¿Todavía hay Amor?
Por Cmils.
Capítulo 19. Amor y Confianza.
POV Bella.
Me detuve nuevamente sorprendida.
-Pero…eso es muy poco tiempo…-Añadí aún sin salir del asombro.
Edward me sonrió dulcemente e indudablemente divertido con mi expresión.
-A mí me parecen demasiados días mi amor-Señaló contraviniendo mis palabras y besando mi frente con una delicadeza infinita.
Los colores rojos volvieron a cubrir mi rostro y me dediqué a sonreír sin parar.
A pesar de que todo estaba pasando demasiado rápido era increíble, igual de frenético que como era antes. Amaba tanto a Edward que no podía evitar responder un si a todo lo que él me solicitara.
Otra vez me declaraba una perdida enamorada.
-Ya tengo casi todo listo, sólo me faltan algunos detalles… porque lo más importante… el vestido de Bella… ya lo tengo-Dijo Alice rápidamente y con voz soñadora-Tú no te preocupes, te verás preciosa-Me aseguró-Deja todo en mis manos, Bella. Será el evento del siglo.
- ¿Ya tienes mi vestido?
Alice asintió feliz.
-Mañana hacemos la prueba y realizaremos los ajustes y cambios que desees si no te gusta.
Estoy segura que yo amaría aquel vestido. Ella sabía exactamente cuáles eran mis preferencias en ese sentido.
Mi hiperactiva amiga seguramente tenía prácticamente todo programado dentro de su cabeza. Sus ojos resplandecían y creo que ella había encontrado su forma de compensarnos a su hermano y a mí.
Aún podía recordar cual era el grado que alcanzaban sus capacidades para organizar eventos… Eran escalofriantes. Sobre todo sí de bodas se trataba. Un ejemplo claro eran las bodas de Emmett y Rose, la de Peter y Charlotte y la de Tía y Benjamín. Magníficos espectáculos matrimoniales. Casi comparables con los que realiza la mismísima realeza actualmente.
Sí seguía pensando en mi futura boda terminaría abrumada.
Suspiré y me apegué a Edward abrazándolo con fuerza. Él, en cambio reía casi abiertamente ante los dichos categóricos de su hermana. Para que negarlo, mi prometido y yo teníamos claro que intentar refrenarla en estos momentos sería una batalla perdida. Sólo esperaba poder contenerla. Aunque fuera un poco.
Suspiré otra vez.
-Edward, podemos hablar... a solas- Le pidió Tanya a mi amor, evidentemente contrariada por tener que presenciar esta escena.
Mi amado se tensó pero no pudo negarse a ir con ella al estudio de Carlisle a pesar de nuestra evidente incomodidad. Y todo esto sólo después de haber pedido mi aprobación con la mirada y un suave y susurrado te amo de parte de Edward.
Yo no tenía por qué impedir que ellos hablaran a solas. Sabía que eso iba a ocurrir tarde o temprano. Confiaba en Edward, y extrañamente ahora también en Tanya. Sé que era extraño pero los celos que había sentido en razón de ella ahora se habían controlado y bajado de nivel, ya no eran tan criminales.
Esme y Alice estaban fuera de sí planeando la boda.
-Mañana y los próximos días serán de locos-Aseguré para mí misma suspirando resignada y con mis manos en mis caderas.
Ninguna me prestaba atención. Claramente por estar sumidas en las ideas que se estaban haciendo presente a cada segundo.
-El catering lo decidiré yo- Dijo Esme- Usaremos la vajilla inglesa de mi madre. Los candelabros victorianos.
-Llamaré por un vestido para Nessie. Quiero que se vea igual de hermosa que Bella-Declaró Alice-Si es posible, quiero vestirla con la misma tela. Espero que haya quedado algo.
-Mandaré a pedir suficientes arreglos y más iluminación que la última vez-Acotó Esme.
Me sentí absolutamente ignorada a los minutos así es que decidí dejarlas en aquel estado de euforia.
Fui a ver a Nessie, ella dormía tranquila e igual de feliz que la última vez que la había ido a revisar. Dejé un poco de suave música de Mozart. A mi hija le gustaba a ella para descansar y bajé un poco más la intensidad de la luz de la habitación. Cerré su puerta y fui en busca de mis amigos. Específicamente en busca de Emmett y de mi nuevo sobrino.
