¿Todavía hay Amor?
Por Cmils.
Capitulo 7 Dolorosas Verdades Parte 2.
POV Bella.
Era increíble sentir exactamente lo mismo que antes al besarle cómo cuando años a tras todo a nuestro alrededor desaparecía y solo existía él.
Una emoción conocida se apoderó de mis actos haciendo que hundiera en el sabor de su boca sin pensar y perdiéndome en mi propio deseo.
La necesidad de sus besos hacía estragos en mí dejándome a su merced.
Mi intento de resistir ya no surtía efecto.
Sin poder controlar aquella parte de mí me dejé llevar libremente por lo que sentía y totalmente extasiada.
Esta una tentación era irresistible y muchísimo más fuerte que yo.
Decidí no seguir luchando contra ella y deje escapar mi amor.
Cómo había extrañado su roce de su piel. Cómo había extrañado su forma de adherirme a su cuerpo y por supuesto había extrañado sentir a su lengua deslizarse hasta encontrar la mía con delicadeza. Sentía que mi corazón latía desbocado y a la misma velocidad que lo hacía el suyo.
De pronto un huracán de pasión nos envolvió a ambos, haciendo que nuestros cuerpos se reclamaran mutuamente consumiéndose lentamente en el fuego que nos quemaba cada vez que nos fundíamos en el otro.
Juro por mí vida que quería que este momento durara para siempre pero era un error sucumbir de esta manera ante la necesidad de sentirlo y probar sus dulces besos aunque sólo fuera una vez más.
Esta entrega se nos estaba escapando de las manos por lo que recurrí a la poca cordura que me quedaba.
-Esto no esta bien-Me disculpé al reaccionar- No deberíamos…Lo nuestro tuvo un fin hace casi dos años.
No me soltó. Al contrario me atrajo más hacia él.
-No hables de un fin- Se sobresaltó tratando de hacerme entrar en razón- No cuando aún tiene tanto poder lo que sentimos Bella. Mira…-Me dijo llevando mi mano a su pecho- Tan solo siente- Me pidió.
Era hallar lo mismo que tenía adentro de mi pecho, una visible muestra de lo que él sentía por mí.
-No…- Intenté negarme a la verdad- Fueron demasiadas noches las que nos separaron, demasiadas las mañanas oscuras que pasé esperando por ti y no sirvió de nada.
-No digas eso Bella, lo has hecho excelente con Nessie.
Mi hija, mi corazón, mi felicidad y mi vida.
-Esa fue mi razón de seguir-Reconocí-Ella es única.
Edward me deslumbró con su sonrisa.
-Es igual a ti en muchos sentidos-Le indiqué-Es mi mayor orgullo.
-Nuestro orgullo-Corrigió- A demás tiene tus ojos. Éso es maravilloso- Dijo también orgulloso antes de quedar en silencio.
Sus fijas esmeraldas se concentraron en recorrer mi rostro detenidamente recordando cada detalle y para que negar, yo hacía lo mismo.
Su hermosura no tenía límites. Para mi goce la piel de su rostro seguía siendo tersa y suave, con ese tinte transparente, sus cejas delineadas, ése cabello medio alborotado y de color castaño cobrizo… sus pómulos bien definidos y el contorno de sus labios me volvían loca.
Simplemente, para mí, era el hombre perfecto.
-Perdóname-Soltó de improviso-Fui un imbécil al creer en las mentiras de Jessica.
Sus palabras alteraron el equilibrio que había logrado mantener.
Una mezcla de tristeza absoluta y dolor se asomaba en su rostro. No podía resistir verlo sufrir. Iba a decirle que no tenía nada que perdonarle pero continuó hablando sin dejarme pronunciar palabra.
-Nos hice daño a los dos, a los tres-Corrigió- Eche a perder nuestras vidas por unas malditas fotos distorsionadas.
Finalmente ese plan de separarnos logro su objetivo después de todo.
-No te culpo por lo que pasó-Señalé.
