¿Todavía hay Amor?

Por Cmils.


Capitulo 9.

Promesas Inquebrantables.

POV Bella.

Me preparé para cualquier cosa.

-Esme, te ha enviado esto-Me ofreció la prenda que traía doblada en su brazo a penas entró a la cocina.

-Gracias-Le dije un tanto incomoda, no imaginé verla acá.

-Sabes Bella…-Se paró antes de proseguir- ¿No te molesta que te llame así? ¿Verdad?-Me preguntó.

-No, claro que no- Le dije algo desconcertada mientras me abrigaba y me ponía cómoda amarrando mi cabello en una coleta.

-Yo no tuve la dicha de conocer al Edward que ahora esta enfrente de nosotras-Soltó de pronto y con gran sinceridad.

La quedé viendo algo intrigada.

-Al hombre que conocí en una villa de Florencia, hace un tiempo, no le brillaban los ojos cómo lo hacen ahora. Con esa intensidad. Lo reconozco, no soy ciega y sé que eres tú la causa.

-Es su hija lo que lo tiene así-Puntualicé.

-No-Dijo negando con la cabeza-Eres, tú- Repitió-Simplemente eres el amor de su adolescencia… aún te ama. Creo que nunca dejó de hacerlo. Lo entiendo.

Tanya observaba cada una de mis reacciones, mientras yo, trataba de enfocarme en hacer algunas cosas para mantenerme ocupada.

Ella sin saberlo reafirmaba cada una de las palabras de Edward.

-Y, por supuesto, me imagino que eso fue lo primero que te dijo cuando tuvo la oportunidad-Continuó adivinando.

-Las cosas no son fáciles.

-No, no lo son-Concordó conmigo- Por eso, quiero que sepas en primer lugar, que también estoy enamorada de él-Declaró sin rodeos.

Su confesión no resultó ser una novedad para mí y ella lo sabía.

-Bella, te pido que seas honesta conmigo al responder ¿Le quieres? ¿Todavía lo amas?

¿Acaso se podía ser más directa?

He de reconocer que me admiré su forma de plantear las cosas.

-Necesito saberlo… porque, ante todo, soy su mejor amiga y no quiero que vuelva a ser aquel hombre frío y solitario que sólo sabía vivir de recuerdos.

-Yo tampoco quiero eso-Aseguré.

-Entonces…

-Te mentiría sí te dijera que no le quiero-Le respondí con la misma franqueza-Pero todo esto es muy complicado y desconcertante. En realidad no sé que hacer. Estoy hecha un verdadero lío.

Suspiré, necesitaba desahogarme.

-Por mucho tiempo intenté borrar todo lo que viví a su lado… dejar atrás el amor que sentí por él-Reconocí-Intenté convencerme mil veces que nunca me quiso cómo decía… que su amor no me perteneció jamás… y ahora, saber con certeza de que no es así y darme cuenta que su amor sigue tal cual, es difícil de aceptar pero no de creer. Aún duele con la misma intensidad del primer día y sinceramente no sé que esperar de él.

-Creo poder entender cómo te sientes al saber otra parte de la historia… Yo viví algo parecido...-Señaló-También creí ser la dueña del amor de un hombre, al cual, tuve que olvidar por mi propio bien. Edward me ayudó mucho con eso.

Las cosas que Edward me contó hace unos instantes a cerca de James, volvieron a mi mente, y también pude comprender lo que ella quiso decir con eso de tener que olvidar.

¿Sería capaz de olvidar a Edward? Sí después de todo este tiempo no he podido.

-Es justo que tengas clara mi posición en esto-Dijo seria-Vine aquí para definir mi destino, nuestro futuro.

Tanya intentó controlar su temperamento, se notaba que era explosivo.

-Por supuesto, no sabía a que, y a quien, me iba a enfrentar-Continuó-No me esperaba que tuvieras una hija de él.

Se me escapó una sonrisa al pensar en mi pequeña.

-Yo no esperaba volver a verlo-Admití- Me había acostumbrado bien a su ausencia y había aprendido a vivir sin él.

Sonrió con melancolía.

-Realmente me intrigaba conocer a la mujer que Edward quiso tanto y puedo ver claramente qué fue lo que vio en ti.

Ambas guardamos silencio por unos segundos.

