Capítulo 5: Kanon, la nueva idol.
Después de dos días buscando la salida y haciendo campamento dentro de Monte Moon, tanto Kotaru y Rosset lograron salir de allí con destino a Ciudad Celeste.
- ¡Por fin! – arrodillándose al suelo – ¡Luz del sol! – gritando con mucha fuerza.
- Si no fuese por los oídos de tu Nidoran creo que nunca hubiéramos salido de ahí.
- Bueno, también te debemos a ti con tu Miltank y Blissey, sino fuese por ustedes, creo que hubiéramos muerto de hambre – En ese rato Kotaru se imagino una escena en donde se veía muy desnutrido junto a sus pokémon.
- Si, justo en la última llamada a mi abuelita me pidió que la llevara conmigo, me dijo que sería de mucha utilidad en mi viaje, y creo que no se equivoco, Chari siempre es muy servicial con todos ¿O no amiga? – mirando a su Blissey.
- Bli~ Bli~ - Sonriendole con mucha alegría.
- Ahora que la veo más detenidamente… ¿Nunca has pensado en que tu Blissey podría ser buena en una batalla pokémon?
- Bueno… nunca la vi desde ese punto, ella siempre fue mi nana desde que ella era una Chansey.
- Mmm, el potencial de una Blissey en el campo de batalla es que es una poderosa "defensa especial" si tan solo tuviera una en mi equipo sería demoledora.
- Veo que eres un apasionado en las batallas – sonriéndole.
- Algo así, aunque me gustaría mucho poder darle duro al Elite 4 de Kanto, escuche que son muy buenos.
- Ya veo… supongo que ya debes tener la Medalla Roca.
- ¡Por supuesto! – mostrándole la medalla – Que puedo decir… mi equipo y yo arrasamos con el gimnasio entero, jajajaja – vanagloriándose mientras su Nidoran y Tauros solo lo miraba con molestia por la forma como trata de impresionar a la chica.
Mientras ambos jóvenes avanzaban en su camino al Centro Pokémon, Kotaru choca con una chica de cabellos rojizo oscuro con una pequeña tendencia al fucsia y de mirada color chocolate.
- ¡Ey! ¡Salvaje, ten más cuidado! – muy enojada por el "empujón"
- Disculpa, pero no fue apropósito – tratando de calmarse por el insulto y pidiéndole disculpas solo por ser una chica.
- Hmp – en ese instante la chica agito su cabello amarrado por una coleta con su delicada mano.
- Valla, por lo que veo la chica se enojo que la tocarás… - comento Rosset mientras veía a la chica alejándose de ellos.
- Definitivamente, aunque fuese bonita no me fijaría en chicas como ella, ellas son las clásicas antipáticas por donde vallan. – Haciendo mueca de desagrado.
- ¿Entonces tienes un estilo de chica que te guste?
- Emmm… bueno…. – poniéndose nervioso – ¡Eh! ¡Mira! Llegamos al Centro Pokémon.
- Será momento de que descansen nuestros amigos y también nosotros.
- Si… y sobretodo ¡Comer, que me muero de hambre! – el castaño grito alarmando a las personas que estaban a su alrededor.
- Si, también eso, aparte deseo bañarme, y si es posible ver si tienen algún lugar donde lavar mi ropa.
- Emm… en todo caso podemos ir a una lavandería después de que dejemos a nuestros pokémon para que se recuperen.
- ¿En los Centro Pokémon no hay lavandería?
- ¿Acaso no lo sabías? – levemente sorprendido.
- Bueno es que como siempre dejan que uno descanse ahí… aparte que no ha pasado mucho tiempo de que llegue a Kanto, así que no he estado muy al tanto de eso…
- Bueno por lo que veo, en Sinnoh debe de haber ese servicio en los Centros Pokémon.
- Mmmm bueno realmente no lo sé. – poniéndose a recordar.
En ese momento Kotaru cayó al suelo por la sorpresiva respuesta que le dio la castaña.
