¿Todavía hay Amor?
Por Cmils.
Capitulo 18. Sinceridad y Respuesta.
POV Edward.
Me estremecí, al recordar por un segundo el tiempo que pase lejos de ella y definitivamente no quería volver a pasar por aquello.
Quizás, en algún momento pensé que podría soportar verla compartir su vida junto a otro, pero, ahora, estaba seguro de que eso no era posible, incluso aunque fuera lo correcto.
Newton, estaba tan cerca, a punto de conseguir lo más sagrado para mí. El amor de mi Bella.
Los celos mi invadieron nuevamente y no me dejaron pensar con claridad.
De pronto, ella se sobresaltó, reaccionó y cómo sí lo necesitase, miró hacia donde me encontraba yo y por fin me encontró.
-Niégate, Bella. Te amo-Le gritaron mis ojos.
Ella se tensó aún más y supongo que la expresión de mi rostro le hizo quedarse muda, puesto que no dijo nada.
-Te quiero-Le dijo él- Creo que no te lo he dicho con palabras pero es la verdad. Me he enamorado de ti.
La perdía…
Bella, por su parte, lo volvió a ver a la cara y el dolor dentro de mi pecho volvió a crecer, y está vez, se hizo más intenso. Casi imposible de contener.
Sinceramente, yo estaba a punto de llegar a mi límite, no quería escuchar en su voz el final de nuestra historia… y eso, para mi desgracia, estaba a un segundo de ocurrir.
Dejé de sentir mis latidos. Mi Bella no sería mía.
A estas alturas, no sentía nada a parte del dolor.
-Lo siento mucho, Mike, pero no puedo continuar intentar tener una relación contigo cuando mi amor le pertenece a Edward.
Mi cabeza repitió aquellas palabras.
"Mi amor le pertenece a Edward… Mi amor le pertenece a Edward...Mi amor le pertenece a Edward"
Me amaba a mí.
Con esa simple declaración mi corazón volvió a latir y yo volví a la vida.
-¿Estás segura de tu decisión?-Preguntó él-Nosotros podríamos intentar…
En mi mente aún resonaban sus palabras… yo aún era el dueño de su amor, ahora lo reconocía ante la vista de todos.
-Bella. Sé que podríamos ser felices juntos…-Insistió y supongo él que percibió que mi respiración se hizo un rugido.
-Estoy segura de mis sentimientos-Afirmó ella -De verdad quise intentarlo contigo y descubrí que eres un buen hombre, Mike Newton. Todo un caballero pero mi cariño hacia ti es diferente al que siento por Edward.
-Lo comprendo...- Por fin, Newton estaba aceptando su derrota.
Respiré un poco más tranquilo.
-La mujer que te merezca y sea dueña de tu amor será muy afortunada-Añadió mi amor.
Él suspiró.
-Sabes que puedes contar conmigo para lo que sea ¿Verdad?
Ella afirmó con la cabeza dos veces.
-En cuanto a ti, Cullen- Me encaró dándose la vuelta y enfrentándome-Te advierto que sí le haces daño otra vez, yo mismo vendré y te partiré la cara.
Me acerqué a ellos con toda la tranquilidad que me quedaba. Sólo tenía ojos para mi Bella.
-No será necesario, Newton-Le respondí prestándole al fin un poco de atención-Sé aprender de mis errores y amo a Bella con mi vida-Declaré absolutamente dichoso y ofreciéndole a él, estrechar mi mano.
-Será mejor que me marche-Anunció Mike-Cuídala Cullen-Me dio la mano sin dudar y la apretó fuertemente-No la mereces pero ella te quiere.
-Tienes Razón, Mike-Afirmé-No la merezco pero yo también la quiero.
Mike se conformó con un abrazo de Bella a modo de despedida.
-Gracias por todo, Mike-Le dijo.
-Sé feliz, Bella-Le aconsejó mientras se retiraba-Y cuida mucho a tu pequeña.
-Así lo haré-Contestó Bella sonriéndole y dejándole partir de este hogar y de su vida.
No pude hacer más que dejarme llevar por mis deseos y la encerré entre mis brazos atrayéndola hacía mí.
Bella cerró los ojos, se acercó más a mí y sonrió feliz. Se sentía liberada.
Mi amor se veía tan hermosa, tan plena y segura junto a mí que me pareció que el tiempo había retrocedido porque ambos volvíamos a estar donde debíamos, el uno en los brazos del otro.
