo unos minutos estábamos besándome bajo la lluvia, muy cerca el uno del otro.

Todo comenzó con un roce de ella, una mirada mía, un beso más urgente de parte de ambos y luego todo se borró.

Lo único que tenía claro era que estábamos solos, a fuera de mi casa y besándonos con desesperación.

Por un segundo, valoré la situación en aquel instante. Mis padres habían ido a Seattle con Alice y Emmett estaba en casa de Rose. Quizás, ninguno volvería hoy.

Bella me había venido a ver porque Charlie se lo había permitido y aunque él no sabía que estaríamos solos, las cosas se dieron así, para mi suerte.

Nadie tampoco había considerado la lluvia torrencial que había comenzado a caer en estos momentos, trayendo sin querer, consecuencias. Porque yo, no la dejaría volver tan pronto a su casa… sería una irresponsabilidad de mi parte.

Debo decir a mi favor que para mi también fue una sorpresa verla llegar a iluminar esta tarde de sábado, y sin pensarlo, salí a recibirla cómo se lo merecía mi hermosa novia.

En el portal, le informé que todos me habían dejado sólo en casa, y qué, para su dicha y la mía, yo no podía dejar de pensar en ella, cómo siempre me ocurría desde que la conozco. Y de un momento a otro, estábamos completamente empapados besándonos ansiosamente bajo la tormenta.

Aún así, era feliz. La tenía entre mis brazos y me eso me hacía sentir completo.

A esas alturas, más que con desesperación, nos besábamos con ganas de más... Y por segunda vez fui consciente a donde nuestro amor nos llevaría esta tarde.

Bella, estaba sumida en el mismo estado en que me encontraba yo. Sus ojos, más que oscuros, estaban hipnotizados por los míos. No tengo palabras para describir que se siente provocarle de esa manera pero no me podía sentir más orgulloso de eso.

Deliberadamente me rendí, ya que, mis manos cobraron vida propia y la habían tomado por la cintura levantándola. Subí el portal y las escaleras dirigiéndome directamente a mi habitación, sin romper el beso.

No me importaba nada, sólo ella y casi con violencia la acorralé contra la pared.

A modo de respuesta ella cruzó sus piernas a mí alrededor y me aferraba a su tibio centro cómo sí nuestras vidas dependieran de ello.

Las caricias de Bella me quemaban y eran terriblemente adictivas, como pude, cerré mi puerta detrás de nosotros queriendo llegar a mi cama pero ella no me dio tiempo. Bella lo había impedido cuando emitió el más sensual de los jadeos. Para mi deleite vinieron más besos y caricias en las que nos perdimos juntos un buen rato.

La ropa era un verdadero estorbo para los dos pero no me deje gobernar por las hormonas así que, una a una, fui retirando sus prendas. Lentamente empezaron a caer las mías también con más necesidad de su parte, nos recostamos en la alfombra.

Mi auto-control yacía en el mismo lugar a donde había dejado la vergüenza, por lo que dejé de verla a los ojos y recorrí con la mirada su delicada estructura ayudado por las yemas de mis dedos.

-No sabes cuanto tiempo había esperado por hacer esto-Le confesé.

-Creo que el mismo tiempo que esperé yo-Dijo con voz entre cortada y un poco ronca entre mi oído y mi garganta. Nunca la había escuchado hablar con ese tono.

Me excitó aún más.

-¿Estás segura?-Le pregunté antes de que fuera demasiado tarde y tratando de incorporarme.

-Nos pertenecemos-Contestó levantándose y dándome como regalo el mejor ángulo de su anatomía. Tomó mi mano y me arrastró a la cama- Y no hay nada que desee más que estar así contigo- Me aseguró.

Nuestros corazones estaban latiendo a mil por hora. Mi cuerpo ya había reaccionado a plenitud, estábamos a la misma temperatura y creo que aumentaba preparándose para vivir una nueva experiencia, creo que empece a ver rojo debido a la intensidad de nuestra entrega.

Para cuando pude reaccionar otra vez sólo me podía concentrar en que tenía a mi Bella prisionera entre las sábanas murmurándome un te quiero.

Fue la primera vez que el tiempo fue generoso conmigo y se detuvo completamente.

Mi boca tenía hambre de ella. Mis ojos estaban cegados por belleza de su desnudez y mi piel… mi piel, no hacía otra cosa que reclamar la suya. Esperaba saciar mi sed de ella por fin.

El placer me invadió completamente cuando nuestros movimientos se hicieron más expertos y demandantes para intentar despertar nuevas sensaciones.

