Capítulo 14: Belleza y fuerza.
Un nuevo día comenzaba en Ciudad Azulona, Kotaru decidió adelantarse para entrenar un rato con sus pokémon, mientras Kanon y Christian decidieron tomar el desayuno en el restaurante más famoso de la ciudad que estaba cerca del gimnasio, mientras tanto Rosset decidió ir a llamar a su abuelita.
- Abuelita, disculpa por no llamarte antes, estuvimos un poco ocupados de viaje en viaje.
- Me imagino mi niña, pero recuerda que debes cuidarte mucho, no quiero que nada malo te pase… desde aquella vez que me dijiste que te ataco un extraño sujeto, la preocupación no se me ha ido…
- Descuida abuelita, con Kotaru y mis amigos todo está controlado.
- Me alegra saber que has conocido gente buena en tu viaje mi niña.
- Si abuelita, Kanon es una chica muy energética, siempre es la que tiene la iniciativa, Christian es un chico tranquilo y muy amable, también le gusta criar pokémon, justo hace poco atrapo un Poliwag, y junto a su Axew, se ve los fuertes lazos de amistad que están formando… y Kotaru…
- Ah Kotaru, es verdad, me contaste que es el joven que te ayudo la otra vez con ese incidente.
- Si, él es un chico algo atolondrado, pero tiene un gran corazón, siempre busca ayudar de alguna forma… realmente es encantador… - sonrojándose levemente.
- Jijiji, mi niña, me parece o es que ya empezaste a sentir "Butterfree en el estómago"
- ¿Butterfree en el estómago?
- Tiempo al tiempo, seguro que pronto lo sabrás por ti misma mi niña. Más bien quería agradecer a tu amigo Kotaru con lo que ha hecho por ti, justo hace poco Kil y Ral empezaron a tener esas ganas de seguir creciendo y fortaleciéndose, y sabiendo del viaje que estás haciendo con ese joven, sería bueno que Ral valla con él, y tú mi niña cuidaras de Kil.
- Abuelita… pero Kil y Ral son hermanos, si algún momento tuviéramos que partir…
- Mi niña, esas cosas son parte de la vida, tú lo sabes muy bien mi pequeña, las despedidas serán dolorosas pero por eso existen los encuentros, los que te llenaran de alegría.
- Entiendo abuelita, muchas gracias por todo, cuidare de Kil con mucho amor, y cuanto antes le daré a Ral a Kotaru.
- De nada mi pequeña, ahora mismo te los estoy enviando, cuídate mucho, nos vemos.
- Nos vemos abuelita.
En ese momento, antes que la llamara totalmente se cortara, dos pokéballs fueron recibidas, la castaña al recibirlas, las abrazo con gran ternura; dentro de ambos objetos estaban un Ralts y una Kirlia.
- Cuanto tiempo sin verlos Ral y Kil, la última vez que los vi es cuando Ral recién había eclosionado… - en ese momento la castaña es interrumpida por un silueta familiar que se acercaba a ella.
- ¿Rosset? Pensé que estarías en el restaurante – comento sorprendido el joven castaño que acababa de llegar al Centro Pokémon.
- Les dije que se adelantaran, quería conversar un rato con mi abuelita.
- Ya veo… bueno, yo ya termine mi entrenamiento así que decidí venir a que curen a mi equipo antes de mi batalla en el gimnasio.
- Pero creo que primero debes comer algo…
- Jajajaja, descuida estoy bien – en ese momento la barriga de Kotaru sonó, haciendo que se avergonzara el joven.
- Jejeje – riéndose por lo que acababa de pasar – bueno no sé diga más, vamos a comer… ¡AH! ¡Es verdad!
- ¡¿Pasó algo?!
- Kotaru, mi abuelita en forma de agradecimiento porque me has protegido varias veces de ese señor encapuchado… me encargo que te diera este pokémon – en ese momento Rosset lo saca de su pokéball – él es Ral, un Ralts que tiene poco tiempo de nacido, es el hermano menor de mi Kirlia, quiero que te lo quedes Kotaru, tanto mi abuelita como yo, sabemos que se quedara en buenas manos.
- No sé qué decir… realmente muchas gracias Rosset por la confianza, e igualmente a tu abuelita.
- No tienes que agradecer, solo te pido que apoyes mucho a Ral, sé que un día será grande y fuerte, y a la vez te sabrá corresponder lo que hagas por él. – sonriéndole.
- Bueno Ral… supongo que nos volveremos compañeros de batallas.
- ¡Ral, Ral! *dándole su mano a Kotaru*
- Jejeje, se nota que aún es un niño.
- Te parece si mientras se recuperan tus pokémon, vamos al restaurante.
- Sí, ufff casi se me pasa por alto eso.
Mientras tanto en el restaurante.
