Yoh! Como están? Ahora mismo yo estoy de vacaciones. Realmente siento haber tardado tanto en ponerme a volver a escribir, pero no he podido por varias cosas. Bueno a lo que interesa; en el episodio anterior prometí que volveríamos con Soul y Maka… pues lo prometido es deuda.
Bueno, empezamos?
Los pasados son malos, el mío es peor.
Maka. Pov.
Soul me había alcanzado antes y me pidió perdón por lo de antes… Realmente, de todos los insultos tuvo que escoger el de "niña mimada"… Pufff… No sé si contárselo…
-Oye-dijo él- Hace poco me dijeron que tienes un pasado jodido…
-¿Y quién te lo ha dicho? –bufé molesta. En realidad lo sabía. Tsubaki siempre se ha preocupado por mí, pero no está bien contar secretos de amigas a gente que ha proclamado asesinarla… - Además, a ti que te importa. ¿No ibas a matarme?
-Si, pero tu amiga me ha dejado en suspense con eso de tu pasado… y me apetece oírlo.
Vaya con el asesino este. Rarito a más no poder… Pero ese insulto me ha hecho rememorar cosas desagradables, y preferiría contárselo a alguien… Aunque este alguien lo que quiera sea matarme.
¿Lo hago?
-Te lo contaré…-Soul clavó su mirada carmesí en mi, parece que le he llamado la atención- Si me invitas a un helado.
Soul primero me miró con incredulidad, después sonrió y finalmente carcajeó.
-Como quieras, pequeña.-dijo cuando por fin dejó de reírse- Espero que la historia sea entretenida.
Death city, hace diez años.
Una niña de siete años corría por el patio del colegio. Era su primer día, y aunque no había hecho amigos, si había hecho enemigos. Ella no había querido ir, ni separarse de la tutela de su padre y de su madre, pero le habían prometido que le traerían un regalito si se portaba bien.
Lo había intentado con todas sus fuerzas. Su madre le había puesto su mejor vestido, su padre la había llevado a caballito hasta la puerta del colegio, y dentro la cogió de la mano. Ella estaba nerviosa, y tenía que ir al baño varias veces. Le habían hablado muy bien del colegio, pero los niños con los que solía jugar decían muchas cosas malas: "Es un rollo" o "Los profesores, si no haces todo lo que te dicen, te pegan y te mandan muchos deberes muy difíciles y que hacen que te duela la cabeza"
A Maka no le gustaba la idea de que le doliese la cabeza. Es más, no le gustaba nada. Pero la promesa de un regalo lo hacía muy tentador.
Cuando entró por la puerta, una mujer joven con un parche en el ojo saludó a su padre
-Vaya, vaya… Por fin te has decidido a traerla Spirit
-Si, Maka necesita estar con gente de su edad y aprender cosas nuevas.
La mujer con el parche en el ojo se puso a la altura de Maka.
-Vaya, asi que te llamas Maka, ¿eh?
A Maka le daba miedo el parche en el ojo que tenía. Se escondió detrás de la pierna de su padre.
-Oh, Maka. No seas así cielo. Marie es una señorita muy buena.
-No quiero
-Maka, no seas desagradable. Has de ser buena si quieres tu regalo.
-No quiero ningún regalo. Quiero volver a casa.
El padre de Maka suspiró mientras le hacía un guiño a Marie. Un guiño al que ella respondió con una sonrisa.
-Marie, ¿me echas una mano? Una mini-lapa se me ha pegado a la pierna. Habrá que sacarla.
-Yo conozco el remedio perfecto para este tipo de lapas… Son… ¡LAS COSQUILLAS!
Entonces ambos empezaron a hacer cosquillas a Maka. Al principio intentó resistirse y se aferró más fuerte a la pierna de su padre, pero él sabía donde estaban sus puntos flacos y le hizo cosquillas en la espalda. Marie atacaba a las zonas comunes, pero era efectiva. Al final Maka se rió y se soltó.
-Mucho mejor. Ahora Maka, papá ha de irse a su nuevo trabajo en el Shibusen, ¿vale? Luego te prometo que me pasaré a buscarte.
-Vale-Maka se dio por vencida. Su padre le dio un beso de "adiós mi pequeña Makita" y cerró la puerta.
Solo entonces Maka se dio cuenta de que había muchos otros niños y niñas mirándola. Muchos tenían sonrisas mal disimuladas. Otros simplemente miraban por la ventana.
-A ver Maka. Preséntate a tus compañeros de clase.
Su madre ya le había advertido sobre aquello y habían ensayado durante horas en el salón, así que ya sabía de memoria lo que tenía que decir.
-Me llamo Maka Albarn, tengo siete años y voy a ser vuestra compañera. Espero que seamos amigos.
-Muy bien, ahora siéntate Maka.
Maka buscó sitio. Nadie le señaló que se sentase con él. Al parecer el espectáculo había causado mala impresión ante sus compañeros. Ella entonces decidió sentarse adelante del todo. Sola.
-Bueno chicos, vamos a empezar la clase.