Su pasión era tan grande como la mía. Pude notar que estaba lista para recibirme. Percibí como mi cuerpo también estaba listo para entrar en ella, así que estiré mi mano hacia la mesita de noche en donde guardé los preservativos que mi hermano me había obligado a recibir y me coloqué uno con rapidez. Después tendría que agradecerlo.

Bella estaba tan absorta recorriéndome con sus manos que a penas se dio cuenta de mis movimientos.

Me posesioné entre sus piernas mientras ella descubría mi espalda acariciando cada milímetro por donde pasaba.

El contacto de nuestros sexos me dejó sin aliento y a ella la hizo estremecer.

Gimió mi nombre llena de deseo cuando se producía nuestra unión.

Yo era el desgraciado más afortunado del mundo por tenerla. Lo sabía y me regocijaba hasta en lo más profundo tener su amor.

No esperé más pero sin prisas me fui deslizando hacia su interior mirando cómo su expresión fue cambiando al sentirme llenarla. Seguramente por el dolor que estaba sintiendo pero no le vi derramar ninguna sola lagrima.

Un minuto después de dejarle acostumbrarse a mi presencia en ella, comencé a embestirle en el preciso instante en el que ella empezó a moverse. Mi respiración se aceleró violentamente y para su comodidad nos posicione de manera de poder llegar hasta el final.

Cada embestida, literalmente, hacía que me volviera loco.

Aumenté la velocidad de ellas cuando nuestros jadeos y gemidos se volvieron constantes. Estábamos cerca. Era una sensación única, jamás la había vivido ni había sentido algo parecido antes.

Finalmente supe el significado indescriptible de hacer el amor.Y lo mejor de todo, era que lo estaba viviendo con ella.

-¡Edward!- Respiró entre cortado tomando aire- Cómo te amo… tú eres mi vida- Intenté acallar el grito que salía de su boca sin poder contenerse más cuando el orgasmo le golpeo con una fuerza descomunal, haciéndole temblar, cerrar los ojos y perderse en sí misma por un momento. El mío le siguió a penas un momento después.

-Nunca te dejaré de amar, Isabella Swan ¿Me oyes?-Le dije cuando me había recuperado-Te prometo que no me entregaré a otra mujer mientras te ame como lo hago- Le dije sellando mi promesa con un beso profundo.

Fin de Flash Back.

Una vocecita me hizo volver del pasado interrumpiendo mis recuerdos de aquel día.

Un momento ¿La voz provenía de ella?

Abrí mis ojos nuevamente y la busqué. Mi atención se volvió a enfocar en mi hija.

Cuando comenzó a murmurar de nuevo para mí, me maravillé y entablamos una pequeña conversación en la cual, me imagino, me contaba como había llovido durante la mañana porque abría y cerraba las manitos y me mostraba ventanal.

Acaricie su rostro y sus rosadas mejillas, su piel suave era frágil. Definitivamente era igual a Bella.

Suspiré intangiblemente.

La acomodé entre mis brazos mejor cuando percibí que pronto se volvería a dormir. Era la primera vez que ella soñaría en mis brazos.

Estar con ella así, simplemente suspendió el tiempo.

Era consciente de escenario en el cuál nos encontrábamos pero realmente era difícil salirse de éste estado.

Sentí a Bella alejarse de mí poco a poco, por lo qué, sin poder evitarlo me acerqué la misma distancia que ella había retrocedido.

Necesitaba decirle con urgencia que la amaba, que mi vida había sido un verdadero infierno lejos de ella. Afirmarle también que jamás la había olvidado, que aún seguía cumpliendo mi promesa hacia ella y que mi corazón todavía le pertenecía por completo.

Había inseguridad en los ojos de Bella al sostener mi mirada. Daría cualquier cosa por saber que estaba pensando en estos momentos pero ella prefirió bajar la mirada y observar a nuestra hija.

Estaba tan cerca de mí que podía sentir aquella corriente eléctrica que se hacía presente cuando Bella y yo nos rozábamos. Estábamos casi a punto de tocarnos.

Volví a ver a mi hija y percibí que se había dormido sin problemas en mis brazos.

Era un verdadero angelito. Volví a sonreír con facilidad.

¿Cuánto el tiempo que mi rostro estuvo serio y sin expresión?... meses, casi un año quizás, pero ahora, era tan fácil volver a reír con ellas aquí.

-Mike…-Le oí susurrar a Bella.

Levanté la vista saliendo nuevamente de mi burbuja y la observé mirar hacia la entrada e inmediatamente intentó avanzar hacia él pero mi cuerpo no se lo permitió. También lo busqué con la mirada y la furia me dominaba.

