¿Todavía hay Amor?

Por Cmils.


Capitulo 10.

Promesas Inquebrantables.

POV Edward.

Un par de minutos después, mi madre regresó avisándonos que ya estaba listo para trasladar a Rose a la habitación.

Emmett y yo la cargamos lentamente mientras Jasper sostenía una de las manos de su hermana cuando ascendíamos al segundo piso.

Dejamos solo a Newton y he de confesar que no me importó. Quizás mi juicio era un error pero él, sin duda, no era una de mis personas favoritas en el mundo y no lo sería nunca. La verdad es que jamás se me dio ser amable con él y aunque debía reconocer que en mi vida lo había tratado más allá. Sinceramente creo que ahora menos que nunca lo intentaría. No podría, no cuando ahora tenía justificaciones de sobra para despreciarle y sobre todo después de ver cómo había querido provocarme hace un rato besando a mi Bella en frente de mis narices.

Una vez que llegamos a habitación no tardamos en acomodarla en medio de la gran cama.

Jasper y yo salimos de la habitación un par de minutos para que se cambiara por algo más cómodo y manejable que mi madre le había preparado. Emmett y mi madre eran suficientes para ayudarle.

Rosalíe realmente estaba muy embarazada, su estomago no podía extenderse más, dada su estructura.

Sin querer me pregunte como se habría visto Bella en el mismo periodo de embarazo, a punto de dar a luz a nuestra hija.

Sonreí levemente.

Me la pude imaginar a la perfección, tiernamente redondeada, con una adorable pancita ya crecida que guardaba y protegía a nuestra pequeña.

Simplemente magnifica.

Maldije una vez más mi estupido actuar.

Que daría por haber tenido el privilegio de verle, de acariciar a mi hija a través de ella. Cómo me hubiera gustado vivir toda esa etapa con ella, a su lado en cada instante, protegiéndola y sin más haber estado allí, tal y cómo ahora lo hacía mi hermano con su mujer.

Volví a suspirar con frustración.

Mi Bella…

La mezcla de sentimientos dentro de mí era caótica.

En cierto sentido estaba perdido porque a pesar de haber vuelto a tenerla entre mis brazos y haber probado sus labios nuevamente eso no quería decir nada. Absolutamente nada.

Entendía perfectamente que ella seguía herida, no tenía idea cuanto pero el daño era evidente, y, tal vez, para mí desgracia, no me perdonaría nunca. Y peor aún, temía que quizás yo mismo fuera quien no me perdonara por haberle causado aquel dolor tan inmenso.

Demonios… no era tiempo reproches internos y recriminaciones.

Rose, me necesitaba.

Volvimos a estar a su lado y la revisé por segunda vez y más detalladamente. Ella estaba teniendo una contracción que duró veintitrés segundos, según mi madre, que estaba a su lado pendiente del reloj. Por lo que quería decir que Rosalíe tendría ya unos siete u ocho centímetros de dilatación.

No faltaba mucho para que comenzara a pujar.

Alice me distrajo cuando apareció en la habitación con los brazos repletos de cosas que según ella se iba a necesitar durante y después del nacimiento. Entre ellas, todas las cosas que yo le había pedido. Un minuto más tarde mi hermana y los demás nos concentramos en organizar todo e improvisar una pequeña sala de un área de maternidad.

En la segunda vuelta de mi hermana traía muchas más, cosas qué, ahora estaban incluyendo algunos arreglos y regalos para la madre y osos de peluche de diferentes tamaños para el hijo.

-¿Qué?-Inquirió mi hermana de forma natural al darse cuenta del modo en que yo la observaba-Es mi sobrino quien esta por llegar… Todavía me falta la mitad por traer-Aclaró.

Nadie podía parar a mi pequeña Alice. Eso no había cambiado y nadie podría nunca combatir en su contra.

-Sólo mídete, Alice-Le ordené.

Me sonrió casi triunfante.

-Siempre lo hago-Aseguró.