- Realmente es la mejor comida que he podido probar de tiempo.
- Veo que te gusto mucho el desayuno.
- No es por despreciar que en nuestro viaje nos alimentemos de pan, la leche de Milky y de vez en cuando los huevos de Chari… pero, realmente extrañaba esta comida, que bueno que el señor Rel por medio de un mensajero nos envió parte del pago, parece que su negocio se está recuperando, y pronto subirá más el éxito, y cumpliré mi sueño de ser una idol reconocida. – brillándole los ojos de la emoción.
- En parte veo que todo este viaje te ha cambiado mucho.
- ¿Eh? ¿Por qué lo dices?
- Dis-disculpa, lo que pasa es que soy muy observador… - sonrojándose - solo que a diferencia de cómo te conocí la primera vez, te note una chica que como sea deseaba conseguir lo que quería… incluso me percate que "el cuento del viaje" en realidad no lo decías porque realmente quisieras formar una banda con Kotaru… incluso se nota que pudiste a ver viajado con muchas comodidades, la calidad de la vestimenta, los trajes… no eres una chica "común y corriente"…
- Pe-pero cómo pudiste percatarte tanto de eso… - asombrada por lo que acababa de decirle el azabache.
- Pero… mientras empezamos a viajar, aprendiste muchas cosas y al final ya no te quejas de viajar, al contrario, estás más animosa, y tampoco ya siento que detestes estar con Kotaru… creo que ambos hacen un buen dúo…
- Christian… me sorprende que una persona como tú, pudiera haber acertado tanto en mí, tal vez llámame loca, pero hasta podría decir que más pareces un fan mío que ha visto toda mi vida… - observándolo mientras se calmaba.
- N-no pienses que soy un acosador y he violado tu privacidad – muy nervioso y sonrojado – más bien discúlpame, creo que no debí decirte esas cosas… - apenado.
- Descuida, por alguna extraña razón, no me enojo por lo que me has dicho, creo que como dices… he cambiado… mi antigua yo ya te hubiera aventado este vaso con agua, pero por una parte me siento aliviada, al menos siento que ya no tengo que cargar con ese peso… realmente eres un muy buen amigo Christian. – acercándose a él mientras le sonreía.
- ¡Y-yo también te veo como una muy buena amiga! – sonrojado a mil mientras la observaba nerviosamente.
- Te puedo confesar un secreto Christian… me temo que a Rosset no le podría decir… - alejándose mientras su mirada cambiaba a una triste.
- ¿Es sobre… Kotaru?
- Ese día… te diste cuenta ¿no?
- Sí…
- ¡Me siento una total estúpida! Rosset es mi mejor amiga… nunca había tenido una amiga, mi abuelo era muy selecto que nunca me dejaba acercarme a la gente y menos que ellos se acerquen a mí… pero por fin, cuando puedo tener una amiga… – en ese momento, el azabache se percato de algo muy inusual, por primera vez veía como las lágrimas sinceras y llenas de dolor brotaban de los ojos marrones de la joven idol – me tengo que enamorar del chico que está enamorado de ella… y sé dentro de mí que ella también siente lo mismo por él… pero esta tonta no entiende, y lo único que desea es… separarlos… soy alguien horrible ¿no? – llorando.
- No… a veces los sentimientos no sé mandan… - mirando tristemente mientras sacaba su pañuelo y sé lo entregaba – Kanon, lo último que queremos es que llores... al menos yo, no desearía verte así… pero tampoco deseo que te guardes ese sentimiento de que nunca se lo dijiste a Kotaru… eso sería peor…
- Christian… - sorprendida por las palabras del joven, mientras ella decidió ocultar su rostro en los hombros de su amigo.
En ese momento tanto el castaño como la castaña entran al restaurante, y encuentran la última escena de sus dos amigos.
- ¡Ejem! No queremos interrumpirlos, pero realmente tenemos hambre – sonriendo algo divertido el castaño.
- ¿Kanon, estás bien? – preocupada la ojos azules mira a sus amigos.
- Si, si estoy bien, solo que Christian me ayudo a sacar una basurita que tenía en el ojo – rápidamente secándose con el pañuelo.
- To-tomen asiento chicos, supongo que deben tener mucha hambre. – nervioso el azabache se separa lentamente de Kanon.
- Si, pidan lo que deseen yo invito – menciono la rojiza para que rápidamente se olviden de lo que vieron.
- ¡Hey! Gracias Kanon, justo estaba con un hambre de Snorlax – sentándose en la mesa el castaño, mientras observaba el menú del lugar, en cambio Rosset solo miraba con preocupación a la rojiza.
Después de un buen desayuno, los cuatro muchachos decidieron regresar al Centro Pokémon a recoger a sus amigos. Ya después de recogerlos se dirigieron al gimnasio de Ciudad Azulona.
