Y este si que va a ser el último capítulo que escriba hasta nuevo aviso, se que les dejo con hype, pero es lo que hay. Para los que quieran y para los que me sigan en wattpad os diré que ya he subido la imagen y un resumen de la historia que os comenté y que al final he decido llamar "El titan desterrado" me ha llevado su tiempo hacer la portada pero creo que ha quedado chula, ¿qué creéis?
También quería deciros que participaré en un concurso de Fanfics, solo para residentes en España, de Doctor Who, así que cuando acabe el concurso subiré el fanfic para aquellos whovians que haya o para quienes lo quieran leer.
nos leemos abajo
Capítulo 7
- mejor dicho, vamos a ser papas – aclaró Haise.
-¡¿QUÉ?! – gritaron todos a la vez. No se lo creían, todos estaban en shock, bueno, en realidad solo Shirazu y Ayato, Saiko estaba saltando de alegría.
- ¡Un hermanito! – gritaba de alegría.
- Felicidades – Mutsuki felicitó a la pareja. Yomo tenía aquella expresión seria de siempre, se levantó de la mesa, se dirigió hacia Haise, acercó su mano hacia él, Haise entendió aquella señal y agarró la mano para dar un apretón de manos.
- Felicidades – dijo Yomo san esbozando una leve sonrisa, cosa que hizo que Haise se asustase un poco.
Shirazu y Ayato seguían inmóviles, Urie seguía en su mundo, no le importaba aquella cosa, para él solo significaba más ruido en la casa, pero de pronto sentía que tenía que felicitarlos o por lo menos mostrar amabilidad, ¿era acaso que salía de él? No, la joven investigadora que antes portaba un parche en el ojo le estaba mirando fijamente con el ceño fruncido.
- ¿qué?- preguntó Urie. La joven no articuló palabra, solo levantó una ceja. - ¿enserio tengo que hacerlo? –
- Si –afirmó. Urie bufó levantándose de la silla.
- menuda pesada – se dirigió hacia donde estaban los futuros padres. –Enhorabuena – dijo sin ganas.
- E-esto – se sorprendieron cuando Urie les felicitó – Gra-Gracias – dijeron a la vez, después de oír el agradecimiento Urie se fue a su cuarto, Mutsuki lo siguió pero tras una conversación acalorada se fue a su cuarto.
Shirazu y Ayato seguían igual, pero Shirazu fue el único que mostró movimiento alguno.
- E-esto – se levantó como si fuese un muñeco dirigiéndose hacia la ghoul y el medio ghoul, cogió una mano de ambos y se arrodilló. – Mis más sinceras felicitaciones por vuestro bebe, prometo ser un buen tío para esa criatura que vais a traer a este basto mundo. – En se momento no sabían por qué sentir más miedo si porque Urie les había felicitado o por la reacción de Shirazu, aunque todavía quedaba la que creían que sería la peor de todas, la de Ayato, que seguía inmóvil en su silla, aunque de repente se levantó y abrazó a su hermana con la mirada perdida.
- Fe-Felicidades – se fue a su cuarto con la mirada perdida. Aquella reacción extrañó a todos los presentes en ese momento en la habitación, se podría decir que incluso a Yomo.
- No sé si huir o alegrarme de su reacción, creo que no me volveré a quedar a solas con él – dijo Haise asustado.
- sí, creo que va a ser lo mejor – la ghoul también estaba asustada.
Al final guardaron el champán y las copas ya que nadie iba a beber, lo iban a guardar para otra ocasión especial, Saiko y Shirazu se fueron al salón, Shirazu estaba nervioso por lo que Saiko intentaba tranquilizarlo, por su parte Touka y Haise hablaron con Yomo sobre la noticia que había oído hace un rato en las noticias.
- Entonces ya han averiguado sobre ti y tu hermano – aclaró Yomo
- Además que sospechan de ti, pero solo saben tu apariencia, no quien eres. – explicó Haise.
- Menos mal que me lo habéis dicho nada más saberlo, porque pensaba abrir el café, apenas nos queda dinero, y encima si vamos a ser una boca más nos será difícil. –
- Por suerte tu trabajo y el de Haise permite que lleguemos a fin de mes – suspiró la peli-negra
- podemos hacer que Ayato y tus investigadores busquen un empleo – sugirió Yomo
- Si, en eso he pensado, de echo estaría bien para enderezarlos o por lo menos a algunos de ellos – aceptó Haise la proposición
- Hablaremos con ellos, aunque creo que deberemos de dejar que pasar un par de días por el bien de algunos – dijo Touka
- creo que será lo mejor – rió Haise
- ¿Le habéis dicho a Ayato lo de la noticia?- preguntó Yomo.
- No, todavía no, pero se lo diremos lo antes posible, de momento dejemos que se recupere del shock de que va a ser tío – sugirió Haise.
- si – afirmó la ghoul
- está bien – Yomo se levantó de la mesa y se fue. Haise se fue a su cuarto, Touka se fue al de Mutsuki, Haise cogió uno de sus libros y se puso a leer por donde había dejado el marca páginas, pero no leyó o por lo menos su mente no leía lo que sus ojos veían, sus pensamientos estaban en otra parte.