Marie era profesora multitarea como todos los profesores del colegio, pero ella se había conseguido el apodo de "Mamá Marie" por parte de casi todo el alumnado.
El padre de Maka también le había preparado para el colegio, y le había enseñado más materia de lo normal a Maka, por lo cual ella contestaba a todas las preguntas. Se consiguió el odio de los chicos listos por relegarles a un segundo plano. En educación física, su madre le había insistido en que tenía que ser la más rápida y la más fuerte de todos, así que demostrando su agilidad y puntería para el fútbol y demás deportes se consiguió el odio de los deportistas y también la envidia de los negados.
En resumen: A la hora del recreo, nadie intentó hablar con ella y la marginaron. Cuando intentó acercarse a jugar al fútbol los chicos la miraron y le dieron de pelotazos. Y las niñas tampoco fueron amables, ya que les faltó poco para lanzar sus muñecas contra Maka.
"¿Por qué?" –Pensaba la Maka de siete años- "Si he hecho todo lo que papá y mamá me dijeron que hiciese"
Cuando acabaron las clases, su padre vino a recogerla. Cuando él llegó, le dio un helado de fresa y un huevo kínder.
-¿Qué tal, Makita?
Maka iba a contarle lo mal que lo había pasado, las pullas que había sufrido, la marginación cruel que le habían hecho sus compañeros… Pero no quería ver a su padre triste ni cambiar otra vez de colegio…
-…Bien. No ha estado mal.
Vuelta al presente.
-Se me ha acabado el helado- resoplé.- ¿Me puedo pedir otro?
-¡Pero no me dejes a mitad de historia!
Soul no había dicho nada. Había estado escuchando callado con un café con hielo en la mano, pero se le había quedado frío. No había apartado su mirada de mi cuando se lo estaba contando…
-Pero bueno, ¿me lo puedo pedir o no?
-Está bien… Tsk.
El albino me miró mal, y luego rebuscó en su bolsillo… Pero no sacó nada. Me miro con miedo y me hizo señas para que me acercase.
-(susurro) Maka… Me he dejado la cartera
-¿Qué?
-Que me he dejado la cartera.
-Estás de coña ¿no?
-Cuando yo te diga, empieza a correr.
Una…Dos…¡TRES!
Cuando Soul se levantó, no sabía si seguirle, pero me cogió de la mano arrastrándome mientras se reía.
-¡Eh vosotros! ¡No habeis pagado! ¡Volved aquí!
Entonces Soul miró por encima del hombro y vio al pobre vendedor. Entonces me pegó a su pecho.
-Maka, prepárate. Voy a poner el turbo.
-¿Qué? ¿De qué hablas?
-Tu agárrate fuerte.
Entonces, sentí como si volara. El vendedor se había hecho un punto en el horizonte y tenía la sensación de que el mundo iba demasiado lento o yo muy deprisa. Mi estómago me dijo que más bien era lo segundo. Le di un pescozón a Soul para que parase. Soul dijo algo, y el mundo se frenó. Pero el helado se me subió y tuve que arrojarlo fuera detrás de un árbol.
-Dichosa humana. Ahora que estaba tan a gusto…
-Oye, menos, tío… Que aún no había hecho la digestión. Por cierto, ¿qué hacemos en el bosque?
Me encontraba mareada, pero un lugar lleno de árboles, luz natural, un río y bichos es la definición por antonomasia de "bosque".
-Buena pregunta Maka, pero ahora termina de contarme tu historia.
Vaaaya, así que he dejado al come-almas con ganas de más… Pero no sé. Esa sensación de mareo me ha quitado las ganas de hablar. Y además… juraría que he oído algo…
-Soul… ¿No has oído nada?
-Ese truco no te va a funcionar. Vamos cuenta.
Una sombra se movió por detrás de Soul… Y al erguirse era un bicho enorme de al menos dos metros de altura y de una pinta que solo creí capaz de existir n películas de terror y cuentos de brujas…
-Soul… Detrás de ti…. Mira…
-¡Que no te va a funcionar! ¡Vamos cuenta!
-En serio, peliblanco, deberías hacer caso a tu amiga aterrada y mirar detrás de ti.
-¿Ah si? ¿Por qué?- Soul se iba girando lentamente, con su aire típico de chulería- ¿Acaso hay un chucho gigante de dos metros detrás de mi? Y si lo hay… ¿por qué debería tenerle miedo?
¿Verdad… Free?
Y un hombre lobo con traje de presidiario aulló a una luna que de su boca caía sangre… Tan roja como los ojos de Soul.
Y hasta aquí! Siento la tardanza. Vamos a ver… vaya pasado más traumatizante el de Maka, ¿no? ¡Y aún no hemos llegado ni a la mitad! Más adelante pasará algo… imprevisto. Bueno, ¡¿QUÉ DEMONIOS HACE FREE AHÍ? Se avecina una pelea de las gordas… y esta vez nuestro amigo de pelo cano va a tener que dar todo su ser en esta batalla, ¿será suficiente? ¡Lo sabremos en el próximo capitulo!
