¿Todavía hay Amor?


Capitulo 6.

Dolorosas verdades. Parte 1.

POV Edward.

Mi vida se había reducido a la nada al ver aquella imagen.

Mi cerebro, en cambio, seguía procesando la información que acababa de recibir a través de la retina.

En un instante apenas, pude calcular seis maneras efectivas de deshacerme de él sin invertir demasiado esfuerzo, y tan sólo, por haberse atrevido a poner sus garras sobre ella. Sobre mi mujer, mi Bella.

En ése mismo instante, también, comprendí lo que era el abandono de un corazón que quería volver a latir.

Tantos sentimientos dentro de mí, tantos... que todavía, a algunos, no era capaz de descifrar.

Al final, me quedé con los que si podría llegar a combatir en estos momentos. Porque más que estar enfurecido, me sentía traicionado y decepcionado por todos, y cada uno de los miembros de mi familia. Exceptuando, tal vez, a mi cuñada, Rosalie.

Estaba saturado de dolor por la actitud de Bella. Me encontraba a punto de caer prisionero de una cólera incontrolable que no me dejaba respirar.

En simples palabras, no me quería rendir pero ya no quería sufrir más.

El tiempo se había parado por cuarta o quinta vez desde mi llegada.

La mirada de Mike, al observar hacia donde yo me encontraba fue lo que me hizo tener conciencia de lo obvio. Newton, me había provocado traspasando un punto que eliminaba toda tolerancia que existía dentro de mí.

Era realmente irritante intentar contenerme. Estuve a punto de lanzarme en su contra hace unos pocos segundos.

Lo único que puedo decir a mi favor, es que, después de todo, soy un hombre y tengo mis límites.

Sobre todo cuando mi razón principal era Isabella Swan.

La imagen me perseguía. La había besado en frente de mis narices y yo no había podido hacer nada para impedirlo.

Y Bella. A Bella cómo me hubiese gustado decirle: -Suficiente, o vienes o te cargo- Y con su permiso o sin el, llevármela lejos de aquí, lejos de él.

Pero no.

Gruñí por dentro otra vez al ver cómo ése idiota le entregaba la rosa que traía en sus manos.

Ella la recibió, aunque, diría que sólo la aceptó por cortesía. Aquello, por lo general, debería dar lastima pero yo no podía llegar a sentir ni la más mínima pizca de solidaridad con él. Los celos definitivamente eran más fuertes sobre mí en estos momentos y no me dejaban pensar con claridad.

Y además… ¿Quién demonios dijo que yo tenía que soportar esto?

¡Maldición! a mi pesar, debía soportar todo esto y más, mucho más. Sabía perfectamente que sí actuaba como un bruto cavernícola irracional, la perdería y está vez, para siempre.

No quería dar otro paso en falso. Tenía que jugar mis cartas bien y no caer en la desesperación.

Bella no salía de la sorpresa que el beso le había provocado.

Respiré hondo una vez más, debía pensar con la cabeza fría, y siendo sincero, mi ser completo huía del vacío, sobre todo, huía de cualquier recuerdo que me hiciera sentir cómo fue el no tenerla durante todo éste tiempo.

Bella, dio un paso hacía tras, alejándose de Mike. Ése gesto me hizo pensar que quizás ella se sentía culpable o quizás ellos aún no estaban juntos como una pareja estable.

Un ápice de lo que llamo esperanza volvió a mí.

Tal vez ella no podía aceptarle porque todavía me quería ¿Aún sería yo el dueño de su gran sueño? eso fue lo que me detuvo.

La amaba más que a mi vida entera y haría lo que fuera por no volver a hacerle daño.

Suspiré.

Mi mundo aún seguía girando entorno a ella, lo admitía sin problemas y tampoco sería capaz de negarlo.

Mis ojos se fueron directamente hacia ella.

Bella, tenía la mirada clavada al piso y después de unos segundos, con temor, se arriesgó al fin a levantar la vista y girar para encontrarnos a todos viéndola impactados.