- Voy a ser padre – susurró. No se creía aquello. – papa Haise – en cierta medida no le sonaba raro ya que él era como un padre para su equipo de investigadores, pero el mero hecho de que iba a ser padre de sangre de una criatura era algo que hacía que tuviese mariposas en el estómago, ¿cómo sería aquella criatura? ¿Sería clavado a él o sería igualito a su madre? También podía tener partes de ambos, es decir, el color de pelo igual al suyo y los ojos cristalinos de su madre, ¿y kagune? ¿Cómo sería? Puede sacar el suyo o el de ella, ¿podría ser posible que tuviese el de ambos? ¿Y si también es medio ghoul? Solo deseaba que no saliese como su tío, con un Ayato en la familia era suficiente, ¿y si salía como él? Peor aún ¿y si salía como su yo pasado? ¿Cómo remediar con ello si no sabes cómo eras? En cierta medida no le preocupaba ya que depende de la educación que se le dé a un hijo sale de una forma o de otra. Estaba feliz, ser padre con la mujer que quieres era la cosa más bonita del mundo, solo esperaba terminar con todo deprisa antes de que naciese su primogénito para poder llevar una vida normal con él. Dejó el libro en la mesilla, colocando el marca-páginas en la misma página que antes, puso las manos sobre su pecho y cerró los ojos, pero pronto los abrió despacito para volverlos a cerrar tras ver quien entró en el cuarto.
- resolver problemas de adolescentes con las hormonas alteradas no es cosa mía – suspiró la peli-negro.
- entonces mejor que nuestro hijo se pase la adolescencia – se tumbó al lado de Haise
- por mí que lo haga, aunque –pausó.
- ¿aunque? –
- Se dice que la adolescencia es la etapa para descubrir nuevas experiencias –
- Eso dicen – abrió los ojos –Pues cuéntame Touka-chan.
- ¿el qué?-
- Tus experiencias en la adolescencia – aquello hizo que se sonrojarse – ¿o te da vergüenza contarlo?
- N-No – tartamudeo – Mi adolescencia fue muy normal, trabajo y estudio nada más.
- ¿Sólo? – preguntó extrañado. – Puede que no tenga memoria, pero se cuándo una persona miente. – sonrió pícaramente.
- tsh… - miró para otro lado – hubiese hecho algo más si no hubiese estado todo el rato salvándote de todo el mundo – contestó borde.
- ¿tan patoso era? –
- Ni te cuento, aunque he de reconocer que no hubiésemos salido de algunas situaciones sin ti. –
- Entonces no soy tan patoso como dices que era – se acercó a ella.
- B-bueno e-esto…tenías tus momentos –
- aham - su cara estaba a unos centímetros de ella.
- entonces si has dedicado tu adolescencia a hacer eso, no eres tan mala como pintas ser –
- ¿acaso voy de rebelde? –
- De dura por así decirlo, pero seguro que te saltabas las clases sin motivo alguno –
- tsh…pues claro que no –
- Ohhh…Touka-chan realmente era una niña buena, seguro que podías las cosas por favor, dabas todo el rato las gracias y ponías una voz aguda para sonar encantadora. –
- Pero que dices idiota – le empujó – yo no era ni soy así.
- Ya, ya, seguro – se volvió a acercar a ella – a mí no me engañas
- ¡que te digo que yo no era así! – le volvió a empujar – ¡Y quítate de ahí que me agobias!
- ¿qué pasa ya no te gusta tenerme tan cerca de ti? – se volvió a acercar.
- Pues ah- no pudo acabar la frase ya que Haise le plantó un beso en los labios, apoyó una de sus manos en la cintura de ella, aunque poco a poco la metió por dentro de su camisa haciendo que ésta se detuviese y detuviese el avance del investigador.
- sabes que no podemos – Haise gimoteó. – es lo que hay – Touka besó su frente.
- Espero que estos nueve meses que harás que tu padre esté a dos velas merezcan la pena – habló Haise al vientre.
- Pero no es culpa tuya que tu padre sea un pervertido que no sabe aguantarse –
- Sí que sé – refunfuñó
- eso vamos a verlo durante estos nueve meses –
- Aggg…pero por lo menos sí que puedo besarte y darte caricias, ¿no? –
- Claro – sonrió
- Eso me gusta más – la volvió a besar poniendo su mano de nuevo en su cintura, ésta puso su mano en la mejilla de él, aunque pronto se separó de él y se acurrucó en su pecho, hundiendo su cabeza en este, el investigador oía como una especie de gemidos tristes provenían de la joven – Touka-chan, ¿qué te pasa? – la abrazó. La muchacha no respondió, el volumen de aquellos gemidos aumentó convirtiéndose en un lloro fuerte.