-No soy tan hermosa cómo tú-Reconocí.

Si, su belleza era exquisita y ella no se sorprendió cuando lo dije. Al contrario, parecía complacida con saberse una mujer hermosa. Su autoestima sin duda estaba muy elevada.

-Sí tan sólo eso bastara…-Comentó un poco decepcionada.

Sus ojos volvieron a encontrarme.

-Eres tal cual te describió, un ángel de cabellos castaños y ojos chocolate- Mis mejillas no evitaron traicionarme ante el halago-… En simples palabras me dijo que eras su talla perfecta. Todo lo que alguna vez soñó.

Otra cosa que nos unía.

-Edward, también fue mi sueño hecho realidad. Todo lo que pedí alguna vez, desde pequeña, pero quizás… ya sea demasiado tarde para un futuro juntos.

-¿Lo dices por tu novio?-Me preguntó.

-Mike, no es mi novio… no oficialmente-Aclaré.

-Tienes que decidirte entre los dos y lo sabes-Me dijo y sonó a una orden- Sí de verdad vuestro amor es tan grande y decides darle una nueva oportunidad a Edward, seré la primera en desearles buena suerte y me iré de aquí y de sus vidas para siempre-Declaró.

Sabía que decía la verdad.

-Pero también, debes saber, qué, en caso contrario… sí decidieras no elegirle, pondré todo mi empeño en conquistarle… dejaré todo de lado y no descansaré hasta verlo a mi lado y no me importaran cuantos lazos lo unan a ti. Edward, será completamente mío porque sé que soy capaz de hacerlo feliz.

No podría poner en duda sus palabras, sabía que tenía atributos de sobra para ganarse el corazón de Edward sí verdaderamente se lo proponía.

-¿Puedo?- Me pidió tomando las toallas que había dejado a un costado de la encimera.

-Claro-Accedí mientras llenaba los recipientes con el agua caliente.

-En tus manos esta la decisión, Bella. Elige bien-Dijo volteando y alejándose.

El nudo de garganta que tenía se acentuó, al no tener claro, el camino a seguir.

Con todo lo que había pedido Edward, subimos en silencio y entramos a la habitación que estaban comenzando de arreglar.

Edward nos observó entrar a las dos y por un segundo la miró a ella sin mostrar reacción alguna. Luego, me vio a mí de pies a cabeza y sonrió levemente. Sus ojos ansiosos parecían brillar al recorrer mi rostro. Miré a Tanya, quien, a su vez, nos miraba a ambos con una expresión que me hacía pensar que ella estaba validando su teoría con respecto a nuestra relación.

No pude hacer otra cosa más que sonrojarme, volver a mirar a Edward y devolverle el gesto que él tuvo conmigo por un instante aunque él no lo notara y antes de concentrarme en la tarea de atender a mí amiga.

-Bella, Edward-Nos llamó Rosalíe-Podrían acercarse. Necesito pedirles algo muy importante.

Me acerqué de inmediato. Edward hizo lo mismo, quedando a unos pocos centímetros de mí. Podía notar que él estaba pendiente cada uno de mis movimientos.

Los demás nos dejaron a solas gracias a la intervención de Esme y el ofrecimiento de un chocolate caliente.

-Siento esto-Rosalíe se estaba disculpando-No quería interrumpir...

-No te preocupes, Rose-Contestamos Edward y yo, al unísono.

-Siguen pensando igual...-Observó Emmett, riéndose de nosotros libremente.

Ambos nos miramos por un segundo, nos callamos y bajamos la mirada algo incómodos.

-Emmett…-Le corrigió Rosalíe en tono amenazador. Él reaccionó y se centró.

Edward y yo nos miramos por un segundo, sin entender qué estaba por suceder.

-Nosotros hemos discutido bastante éste asunto…-Dijo Emmett para comenzar- Y ahora, ambos estamos de acuerdo-Declaró seguro-Queríamos pedirles, qué, en caso de que le pasase algo durante el parto a Rose, o después, a cualquiera de los dos en el futuro, fueran ustedes quienes se hicieran cargo de nuestro pequeño.

Contuve la respiración.

-Nada malo le va a pasar a Rose-Dijo Edward con la misma seguridad.