- ¡Wow! El gimnasio de aquí tiene aroma de flores – percibiendo el ambiente la rojiza.
- Pero es lógico "idol", es un gimnasio especializado en los tipos planta. – comento Kotaru.
- Jejeje y también tiene chicas bonitas – comento un adulto de aproximadamente 30 años que estaba cerca de ellos y no dejaba de observar por la ventana.
- ¡Kyaaa! ¡Un pervertido! – grito alarmada Kanon aferrándose a Rosset que se quedo igual de sorprendida.
- Déjenlo, es peor si le hacen caso, mejor entremos, Christian tú adelante con las chicas… - en ese momento Kotaru voltio a ver al sujeto antes de entrar – Ni se te ocurra observarlas – mirándolo seriamente para luego finalmente entrar al Gimnasio.
Ya en el gimnasio, se podía observar a un grupo de chicas que estaban cuidando de las flores del lugar junto a sus pokémon, de repente una mujer de piel blanca, la cual vestía un kimono rojo con adornos de color negro y llevaba un moño que recogía parte de sus cabellos negros con un adorno, se abrió paso para recibir al visitante que acababa de llegar.
- Valla, valla veo que por fin han llegado. – sonriendo la bella mujer que acababa de aparecer.
- ¿Eh? Acaso ya nos conocemos – pregunto sorprendido el azabache.
- Jijiji, en realidad solo de vista.
- Ok… primero un pervertido y ahora una stalker – murmuro algo fastidiada la rojiza.
- Mmm… sino me equivoco – observando detenidamente la castaña a la bella mujer – Usted estaba en el festival ¿no?
- Así es, mi familia se encarga siempre de brindar una decoración adecuada con las más bellas flores que criamos aquí.
- Espere un momento… ¿pero no sé supone que este un gimnasio pokémon? – comento sorprendido el castaño.
- Oh, claro que sí. Solo que las batallas se realizan en esta parte del gimnasio, síganme por favor.
En eso la bella dama los llevo a una parte profunda del gimnasio donde se apreciaba el campo de batalla.
- Por favor, siéntense en las bancas que se encuentran ahí. – comento la mujer del kimono.
- Muchas gracias – comentaron tanto Kanon, Rosset y Christian a la vez.
- Ya decía yo… tú eres la líder del gimnasio, Sumomo ¿verdad?
- Valla, valla, veo que ya averiguaste sobre mí.
- Solo un poco. – comento desafiante el castaño.
- Bien, ya que no hace falta que me presente, desearía saber tu nombre joven de ojos penetrantes. – observando con una sonrisa a Kotaru.
- Me llamo Kotaru y he venido a derrotarte.
- Muy bien Kotaru, acepto tu desafío, será una batalla de 2 contra 2.
- ¡Bien! ¡Entonces ve, Tauros!
- ¡Ve Vileplume!
La batalla pokémon empezó en ese momento con el primer ataque de Kotaru, el cual hizo que Tauros lanzara "Terremoto" con éxito, aunque su rival Vileplume logro envenenarlo al hacer efectivo su ataque de "Polvo veneno".
- ¡Tauros, usa "Cornada"!
- Vileplume, "Mega Drenado" – con calma dirigía a su pokémon.
- ¡Tauros, amigo no te rindas!
- ¡Oh no! Tauros está muy débil. – muy preocupada observa Rosset la escena de la batalla.
- ¡Y lo que me saca de quicio es la líder está muy tranquila! – mirando la rojiza a la líder.
- Debes de ser parte de su estrategia de ella… aunque tienes razón, a como van las cosas Kotaru va a tener dificultades…
- ¡Muy bien amigo! ¡Es todo o nada! ¡"Terremoto"!
Este último ataque que lanzo Tauros fue un golpe crítico que hizo que Vileplume se debilitara, aunque para sorpresa de Kotaru, la líder seguía tranquila a pesar de la desventaja que ahora tenía.
- Valla, valla, veo que tendré que ir con este pequeño… Ve, Exeggutor.
- ¡Exeg!
- Tauros… - mirando a su amigo, el cual ya estaba muy débil, pero le envio una mirada a su compañero entrenador, como diciéndole "quiero continuar" – Algo me dice que tienes un plan… - sonriendo levemente a Tauros.
En ese momento el Tauros de Kotaru utilizo nuevamente "Terremoto", para sorpresa de todos los que estaban observando la batalla, ya que su entrenador castaño no le dio ninguna orden, incluso la líder que permaneció tranquila hasta hace unos instantes, se sorprendió por tal hazaña.
- Valla, valla, un pokémon que batalla por sí mismo… muy pocas veces se ve eso, aunque es una pena… Exeggutor, "Drenadoras".
