Capítulo 20: Adiós Damita de Negro

La tempestad que habían vivido hace días los cuatro jóvenes ya había pasado, sobre todo los muchachos trataron de levantar la autoestima de las chicas, Kanon por su parte veía de otra forma a Christian debido al apoyo que le estaba brindando siempre, a veces se sentía algo tonta de recordar las cosas que había hecho y dicho en el pasado y por momentos daba la impresión de sonrojarse al mirar al azabache, en cambio Rosset, a pesar de todo el daño psicológico que tuvo, pudo restablecerse gracias a la ayuda de Kotaru, el cual incluso hablo con la abuelita de Rosset por teléfono para explicarle la situación que pasaron y que no temiera ya que él haría lo que fuera por proteger a su nieta, la abuelita de la castaña en respuesta se sentía muy feliz de saber que su nieta conoció a un buen chico.

La calma parecía estar acorde al lugar donde se encontraban ahora, las islas Canela, la brisa marina y la tranquilad veraniega que se vivía en dicho lugar ayudaba mucho a la situación de mejora, los jóvenes sabían que debían continuar con sus objetivos, así que apenas pudieron empezaron a entrenarse para tanto el concurso y el próximo reto al gimnasio.

- ¡Vamos a seguir el ritmo Milky! – empezando a hacer palmadas con ritmo la castaña, el cual su Miltank trataba de seguirlo sin equivocarse.

- Realmente como nunca te veo entrenándote demasiado para el Super Concurso – comento la rojiza que ahora tenía el cabello corto debido al incidente.

- Sí, de paso que me preparo para cuando llegue al nivel Experto de Carisma.

- Supongo que no es malo entrenarse de vez en cuando, tú sabes que te apoyaremos los chicos y yo.

- Sí, y les agradezco mucho.

- Hablando de Super Concursos… tengo una pregunta que hacerte Rosset.

- Dime Kanon.

En ese momento los chicos se acercan cansados a donde se encontraban las chicas.

- Y como te va el entrenamiento Rosset.

- ¡Ah! Pues muy bien Kotaru, realmente me motivaron mucho después de verlos entrenar.

- Bueno yo solo lo ayudé – sonriendo mientras guardaba a sus amigos pokémon el joven azabache.

- Yo diría que también eres bueno en batallas pokémon – sonrió Kanon a Christian, el cual se sorprendió levemente pero a la vez le devolvió la sonrisa.

- Jajaja, realmente eres muy modesto viejo, pero me alegra mucho que me apoyes en mi entrenamiento, eres realmente un buen adversario – guardando a sus pokémon el castaño, mientras también entregaba los que le pertenecían a Rosset.

- Gracias Kotaru – respondió el azabache.

- ¿Uh? Por cierto Kanon ¿Qué me querías preguntar hace un momento?

- Mmm bueno espero que no lo tomes a mal, pero… ¿Por qué razón viniste a Kanto? tengo entendido que Sinnoh es el centro de los mejores Super Concursos.

- Mmm eso es cierto… ahora que lo dices, hace tiempo también me hice la misma pregunta – agrego el azabache algo sorprendido por lo que acababa de preguntar la rojiza

- Bueno… - acercándose a Miltank mientras la acariciaba – recuerdan cuando les conté sobre lo que le ocurrió a mi papá y mi mamá… aparte de criar pokémon me gustaba ver los concursos pokémon de Hoenn por la televisión, esta afición lo compartíamos en familia, y después que mamá falleció, mi abuelita quiso mantener esa tradición, hasta que aparecieron los Super Concursos en Sinnoh, verlo en vivo y directo fue una hermosa experiencia, mi abuelita sabía que me gustaba mucho y que en cualquier momento decidiría participar en ello, por eso me hizo prometerle que no participaría en mi región, ella no quería que corriera riesgos al exponerme al público y que entre ellos estén los que hicieron todo eso a mi padre.

- Así que por eso viajaste a Kanto… por tu propia seguridad – comento el azabache.

- Sí. Pero a pesar de las cosas que han pasado, no me arrepiento de haber viajado a Kanto – volteando a ver a sus amigos mientras sonreía – y eso es conocerlos a ustedes amigos.

En ese momento los tres muchachos correspondieron con una sonrisa a la castaña.

El día iba pasando y el atardecer ya se apreciaba, Rosset decidió dar un respiro en la zona más tranquila del puerto, mientras jugaba con sus piernas sobre las olas, ella sentada miraba el horizonte.

- Es un bonito atardecer ¿No? – en ese momento el castaño apareció cerca de la castaña, la cual se sorprendió.

- ¿Kotaru?

- Disculpa por interrumpirte.

- No descuida, es solo que es relajante ver el horizonte.

- Sí, te entiendo, a veces en mis momentos de frustración o enojo, me calmo mirando el atardecer – sentándose a un costado de la ojos azules.