Esta vez, no repetiría los errores del pasado. Esta vez, nada me alejaría de ella, ni de mi hija. Las necesitaba en mi vida y acababa de comprender que sin ellas yo no valía nada.
Iba a besarla con todo mi amor pero de pronto, sentí la necesidad de hacérselo saber de inmediato.
Decidí empezar de nuevo y con la verdad por delante.
Los ojos de Bella se abrieron reluciendo brillantes y un poco desconcertados.
-Esta noche, por una parte y sin dudar ha sido una de las peores de mi vida. Han pasado muchas cosas que quisiera olvidar-Reconocí-Sin contar que estuve a punto de perderte… varias veces.
Ella contuvo el aliento.
-Sí te soy sincero-Continué-Creo que todavía no logro recuperarme de la última petición que Mike te ha hecho…
Ella quería decirme algo pero no le dí tiempo.
-Por otra parte será una noche inolvidable porque te volví a ver-Acaricié su mejilla con suavidad y sonreí-Conocí a mi hija y ahora, que sé que me quieres, que siempre me has querido… no quiero ni puedo perderte porque te amo.
No esperé ningún instante más.
Y por segunda vez en mi vida me arrodille ante la misma mujer sosteniendo sus manos entre las mías.
-Por favor, dime que te casarás conmigo Isabella Marie Swan-Le pedí desde lo más profundo de mi corazón.
Bella estaba impresionada ante mi inesperada pregunta.
-Edward…-Me dijo sollozando.
Esta era mi oportunidad y no la desaprovecharía.
-Yo estoy seguro de querer pasar toda la vida a tu lado y nada me haría más feliz que aceptaras ser mi esposa... porque mi mujer ya lo eres. Dime que si, Bella-Insistí- Dime que por fin estaremos juntos para siempre.
Ella me miró con sus grandes ojos y noté que también se había decidido.
-Te amo, Edward-Declaró al fin-Y a mí, nada me haría más feliz que ser tu esposa. Si, Edward. Me casaré contigo.
Dijo que si. Me aceptó otra vez.
La felicidad me había golpeado después de años de no sentirla. Fue increíble poder disfrutar de esta sensación otra vez. Para ser sincero, por momentos no creí que la mereciera.
Bella se inclinó para quedar a mi altura y con una ternura infinita delineó mi cara con sus finos dedos. Me volvía a demostrar su amor con la sencillez y la delicadeza que le caracterizaba.
Unió nuestros labios en suave beso que se vio algo impedido por la llegada de mi madre.
-Eso sí que no lo permitiré-Se opuso a nuestra entrega.
Se notaba bastante molesta y yo no entendía por qué.
-No puedes pedirle matrimonio a Bella sin un anillo-Soltó.
-Mamá, el anillo ya lo tiene-Le dije mientras me incorporaba rodando los ojos.
Mi madre negó con la cabeza.
-Eso no es verdad.
Observé a mi Bella en busca de una explicación.
-Se lo devolví a Esme cuando me convencí de que no ibas a volver-Me explicó suavemente.
Podía imaginarlo.
-¿Me imagino que gracias a tu testarudez lograste que mi madre lo aceptara de vuelta?-Adiviné.
Oí la risa de mi madre.
-Amenazó con ponerle a Renesmee el apellido Swan sí no aceptaba el anillo de vuelta-Confirmó.
Bella era capaz de hacer ese tipo de cosas.
-Bueno, te informo que soy más terco que tú y sí logré convencerte de casarte conmigo otra vez, puedo ser capaz de muchas cosas más…-Le comenté.
Me volví hacia mi madre.
-Mamá ¿Podrías traer el anillo de mi prometida?-Le pedí orgulloso de aquellas palabras.
Esme se emocionó hasta las lágrimas.
-En seguida, cariño- Me contestó e inmediatamente desapareció en busca de mi encargo.
Mi atención regresó a la mujer de mi vida. Le sonreí mientras la atrapaba entre mis brazos.
La amaba tanto…
-No puedo creer que toda nuestra vida haya cambiado en sólo unas pocas horas-Me dijo risueña.
Volver a tenerla tan cerca me provocaba tantas cosas. Su dulce olor se caló por mi nariz y yo no podía hacer otra cosa que disfrutar cada momento que tenía a su lado.
-Gracias por devolverme la vida, Bella.