-Quiero estar tranquila-Gruñó Rose, entrando a un estado de semi-histeria-Saber que en caso de ser necesario, fuesen ustedes quienes cuidaran de él.

Nosotros… Edward y yo. Juntos, otra vez. Unidos por otra cosa más ¡Rayos!

-¿Por qué nosotros?-Inquirí… sí habían más opciones, entre ellas, la familia directa.

Rosalíe suspiró.

-Bella eres una madre ejemplar, cuidas a Nessie con tanto esmero y dedicación que me sobrecoge hasta lo más profundo-Me emocioné con la misma intensidad con observación de mi amiga- Y a ti Edward… porque vi la forma en que acogiste a tu hija en tus brazos cuando la conociste y estoy segura que serás un padre grandioso-Dijo Rosalíe aguantando otra contracción.

-Rose no te esfuerces…-Le rogó Emmett.

Mi amiga se recuperó del dolor y después de un instante continuó.

-Sé que en las circunstancias en que ustedes se encuentran no es nada fácil aceptar pero estoy segura que por su hija, juntos podrán superar el pasado.

Rosalíe, estaba segura de sus palabras. Realmente quisiera tener su misma seguridad pero no podía. No todavía.

-Gracias a ti estoy aquí. Me has devuelto la vida y eso es algo que jamás podría alcanzar a agradecerte. Aunque viva cien años. Cuenta conmigo, Rose. Lo prometo-Juró Edward con solemnidad.

Tenía que reconocer que aquella respuesta no me sorprendía en lo absoluto. Así funcionaba la lógica de Edward Cullen.

-¿Y tú Bella?

¿Yo? No tenía opción. Simplemente no podía negarme. Ellos eran mis mejores amigos, mi familia. Haría cualquier cosa por ellos, lo que necesitasen o requiriesen de mí.

-¿Bella?-Rosalíe me miró sabiendo la respuesta pero obligándome a darle una respuesta con palabras.

-Lo prometo-Aseguré algo incomoda por la presión y por la cercanía qué, sin darnos cuenta, se había originado entre Edward y yo. Casi podía sentir su aliento.

-Gracias-Dijo Rose demasiado conforme por la respuesta mía. Ella que tenía claro que para mí era difícil aceptar otro lazo más con Edward.

Las puertas de la habitación se abrieron otra vez y Alice ingresó absolutamente concentrada en decorar el cuarto con detalles que sólo ella creía que eran necesarios para darle la bienvenida al Bebé. Aún recuerdo cómo arreglo el cuarto de hospital cuando tuve a mi hija. Sólo diré que faltó poco para ser una guardería.

Rodeé los ojos.

Esme, Tanya y Jasper, volvieron a entrar con algunas cosas que seguramente le faltaban a Alice.

-Newton, fue por Carlisle-Me avisó Jazz mirando a Edward-Le pareció que podía hacer algo útil. Dijo que no volvería sin él.

Sonreí, puesto que, sabía que Mike intentaría ayudar. Me pareció un lindo gesto de su parte.

Suspiré y juro que en ese preciso instante sentí gruñir levemente a Edward. No quise mirarlo a los ojos ya que no era necesario ser un genio para notar que estaba celoso. Muy celoso.

Emmett, le dio un codazo para que reaccionara y corrigiera su postura.

Nadie más dijo nada. Todos nos concentramos en disponer la habitación para el momento del parto de mi amiga.

Jasper, con su paciencia hacía lo posible por calmar a un Emmett ansioso.

Esme, mantenía una cierta conversación con Tanya recordando cuando había dado a luz a sus propios hijos.

Y Alice parecía estar perfectamente feliz dedicándose a rebuscar y elegir qué ponerle al bebé cuando llegara.

A los pocos minutos, los progresos de mi amiga, eran notables. Enfoqué mi atención en ella e intenté tenerla lo más cómoda posible mientras acomodaba las cosas que ella usaría luego.

Rosalíe se quejaba poco. Al menos tenía a Emmett cerca y Edward la revisaba constantemente preocupado por la evolución del proceso.

Estoy segura de que él lograría ser un gran médico en el futuro. De vez en cuando su mirada me buscaba. Mi cuerpo era conciente de aquello y me ponía en mayor evidencia con furiosos sonrojos y los continuos martilleos de mi corazón que creo que se podían oír en toda la habitación.

