Capítulo 18: Sospechas.

- Waaa~ ¡¿Leíste la noticia?!

- ¿Cuál?

- ¡Kanon hará su espectáculo en la playa que está cerca a Ciudad Fucsia!

- ¿En serio? ¡Entonces compremos las entradas de una vez!

Mientras el grupo de chicas se iba, de lejos tanto Kotaru, Rosset y Christian observaron la escena.

- Realmente Kanon está construyendo su fama a paso rápido.

- Jajaja, así parece, al menos ya no estoy metido en eso – comento el castaño como respuesta a la chica ojos azules - Por cierto Christian… ¿No ibas a ayudar a la idol?

- Sí pero ella me pidió que descansara… - suspirando.

- Ánimos muchachón.

- Eso intento… aunque por otro lado ando preocupado.

- ¿Preocupado? – pregunto curiosa la castaña.

- Es sobre cierta información que escuche en Zona Safari…

- ¿Es sobre "El Coleccionista"?

- Sí… al parecer es toda una mafia detrás de los robos de pokémon, y quien lo rige es alguien de poder.

- Eso si es preocupante… - agrego la castaña algo pensativa.

- ¡Ese maldito! – golpeando con un puño su mano.

- ¿Kanon sabe de esto? – pregunto de nuevo la ojos azules.

- Se lo mencione a penas se levanto, me dijo que apenas termine el concierto, conversaría de ese tema con su abuelo. Creo que también tiene otras preocupaciones en mente… pero a pesar de eso tenía que decírselo…

- Wow amigo, no sé que habrá pasado ese día… pero realmente te noto otro aire, hasta diría que tú te hubieras reservado de decirle eso para que se concentre en el concierto.

- Ah… bueno en realidad si pensé que es mejor que ella se concentre en el concierto… pero a raíz del problema de la desaparición de los pokémon, es mejor que ella esté al tanto – algo nervioso respondió el azabache.

- Aún así… el que se trate de una mafia… me tiene preocupada…

- ¿Acaso tendrá que ver con la desaparición de tu padre?

- ¿Uh? – Miro la castaña sorprendida por las palabras del ojo gris, en verdad era cierto que esa era su preocupación.

- ¡Lo siento! Creo que no debí tocar el tema…

- No, descuida… más bien sería bueno tratar de relajarnos, nada conseguimos si nos preocupamos más, además Kanon necesitara nuestro apoyo.

- Rosset tiene razón – afirmo Christian.

- Bueno, supongo que un poco de ayuda no hace mal a nadie – cruzando sus brazos a la altura de su cabeza mientras decía esto último en forma sarcástica.

El grupo de amigos a partir de ese momento pasaron todo el día ayudando en los preparativos del concierto de Kanon, Kotaru y Christian prefirieron hacerlo de modo discreto la ayuda junto a sus pokémon, para evitar que Kanon se enoje y preocupe, mientras Rosset decidió ayudarla en vestirse y maquillarla. Mientras el día estaba a punto de acabar, un par de fuegos artificiales era el anuncio de que el concierto en una hora iba a comenzar, la gente poco a poco iba a llegando al lugar.

- Kanon, estás muy bonita – alago muy alegre la joven castaña.

- Gracias Rosset, realmente veo que tienes buena mano para estas cosas – la rojiza se veía al espejo muy contenta mientras su traje era cubierto por una bata y sus cabellos estaban sueltos aunque era acomodado por su clásico gancho de lado en su cerquillo.

- Jeje, me alegra saber que te pude ayudar en algo.

- A veces un cambio de look no hace mal a nadie… hablando de eso, también deberías intentar un peinado nuevo o ropa diferente… tal vez un poco más atrevida – guiñándole el ojo mientras veía un traje muy sexy atrás de la castaña.

- ¡Eh! – sonrojada – No creo que eso me quede bien.

- Vamos Rosset, hazlo por mí, al menos una vez trata de tener otro estilo – acercándose a ella mientras ya tenía el traje en manos – Además los chicos se caerían a tus pies si vieran tu belleza a fondo.

- ¡Ehhh! N-no creo que eso sea posible – sonrojada y muy avergonzada – además Kotaru se preocuparía.

- Kotaru… - la joven rojiza quedo sorprendida por lo que acababa de decir la castaña, la cual también se dio cuenta que inconscientemente menciono su nombre.

- Oh… no sé porque dije su nombre… - algo avergonzada.

- Rosset… - la rojiza entendió perfectamente lo que había ocurrido, en sus adentros sentía una tristeza y que su corazón se rompía pero prefirió no mostrar ese lado y solo le sonrió a la joven – creo que pronto te darás cuenta amiga.

- ¿Kanon?

- Bueno, bueno, ya casi es hora de ir al escenario, Rosset please my friend, podrías traerme un poco de agua.