-Tienes muchas cosas que perdonarme sin duda-Interrumpió- En primer lugar por ser incapaz de no haberme dado cuenta de la treta desde el primer minuto. Por huir como un cobarde-Analizó-Fui un verdadero idiota. Por creer que algún día te podría volver a ver y no sentir este amor…
-Ni sigas...-Insistí.
Pero no me hizo caso.
-Por dejarte sola todo este tiempo.
-No podemos retroceder el tiempo ni tampoco cambiar el pasado.
-Pero si el presente.
-Las cosas están bien como están-¡Rayos!- Me dolió tanto intentar seguir sin ti... pero lo hice.
-Yo no pude-Reconoció sin inmutarse-A veces creí que podría escapar de ti, de tu mirada, de tu piel y al querer intentarlo, cerraba los ojos y sin poder evitarlo tu imagen venía a mi cabeza y fracasaba de inmediato-Miró hacia el suelo- Y por las noches-Subió la mirada lentamente hasta encontrar la punta de mi nariz- Sólo me aguardaba la nada-Su voz estaba rota- Y tenía claro que era por estar tan lejos de ti.
La brillante luz de sus ojos amenazaba con salir de ellos al anegarse con lágrimas reprimidas al llegar a ver mis ojos. Intenté desviar la vista pero se me hizo imposible porque mis ojos no se movieron, se clavaron en los suyos como si fueran dos imanes.
-No sabía reír, no sabía sentir y ese vacío que sentía todo el tiempo era porque no te tenía al lado, ahora lo comprendo.
-¿Por qué no regresaste antes?-Pegunte alejándome y torturándome por haber sido capaz de cortar su abrazo aunque fuera necesario para poder pensar con claridad.
No me interesaba ser masoquista pero tenía que saberlo.
Edward dudó un segundo en contestar.
-Porque no me atrevía a volver a tenerte en frente y volver a reaccionar como lo hice en el aeropuerto.
Con tan sólo recordar ese día se abría mi herida.
-No quería ofenderte otra vez porque algo dentro de mí siempre supo que eras inocente y por orgullo no podía permitir que todo ese resentimiento que sentía te hiciera más daño.
¿Cuántas veces había soñado con oírle decir esas palabras? ¿Esto realmente estaba sucediendo o todo era un sueño?
-Respira Bella-Me pidió recordándome que mis pulmones necesitaban oxigeno.
Intenté nuevamente regular mi respiración y cambiar de expresión.
A esta altura no sabía si era bueno continuar con esta conversación.
-No quería volver a causarte más dolor- Se culpó- Por mucho que según las pruebas te lo merecieras.
Y que por poco me destruyeron por completo.
-No lo merecí pero…sufrí…sufrí demasiado-Reconocí e intenté explicar- Por el engaño, porque Jake estaba involucrado en todo, por darme cuenta de que te había perdido y más por saber que me odiabas.
Su odio era a lo que más temía y por sobre todas las cosas, incluso mas que a su ausencia.
-Perdóname por eso también. Recuerda que hace tan sólo hace unos días me enteré de la verdad, no sabes cuanto me desprecio a mi mismo por haber sido tan miserable contigo y con todos.
-No fue fácil sobrevivir.
Asintió dándome la razón mientras yo soltaba un respiro.
-Bella fuiste tantas cosas a la vez y todavía lo eres-Declaró.
Inevitablemente contuve el aliento nuevamente y plenamente conciente.
No sabía que responder.
-Siempre fuiste y serás la dueña de mi corazón-Dijo con vehemencia- Y aunque quizás no me perdones debía decirlo, mi amor.
Una parte de mí se regocijaba al saber que me seguía amando… la otra no quería oír nada más y definitivamente enterrar todo el sufrimiento, perdonar y desaparecer.
Estaba hecha un verdadero lío.
Su perfume fluía a mí alrededor haciéndome imposible no quedar desorientada.