- Yoriko…- susurró. Tras oír aquel nombre Haise la abrazó fuerte, en cierta medida él sabía cómo se debía de sentir, que tu mejor amigo, humano, se entere que tú eres un devorador de humanos no debe de sentir bien, él no recordaba si en el pasado tuvo algún amigo humano como él, pero si antes de ser ghoul fue humano se supondría que tendría alguno, o puede que no tuviese amigos y los verdaderos amigos les tenía cuando le transformaron en un ghoul, no sabía nada pero a la vez sentía mucho, que tu mejor amigo sepa que eres un ¿monstruo?, no, monstruo no, diferente, diferente a los demás, porque al fin y al cabo lo único por lo que se diferenciaban los ghouls y los humanos era la alimentación, y bueno los kagunes, aunque los humanos habían desarrollado unas armas iguales a las de estos, incluso habían convertido los kagunes de algunos ghouls en sus propias quinques, pero como él creía, los ghouls no son malos, ni los humanos son buenos, cada uno es como es y da igual si es humano o ghoul, un ghoul puede ser bueno y un humano malo, y eso es lo que acaba de ver hace 5 meses atrás, y por eso iba a hacer ver a todos que la convivencia es posible.
Estalló la burbuja de sus pensamientos para dar consuelo a la mujer por la cual daría la vida, se estaba enredando en sus propios pensamientos y sabía que si no la daba consuelo al final lo lamentaría.
- Touka-chan- acarició su cabeza – Creo que deberías de hablar con Yoriko.-
- No –
- Creo que realmente Yoriko lo entenderá todo, además si ha estado todo este tiempo contigo es porque creo que realmente te quiere como eres, creo que sepa que eres un ghoul no le va a importar, porque durante todo este tiempo no has intentando comértela, o por lo menos que yo sepa. –
- ¿y si no? – apretó más el abrazo – ¿y si ahora está en la CCG contando mi nueva apariencia o la de los dos, o donde vivimos, y si realmente me odia? ¿Cómo podría vivir sabiendo que mi mejor amiga de la escuela me odia por ser lo que soy? No quiero perderla.- Haise se separó de ella, con uno de sus pulgares limpió las lágrimas de la ghoul.
- Estoy al 100% seguro que no te odia, creo que ahora mismo está esperando que hables con ella. –
- ¿cómo sabes tú eso? Solo eres un idiota que no recuerda quien es. –
- Incluso cuando está triste es capaz de lanzarme puyas un tanto dolorosas – pensó Haise.
- Porque este idiota que no recuerda quién es tiene una corazonada muy fuerte y sus corazonadas nunca fallan –
- Entonces ya sé que Yoriko me odia –
-¿eh? ¿Cómo puedes decir eso? –
- Sinceramente las corazonadas no dicen que algo sea bueno o malo, más bien las corazonadas suelen ir por el mal camino, por lo menos desde mi experiencia –
- ¿Entonces no confías en mí? –
- Sí que confío en ti, lo único que…- Haise puso un dedo en los labios de la ghoul.
- lo sé – la besó – me gusta cuando te picas y te lías –
- idiota – le dio un golpe en el hombro, éste río, Touka se dio la vuelta dándole la espalda.
- Por lo menos he hecho que pares de llorar – la abrazó.
- si –susurró. Un ruido cortó aquel momento, aquel ruido venía del móvil de la ghoul, cogió el móvil que se encontraba en la mesilla, lo desbloqueó y vio lo que había hecho que sonase, tenía un mensaje, de Yoriko, cosa que la ghoul hizo que se sorprendiese mucho.
- Es un mensaje, de Yoriko – dijo al medio ghoul.
- Míralo a ver que dice, seguro que quiere hablar contigo. – abrió el mensaje
Touka-chan necesito verte para hablar de lo sucedido. No sé si querrás hablar conmigo porque seguramente que esto te asuste pero estoy abierta a hablar. Si aceptas la invitación nos reuniremos en nuestra antigua escuela a las 5 de la tarde del día de hoy.
Te estaré esperando
Yoriko
- Yoriko…- susurró
- te lo dije – dijo triunfal Haise, pero se agachó ya que la peli-negra le propinó un codazo en el estómago.
Después de todo parecía que Yoriko no la odiaba, aunque aquello la llevó a reconocer que Haise tenía razón cosa que no le hacía mucha gracia.
- Parece ser que por una vez vas a tener razón aunque todavía no está todo cumplido, todavía podía ser una trampa –
- ¿seguro? – rio pícaramente.
- N-no- se sonrojó. Haise se acercó a ella y con un dedo le dio un pequeño golpe en la nariz.
- Touka Touka-chan, que fácil es volverte loca –
- Chs…Idiota – Haise hundió sus labios con los de ella recostándola, puso una de sus manos sobre su cintura metiéndola un poco dentro de su camisa.
- Pero soy el único que puede hacerlo, ya que tú también me haces estar loco –
- Haise… - susurró, sus labios se volvieron a unir con intensidad, pero luego se separaron por falta de aire, Haise puso su mano sobre el vientre de la joven y lo acarició.
- Hijo mío te prometo que te protegeremos lo mejor que podamos – sonrió levemente.
- Todos nosotros - miró fíjamente al investigador - porque todos, todos los que te queremos aunque aún no hayas nacido, todos te queremos.
Pues hasta aquí por ahora. Espero que os haya gustado y nos vemos en unas semanas.
Adios ^^