Su mirada inevitablemente se fijó y detuvo en mí. En sus ojos vi el miedo de pensar cómo me comportaría yo. No podía, no debía fallarle, ni fallarnos a ambos.

Intenté suavizar mi dura expresión para calmarle.

Nadie más hacía nada a nuestro alrededor, eran unas perfectas estatuas que a veces respiraban.

Procuré regular mi respiración para distraerme de alguna forma pero necesitaba la ayuda de alguien.

Todos pasaban sus ojos entre Bella, Mike, Tanya y yo, cómo sí estuvieran tratando de adivinar quien daría el siguiente pasó.

Newton, a simple vista se notaba contrariado, mi amiga estaba petrificada. Bella, ida en sí misma,y yo, saliendo del aturdimiento.

De la nada, Reneesme comenzó a sollozar en sueños.

A todos nos distrajo.

Bella se dio cuenta de que algo le pasaba y enfocó toda su atención a nuestra hija. Sus pasos se dirigieron a ella cómo si la estuviera llamando, dejando plantado a Mike en la misma posición y devolviéndole la rosa sin pensar.

Mi madre se la entregó de inmediato sin esperar a que se la pidiera. Bella acogió a mi hija en sus brazos para calmarla y le bastó una simple caricia para tranquilizarla.

Mi amada era toda una mamá.

Me acerqué a ella sin mirar a los demás.

No podía resistir estar otro minuto tan lejos de ellas.

-Llevaré a Nessie a su cuna-Susurró llevando de nuevo su mirada al suelo y comenzó a caminar huyendo de todos. Huyendo de mí también.

Mis pasos fueron tras ella sin pensar. No permitiría que se alejara más.

Mis familiares reaccionaron a la par. Mi madre se acercó a Tanya a presentarse, darle la bienvenida y a sí sin querer, distraerla.

Por su parte, Emmett, se fue directo a increpar a Mike para pedirle explicaciones por lo que había hecho en frente de todos, al menos, eso me pareció escuchar cuando me disponía a subir las escaleras tras ellas, pero Jasper fue más rápido y estuvo en frente de mí bloqueándome el paso y me hizo parar.

Espero a que le viera a los ojos y le pusiera atención, puesto que, en ese momento veía a Bella desaparecer arriba con mi pequeña hija.

Miré a Jasper contrariado.

-No hagas nada de lo que te puedas arrepentir después- Me previno pero dejándome libre el paso para pasar.

Indirectamente, era una orden disimulada.

Jasper, había sido el primero en notar mi amor por Bella y en su forma hacer que lo admitiera. Por lo que aceptaría cualquier consejo de su parte.

-Tú mejor que nadie sabe lo que siento por ella-Susurré aún sin continuar con mi camino- Y necesito que ella lo sepa pronto.

Él reflexionó un instante.

-Dale tiempo. No va a ser fácil, ni para ella ni para ti lidiar con todo esto.

-¿Crees que me perdone?-Cuestioné.

-No lo sé. De lo que estoy seguro es que todavía siente algo por ti-Afirmó.

Una sonrisa tonta se formó en mi cara.

Jasper se relajó al entender que aún yo la amaba y con una de sus manos me palmeó el hombro.

-No pierdas esta oportunidad- Me advirtió-Quizás sea la última.

-No lo haré-Aseguré.

-Me encargaré de ellos- Dijo señalando a los demás- Tienes unos minutos a solas.

-Gracias.

Subí las escaleras en tres zancadas para no perder el tiempo siguiendo la huella de su olor inconfundible por el pasillo.

Desde el tercer cuarto a mi derecha salía una tenue luz rosada de una lámpara de bebe que traspasaba la puerta entre abierta.

Mis pasos se dirigieron allí.

Caminé lentamente y sin dudar empuje la puerta, abriendo con suavidad. Ella no notó mi presencia, por lo qué, guardé silencio y la observé. Mi Bella estaba allí, tarareando suavemente una canción, de pie pero inclinada en la cuna acomodando a nuestra hija entre las delicadas sabanas para luego besar su frente. Ésta fue la escena más dulce que nunca me había imaginado presenciar.

Solté un pequeño suspiro.