Esa era su respuesta cada vez que tenía algo en mente y se proponía llevarlo a cabo a como diera lugar.

Rodee los ojos y continúe mi recorrido por la recamara.

Jasper, estaba en una esquina intentando con un móvil en la mano comunicarse con mi padre, sin tener éxito hasta el minuto.

Me pregunté ¿Dónde estaría Tanya? no la veía por ningún lado y se suponía que tendría que estar cerca y junto con mi madre.

Rosalíe contuvo la respiración sobrellevando una nueva contracción.

Quizás no habría tiempo para esperar la llegada de Carlisle, Rosalíe, podría dar a luz en cualquier momento.

Mi cuñada estaba progresando muy rápido para mi gusto pero evité quedar en evidencia para no preocupar a nadie.

Teníamos que estar preparados por cualquier imprevisto.

Además, opté por no medicarle. No iba a correr el riego de que los analgésicos pudieran tener un efecto en el parto o posterior a el. No servirían de mucha ayuda a estas alturas.

Rose, tendría que enfrentar los dolores naturalmente. Lo bueno es que no sería la primera mujer en enfrentar algo así.

Decidí prepararme también. Me cambié la parte de arriba de mi vestuario por algo pertinente que mi madre había traído desde mi alcoba y preparado para mí.

-¿Dónde esta Bella?-Le preguntó Rosalíe a Emmett.

-Tiene que estar por venir, no te preocupes pronto estará aquí.

Se miraron durante unos segundos y Emmett finalmente asintió y luego ambos me miraron.

-La necesito-Insistió ella-Quiero hablar con ustedes dos, a solas, antes de que mi bebé nazca, por favor-Pidió señalándome.

En ese momento Bella y Tanya aparecieron en la habitación trayendo consigo lo que le había pedido.

Se veían serias y reservadas pero también unidas por algo más allá de mi entendimiento. Por un segundo Tanya me vio directo a los ojos y aunque intentó mostrarse tranquila yo sabía que algo había ocurrido.

Bella, en cambio, estaba indescifrable.

Me preocupé.

Mi corazón volvió a latir más rápido en el segundo en que nuestras miradas se volvieron a encontrar. Se había amarrado el pelo en una delgada coleta que le sentaba de maravilla y llevaba una prenda de color azul que le abrigaba la parte superior de su estructura ocultando el vestido que estaba hecho para que sólo ella lo llevase.

La amaba. Definitivamente, sin ella, mi vida no valía absolutamente nada.

-Bella, Edward, podrían acercarse necesito pedirles algo muy importante-Dijo Rosalíe.

Me encaminé hacia ella después que lo hizo Bella y me situé a su lado a pocos centímetros.

Esme se dio cuenta de que su nuera necesitaba hablar con nosotros dos y con la excusa de ofrecer una reconfortante taza de chocolate caliente y algo de comer.

Tanya y Jasper se retiraron de la habitación sin hacer mucho ruido junto a mi madre.

-Siento esto- Rosalíe se estaba disculpando-No quería interrumpir...

-No te preocupes, Rose-Contestamos Bella y yo, al mismo tiempo y nos callamos a la espera de que el otro hablase.

-Siguen pensando igual-Comentó mi hermano, casi conteniendo la sonrisa.

Ninguno de los dos contestó. También extrañaba compartir los mismos pensamientos y tanto Bella como yo no teníamos excusas para negarlo.

Emmett se carcajeó.

Se produjo un corto silencio un tanto incomodo y Rose le pidió a Emmett seriedad y finalmente fue mi hermano quien se animó a hablar.

-Nosotros hemos discutido bastante éste asunto y ahora ambos estamos de acuerdo-Dijo e hizo una pausa mirándonos directamente a los ojos-Queríamos pedirles qué, en caso de que le pasara algo durante el parto a Rose o después, a cualquiera de los dos en el futuro, fueran ustedes quienes se hicieran cargo de nuestro pequeño.

-Nada malo le va a pasar Rose-Le aseguré.