¿Por qué se había quedado ahí? Newton debería haberse largado a penas me vio. No era más que un infeliz al que no le iba a permitir hacer lo que fuera que se estuviese planeando hacer con la madre de mi hija.

¡Demonios! Este instinto asesino no me dejaba tranquilo y más encima, eran avivados por los malditos celos que no dejaban de aumentar.

Bella no hizo otro intento por acercarse a él al ver mi reacción.

Respiré con un poco más de tranquilidad y puse mis prioridades en orden.

Lo primero.

Tenía que enfrentar a mi familia.

Si, me tragaría todas las palabras hirientes y soportaría la verdad de sus labios.

Dudé un par de veces más antes de decidirme a acercarme a ellos.

Los observé detenidamente a cada uno.

Jasper, a quien sólo con ver su cara estaba seguro que no le agradaba para nada mi retorno. Bien me lo había dicho él antes de que tomara ese avión.

Sus palabras nunca dejaron de repetirse en mi interior...

-Te vas a arrepentir de esta estupida decisión, Edward. Estoy seguro de que esto es una trampa y cuando abras los ojos ya será muy tarde para recuperarla-Me dijo refiriéndose a Bella.

Y yo, él muy idiota, no le hice caso.

Cuánta razón tenía Jasper.

Sólo esperaba que sus últimas palabras no se volvieran realidad.

Mi mejor amigo me miraba con algo de reproche. No me pareció mal, ya que, al final de cuentas, eso era precisamente lo que me merecía por no haberle escuchado y por haberme dejado cegar por la rabia y el dolor.

También debía disculparme con él.

A su lado estaba mi hermana, quien, a pesar de todo, me miraba con alivio, cómo sí hubiera estado esperando mi regreso. Cómo la había extrañado también. Sus dotes de adivina me habían hecho tanta falta.

Ella era una de las encargadas de alegrarme la vida y pensar que también la había perdido por mi partida.

Me sentí culpable.

Necesitaba el perdón de todos.

Tanya, en cambio, nos veía, bueno, más bien veía a mi hija fijamente y me pareció que se estaba negando a darse cuenta que la aparición y existencia de Renesmée en mi vida lo cambiaba todo.

Supongo que ésta sí era una complicación para ella, pero la verdad, no me importó. Así que pase de su rostro al de él, al que se creía el noviecito de mi mujer y me no me detuve a verlo, lo ignoré y con gran gusto.

El siguiente en aparecer ante mis ojos fue mi hermano, tratando de disimular la risa al verme despreciar a Newton. Estaba seguro que él me había descubierto.

Estaba Celoso y mi cabeza lo había admitido aunque tratara de disimularlo.

Me pregunto ¿Cómo reaccionaría Emmett con los celos sí se tratara de Rose? Supongo que peor, utilizaría la fuerza bruta, cómo era su estilo.

Mi cuñada nos miraba con una leve sonrisa cómplice en los labios y mi madre observaba a una Bella casi totalmente paralizada a mi lado.

No quería que Bella sufriera más, tenía claro que ella no sabía nada, y mucho menos de mi regreso pero, por sobre todo, merecía saber lo que realmente había ocurrido conmigo durante estos meses, para que así pudiese entender como me sentí. Claro, sí es que aún le interesaba conocer mi parte de la historia. Era mi única oportunidad de lograr que al menos no me odiara, o al menos, no tanto.

No me atreví a volver a mirarle a los ojos sin que no le gritara que la amaba. Desvié los ojos hacia Reneesme para volver a sentir calma.

También debía aclararme algunas cosas, era la hora de atar los cabos que estaban sueltos.

-Supongo que era a ella a quien debía ver inmediatamente cuando regresará- Le pregunté completamente serio, a Rosalíe, sin dejar de ver a mi hija.

Sentí a Bella contener el aliento.

Yo necesitaba respuestas y me pareció una manera apropiada de empezar.

-Tranquila, Bella- Dijo Rosalíe- Del regreso de Edward, sólo sabía yo –Y luego sentí su mirada en mí- Y si, Edward, tienes todo el derecho a conocer a tu hija.

Mi hija… sonaba tan bien escucharlo decir.

-Mamá ¿Puedes sostenerla por favor?

De inmediato, Esme se acercó a mi, sonrió y la cargo con la delicadeza que sólo ella tenía.

-Edward llamó hace unos días-Señaló mi cuñada- Yo contesté… y no sé, algo en su voz me hizo escucharle, era la primera vez desde su partida que lo oía-Suspiró admitiendo- Se oía triste, me preguntó cómo estaba y como estaban todos, dignamente soportó mis reclamos por su partida.