De pronto, Bella se tensó y lentamente fue incorporándose.

-¿Qué haces aquí?-Susurró sin mirarme.

-¿Podemos hablar ahora?-Dije acercándome a ella, a paso lento.

No me respondió pero negó con la cabeza y se alejó de la cuna.

-Bella, yo…

-Aquí no. No quiero que ella se despierte-Dijo pasando por mi lado sin levantar la vista.

La seguí y ella caminó a paso firme y se detuvo en frente de la que había sido mi habitación, dudó pero luego la abrió despacio e ingresó sin esperar.

Yo entré y cerré la puerta tras nosotros.

Todo estaba igual, mis cosas en el mismo sitio, alguien se había encargado de mantenerla limpia y en orden.

Bella se paró a un lado del ventanal con los brazos cruzados y sus ojos se escapaban hacia los árboles evitando mirarme.

¿Era posible que me hubiera olvidado?

Quise creer que no.

Me paré a tres pasos de su cuerpo y me concentré en decir las palabras correctas mirando su rostro reflejado en el vidrio.

-Todo este tiempo te creí culpable de mi dolor-Comencé...-Te culpé por haberme engañado de la manera más cruel. También, por creer que podía odiarte-Confesé-Por haberme enseñado a querer y por haberme amado como lo hiciste... incluso intenté convencerme que debía odiarlos a todos pero a pesar de eso, nunca pude.

Di un paso más hacia ella.

-Por eso me fui, quise escapar, pero mi vida eras tú, Bella, y tú ya no estabas.

Bella por fin se dio vuelta, me miró a los ojos y bajo los brazos.

-Fue como perder el alma...-Decidí continuar con mi verdad, perdido en su mirada aunque quizás no pudiera justificar mis acciones. Debía decirlo.

-No pensé, sólo actúe cegado por la rabia y el rencor. Ése fue mi peor error.

Una lágrima se deslizó por su mejilla.

Quería acercarme y consolarla pero no me atreví a hacer nada esta vez.

Amor.

Esas cuatro letras no alcanzaban para describir mi sentir hacia ella.

-No sigas...-Me pidió limpiándose por sí misma su mejilla.

Pero no podía parar, dolía demasiado tener todo esto guardado.

-No me pidas eso, por favor...-Le pedí-Necesito que entiendas y sepas por todo lo que pasé.

Para que no me odiara tanto.

Bella cerró los ojos y me permití continuar.

-Vivir cada mañana con el recuerdo de tus besos fue mi peor martirio-Confesé- Busqué una y mil veces tu perfume inútilmente en mi almohada.

Sus ojos, los cuales permanecían cerrados de pronto se abrieron.

-Por meses inventé mil razones para no amarte, me repetía a mi mismo que nunca me quisiste, fue inútil también, me rendía cada vez que levantaba el teléfono y llamaba a casa para intentar saber cualquier cosa de ti.

Ahora en sus mejillas se delineaban las lágrimas que no dejaban de caer.

Yo no estaba mucho mejor que ella en ése sentido. También necesitaba desahogarme.

-Me consumió la amargura y me sumí en un abismo del que no creí poder salir hasta que hablé con Rose.

Respiré hondo llenando mis pulmones de su aroma.

-Ella fue la que me devolvió la vida al decirme la verdad.

Hice una pausa y acorte la distancia con otro paso quedando en frente de ella.

-Soy conciente del daño que te he causado.

-No, no lo eres- Estalló al fin y me increpó- No sabes por lo que yo pasé. No tienes idea de cómo me sentí cuando te marchaste sin decir nada, culpándome e ignorándome cómo lo hiciste.

Se paró en frente de mí con aquella valentía tan característica.

-No sabes cuántas veces me escapé al aeropuerto con la ilusión de que regresaras de un minuto a otro y me digieras que todo había sido una pesadilla.

Suspiró y continuó.

-Pero no volviste, no tuviste que recoger los pedazos que quedaron de mí. No sabes cómo fue tener que vivir así, con tu recuerdo en todas partes. Cada día tratando de convencerme de que no había hecho nada para merecer tu desprecio.