-Quiero estar tranquila-Dijo ella bastante alterada-Saber que en caso de ser necesario, fuesen ustedes quienes cuidaran de él.

Era algo demasiado importante como para tomarlo a la ligera. Estaban hablando del bienestar de mi sobrino. Lo que nos estaban pidiendo era insospechado y no debían olvidar que también estaban mis padres, los de Rosalíe, Jasper y Alice.

-¿Por qué nosotros?-Preguntó Bella.

Rosalíe la miró con los ojos brillantes de emoción.

-Bella, eres una madre ejemplar, cuidas a Nessie con tanto esmero y dedicación que me sobrecoge hasta lo más profundo-Dijo mirándola- y a ti Edward-Me encaró-Porque vi la forma en que acogiste a tu hija en tus brazos cuando la conociste y estoy segura que serás un padre grandioso- Mi cuñada hizo otra pausa y a los segundos le vino otra contracción.

-Rose no te esfuerces…-Le pidió Emmett.

Ella se negó y continuó después de controlar nuevamente su respiración.

-Sé que en las circunstancias en que ustedes se encuentran, no es nada fácil aceptar pero estoy segura que por su hija, juntos podrán superar el pasado.

-Gracias a ti, estoy aquí-Le dije-Me has devuelto la vida y eso es algo que jamás podría alcanzar a agradecerte aunque viva cien años. Cuenta conmigo Rose. Lo prometo-Juré con solemnidad sumando una nueva promesa más a mi haber.

- ¿Y tu Bella?

La sentí estremecerse, sólo la duda recorría su rostro, después de todo, le estaban dando la oportunidad de elegir.

Era su momento.

En el fondo ella sabía que aquella decisión iba más allá de aceptar cuidar de nuestro sobrino, sino que también estaría aceptando otro lazo invisible más que la uniría permanentemente a mí.

No pude evitar darles las gracias a ellos con la mirada.

-¿Bella?-La llamó mi cuñada preocupada por el silencio en que ella se había inmerso.

-Lo prometo-Dijo finalmente mirando a Rosalíe con una mezcla de recriminación y aceptación, alejándose de mí.

Mi cuñada le sonrió a modo de respuesta.

-Gracias.

Sería complicado recuperarla pero no imposible. Me obligué a creer que no lo era, que aún quedaban esperanzas para un "nosotros" porque estaba seguro que podría hacerle feliz realmente.

Un ruido nos distrajo y las puertas de la habitación se volvieron a abrir de par en par y Alice entró sin darse cuenta de lo que estaba pasando aquí y continuó trayendo cosas cómo sí nada, y esta vez, no fui el único en rodar los ojos. Bella también lo hizo.

Tanya, Jasper y mi madre, ingresaron detrás de ella nuevamente y se acercaron a nosotros con buenas noticias para Bella. Su querido héroe, Mike Newton, había prometido ir en busca de mi padre y traerlo a como diera lugar.

No pude evitar que un gruñido se escapara de mi pecho. Emmett me alertó que todos se habían dado cuenta de mi reacción. A pesar de eso, no sentí vergüenza.

Bella y Emmett no se apartaron del lado de Rosalíe y yo tampoco.

Sólo había que esperar.

Aunque mi labor era estar pendiente de Rosalíe, no podía apartar mis ojos de Bella, y para mi satisfacción, ella tampoco podía dejar de verme aunque lo disimulara bastante bien por la presencia de todos.

Al parecer, algunos presentían que podría haber pasado durante la conversación que habíamos mantenido Bella y yo, sólo con observar nuestra actitud frente al otro.

Una hora y media después, el progreso del trabajo de parto era considerable y aunque Rose tenía la temperatura un poco elevada y estaba cansada, la dilatación estaba completa y el bebe esta en la posición correcta.

-El cuello del útero ya esta casi completamente dilatado-Avisé-Es hora.

Todos ya sabían que hacer.