- Kotaru, te puedo hacer una pregunta.

- ¡Claro!

- ¿Cómo era tu vida antes de conocernos?

- ¡Eh!

- Perdón… creo que sonó extraño.

- No, más bien me sorprendió, pero supongo que sería bueno contarte, veamos… creo que ya te había comentado que he vivido en un orfanato junto a Christian… aunque bueno a él no lo conocía tanto como ahora, por no decir que casi ni lo notada – sonriendo nerviosamente – bueno continuando, llegó un momento en que la mayoría de niños lograron tener una familia… en mi caso no tuve esa suerte, decían que era muy travieso y aventurero, supongo que eso último aún no cambio en mí – sobándose la cabeza mientras sonreía – entonces llegó un momento en que decidí irme de ese lugar, así que teniendo 12 años me escape de ese lugar.

- ¿¡Te escapaste!? – sorprendida por escuchar aquella confesión del castaño.

- Sí, una noche empaque mis cosas y me fui de aquel lugar, yo deseaba seguir mi propio destino, entrenar pokémon y tener muchas batallas con otros entrenadores, si hubiera seguido ahí, no sé cuánto tiempo hubiera perdido hasta que me adoptaran... así que me enrumbe con todo a la realidad, claro que al comienzo fue algo chocante… pero me fui adaptando, así que primero debía conseguir un amigo pokémon, afortunadamente conocí a Tauros en el camino, claro que al comienzo no le simpatizaba mucho, pero le demostré que podía confiar en mí dándole mis alimentos de reserva… aunque por poco me muero después de eso ya que me quede casi 2 días sin comer pero al menos Tauros me ayudo a ganar batallas pokémon, en algunos casos recibía dinero y poco a poco me ayudo a seguir viviendo, así que entre batalla y uno que otro trabajo pude seguir adelante.

- Veo que eres un chico muy emprendedor – sonriéndole al joven ojos grises.

- Sí, aunque no es recién hasta ahora que decidí retar a los líderes de gimnasio.

- De seguro tu meta es ser el campeón de la liga.

- ¡Sería genial lograrlo! – muy entusiasmado contesto a la castaña.

- Y… que hay al respecto de tus sentimientos… bueno… me refiero si antes estuviste con otras chicas… - en ese momento la castaña se puso levemente avergonzada mientras recordaba lo que hace tiempo le comento Kanon, interiormente quería confirmar las palabras dichas por la rojiza en ese entonces.

- Bueno… - sonrojándose – en el pasado he sido tal vez algo "entusiasta" con las chicas… no es que salía o andará con ellas, solo que me gustaba mucho que cuando ganaba, cada vez me hacia popular entre ellas… y bueno me hacía sentir bien de alguna forma que le importara a alguien más… - mirando hacia otro lado – pero de verdad nunca he tenido enamoradas… solo chicas que me seguían y me daban regalos… tal vez eso me volvió alguna clase de "mujeriego" – bajando la cabeza – "Creo que era mejor que lo sepa de mi boca de una vez… aunque tal vez eso haga que nunca sea correspondido" – pensó en ese momento el castaño mientras observaba el movimiento de los Mantine que estaban a punto de saltar sobre el agua del mar de Kanto.

- Ya veo – en ese momento la castaña volvió a mirar el horizonte cuando de repente algo llamo su atención a lo lejos - ¿Eh? ¿Qué es eso?

- ¿Qué cosa? – pregunto Kotaru que en ese momento fue interrumpido de sus pensamientos.

- Mira al horizonte – señalando hacia el mar.

- Pero… - observando detenidamente – ¡Si es un Luvdisc!

- ¡Un Luvdisc! Awww tienes razón, es muy hermoso – muy alegre comento la castaña – ¡Qué suerte hemos tenido Kotaru!

- Así parece, es un pokémon extraño de ver por estos lugares – levantándose mientras la castaña aún observaba aquel pokémon – Ya se hace tarde, si quieres te acompaño el camino de regreso.

- ¡Claro! – sonriéndole mientras se levantaba con un ligero rubor sobre sus mejillas, algo que noto el castaño aunque confuso ya que no sabía a qué se debía, la ojos azules dio uno pasos delante de Kotaru y sonriéndole nuevamente voltio hacia él - ¿Nos vamos?

- Sí… - empezando a caminar al lado de Rosset, mientras cambiaba su tono de voz a uno más divertido - por cierto, sabias que Christian y Kanon decidieron salir a pasear juntos…

El joven castaño continuo hablando todo el camino contando lo que había pasado en esas horas, la castaña de cabellos largos se sorprendía y alegraba con los comentarios que le hacia su amigo, parecía que había una buena noticia en camino, ya cuando llegaron a su lugar de descanso, decidieron sacar a sus pokémon para que comieran en conjunto, a la vez que ellos también cenaban, la noche ya era un hecho, y ya en medio comer aparecieron sus amigos restantes que regresaban muy contentos de algunas compras que había decidido hacer Kanon. Todo parecía perfecto, la paz había regresado a la vida de aquello jóvenes.