No me pude contener y la arrastré hacia mí encerrándola en un abrazo. Ella no tuvo fuerzas para apartase, enterrando su cabeza en mi pecho.

Era cómo sí ninguno de los dos pudiera evitar las reacciones de nuestros cuerpos al estar tan cerca uno del otro.

Se sentía tan natural tenerla entre mis brazos, éste era el lugar, su lugar y el mío.

¿Sería muy pronto recordarle cuánto la amo?

Esperé, debía ser capaz de escucharla.

-Y no sabes cómo fue tener que asumir un embarazo- Intentó continuar y contenerse pero las lágrimas se escaparon de sus ojos-Tener que recibir a nuestra hija sin ti.

Dolía.

-…Sin ti- Continué sigiendo sus palabras-Nunca pude seguir adelante. Me sentía quebrado por dentro-Admití sin problema, aún extasiado por el abrazo que estaba a punto de acabarse.

Se incorporó lentamente y me miró interrogante como sí no pudiera evitar la pregunta.

-Sinceramente, Edward ¿Porque has regresado?-Quiso saber.

-Por ti- Contesté de inmediato y sin dudar.

Se estremeció y negó con la cabeza.

Se separó un poco de mí.

Era extremadamente fácil para mí abrirme con ella, con nadie hasta ahora lo había hecho, ni siquiera con Tanya.

Otra cosa que me unía a ella, era que la huella de nuestra conexión seguía intacta, lo que nos permitía siempre llegar a un acuerdo, o a un entendimiento y por muy complicada que fuera la situación en la que nos encotraramos.

-¿No me crees?-Está vez no espere su respuesta verbal, me bastó mirar sus brillantes ojos y proseguí-Dame esa oportunidad de recuperar esa alegría e ilusión que ambos necesitamos.

-Esto no es real-Murmuró para sí misma.

-Es real Bella, estoy aquí ahora. Te quiero y no me iré, no lo haré porque estoy dispuesto a todo para tratar de recuperarte, de recuperarlas. Por favor permíteme remediar todo el daño que te he hecho. Acepta mi amor otra vez y para siempre.

-No puedo. Es demasiado tarde para un nosotros, Edward. Hay más personas involucradas en esto- Me dijo haciéndome recordar la presencia de Newton.

-¿Le quieres?

Bella frunció el ceño preguntándose a quien me refería.

Temía a su respuesta pero necesitaba saber.

Ella finalmente entendió que me refería al pelmazo de Newton.

-Es una buena persona… merece mi estima y a sufrido mucho también. Perdió a Ángela en un accidente de coche hace algún tiempo.

-Siento aquello, es una verdadera lástima pero no haz contestado mi pregunta-Acusé.

Los celos seguían rondándome y estaba seguro que no desaparecerían, incluso empeorarían.

El amor de mi vida, bajó la mirada.

Intenté calmarme antes de continuar.

Ella tenía su libertad, todavía podía elegirle a él, toda la libertad de elegir quien merece estar a su lado. Lamentaba no haber llegado con antelación y no haberle hecho caso a mi intuición.

-Se podría decir que… -Respiró- Sinceramente, no lo sé.

Re-formulé la pregunta.

-¿Todavía sientes algo por mi, Isabella?-Inquirí serio.

Alzó la mirada de inmediato, clavó sus ojos en los míos por un segundo y se vio descubierta.

Guardó silencio por unos segundos.

-¿No me vas a responder, Bella?

Contuvo el aliento y desvió la mirada.

-Ya veo- Susurré para mí, capturando su atención en el proceso.

-¿Qué?-Quiso saber.

-Ya veo que voy a utilizar otro método para conocer la respuesta que me estás negando-Le respondí.

No me comprendió hasta que era demasiado tarde para evitarlo, puesto qué, en ése preciso momento y sin pensar más de la cuenta, nos acerqué a ambos y al segundo siguiente mis labios estuvieron sobre los suyos reclamando cada centímetro de su boca con desesperación.


Gracias por leer y por alegrarme el día con sus rws, alertas y favoritos.

Un Abrazo.

Cami.