Subí las escaleras al siguiente nivel a prisa.
Mi gran amigo estaba en el tercer nivel de la casa. Sin duda, el lugar más tranquilo en estos momentos.
Emmett sostenía al bebé apegándolo a su pecho de manera protectora y lo paseaba por la estancia con suavidad.
-¿Estás bien?- Le pregunté suavemente.
Emmett suspiró indudablemente más relajado.
-Si-Reflexionó-Saber que mí Rose…-Miró al pequeño-Que nuestra Rose-Corrigió-Se encuentra con vida, respondiendo al tratamiento y según papá… fuera de peligro, me hace sentir mucho mejor.
-Rose es la más fuerte de todos nosotros-Afirmé.
El nuevo padre suspiró, sonrió e inesperadamente corto su andar para acomodar mejor al angelito que tenía en brazos pero el pequeño percibió la falta de desplazamiento y se removió reclamando. Emmett volvió a caminar y los quejidos mágicamente cesaron.
Ambos sonreímos ante la reacción del bebé. Me acerqué más a ellos y le seguí el paso a Emmett.
-Es hermoso, Emmett. Felicidades.
-Es igual a mi Rose-Comentó orgulloso acariciando sus rubios cabellos.
-¿Ya tienen el nombre?
-Por supuesto-Dijo deteniéndose con mayor suavidad esta vez y cambiando de posición acunando a la perfección a su hijo-Bella, permíteme presentarte a Everett George Francis Cullen.
Tenía tres nombres.
Le sonreí.
-Everett, hijo, saluda a tu tía Bella.
El bebé movió su cabecita y abrió levemente sus plomizos ojitos buscando de dónde provenían los sonidos de nuestras voces.
-Un gusto conocerte, Everett- Le dije tomando y besando su manita con cuidado.
-¿Y tú? ¿Cómo estás, Bells?
-Mejor que bien, supongo.
-¿Cómo estás llevando lo de Edward?
-Le amo-Reconocí al fin.
-Dime algo que no sepa-Me contestó rodando los ojos.
-Me ama también.
Suspiró asintiendo como sí eso también fuera algo obvio.
-Hemos hablado y aclaramos muchas cosas-Continué-Creo que ambos merecemos una segunda oportunidad-Admití sincera.
-Todos notamos cuando desaparecieron…-Alzó las cejas repetidas veces- Casi pensamos que se habían encerrado a hacerme un nuevo sobrino-Dijo volviendo a ser el mismo Emmett Cullen de siempre.
Me sonrojé.
-Tu hermano y yo retomamos nuestra relación y nos casaremos en tres días-Solté.
-Eso es nuevo-Dijo sorprendido-¿Y Newton? ¿Y la rubia estirada?
-Mike. Lo tomó bastante bien. Hace unos minutos se ha ido-Respondí-Y Edward está hablando con Tanya en estos momentos. Ella también lo sabe.
-Vaya… no sabes cuánto me alegro. Ustedes más que nadie merecen ser felices. Sobre todo, después de tanto sufrimiento provocado por terceros y por nosotros también.
-Gracias, Emm.
-No me agradezcas. Yo soy quien está en deuda. Yo… yo lo siento, Bells-Dijo cambiando de tema-Sé que no debí ocultar tu embarazo a mi hermano cuando se comunicó conmigo, pero en ese momento creí que era lo mejor que podía hacer por ti y por mi sobrina.
Suspiré.
-Ahora que tengo a mi hijo en mis brazos-Continuó-Pienso que fue terriblemente injusto mantener a Edward fuera de la vida de ustedes de esa forma y por tanto tiempo.
Hice una mueca y suspiré. Sabía que teníamos que tocar el tema en algún momento.
-Ustedes no fueron los culpables de que Edward se fuera-Le recordé-No me dieron la espalda y jamás me dejaron sola. Me han apoyado en cualquier cosa que necesitara. Descubrieron la verdad e increparon a Jessica en frente de todos en la cafetería del instituto-Valoré.