Ella me sonrió acercándome a ella aún más envolviendo mi cuello con sus brazos.
-Eres tú, quien ha llenado mi vida de una nueva luz. Te amo, Edward.
Le regalé la mejor sonrisa de la que era capaz de ofrecerle sólo a ella y a modo de celebración la alcé dando vueltas, igual que lo hacíamos antes, simplemente para hacerla reír.
Me sorprendió con un beso que no me dejo dudas de sus sentimientos hacía mí.
Adoraba a mi mujer.
-Yo más…-Aseguré aun dándole el último beso antes de que mi madre regresara. Junto a ella también se hicieron presentes mi hermana y Tanya. Quienes, por supuesto, ya sabían de mi reconciliación con Bella y ambas contrastaban con sus reacciones.
Alice estaba completamente feliz, a punto de estallar, mientras, Tanya tenía la misma expresión que tuvo cuando presenció el matrimonio de James y Victoria. Había dolor en sus ojos y también resignación. Yo tenía claro que mi amiga era orgullosa y no demostraría fácilmente sus sentimientos.
Tendría que hablar con ella luego… porque ahora era nuestro momento.
Entrelacé mis dedos con los de Bella, ella me observó un poco avergonzada ante el público presente. Le sonreí y busqué a Esme con la mirada.
Mi madre me entregó el anillo.
-Aquí lo tienes, hijo- Me dijo llena de felicidad.
-Gracias, mamá.
Abrí la cajita que contenía el anillo que le pertenecía a mi prometida y volví a sonreír al verlo porque se me hizo inevitable no recordar cuando le pedí ser mi esposa en el pasado, y también ahora, hace tan sólo unos minutos.
Éste, sin duda, era otro momento importante en nuestras vidas.
Bella estaba un poco nerviosa por la presencia de ambas testigos.
Debía darle seguridad a mi amada y dejar en claro nuestra relación.
-Bella y yo hemos hablado. Aclaramos muchas cosas…-Reconocí-Me ha perdonado otras, nos seguimos amando como el primer día y para mi fortuna ha aceptado casarse conmigo.
Sólo me importaba Isabella Swan en este, su momento. Los ojos de mi Bella no me dejaban de ver. Al parecer, no querían perderse ningún detalle mío adivinando lo que yo iba a hacer en este instante.
Tomé su mano con cuidado y con ansias, amor y dicha deslicé la sortija en su delicado dedo anular. Un calor conocido se extendió por todo mi pecho, inundándolo de aquella tranquilidad que me daba al saberla tan mía.
No estaba dispuesto a esperar demasiado.
-Alice ¿Cuánto puedes tardar en organizar una boda?-Cuestioné sin dejar de ver a Bella.
-Unos días… Diez.
Negué.
-Demasiados-Contesté.
-Seis…-Ofreció.
-Tres.
Los ojos de mi hermana brillaron asintiendo a los pocos segundos.
-Creo que podría hacerlo.
-Perfecto. En tres días nos casaremos-Le dije a mi hermosa novia.
Bella me miró anonadada.
-Pero…eso es muy poco tiempo…
Negué en forma risueña.
-A mi me parecen demasiados días mi amor-Le dije besando su frente.
Ella me sonrió dejandome ver que mi ansiedad y mi amor también eran sentimientos compartidos con ella.
-Ya tengo casi todo listo, sólo me faltan algunos detalles porque lo más importante que es el vestido ya lo tengo- Añadió mi hermana.
Bella se sorprendió en demasía y la miró interrogante.
-Tú no te preocupes, te verás preciosa-Le dijo Alice-Deja todo en mis manos, Bella. Será el evento del siglo.
Mi amada sólo suspiró resignada, se abrazó a mi y yo no pude evitar la risa. Besé su frente y también la abracé.
Todo era perfecto. Tal cómo debia ser y después de tanto tiempo de sufrimientos. No podía creer que esto estuviera pasando.
Mis ojos se pasearon por la habitación, encontrandome al final con unos ojos de hielo.
-Edward, podemos hablar... a solas- Me solicitó Tanya, la dueña de esos ojos.
Hola, les dejo un nuevo capitulo de esta linda historia. Espero que les haya gustado. Sé que me falta tiempo para poder escribir, es por eso que me demoro en actualizar cada POV.
Espero y agradezco infinitamente la comprensión, sus comentarios, favoritos y alertas.
Gracias.
Cami.