Edward seguía siendo el único que podía despertar estas sensaciones, que, por cierto, siempre recorrían mi cuerpo de extremo a extremo al estar a sólo unos centímetros.
Mi mente clamaba por un poco de serenidad para poder ordenar las ideas… tanto tiempo reprimiendo mis sentimientos que no sabía como enfrentarlos. Necesitaba zafarme de su amarre y al intentarlo me enrede gracias a mi torpeza pero antes de caer Edward me tenía entre sus brazos nuevamente acomodándome contra la ventana.
Además no quería que la tranquilidad que había logrado conseguir se derrumbase.
Estaba a punto de volver a besarme.
-No me llames... amor... por favor…-Le pedí desviando el camino a mis labios-No hagas más complicado esto Edward- Evité mirar sus ojos-Nuestra historia se acabó y por mucho que nos hayamos amado eso se terminó-Susurré intentando convencerme de mis propias palabras.
Sentía a sus ojos taladrarme.
-Esto no termino-Respondió contraatacando-No cuando veo como me miras y cómo con tus ojos gritan que me amas como yo te amo a ti.
Sus palabras inevitablemente me llevaron a uno de los días más felices…
Flash Back.
Estábamos aquí, en la parte más alta de la zona que rodeaba al bosque recostados a un costado de la carretera antes de dejar el pueblo. Lo más cerca de las estrellas que en mi vida había estado… así de cerca que si estiraba la mano hacia ellas casi las podía tocar.
Era un momento de los dos, habíamos compartido una mañana agradable en casa de Charlie y con mi padre comportándose cómodo con la presencia de Edward desde que había admitido hace casi seis meses que Edward era mi novio. Lo había aceptado como parte mía, tanto así, que incluso hace un par de días habían tenido una conversación en la cual no me dejaron participar. Era como sí fueran padre e hijo.
La tarde pasó entre el mar y la lluvia que nos sorprendió en la Push junto a Alice, Jasper, Emmett y Rosalíe.
Me reí al recordar. Fue realmente divertido correr bajo el aguacero huyendo de las gotas y también de Edward quien intentaba atraparme cuan león acorralando a su oveja por toda la playa… hasta que finalmente lo consiguió y me retuvó bajo la lluvia con un hambriento beso.
Sencillamente, era feliz.
Abrí mis ojos otra vez y miles de destellantes luces celestes me cegaron por un segundo.
Era increíble que el cielo se hubiera despejado con tanta rapidez y en tan sólo unas cuantas horas.
A mi lado, Edward, ya no miraba el infinito como lo hacía yo, el resplandor de sus orbes eran iluminados por la gran luna me veían directamente. Jamás los había visto tan brillantes.
Era un buen modo según yo de terminar un inevitable día de San Valentín.
En mi interior sabía que este plan absolutamente fuera de lo común no se encontraba dentro de las actividades típicas para la fecha como las cenas y chocolates en las cuales por lo general caía todo el mundo. Por eso decidimos hacer algo diferente y él siendo conciente de mí postura, lo único que había hecho Edward de especial esta noche fue traerme a ver las estrellas y dibujar un gran corazón con flores silvestres en el suelo a nuestro alrededor a penas llegamos a este sitio.
No podía experimentar mejor emoción romántica que estar junto a él en este preciso instante.
Le dediqué la mejor de mis sonrisas.
Edward también me devolvió el gesto y suspiró.
-Si supieras cuanto te quiero, te darías cuenta que las estrellas del cielo son muy pocas en comparación-Me dijo.
Extendí mi mano hacia él y las entrelace nuevamente. Aquella muestra de amor le dio fuerza para decirme lo que me había tratado de decir en varias ocasiones desde hace un tiempo porque su expresión cambió, se incorporó y de pronto se puso serio.
La preocupación me hizo imitarlo. Me acerqué más a él quedando parada en medio de su improvisado corazón de flores. Levante una de mis manos suavemente acariciando desde su sien a su quijada izquierda sin romper el silencio.