Me coloqué unos guantes quirúrgicos y una mascarilla.

Tanya, Jasper y Esme salieron para brindar un poco de intimidad, no sin recibir los mejores deseos de parte de la última a los futuros padres.

Bella y Alice me ayudarían. Una se encargaría del niño, mientras, la otra, atendería a Rose junto conmigo.

Emmett, emocionado besó a Rose y apretó su mano con fuerza. Se podría decir él también que estaba embobado y nervioso.

-Esta bien, Rose, inclínate hacia delante y extiende las piernas lo más que puedas-Le pedí-Cuando venga la próxima contracción contén la respiración y puja por diez segundos.

Ella asintió y así hizo cuatro veces en menos de quince minutos hasta que por fin se vio la cabeza.

-No puedo más.

-Vamos, Rose, no te rindas.

-Duele-Insistió quejumbrosa.

-Ya casi esta aquí Rose-Le animé.

-Hazlo por él-Intervino Bella sujetando su mano

Pujó una vez más y con más fuerza. La cabeza ya estaba afuera.

-Una vez más.

Y con un grito contenido de Rosalíe el bebé nació.

El llanto del pequeño Cullen inundó la habitación.

Sostenerlo entre mis brazos era fantástico, un pequeño varón. Sonreí al darme cuenta de que había atendido mi primer parto.

-¿Está bien?-Preguntó Emmett asustado.

Le sonreí asintiendo.

-Muy bien, fuerte y sano como tú, Emmett.

Los tres me sonrieron felices.

Un nuevo Cullen había llegado a la familia.

-¿Quieres cortar el cordón?-Le ofrecí a mi hermano.

-Claro-Dijo feliz.

Le expliqué como debía hacerlo y luego, con cuidado sostuvo a su hijo por primera vez.

-Hola Bebé-Lo saludó-Yo soy tu papá y ella…-Le mostró a Rosalíe-Tu linda mami.

-Es hermoso…-Dijo Rosalíe completamente agotada e intentando mantenerse conciente-Mi bebé...

Algo le estaba pasando a ella.

-Perfecto, igual que yo-Señaló Emmett sin darse cuenta del estado en que se encontraba su esposa.

-¿Rose?-La llamó Bella-¿Rosalíe?

-Cuídenlo… por favor…-Susurró desvaneciéndose en los brazos de Bella.

-¿Osita?-La llamó histérico.

La examiné de inmediato y supe qué era lo que andaba mal.

Mi cuñada estaba teniendo una hemorragia interna provocada por el parto. No paraba de sangrar a pesar de ya estar eliminado la placenta. Ahora estaba completamente inconciente.

De inmediato, intenté localizar la base de la hemorragia para poder hacer un poco de presión y así cortar el sangramiento. Retiré la placenta por completo y los restos del cordón.

Sus signos vitales a cada minuto estaban más débiles. Era el minuto más crítico.

-Alice-La llamé-Toma al niño y llévate a Emmett.

Miré a Bella también.

Las dos estaban impactadas y paralizadas.

-¡Ahora!-Le grité y mi hermana reaccionó.

Le quitó al niño de los brazos y lo envolvió en las mantas pero Emmett no se movió.

Alice se alejó con el pequeño revisando y confirmando que se encontraba en buenas condiciones.

Mi hermano miró a Rosalíe aterrado de perderla.

Bella recostó a Rosalíe en la cama, la acomodó y me miró a la espera de una orden.

-No me pidas que me vaya porque no la dejaré-Me dijo Emmett con pánico acercándose a su esposa y sosteniendo una de sus manos.

-No la vas a perder-Le prometió Bella-Edward no dejará que Rose nos deje.

Bella tenía razón, todo estaba en mis manos.

Me prometí a mi mismo que no iba a fallar. No podía fallar.


Hola

¿Les Gusto?

Espero que si, todavía no se que pasara con Rose y no le he puesto nombre al bebe.

Se aceptan sugerencias.

Gracias por leer.

Besos…

Cami.