Capítulo 3: En busca de Rani.

- Muy bien Nidoran, supongo que hasta aquí será nuestro entrenamiento. Jaja, que suerte que al ganar el segundo lugar en el concurso de ciudad Plateada, algunas fans vinieran por mí a regalarme TM´s y Pokémuñecas, al menos nos sirve para nuestras batallas. – sonriendo con mucho orgullo.

- Nido, nido. – El Nidoran macho de Kotaru parecía que no le gustaba mucho esa faceta de su amigo.

- ¿He? ¿Por qué me miras con esa cara Nidoran?

- ¡Nido!

- Hey no te enojes… bueno es que nada se puede hacer si son las chicas las que te persiguen.

- Nido…

- Chicas lindas y batallas pokémon, lo mejor que puede a ver, jajajaja.

Mientras el efusivo Kotaru alardeaba de sus "conquistas" una joven chica se aproximaba en el camino del joven castaño.

- ¡Rani! ¿Dónde estás? – con mucha preocupación – Ahora que hare… Rani es siempre traviesa si ve algo que le llama la atención… Tengo miedo que le pase algo… ¿Eh? ¿Kotaru?

- ¡¿Rosset?!

- ¡Qué alegría es verte por aquí!

- Ajajaja lo mismo digo – murmurándole a su Nidoran macho – Ya ves, te lo dije.

- Nido…

- ¡Oh! ¡Un Nidoran macho! ¡Qué hermoso! ¿Es tuyo?

- Si, es uno de mis compañeros más fieles.

- Ya veo... Kotaru ¿Te podría pedir un favor? – mirándole con ojitos tiernos.

- C-claro – sonrojado - ¿Necesitas ayuda?

- Si… Rani es una Nidoran hembra y se me ha extraviado, ella aún es joven así que cuando ve cosas lindas o pokémon llamativos, va tras ello… justo la perdí de vista hace unos segundos cuando terminaba de hablar por teléfono en ciudad Plateada con mi abuelita de Sinnoh… - la castaña se encontraba con una mirada muy triste.

- Bueno, descuida que Kotaru está aquí y te ayudara en encontrarla.

- Muchas gracias Kotaru – sonriéndole muy feliz.

- ¿Y tienes alguna pista de ha donde se ha ido?

- Mmmm bueno solo seguí sus pisadas hasta cerca de ese pasto grande, pero a partir de ahí desaparecen…

- Valla problema… esos pastos suelen ser húmedos y las pisadas se pierden en ocasiones con las de otros pokémon… - en ese momento el joven Nidoran empieza a jalar los pantalones de su dueño – ¿Ahora qué pasa Nidoran?

- ¡Nido! ¡Nido! – señalando hacia una cueva en el camino.

- ¿El Monte Moon? ¿A caso oíste algo ahí amigo?

- ¡Nido! – corriendo hacia la cueva.

- ¡Hey! ¡Nidoran espera!

- Espérenme también a mí por favor.

En ese momento, al entrar a la cueva…

- Wow… esto es muy grande… oye Nidoran ¿Algún indicio de Rani?

- Nido… - poniendo firmemente sus orejas hacia varias direcciones… de repende… - ¡Nido! – señalando hacia lo más profundo de la cueva.

- Bien, sigámoslo.

- Ok… emm… Kotaru ¿Crees que sería mejor si ayudamos a tu Nidoran a buscar con nuestros demás pokémon?

- Creo que no sería muy prudente, esta zona está llena de pokémon salvajes, además que el camino es algo estrecho por donde estamos hiendo, es mejor tener seguros nuestros demás compañeros en caso de emergencia.

- Entiendo… aunque sabes… me siento mal por todo lo que te ando causando… - llorosa.

- Descuida, además es mejor la búsqueda con dos personas que con una sola. – sonriéndole sinceramente.

- Eres muy amable…

- Nido~ - En ese momento se ve a una pequeña Nidoran atrapada sobre las rocas, parecía que había sucedido un derrumbe y esta lloraba por ayuda.

- ¡Nido Nido! – en ese instante el joven Nidoran va a su alcance.

- ¡Ese grito es de Rani! – muy asustada.

- ¡Vamos a ayudarla!

En ese momento, tanto el Nidoran de Kotaru, como él y Rosset empezaron a mover todas las rocas que podían para poder liberar de su prisión a la pobre y traviesa Rani, pero a pesar de sus esfuerzos, llegaron a un punto en que ya no podían levantarlas.

- ¡Rayos! ¡Está muy pesada!

- Rani sigue sufriendo y por la forma de las rocas no puedo devolverla a la pokebola.

- Tss… debe de a ver alguna forma.

- ¡Nidooooooo! – En ese momento el Nidoran de Kotaru utilizo Doble filo contra las rocas que aprisionaban a Rani, mientras ella contemplaba con sorpresa lo que él hacía por ella.

- ¡Oye amigo! Podemos encontrar otros métodos pero así terminaras haciéndote daño.

- Kotaru… creo que es momento de emergencia – Mirando pálida a la dirección de Rani.

- ¿Eh?... – Fijando su mirada hacia arriba - ¡Un Onix furioso! – con cara de espanto.

- Pero Kotaru… ¿No se supone que en Monte Moon no deberían de haber Onix?

- ¡Eh! Tienes razón…

- Jajajaja, valla, valla, después de todo son muy inteligentes.

- ¡¿Quién eres tú?! – poniéndose cerca de Rosset protegiéndola del misterioso sujeto, mientras su Nidoran hacia lo mismo.

- ¡Qué descortés de mi parte! Aún me falta presentarme… a mí la gente me llama "El Coleccionista", al menos es la palabra más sutil que me pueden decir...

- ¿El coleccionista?

- Así es jovencita… simplemente llevo encargos para otras regiones, en lo cual me pagan muy bien. – sonriendo con malicia el misterioso señor.

- ¡Acaso le piden robar pokémon de otros! – muy enfurecido Kotaru.

- Uh… Robar es una palabra muy fuerte, solamente son pedidos que me hacen, sobre todo cuando son pokémon criados… no les interesa en nada uno salvaje… y saben yo tengo un buen ojo cuando un pokémon ha sido criado.

- ¡Déjala en paz! ¡Ella solo es una niña! – en ese momento empezó a llorar la castaña.

- ¡Canalla! ¡¿Acaso no oíste que la dejaras?! – Muy furioso - ¡Ve Nidoran!

- ¡Nido!

- ¡Girafarig! – llamando el misterioso hombre a su pokémon.

Una batalla estaba a punto de empezar, aquel hombre encapuchado por telas rotas y un gorro al estilo boina parece que hablaba en serio de lo que hacía… ¿Podrán liberar a Rani de este sujeto?