-Escúchame por favor y sin interrumpir-Me pidió algo nervioso. Era la primera vez que lo veía actuar así.
Me preocupé pero asentí levemente intentando descifrar el transfondo de dichas palabras.
-Si no hago esto ahora, me arrepentiré el resto de mi vida porque sé en lo más profundo de mi sé que estas hecha para mí.
Me entró pánico y mi respiración se cortó por completo.
-Hace tiempo que eres mi mundo, Bella. Desde que te apareciste en mi vida sin avisar, todo cambió y a partir de ese instante te convertiste en mi sueño, en mi felicidad y en mi esperanza.
¿Qué era lo que estaba intentando decirme?
No creía que fuera capaz de…
-Edward…-Susurré.
Tragué la saliva acumulada y mis ojos se abrieron desmesuradamente al mismo tiempo que mi boca emitió un ruidito casi intangible al percibir lo que estaba a punto de hacer.
Mi amado se arrodilló frente a mí.
Yo ahora no era capaz de articular una palabra, ni siquiera un pensamiento concreto.
Con otro gesto me pidió la mano derecha y de inmediato ésta reaccionó deslizándose hasta él.
-Isabella Swan-Sus ojos brillaban con la misma intensidad que hace unos minutos- El amor para mí, eres tú. Te amo más que a nada y no quiero separarme nunca de ti-Inspiró profundamente y conteniendo el aire dentro de sí-¿Me concederías el extraordinario honor de convertirte en mi esposa?
…su esposa… su mujer...por siempre.
Edward era el único amor que yo tenía la dicha de conocer, el único hombre hecho a mi medida y el único al quien yo pertenecía en toda la extensión de la palabra.
Solo había una respuesta posible para su pregunta.
-Si- Respondí anegándome entre las lágrimas de felicidad.
Respiró aliviado besando mi mano y yo me arrodillé para quedar a su altura y poder abrazarlo pero descubriendo mi intención Edward lo impidió momentáneamente.
-Entonces creo que esto te pertenece…- Me dijo mientras buscaba algo que parecía una cajita de terciopelo en el bolsillo derecho de su chaqueta y la exhibió lentamente ante mi vista.
Todo se detuvo otra vez.
La sortija que descansaba en su interior relucía exquisitamente ante la luz de luna. Era bellísima. A pesar de ser un anillo sencillo y sutil no dejaba de ser elegante, la piedra central estaba cortada fina y delicadamente en forma de ovalo además de estar adornada por diez pequeños brillantes.
Simplemente era perfecta.
-Esta alianza fue la que mi abuelo materno Edward le dio a mi abuela Elizabeth, al comprometerse-Me explicó- Es un poco antiguo… sí no te gusta lo podemos cambiar.
-Si hubiera tenido que elegir, habría elegido éste entre mil. Es hermoso-Dije anonadada.
-Elegí este anillo para ti, entre las joyas de la familia-La miró y no dijo nada hasta colocar el anillo en mi dedo.
Calzó exacto.
Ahora fui yo la que hablé y lo abracé.
-Gracias por amarme cómo sólo tú lo haces. Por ser la persona que me ha enseñado a amar, por estar conmigo en cada momento. Te amo y no dejaré de hacerlo jamás-Le aseguré aun manteniendo nuestra unión.
Me sonrió feliz y se separó un poco de mí para acunar mi rostro en sus manos y besar mis labios con dulzura y así sellar nuestro compromiso.
Fin de Flash Back.
-Si me dices que no me quieres, no te creeré-Amenazó-Porque aún puedo ver en tus ojos el reflejo de lo que sientes y porque aún tiemblas al escuchar mi voz.
Me tenía acorralada con la verdad.
-No pienso dejar que te muevas sin que me escuches…
No pude evitar volver a mirarlo a los ojos.
-Sólo quiero que sepas que te amo-Me dijo- Y que nunca he dejado de hacerlo.
A mi cabeza volvían todos y cada uno de los te quiero y los te amo que me había dedicado.