Era verdad, creo que mi oído todavía ardía por haber escuchado sus reproches.

-Me contestó un par de preguntas de las que necesitaba conocer sus respuestas para saber si se merecía nuestro perdón.

Básicamente me hizo tres preguntas importantes. Incluso podía recordar el orden en que las había realizado:

Flash Back.

-¿Estas Arrepentido de haberte ido verdad?

-Daría lo que fuera por retroceder el tiempo y haber hecho las cosas bien. Por ella y por mí.

-¿Qué vas a hacer?-Cuestionó.

-Tomaré el primer vuelo.

-¿Aún la amas?

- Nunca he dejado de hacerlo, Rose. Jamás.

Fin de Flash Back.

Suspiré volviendo al presente.

-El mío se lo otorgué en aquel instante-Agregó Rose.

-Rosalíe...-La llamó mi madre-¿Por qué no nos dijiste?

Rosalíe la miró y contestarle con sinceridad.

-Porque en ese momento decidí a ayudarle a recuperar a toda su familia… es por ello, que le pedí. Bueno, más bien, le exigí volver de inmediato. Él tenía que saber la verdad, toda la verdad. Así que le dije como fueron las cosas-Miró a Alice y luego a Bella-Le dije todo lo que pasó aquí, de cómo que nos enteramos la forma en que Stanley y Black urdieron y pusieron en marcha el plan que tenían para separarlos… pasando por algunos detalles sabrosos de cuál fue el final de Jessica y sus secuaces-Suspiró-Y de lo que provocó tu huida estupida a Europa- Me volvió a reprochar- Hasta los difíciles días que vinieron después de eso. Sobre todo para Bella...- Aquello me había dolido, era una herida que aún llevaba abierta- Pero no era yo quien debía decirte de la existencia de Nessie.

¿Nessie? Al parecer se estaba refiriendo a Renesmée. Acaso la llamaban así por ser un pequeño monstruito amado por toda mi familia. He de reconocer que gustaba como sonaba.

-Gracias- Articulé en voz baja y luego giré la vista hacia Alice.

Me devolvió la mirada segura de sus palabras como siempre.

-Te dije que no te fueras-Se adelantó a mi pregunta, como siempre.

-¿Crees que yo no sufrí en todo este tiempo estando lejos?- Le pregunté con el ceño fruncido.

-No más que Bella-Me contestó Jasper con brusquedad.

-Yo soy testigo del dolor de Edward, y créanme, no es fácil lidiar con ello-Dijo Tanya en mi defensa.

-Tanya, no es el momento- Le dije.

Conocía perfectamente la mirada que me lanzó. La ignoré.

-No es justo que te culpen a ti de todo lo sucedido-Continuó.

-Yo fui él que se fue creyendo una mentira, sin comprobar, ni reclamar la verdad. El daño mayor lo hizo mi orgullo herido-Le respondí.

-Todos hemos sufrido y también hemos sido culpables-Añadió Alice.

-Debiste decirme o por lo menos ¡Tú!- Le recriminé directamente a Emmett.

Me miró a modo de disculpa. Tal vez recordando la vez en que hablamos.

-Lo siento, pero no te lo dije porque el día en que Nessie nació fue cuando llamaste y yo hablé contigo. Bella había entrado en labor de parto y todos estábamos como locos.

-Aclara eso, Emmett, tú eras él que estabas histérico. No quiero ni pensar como te comportaras cuando nazca nuestro hijo-Le dijo Rosalíe.

Me sentí traicionado por ellos. Yo no hubiera sido capaz de mantenerlos a ellos alejados de sus amores sí ese fuera el caso.

Me había perdido de tantas cosas, entre ellas, el enterarme del embarazo de mi Bella, vivirlo con ella, prepararme para ser padre... su primer cumpleaños.

-No todos los días nace una de las personitas más importantes de mi vida- Se defendió Emmett- Recuerdo que ese día, ustedes-Dijo señalándolas a las dos- Habían salido a comprar las ultimas cosas para la llegada de la bebé y mamá había ido con Jasper a arreglar lo del papeleo del hospital en donde ingresaría Bella en unos días para tener a mi sobrina, por lo qué, me había tocado a mí quedarme en casa con ella- Se tomó la cabeza con la mano izquierda-Cuando Bella me avisó que ya era la hora… pensé que se refería a la comida pero cuando la vi sostener su estomago y emitir un quejido y al instante siguiente ver cómo su fuente se rompía. Mi hambre desapareció, y bueno, se podría decir que me alteré un poquito….