En la hora de dormir, la rojiza encontró a Rosset revisando su mochila, pensó por un momento que tal vez se olvido su pijama pero mientras más se acercaba se daba cuenta que no era eso.

- ¿Rosset que buscas?

- El vestido que utilizare mañana en el Súper Concurso.

- ¿Un vestido nuevo? Pensé que utilizarías tu traje de siempre.

- Bueno… supongo que deberé guardar ese traje – la castaña siguió buscando hasta que encontró lo que buscaba, un vestido blanco, era del mismo modelo que su anterior traje, la diferencia era que llevaba una rosa de color rosado en la parte superior derecha del top de su vestido, también saco un par de guantes que parecían de princesa y le llegaban hasta sus codos, por último saco una vincha rosada que tenia listones en ambos extremos, la rojiza solo observo como la castaña colocaba con delicadeza lo que tenía guardado y lo extendía en la cama – Creo que esta todo – sonrió la jovencita.

- Mmmm no está mal – observo la rojiza un rato mientras cruzaba los brazos – pero yo diría que está incompleto y sé perfectamente que le falta, espérame un toque – en ese momento la rojiza se dirigió a sus bolsas de compras que aún no las había enviado a su casa. Después de un rato buscando entre sus bolsas encontró un par de zapatos cerrados de color blanco que tenían un taco corto – Espero te guste amiga, te los regalo, con esto ya estará completo tu traje – en ese momento la castaña no contuvo la emoción y le salió unas pequeñas lágrimas de alegría por el gesto que acababa de hacer su amiga, al igual que le dio un abrazo.

- Gracias Kanon, eres la mejor amiga que he podido tener.

- Me alegra que te gustaran… ahora ve con todo para el concurso, estoy segura que tanto tú como Kotaru les irá bien el día de mañana, así que no sé diga más, colgamos esto en este perchero y a dormir.

Después de aquella conversación, las dos muchachas descansaron plácidamente hasta el día siguiente.

El día del Súper Concurso había llegado, la castaña se encontraba más que lista, y para sorpresa del público que la veía en escenario tras la presentación que hizo el locutor, ya no la vieron con su distintivo traje negro, "La Damita de Negro" había desaparecido, ahora era como un ángel en blanco con un nuevo semblante incluso en el rostro, como si hubiera encontrado la paz, mientras tanto en la tribuna se escucha porras dirigidas hacia ella, eran sus amigos alentándola. Ella se sentía más que complacida y confiada con el apoyo moral que le daban sus amigos, sobretodo que Kotaru estuviera presente para ver su desempeño, él siempre la acompañaba, pero esta vez sentía que sería distinto y su corazón se agitaba de solo pensar en él.

Y así el espectáculo comenzó, en exhibición visual los concursantes mostraron a tiempo los mejores artículos y vestuarios en el tema natural, para Rosset no fue tan difícil obtener la atención del público en el momento que termino de vestir a Milky, ella llevaba un listón en una de sus orejas, además que le acompañaba de adorno algodones de colores alrededor de sus brazos, así como una falda de plumas. El público ovacionó su creatividad de la castaña. La misma suerte tuvo en el momento de la exhibición de danza, donde Milky pudo lograr pasarlo sin problemas debido al entrenamiento previo que tuvo con su entrenadora.

La hora de la verdad llegó en el momento de exhibición de movimientos, los demás competidores pondría el todo por el todo para ganar en esta categoría, ya que era la que más puntaje daba, el público seguía gritando los nombres de sus favoritos, Rosset dejo un momento su concentración para mirar a su entorno, se sentía muy emocionada pero pronto su felicidad se derrumbo, repentinamente ella empezó a sentir una presión en su pecho, una igual al de aquella vez cuando se encontró con "El coleccionista", repentinamente de lo radiante que se encontraba, se la veía opaca y cansada, sus amigos que la veían desde lejos notaban que algo no andaba bien con Rosset, ya que ella nunca se había puesto a ese punto de cansancio participando en un concurso. El turno de la castaña llegó, el público puso su atención con gozo de finalmente verla actuar junto a su Miltank, la castaña decidió dar unos pasos adelante junto a su amiga pokémon, la cual noto también el repentino cansancio de entrenadora.

- No te preocupes Milky… - muy agitaba le dirigió algunas palabras a su amiga – ¡Milky utiliza "Puño Trueno"! – el pokémon hizo caso a su entrenadora y realizo la maniobra para los jueces, los cuales se sintieron complacidos aunque repentinamente la castaña empezó a mirar borrosamente su entorno y el performance de su amiga el cual poco a poco a los ojos de ella se ponía negro mientras se desvanecía sobre el escenario causando alarma al público que la veía al igual que sus amigos que no dudaron en bajar desde donde estaban para ir en auxilio de su amiga.