El amor entre nosotros ahora era una dura verdad, real y más fuerte de lo que me podía llegar a imaginar.
-Amor… me atrapasté y para siempre. Y no me importa lo que haya pasado Bella, no importa el dolor sí hoy estas aquí y a mi lado-Dijo al pasar un par de minutos.
Su declaración contrastaba con los hechos…
Una gran dosis de veneno corría por mis venas con sólo pensar en ellos juntos…
-¿Me amas de la misma forma a la que la amas a ella?-Le reclamé incapaz de contenerme.
Me observó con pleno conocimiento.
-No podría, nunca he buscado a nadie-Me informó.
¿Cómo se atrevía a negar su relación?
- Y si te refieres a Tanya, es tan sólo una amiga.
Amiga, si claro… ella lo miraba como si se lo fuera a comer.
-Ella no te ve de la misma forma y lo sabes-Mascullé irritada
Estaba segura que de mí salían chispas.
Algún día debía reconocer que mis inseguridades me hacían vulnerable.
-Estás celosa…-Me descubrió.
Inmensamente Celosa… por suerte esa idea no salió de mis labios para delatarme.
Mi recelo con esa mujer parecía no tener control y diablos… ¡ni si quiera la conocía!
Intenté negarlo pero a Edward pareció agradarle mi nuevo comportamiento y no me permitió hablar.
-Ella sólo me ha idealizado y quizás cree sentir algo por mí pero lo atribuyo al tiempo que pasamos juntos, no niego que es hermosa y que en alguna oportunidad nos hemos besado...
Dolor y pérdida mezclados dentro de mi corazón.
Ya no podía, no creía que fuera a poder sobrevivir nuevamente…
-Pero tienes que saber que por mi parte sólo fue por cortesía, no fue más que gratitud.
-No me lo creo.
-Amor, en mi mente solo estabas tú y nadie más que tú-Añadió con sinceridad- Nada más pasó, créeme por favor… Yo jamás he rotó la promesa que te hice, Nunca he estado con nadie en todo este tiempo… porque mi amor te sigue perteneciendo a ti.
La promesa, su promesa, la que me había hecho cuando nos amamos por primera vez. Eso quería decir que no se había acostado con ella. Que sólo yo había sido su mujer y él sólo había hecho el amor conmigo.
-Te amo-Declaró nuevamente- Sólo a ti.
Si… me amaba a mi, lo podía ver a través de su mirada.
-Y otra cosa-Dijo para calmarme- Dudó que Tanya haya dejado de amar a James.
-¿James?
-Si, así se llamaba el hombre que fue su pareja por años y que sin quererlo, de un minuto a otro, se enamoró de otra mujer. Nadie le culpo por eso, fue honesto de su parte admitir que encontró el amor verdadero con la mujer.
Edward se apresuró a explicar.
-Él era un policía en cubierto y hace unos seis meses en una misión lo descubrieron, lo secuestraron, golpearon y cuando intentaron deshacerse de él, le dispararon por la espalda y lo arrojaron cerca de un callejón. Sí no hubiera sido encontrado por una mujer... seguramente estaría muerto. Le salvó vida sin conocerlo, se enamoraron a primera vista, casi igual que nosotros-Me recordó- Tanya lo tomó bastante bien, lo aceptó demostrando que es un gran ser humano.
No pude agregar otra cosa que un…
-Vaya…
-Victoria y James se casarón hace un mes, asistimos a su boda.
-Debió ser duro para ella-Comenté poniéndome en su lugar.
-Sin duda, lo fue-Asintió-Pero ella es firme y muy resistente, incluso fue la madrina de la ceremonia. Sólo en un par de oportunidades se ha derrumbado en frente de mí mostrándose vulnerable.
Se entristeció se alejó un poco de mí.
-Sé que lo he arruinado todo al venir con ella… pero necesitaba el apoyo de alguien si las cosas salían mal.
-Es bueno saber que hay alguien que vela por ti.