Mi corazón me había pedido volver tantas veces y yo lo había ignorado.

-También me perdí de eso...-Admití.

Me odiaba, yo también me odiaba por no haber estado para mi hija, para esperarla, para recibirla como se debía.

-Para cuando llegamos, Emmett, tenía a Bella parada en la puerta principal esperando. Él, corriendo como loco para arriba y para abajo buscando las llaves del automóvil, que por supuesto, tenía en su bolsillo-Explicó Rose calmada- Decidimos que no era conveniente que él la llevara al hospital por lo que esperamos a Jasper, quien no tardó, por suerte. Nosotros partimos al hospital con Bella y le pedimos a Emmett que se encargara junto con Alice de traer las cosas que harían falta para la bebé.

-Estaba todo listo era llegar y guardar en la maleta-Continuó mi hermano- Una tarea que a mis nervios no les afectaba hacer... En eso recibí tu llamada. Pensé en no contestar pero luego creí que eras Jasper.

-Recuerdo que me dijiste que lo tenías todo controlado y que estabas saliendo al hospital-Señalé.

-Yo no quería que Bella se alterara al saber que llamaste y le pudiera afectar al dar a luz-Reconoció Alice-Sabía que sí te lo decíamos, tomarías el primer avión y acabarías con la tranquilidad que habíamos construido para ellas. Por eso, por ella y por Nessie, le pedí a Emmett que te dijera que llamaras después-Dijo disculpándose-Lo siento, lo siento tanto.

Alice…Ella también.

Me sentí desilusionado, ellos también colaboraron en mantenernos separados.

-Nunca pensé que fuera ése preciso momento… no sabría explicarlo pero fue una extraña sensación la que me agobiaba y me pedía estar presente... cuando llamé... sentía que debía estar aquí, a pesar de los cientos de miles de kilómetros que me separaban de Forks.-Reflexioné -Dios…pensar que con esa llamada me podría haber enterado que iba a tener una hija con el amor de mi vida...

Cuantos puñales me estaban clavando en el pecho con aquellas declaraciones.

¿Acaso me podía sentir peor?

Sin esperar Bella se distanció de mi lado, yendo donde Mike a buscar consuelo.

Tenía que evitarlo pero ¿Cómo?

Me acerqué a ella y la detuve, puedo jurar que sentí chispas al tomarle por la muñeca.

-Bella…Tú y yo tenemos que hablar. Por favor sólo espera un momento-Le pedí.

-Esta noche tengo un compromiso con el que pienso cumplir-Señaló sin mirarme- Tal cómo tú deberías cumplir con el tuyo- Me dijo mirando a Tanya.

Me congelé.

-Bella no es lo que crees…yo necesito…

¿Cómo iba a poder sobrevivir sin ella sabiendo la verdad?

Todo estaba en sus manos.

-Nada, Edward-Se soltó bien -No tienes por que darme explicaciones. Ahora ya no- Sentenció.

Caminó hacía él y yo me quedé ahí, parado, repitiéndome y procesando la respuesta que me había dado.

No la podía obligar a estar conmigo sí no quería pero ella tendría que decírmelo viéndome a los ojos.

-Mike, siento esto-Le oí decir.

-No te preocupes, Bella, quizás sea mejor dejar esta salida para después.

-Está bien-Ella aceptó-Pero no es necesario que te vayas. Por favor quédate.

Levante mi vista para verlos.

-Si eso es lo que quieres, entonces, me quedo a hacerte compañía- Dijo Mike con los ojos sobre mí.

-Gracias- Dijo ella y cuando va retrocediendo, él, de improviso, la toma entre sus brazos acercándola hacia sí para plantarle un beso en los labios, en mi cara.

Me estaba derrumbando por dentro al ver aquella escena.

Hubiera preferido tener que soportar cualquier dolor físico a tener que soportar esto.

El beso tan sólo había durado unos segundos y ella permaneció inmóvil frente a él un poco sorprendida.

El silencio de todos fue mi peor castigo.

Amargura, tristeza, dolor, rabia, abandono, impotencia y más dolor. Todo lo sentía a la vez. Maldición...

La combinación de sentimientos que tenia dentro de mí era potente. Siendo que sinceramente no creía no se pudiesen experimentar, para mi desgracia, lo estaba viviendo ahora en carne viva.


^^ Hola gracias por sus rws! sirven de mucha inspiración :)

Sean felices el FIC se ALARGA

Pues varias de ustedes me lo han pedido a si que no me queda mas remedio que serguir escribiendo.

Gracias!

Un abrazo. Cami.