- No me digas que es tu primera vez que visitas los Centros Pokémon… - algo nervioso y levantándose de la caída.
- Sí – sonriéndole – Es que siempre mi abuelita se encargaba de ir al Centro Pokémon de Pueblo Arena, y como no había nadie más que podía quedarse a cuidar a los Pokémon, yo tenía que encargarme de ellos.
- Bueno… eso explica todo… - En eso ambos jóvenes entran al lugar, y toman su tiempo para descansar mientras sus pokémon se van recuperando.
- Haaa~ Como nunca comí demasiado – sintiéndose satisfecho el castaño.
- La comida realmente ha estado deliciosa, bueno supongo que ya es tiempo de ir a buscar una lavandería – sonriendo.
- Tienes razón… bien vamos a buscarla, de paso averiguare donde queda el gimnasio de la ciudad.
- Ok – sonriéndole.
Mientras ambos buscaban por la ciudad sus puntos de destino, se dan con la sorpresa que en la parte central de la ciudad estaban organizando un concurso de búsqueda de talentos.
- … Y esa fue la participación de Paul Okani, ahora tomaremos unos minutos de descanso para que se preparen los siguientes participantes.
- ¡Wow! Mira Kotaru, todos esos chicos parecen estrellas de cine – muy emocionada se encontraba observando la castaña a los participantes.
- Parecen que están buscando su oportunidad de ser famosos, ja, sí yo participara sería con una guitarra – vanagloriándose mientras pensaba para sí mismo– "Bueno es que también fue lo único que aprendí en cuanto a instrumentos musicales".
- Entonces porque no participas, creo que podríamos pedir prestado a alguien su guitarra…
- Sorry que me meta en su conversación, pero este concurso es solo para personas que SI tienen talento – en ese momento ambos jóvenes se percataron de una voz familiar la cual provenía de su costado, era la misma chica con la que chocaron antes de llegar al Centro Pokémon.
- Ja, descuida ni siquiera pensaba inscribirme solo dije algo por decir, además estos concursos son para hacerte conocido ya que por el poco cerebro que tienen no calificarían en nada más que en esto.
- ¡Cretino! ¡Cómo te atreves a decir eso! – la chica rojiza exclamo con mucha cólera por lo que había dicho el chico – Seguro que lo que dijiste que sabias tocar la guitarra era solo para impresionar a esa pobre chica… ¡Ay, darling! Que veneno te dijo este chico para terminar siendo su novia… - Observando con pena a Rosset.
- Emm… bueno en realidad no soy su novia, solo somos amigos.
- ¡Claro que no somos novios! – sonrojado mientras veía la tranquilidad con la que respondió la castaña.
- Qué bueno es oír eso, porque las linduras de chicas como nosotras no merecemos tener a un LOOSER como novio.
- ¡¿A quién demonios dijiste "looser"?!
- Oh por favor, si deseas te traigo un espejo.
- Bien… si tú lo prefieres así, entonces… ¡Dame una guitarra, te demostrare quien manda aquí! – mirando a la rojiza con mucha cólera.
- Si es que me ganas… o sea sobre mi cadáver. – mirándolo también con mucha rabia.
- Emm… chicos, por favor cálmense – poniéndose muy nerviosa Rosset sin resultado alguno de que le hagan caso.
- Muy bien ya que esta es nuestra batalla "chico salvaje", supongo que te haré recordar mi nombre para que siempre sepas quien te derroto en este concurso de talentos.
- Si es que eso pasa…
- Pues en frente tuyo tienes a la futura nueva idol, Kanon.
- Bien "futura nueva idol Kanon" en esta batalla no podrás derrotar a Kotaru, así que preparate.
En ese momento una nueva pelea estaba a punto de empezar, aunque en esta era de demostrar quién era mejor que otro, mientras la pobre Rosset solo se limitaba a observar con mucho miedo la expresión de guerra que tenían tanto el castaño como la rojiza. ¿Quién ganará este evento?