- ¡Rosset! – grito Kotaru mientras trataba que la castaña despertara de su repentino desmayo.

- Joven, la ayuda ya viene en camino – comento el maestro de ceremonias.

- ¿Cómo es que paso esto? ¡Ella estaba bien! – la rojiza hecha un hilo de nervios de ver a su amiga tirada inconsciente no podía evitar llorar.

- Kanon… tranquila, ahorita lo mejor es despejar el área y llevarla a fuera – observando el azabache a la Miltank de su amiga - Milky tranquila, Rosset es fuerte y estará bien.

La ayuda llegó, aunque para los amigos fueron minutos eternos, los doctores sabían que tenían que internar a la joven en el hospital y hacerle algunos exámenes, Kanon y Christian acompañaron a los doctores mientras Kotaru solo miraba con impotencia lo que había ocurrido junto a Milky.

- Milky… necesito avisar de esto a su abuela… acompáñame.

El joven junto al pokémon de Rosset fueron al Centro Pokémon para comunicarse con la abuela de Rosset, le había hecho una promesa y sabía que a pesar de todo, tenía que saber su abuela lo que había ocurrido.

Los minutos pasaban, Christian viendo el estado de shock en que estaba la rojiza, pidió a los médicos que le brindaran una pastilla para tranquilizarla, Kanon se opuso en tomar la pastilla pero el azabache le hizo entender que si continuaba así Rosset se pondría muy triste, además que era mejor que descanse, la rojiza acepto finalmente tomarlo pero con la condición que le avise apenas se despierte la castaña.

La noche había llegado, Kotaru se encontraba con Christian esperando algún aviso del médico, mientras Milky cuidaba de Kanon que estaba durmiendo por efecto de la pastilla, de repente su espera término, el doctor estaba frente a los jóvenes.

- Doctor ¿Rosset ya se despertó? – pregunto angustiado el castaño.

- Sí, en este momento está mucho mejor y su corazón ya está estable, jóvenes sé que son sus amigos, pero es mejor que sepan, la joven no puede estar bajo presión al menos no a partir de ahora, ha empezado a tener un cuadro de Cardiopatía Isquémica, que si continua en concursos o abundante estrés puede desencadenarle la "muerte súbita".

- ¿Cardiopatía Isquémica? – comento muy sorprendido por la noticia el azabache.

- Sí, es un mal hereditario y existe un 40% de que este mal pase a sus hijos y ellos a los suyos ¿Sabe alguno de ustedes si algún familiar de ella se le ha detectado este mal?

- No… al menos no lo comento… - respondió Christian.

- Yo sí. Su mamá murió de "tristeza" según lo que nos comento ella, pero en realidad ella también sufría del corazón, solo que nunca se lo comento a Rosset – comento un Kotaru muy serio – su abuelita es lo único que tiene ahora.

- En todo caso, se le deberá informar sobre ello a su abuelita, ella tendrá que vivir desde ahora sin presiones, cuidando su alimentación y de ser posible brindarle toda la felicidad para evitar en algún futuro que sufra algún decaimiento.

- Yo me haré cargo de eso – comento aún serio el castaño, su amigo Christian solo miraba sorprendido por la seriedad y la seguridad que tenía su amigo, parecía que tenía algo en mente, aún así se encontraba perplejo de que Kotaru supiera todo ello, todo le indicaba que se había comunicado hace poco con la abuelita de Rosset, ya despejando su mente decidió despertar a Kanon y avisarle de la buena noticia que se encontraba mejor, antes que el médico se retire les dio la orden que podía pasar a verla. Los amigos no dudaron en obedecer y junto a Milky entraron a su habitación, como siempre ella les daba la bienvenida con una sonrisa aún estando sobre una cama de hospital.

- Discúlpenme por preocuparlos.

- Descuida amiga – abrazándola la rojiza – lo importante es que estás mejor, Milky nos estuvo acompañando todo el momento.

- Perdón Milky por preocuparte – observando a sus pokéballs que estaban sobre una mesa de noche – disculpen chicas por preocuparlas.

- Nos alegra mucho que estés mejor – agrego el azabache.

- Gracias Christian – en ese momento Rosset dirigió su mirada a Kotaru, el cual se sorprendió y le sonrió a su amiga sin decir palabras, a lo cual la castaña respondió con una mirada de tristeza al joven, el cual lo dejo sorprendido.

Christian notando lo que estaba ocurriendo, decidió salir con Kanon y dejarlo solos, sabía en su interior que ellos dos necesitaban hablar mucho.