-Era lo mínimo que podíamos hacer-Señaló-Limpiar tu nombre era importante. Sobre todo para este momento, cuando mi hermano volviera a casa. Yo sabía que más temprano que tarde lo haría.
-No pensé que él regresaría. No tan pronto.
-Su vida eres tú y tú estabas acá, claro que iba a regresar.
De pronto, unos brazos me rodearon y me arrastraron hacía el cuerpo que ya estaba empezando a añorar. Hice reposar mi cabeza en su hombro mientras una de sus manos descanso a un lado de mi cadera. Una forma muy nuestra de permanecer juntos. También había extrañado esto, cuando mi corazón comenzaba a revolotear al mismo compás que el suyo cuando estábamos así de cerca.
Suspiré y me relajé disfrutando inhalar su olor y la sensación de estar en sus brazos. Me sentí completa otra vez.
Edward me besó mi cien y miró a su hermano.
-No hubiera podido resistir mucho tiempo más tan lejos, es cierto, y no sabes cuánto aprecio que se encargaran de todo. Jasper y tú han sido los padres de mi hija durante este tiempo-Dijo Edward-Y lo agradezco infinitamente.
-Nosotros fuimos los honrados al poder ser parte de la crianza de nuestra princesita.
Fui yo la que sonreí recordando algunos episodios divertidos de la vida de mi hija junto a sus tíos. Un claro recuerdo era ver a Emmett devorándose todos los dulces del primer Halloween de Nessie porque ella entre risas y las manitos manchadas de chocolate y se los daba en la boca esperando la alocada reacción de su tío al disfrutarlos. O cuando mi pequeña reclamaba la total atención de su Jasper en el mismo minuto en que él llegaba a la casa de los Cullen. Si, nadie más existía para ella una vez que lo veía. Él y sus brazos eran su lugar favorito para estar.
-Edward, yo lo lamento muchísimo-Dijo Emmett-Sé que actuamos mal. Yo debí haberte buscado y haberte traído a rastras-Se culpó.
Él amor de mi vida se tensó un poco. Yo reaccioné de inmediato llevando mi mano directamente a la suya y la acaricié con suavidad recordándole que estábamos juntos ahora.
-Si. Debiste hacerlo. Sé que mi comportamiento fue deplorable. Bella no merecía todo por lo que pasó. Todo lo que la hice sufrir con mi actitud y mi ausencia pero yo tampoco merecía seguir viviendo así. Creyendo en una mentira y lejos de ellas.
-Lo sé, hermano, y te pido perdón por haber permanecido en silencio. No sabes cómo me siento ahora. Gracias a ti tengo a mi familia conmigo. Estoy seguro que sí no hubieras estado tú aquí, mi Rose estaría muerta.
-Fue ella quien lucho por ustedes. Yo sólo logré estabilizarla. Rosalíe estará recuperada máximo en un par de días.
-Voy a estar eternamente agradecido por lo que hiciste. Te debo su vida, la de mi pequeño, y con ellas, la mía propia.
-Está bien, Emmett, tranquilo, no te mortifiques más. Tengo a Bella y a mi hija a mi lado. Es más que suficiente para ser feliz el resto de mi vida.
Mi amigo consideró las palabras de Edward.
-Eso espero-Dijo Emmett en tono de advertencia- Porque esta vez te mato sí le vuelves a hacer daño a Bella. Quedas advertido y no me importa que seas mi hermano.
-Descuida-Prometió Edward-Está vez no lo arruinaré.
El bebé comenzó sollozar.
-Debe tener hambre-Señalé un poco preocupada.
-Jasper está preparando la fórmula que trajo papá del hospital para mantenerlo mientras su mami se recupera-Dijo Emmett acariciando la cabecita de Everett-Ya viene tu comida pequeño. No tardará demasiado.
Mi amigo volvió a retomar su andar por la estancia para distraer al bebé.
- ¿Y Nessie?- Me preguntó.
-Duerme tranquila. Despertará en unas horas y llena de energía.
Edward asintió risueño.
-¿Y Tanya?-Le pregunté a mi novio mientras me hacía girar para tenerlo en frente.
-Estará bien-Contestó simplemente-Pero no se quedará a la boda.
-Ya veo. Le entiendo perfectamente.
-¿Por qué?