-No de la manera que piensas-Aclaró otra vez para asegurase de que le entendiera.
-No tienes porque darme explicaciones.
-Quiero dártelas, para que tengas claro de una vez y por todas que tan sólo tú vives en mí, Isabella.
Ya no podía resistir más.
-Edward… ¿Por qué tenías que volver? ¿Por qué?... Cuando mi mundo empezaba a ordenarse… apareces tú.
-Dime ¿Qué puedo hacer? ¿Qué quieres que haga para que me perdones?-Me preguntó.
Estaba a punto de decirle que todavía lo seguía amando como el primer día y que lo único que tenía que hacer era abrazarme y no soltarme nunca más.
Oí como se acercaba alguien a la habitación y tocaban la puerta que no estaba cerrada por completo.
-Lamento interrumpir-Dijo Alice al entrar- Pero Rose ha comenzó el trabajo de parto, no ha llegado papá, ya saben como reacciona Emmett en estos casos...-Se disculpó-Y todavía no la podemos llevar al hospital porque esta lloviendo torrencialmente- Dijo mostrando la lluvia que se deslizaba por la ventana-Por sí no lo han notado, quizás pronto cortaran los caminos.
Era verdad, no había notado que llovía de tal forma.
-Rose esta preguntando por ti- Le dijo a su hermano- Eres el más capacitado para atenderla.
-Será mejor que bajemos-Me apresuré.
-Esta conversación no se a terminado-Me dijo Edward antes de zafarme de su agarre-Quedan algunas cosas que aclarar.
Asentí aun sabiendo que evitaría cualquier proximidad entre nosotros por lo menos por un tiempo hasta que volviera mi cordura.
Alice me miraba con los ojos emocionados, sabía que después tendría que contarle todo con lujo de detalles.
-¿Dónde está?-Inquirió Edward.
-En la sala aún.
-¿Ha roto la fuente?
-Si, diez minutos después de que ustedes desaparecieran, eso fue hace media hora.
-¿A cada cuanto son las contracciones?
-Una a cada siete minutos.
-Eso nos da algo de tiempo.
Me sorprendí al verlo actuar así, tan seguro de sí.
Siempre supe que lo suyo era la medicina pero nunca lo había visto desenvolverse en ese ámbito.
Bajamos y examinó a Rose, con cuidado y se concentró en hacer las preguntas correspondientes, hasta que de pronto escuche claramente sus palabras.
- Al parecer este pequeño no va a esperar más quiere venir al mundo ahora.
- Va ser igual de adelantado que su padre-Dijo Esme feliz.
- Habrá que preparar todo- Edward aseguró-Tendremos un parto en casa.
Todos estábamos dispuestos a colaborar por el bien de Rose y mi sobrino.
-Alice ve por lo necesario al estudio de papá y esteriliza los instrumentos-Ordenó Edward- Mamá ¿Podrías adecuar una habitación para recibir a tu nieto?
-En seguida hijo, ¿Me ayudas querida?-Le dijo a la amiga de su hijo.
-Claro…-Contestó ella no muy segura.
-Bella-Me llamó volviendo a mirarme con aquellos ojos- Necesitamos agua caliente y tibia y muchas toallas.
No demoré ni cinco minutos en tener casi todo lo que Edward me había solicitado para ayudar a Rose a traer a su niño al mundo.
Sólo me falta el agua Caliente que había puesto a hervir.
Estaba mirando por la ventana de la gran cocina y rogando por que pronto dejara de llover con esa intensidad cuando el ruido de unos suaves pasos me anunció que alguien se acercaba.
Mire hacía la puerta y quien apareció fue…
Tanya.
Espero que les haya gustado la forma de petición matrimonial que resulto al final, fue una mezcla de varias.
Bueno aquí se termina los capis a la par, ahora comienza la historia continua.
Y el próximo pov lo eligen ustedes, solo voten Edward o Bella por rw.
Gracias por leer.
Cariños Cami.