- Claro, regreso en un momento.

En ese momento la castaña salió del lugar, sin imaginar lo que estaba a punto de pasarle. Mientras tanto, Kanon tenía muchas ganas de llorar aunque en ese momento su abuelo apareció.

- ¿Kanon? ¿Qué paso? – entrando algo preocupado el abuelo al ver a su nieta algo decaída.

- Nada abuelito, solo sentí un poco de emoción de ver tanta gente.

- ¿Segura que no paso nada antes? – pregunto serio el señor.

- No abuelito, solo estuve conversando con Rosset.

- Mmm… con que Rosset...

- ¿Eh? ¿Abuelo?

- Hija, hemos pasado estos días en Fucsia, pero creo que no he tenido la oportunidad para presentarme como debe ser con tus amigos… y sobretodo conocerlos a ellos. – Mirando algo serio.

- Bueno si me preguntas por ello… tal vez no están presentes pero te puedo decir a que se dedican, el alborotado es Kotaru Isogai es un entrenador pokémon, Christian Cloud es un chico muy amable aunque también una biblioteca andante y se dedica a observar a los pokémon y por último mi amiga Rosset Furuwa es una criadora pokémon, vino de Sinnoh a Kanto por los Super Concursos Pokémon.

- Así que Furuwa… interesante – sonriendo maliciosamente.

- ¿Acaso ya la conocías?

- No, solo que me sonó muy familiar su apellido. – sonriéndole a su nieta – Bueno hija te dejo tranquila, veo que también ya estas más calmada, así que iré a supervisar últimos detalles de tu concierto con el señor Rel.

- Ok abuelito, muchas gracias.

Ya a las afueras del camerino de su nieta, mientras veía como unos Machops junto a otras personas corrían de un lugar a otro con los últimos detalles del concierto, el señor Hiboshi decidió hacer una llamada. Por otro lado, tanto Christian como Kotaru se encontraban exhaustos junto a sus pokémon del correteo de un lugar a otro.

- Valla… realmente no me imagino los siguientes conciertos de Kanon, con el éxito que ha tenido, fijo la llevan a otras regiones de gira. – comento un cansado castaño.

- Me gustaría poder seguir ayudándola hasta ese entonces – agrego el azabache.

- Y por cierto… ¿A qué hora piensas decirle tus sentimientos?

- Creo que buscare el momento adecuado para hacerlo… aunque es fijo que me va a rechazar.

- ¡EH! Valla negatividad – cruzándose de brazos – aunque el que te quieras confesar a pesar del resultado… bueno supongo que es un buen avance.

- Al menos tú ya estas decidido en decirle a Rosset.

- Emmm… sí, pero siento que cada que lo intento pasara algo… aunque de todas maneras le tengo preparado una sorpresa.

- ¿Una sorpresa?

- Sí, le regalare un relicario en forma de corazón, el otro día vi que lo vendían en un tienda de Fucsia así que aproveche para comprarlo.

- Es un buen detalle de tu parte.

- Jeje, espero que le guste – riéndose mientras sus mejillas tenían un fuerte color rojo.

De repente el grito del público se escucho, dando como comienzo el concierto de Kanon, Kotaru y Christian decidieron ir a disfrutar del concierto junto a sus pokémon. Por otra parte, Rosset no corría la misma suerte para poder ir a ver el concierto.

- Waaa~ Se me hizo tarde, ya comenzó el concierto – corriendo hacia el lugar mientras llevaba una botella de agua.

- Valla, valla mira a quien tenemos aquí.

- No puede ser… - muy sorprendida por la voz que acababa de reconocer y el sujeto que aparecía en frente de ella.

- A los tiempos "Rosset Furuwa" o debo decir… "Damita de Negro".

- "Coleccionista"… - tratando de retroceder aunque sus piernas temblaban del miedo.

- Yo que tú, no intentaría huir – en ese momento su Girafarig se encontraba detrás de la joven castaña teniéndola acorralada.

- Esta vez estás sola por lo visto… ajajajaja, que fácil será quitarte a tus pokémon.

- N-no te dejare que te lleves a mis amigas… - en ese momento la joven sintió una fuerte presión en su pecho.

- Jajajajaja, eso ya lo veremos – cogiendo del brazo a la castaña mientras está se sentía cada vez más mal. – Está vez, gano yo.

El encapuchado delincuente lleva a la fuerza a la castaña a un lugar desconocido, mientras está cada vez sentía un fuerte dolor en el pecho, mientras tanto sus amigos estaban en pleno espectáculo del concierto de Kanon, aunque el castaño de repente sintió un fuerte escalofrió.

- ¿Paso algo? – pregunto el azabache.

- Sentí un escalofrío… me pregunto porque será… - miro serio el castaño mientras aún observaba el escenario.