-Yo tampoco hubiera sido capaz de verte casar con otra frente a mis ojos.
Edward me miró dulcemente.
-Te amo tanto-Me dijo.
Le sonreí.
-Yo también te amo a ti.
Sonrió y suspiró desanimado.
- ¿Qué te tiene así?- Pregunté.
-Es sólo que no quiero que ella sufra. No merece pasar por lo mismo otra vez, pero, sé que no puedo evitar que se sienta mal por mi culpa. Ella prefiere dejar nuestra amistad y las cosas como están y yo lo debo respetar.
Alcé mi mano y acaricié su frente. Sus ojos tenían ese tinte melancólico que me imagino que tuvo en su estancia en Europa. No me gustó verlo así.
-Amor… Lo siento tanto. Sé que ella es una buena mujer…sí pudiera hacer algo por ella, lo haría con gusto.
-Lo sé, Bella, pero no puedes ni puedo hacer nada… lo que me pidió me es absolutamente imposible de poder cumplir.
Mi curiosidad despertó.
-Mi amor ya tiene una dueña-Me contestó sin preguntar-Siempre ha tenido y eso no se puede cambiar. Ella siempre lo supo.
Sus palabras me devolvieron la sonrisa que por un momento había dejado de lado.
-El mío también lo tiene. Aquellos sentimientos siempre fueron tuyos. Has sido tú todo este tiempo, Edward. Sólo tú.
Él sonrió suavemente sintiendo verdaderamente cada palabra recibida.
Besé su nariz y él en respuesta unió su boca a la mía y la capturó, haciendo que yo me perdiera en ese beso una vez más.
-Eso que acabas de presenciar se llama amor, hijito. El sentimiento más perfecto y simple que pueda existir.
Edward y yo sonreímos como tontos y los tres nos dimos cuenta de que Jasper se acercaba. Mi amigo terminó de subir las escaleras trayendo consigo el biberón para el bebé y una manta azul.
El nuevo padre y el nuevo tío eran todos unos expertos para dar de comer a los bebes. La técnica de Jasper era la forma de tomar a los pequeños y la de Emmett era la inclinar el biberón hacía ellos.
Decía también que había una cierta temperatura ideal para los niños se acabaran todo el contenido prácticamente de un sorbo.
Él bebé comenzó a alimentarse sin problemas. Tenía un gran apetito.
Edward los miraba interesado.
Sonreí. Para mí era normal ver a Emmett desenvolverse así con un bebé o cualquier niño que estuviera a su alrededor, no así para los demás, siempre se impresionaban, quizás ver a un hombre un tanto intimidante de presencia sin contar su estatura y contextura.
-Mi sobrino tuvo suerte.
Emmett esperó la explicación de su cuñado.
-Se parece a mi hermana.
Emmett rodó los ojos.
-Tendrá mis ojos. Papá me lo dijo cuando lo examinó-Dijo el nuevo padre con orgullo.
-Nosotros también los tenemos azules, Emmett-Le respondió Jasper.
-Es cierto.
-Al menos que de ti heredó el apetito-Señaló Jasper viendo al pequeño aún alimentarse.
Finalmente, Emmett se carcajeó y palmeo el hombro de nuestro amigo.
-Así que habrá boda-Dijo Jasper como sí no pasara nada observándonos a nosotros.
-En tres días Bella finalmente será mi esposa-Confirmó Edward sonriendo y abrazándome más fuerte.
-Alice está afinando los últimos detalles-Señaló mi amigo Jasper.
-Esta vez no la podremos contener-Agregó Emmett.
-Me temo que no-Añadió mí amado.
Todos sabíamos que la boda sería perfecta si ella era quien la organizaba, pero también sabíamos que cada vez superaba sus alcances. Eso era de temer.
Everett por fin había terminado de comer y su padre ya se había encargado de sus gases.
- ¿Quieres que le haga dormir? -Le ofrecí.
Mi amigo asintió.
-Está bien. Pequeño. Ve con tía Bella. Yo iré a estar con mamá por un momento.
Me entregó con cuidado al bebé. Era una verdadera ternura tenerlo entre los brazos. Nos sentamos en el sofá, Edward hizo lo mismo y nos abrazó abarcándonos a ambos. Sonreí y me amoldé a su postura cómoda encargándome de acomodar al pequeño también en mi regazo.