Una hora y media hora después, el progreso del trabajo de parto era considerable y aunque Rose tenía la temperatura un poco elevada y estaba cansada, la dilatación estaba completa y el bebé esta en la posición correcta para venir al mundo.

Era la hora, había dicho Edward mientras se preparaba y terminaba de colocarse una mascarilla.

-Nosotros esperaremos fuera- Anunció Jasper alejándose con junto a Tanya.

Esme les deseó lo mejor a todos y en especial a la nueva etapa de vida que estaban a punto de comenzar Rose y Emmett, luego, se inclinó, besó la frente de Rosalíe y las dos mejillas de Emmett y también se retiró.

Emmett se instaló al lado de su mujer, entrelazó sus manos y se besaron.

Edward en ése instante me miró y sus ojos bajaron por un segundo a mis labios entreabiertos. Supongo tenía las mismas ganas de besarme que yo a él.

Me sonrojé otra vez y él sonrió.

-Esta bien, Rose, inclínate hacia delante y extiende las piernas lo más que puedas-Le pedió Edward-Cuando venga la próxima contracción contén la respiración y puja por diez segundos.

Rosalíe siguió las instrucciones al pie de la letra. Respiraba y pujaba cuando debía hacerlo. Sin duda, mi amiga era muy valiente al soportar todos los dolores sin ninguna gota de anestesia.

De pronto me fue imposible no encontrarme sumergida en los recuerdos de mi propio parto.

Flash Back.

Dolía.

Realmente dolía.

Mi barriga estaba completamente endurecida y cada contracción era más fuerte que la anterior pero quedaba poco para tener a mi hija en brazos.

El doctor Gerandy había decidido ponerme la epidural hace unos minutos atrás y se suponía que ya tendría que estar por empezar a hacer efecto.

Mis pensamientos se concentraron en la única persona que debía estar aquí.

-Edward...-Susurré llamándolo.

Necesitaba que él estuviera junto a mí y me dijera que todo estaría bien.

Junto a mí estaban Alice y Jasper. Él último sostenía mi mano.

-Tranquila, Bella-Dijo Alice.

-Es mejor que descanses un poco. La medicina se hará cargo mientras acabe el proceso de dilatación-Me dijo Jasper.

Le hice caso e intenté acomodar a mi mundo de vientre y a mí, lo mejor que pude para poder relajarme un poco antes de comenzar a pujar.

Cerré los ojos y todo fue silencio, luego, sin esperarlo sentí su perfume y me paralicé. De pronto, Edward estaba de pie junto a mí con una sonrisa en el rostro, dándome ánimos, diciéndome que me amaba y que él estaría a mi lado.

Ahora parecía que todo era perfecto.

Alargué la mano para tocarlo pero no lo alcancé.

Sacudí la cabeza y reaccioné.

-¿Dónde está Edward?-Pregunté.

Alice estaba más cerca de mí me observó triste.

-Cariño, él no va ha venir.

-Edward...-Murmuré y una lágrima se deslizó por mi mejilla y volví a la realidad.

Su presencia sólo había sido un sueño. Un sueño que me dio fuerza para continuar.

Suspiré y no quise volver a intentar relajarme.

Después de una hora me encontraba en la sala de partos.

-Isabella, ya es tiempo de hacer venir al mundo a mi nieta-Me dijo Carlisle.

Asentí, apreté su mano y comencé a empujar cuando el doctor Gerandy lo me pedía.

Carlisle estaría junto a mí durante el alumbramiento. Me sentía tranquila por el hecho de que él padre de Edward estuviera a mi lado. No cómo doctor sino cómo abuelo de mi pequeña.

-La bebé está coronando-Avisó el doctor.

El dolor volvió a ser intenso y me quejé por ello.

La presión que sentía cuando mi hija se movía por la contracción era molesta. Mi frente estaba sudando y sabía era la hora de dar mi mejor esfuerzo.

-¡Vamos, Bella! ¡Ella casi está aquí!

Volví a tomar un poco de aire y nuevamente percibí el olor de Edward.

-¡Puja!

Daría lo que fuera por que Edward estuviera aquí.

Vino otra fuerte contracción.

-¡Duele!-Casi grité conteniendo la respiración.