Tauros ya de por si se encontraba débil por el veneno, y el ataque de drenadoras lo iba debilitando más y más.
- ¡Tauuuuuuuuuuu! – en eso Tauros en un último esfuerzo utilizo "Cornada" antes de caer debilitado.
La líder observo la acción de Tauros, mientras su Exeggutor, que recibió el golpe, lanzó "Día soleado".
- No sabría decir, sí es una imprudencia de tu parte dejar que continúe peleando hasta debilitarse, o Tauros te lo pidió por su orgullo.
- Tauros es mi amigo desde siempre, y él es de aquellos que les gusta pelear hasta el final – regresando a Tauros a su pokéball, mientras lanzaba a uno nuevo – supongo que ahora es tu turno… ¡Pidove!
- Exeggutor, utiliza de nuevo "Drenadoras"
- ¡Pidove, "Aire Afilado"!
El Exeggutor recibió el daño, pero a su vez y gracias a "Drenadoras" también algo de puntos de salud.
- Pidove ¡"Ataque rápido"!
- ¡Exeggutor, usa "Hipnosis"!
- ¡Esquívalo Pidove!
Para su suerte, Pidove pudo esquivar el ataque, pero no "drenadoras" que consumía poco a poco su energía.
- ¡Pidove, es nuestra oportunidad, "Aire afilado"!
En ese momento Exeggutor, con el último movimiento de su rival, finalmente se debilito, dando por ganada la batalla para el joven castaño, mientras tanto sus amigos, muy emocionados corrieron a su encuentro.
- ¡Kotaru, lo hiciste! – muy alegre se acerca Rosset, pero en eso siente que la rojiza hace un salto, el cual termina en un abrazo al castaño, lo cual sorprendió tanto a la ojos azules, como al ojos grises, mientras tanto solo el azabache observaba con tristeza.
- ¡Lo hiciste! ¡Lo hiciste! Por un momento pensé que ibas a perder ¡Pero lo hiciste! – sonriendo muy feliz la rojiza mientras abrazaba a Kotaru que aún se encontraba algo confundido con lo que pasaba.
- Emmm… bueno gracias… pero no entiendo a que viene esto… - desaferrándose de Kanon.
- Oh, disculpen que interrumpa su momento, pero debo entregarle algo a este joven – en eso la líder se acerca para entregarle la medalla en sus manos.
- Muchas gracias, realmente fue una buena batalla.
- Me alegra saberlo, para mí también fue muy grata. – sonriéndole.
- ¡Bien! Ahora que todo ya está hecho aquí, ya podemos ir a Ciudad Fucsia – comento el castaño para animar al grupo.
- Me temo que no podrán ir tan fácil a Ciudad Fucsia…
- ¿Eh? ¿Por qué lo dice? – pregunto el azabache.
- Porque está el camino de bicis… y sin una bicicleta, es imposible que lleguen a Ciudad Fucsia desde este tramo.
- Tiene razón… pero la única tienda de bicis que hay… ¡Está en Ciudad Celeste! Volver ahí nos tomaría días…
- ¡Oh, no, no, no! Si regresamos, perderemos tiempo, y acuérdate que también tengo que cumplir con los contratos que nos llegue del señor Rel… ¡Oh My God! ¿Ahora qué haremos?
- Yo les puedo ayudar, conozco al señor que vende bicicletas, le puedo hacer una llamada y pedir que les alcance las bicicletas en Ciudad Azafrán.
- Pero aún así regresaríamos por donde vinimos… - comento desganada la rojiza.
- Ahora que lo pienso, no lo creo – comento Rosset – la última vez que pasamos no estaba la líder de Gimnasio, tal vez esta vez se encuentre.
- ¡Buen punto Rosset! – comento muy alegre el castaño apoyando la idea de la ojos azules.
- ¿Psiky no se encontraba? Mmmm… bueno supongo que es típico de ella – sonriendo – de todas maneras te sugiero que te prepares mentalmente, ella no es una líder "común y corriente" por así decirlo.
- ¿Acaso es muy fuerte? – muy entusiasmado interrogo el castaño.
- No necesariamente por eso, yo recomendaría que si vas a ir a pelear, es mejor que lo hagas solo, y que tus amigos no estén presenten allí.
- ¡Ushhh! ¡Pero eso es injusto! – agrego Kanon.
- Bueno, tómenlo como una advertencia, con su permiso, paso a retirarme y hacer la llamada, le pediré que recojan sus bicicletas en la Tienda Pokémon de Ciudad Azafrán.
En ese momento la líder Sumomo se aleja de los cuatros jóvenes que se encontraban algo confusos al escuchar tales advertencias… ¿Qué tenia de especial esta líder cómo para tener cuidado? Esa era la pregunta que corría por las cabezas de estos muchachos.