Jasper bajó junto a Emmett, dándonos un poco de intimidad para que el bebé se durmiera en un ambiente sereno.
Edward comenzó a tararear una melodía suave y envolvente que nos conectó a los tres. Sentía que Everrett estaba a gusto junto a nosotros.
No podía encontrar un mejor sitio para estar. Sin proponérmelo retrocedí en el tiempo recordando los primeros días cuando hacía dormir a una recién nacida Nessie.
Flash Back.
El llanto suave de mi bebé aumentaba al percibir que intentaba acomodarla en su propio espacio y alejarme.
-Aquí estoy princesa-Le susurré suavecito.
Mi pequeña gimoteó.
Se había acostumbrado a los brazos de todos en este par de días desde su llegada al mundo y a la casa Cullen que se negaba a estar en su propio espacio hermosamente decorado para ella por nosotros al estilo princesa. He de confesar que nadie quería soltarla, los que más se negaban eran Charlie y Rose, pero ya era hora de que aprendiera a dormir solita.
Acaricié su cabecita.
Viéndola con detención, cada detalle de ella era único y maravilloso. Se parecía tanto a su padre que me estremecía, pero creo que sus ojos serian herencia mía, pues, eran definitivamente más oscuros y castaños que los inconfundibles verdes de él.
Mi único temor latente era precisamente la reacción que pudiera tener él al enterarse que tuvo una hija conmigo, la persona a quien más odia. No quiero que mi pequeñita sufra por el hecho de su padre. Ella no tiene culpa alguna de lo acontecido entre nosotros y por culpa de otros. Ella tendrá una infancia feliz, de eso me aseguraría y no permitiría que nuestra historia le afectara de ninguna manera.
Suspiré.
Tendría que ser fuerte para enfrentarlo. Sólo espero tener un poco de tiempo para hacerme la idea y prepararme para quizás tener como oponente al amor de mi vida.
Mi hija era tan pequeñita que por instinto yo medía cada uno de mis movimientos para no romperla o por lo menos eso pensé durante las primeras horas que la tuve a mi lado después de darle a luz.
Aún no me acostumbraba bien a darle pecho, sabía que la leche materna tenía propiedades inmejorables para el crecimiento y el desarrollo de sus defensas. Me dolía e incomodaba, pero Esme me dio un par de consejos para aliviar esa parte de la maternidad.
Cuando mi niña estaba dentro mío, no paraba de imaginar cómo sería. Me considero afortunada. Nunca pensé que nosotros dos podríamos crear a un ser tan primoroso y delicado como este angelito que otra vez había comenzado a manifestarse.
La tomé y acomodé para darle de comer otra vez.
Su carita sonrojada y ojitos abiertos y brillantes como si estuviera mirándome me hacía sentir que me daba su amor mientras satisfacía su hambre la grabaría en mi mente para siempre como uno de mis más preciados recuerdos.
Fin de Flash Back.
-Te amo.
Giré mi cabeza para mirar a Edward y él fascinado nos veía a nosotros.
-Sabes.
Le presté toda mi atención.
-Viviendo este instante, me puedo imaginar cómo hubiera sido estar con nuestra hija así de pequeñita.
-Estaba pensando en cuando Nessie nació-Sonreí.
-Cuéntame de ella. Quiero saberlo todo.
Everett se encontraba completamente dormido sobre mi pecho mientras yo comenzaba a compartir en voz baja a Edward mis recuerdos de nuestra Nessie cuando era una bebé recién nacida.
A este fic le tengo tanto cariño que me dediqué a editarlo y a agregar algún detalle que ya se encuentra disponible en cada capitulo. Arme y desarmé tantas veces el borrador de este y de el capitulo que viene para que coincidan que por eso me demoro. Además si no se han percatado la línea del tiempo ha sido continua. Es difícil de mantener. Ese era mi desafío.
Espero que les haya gustado. Ya la voy a terminar pero no quita que no haya más sorpresas y cosas inesperadas que dejará en jaque a este amor pues aparecerá uno de los que los quiso separar en el pasado.
Un abrazo. Y gracias por la comprensión y espera
Cami