-Es el último esfuerzo. ¡Vamos, hija!

Empujé con toda la fuerza que reuní y apreté con firmeza la mano de Carlisle.

-¡Edward!-Grité y mi hija finalmente nació.

Su protesta mientras la colocaban en mis brazos disminuyó al sentirme. Era una pequeña bebé preciosa. Tenía el cabello cobrizo de Edward y las mejillas rosaditas que seguramente heredó de mí.

-Hola pequeñita-Le sonreí.

Sus ojitos eran oscuros pero brillaron al intentar buscar de donde provenía el sonido de nuestras voces. Especialmente la de su abuelo que no paraba de llamarle princesita.

Yo aún estaba anonadada mirándola mientras en su boquita estaba entreabierta en una perfecta "o".

-Felicitaciones, hija. Lo has hecho perfecto- Me dijo Carlisle-Mi nieta es hermosa.

-Gracias por estar conmigo.

-Ha sido un gran honor.

Le sonreí y volví a mirar a mi hijita antes de que se la llevaran para limpiarla y examinarla.

Mis ojos no se apartaron de ella y no se apartarían jamás velando por su bienestar.

El sentimiento de amor más conmovedor se apoderó de mi pecho y estaba segura que no me abandonaría nunca.

Ahora entendía bien, el significado de la palabra "mamá".

Fin del Flash Back.

Mi amiga seguía pujando mientras yo humedecía su frente con una tela fría.

-Esto es difícil- Me dijo.

-Lo sé pero también sé que tú puedes-Le animé.

Asintió y siguió con su labor.

Minutos después sus fuerzas estaban decayendo.

-No puedo más-Se quejó de pronto.

-¡Vamos, Rose! ¡No te rindas!

-Duele...-Dijo quejumbrosa.

-Ya casi esta aquí, Rose-Le informó Edward.

-Hazlo por él-Le pedí yo.

Rosalíe recurrió a todas sus fuerzas y pujó una vez más. La cabeza ya estaba afuera.

-Una vez más-Pidió Edward.

Y con un grito de Rosalíe el bebé nació.

Edward sostenía al pequeño con orgullo.

-¿Está bien?-Preguntó Emmett.

-Muy bien, fuerte y sano-Celebró Edward-¿Quieres cortar el cordón?-Le ofreció a su hermano.

-Claro-Dijo Emmett con gran ánimo.

Edward le indicó como cortar el cordón y después le entregó al bebé a su padre.

-Hola Bebé-Lo saludó-Yo soy tu papá y ella…-Le mostró a Rosalíe-Tu linda mami.

El bebé aún sollozaba acomodándose en los brazos de Emmett.

-Es hermoso…-Dijo Rose decaída- Mi bebé...

Mi amiga estaba cansada y no era para menos.

-Perfecto, igual que yo-Dijo Emmett.

De pronto sentí que las fuerzas de Rose la abandonaban.

-¿Rose?-La llamé para que reaccionara-¿Rosalíe?

-Cuídenlo… por favor…-Murmuró desmayándose en mis brazos.

Sentí que se estaba despidiendo.

Emmett, lo percibió también.

-¿Osita?

Edward actuó de inmediato atendiendo a Rose. Sus manos de pronto estuvieron ensangrentadas.

Mi corazón dejó de latir.

-Alice-Dijo Edward-Toma al niño y llévate a Emmett.

Alice parecía haber quedado paralizada igual que yo.

-¡Ahora!-Gritó y su hermana reaccionó haciendo lo que le solicitaron pero Emmett no se quitó.

Yo también reaccioné. Acomodé a Rosalíe en la cama y espere a que Edward me dijera que hacer.

-No me pidas que me vaya porque no la dejaré-Le advirtió Emmett a su hermano completamente aterrado.

-No la vas a perder- Le prometí a mi amigo- Edward no dejará que Rose nos deje-Le aseguré.

Emmett, me miró y asintió pero esta vez no contuvo sus lágrimas al volver a mirar a su esposa y rogándole en voz alta que no le dejara.

Aquello me partió el alma.

Esto no podía estar sucediendo… no era justo.


Hola, Siii, estoy retornando con cada ambas visiones. Un abrazo y gracias por leer y querer a esta linda historia.

Besos.

Cami.