Hola~ ¿Cómo les va? Espero que bien (n.n)

¡Por fin actualizo! xD Esta idea es de LadyNako17

Espero que te guste como quedó :)

Sin mas, ¡Nos leemos abajo!


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Besos sabor a medicina

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~Tic-tac, tic-tac~

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El sonido de las agujas del reloj y una pesada respiración era lo único que resonaba en aquella habitación. Había dos personas, pero ninguna decía nada. Uno de ellos estaba sentado en el suelo, cerca de la cama. La otra, recostada en el lecho, durmiendo.

Yato no podía despegar la vista de una inconsciente Hiyori. Ella tenía un paño húmedo en la frente, las mejillas sonrojadas y respiraba con dificultad. El dios estaba preocupado. Nunca la había visto de esa manera. Tan frágil. Tan vulnerable.

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~Tic-tac, tic-tac~

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Yato extendió su brazo y acarició lentamente los cabellos de la chica. Le acomodó el flequillo y deslizó sus dedos hasta sus mejillas calientes.

Los padres de Hiyori no estaban, así que no había ningún otro movimiento en la casa. Afuera llovía y había comenzado a refrescar. Yato la había cubierto de más frazadas al descubrirla temblando.

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~Tic-tac, tic-tac~

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Apartó su mano del rostro de la chica. Cruzó sus brazos sobre el colchón y recostó su cabeza sobre ellos. Siguió mirándola unos segundos hasta que cerró los ojos, recordando cómo había terminado de esa manera.

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Flash Back

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Yato y Yukine –en su forma de katana- estaban persiguiendo a un enorme ayakashi que había estado atormentando a un pequeño niño.

El espectro era rápido y, debido a la lluvia, Yato intentaba alcanzarlo con dificultad. Ya le había asestado varios cortes, así que no faltaba mucho para acabarlo totalmente.

-¡Kyaaaaaaaa!- escuchó de pronto. La voz le era muy conocida, así que corrió más rápido hasta adelantarse al ayakashi y propinarle un certero golpe.

-¡Hiyori!- llamó una vez que la vislumbró.

-¡Yato!- gritó un poco asustada. El dios aterrizó frente a ella y la sujetó por lo hombros.

-¿Estás bien?- preguntó preocupado.

-Si… Pero ese ayakashi rompió mi paraguas- dijo disgustada, abrazándose a sí misma. Estaba totalmente empapada.

-Yato, el ayakashi está volviendo- dijo Yukine.

-Maldición, es difícil de matar- murmuró. Clavó a Yukine en el suelo y se sacó el jersey y se lo puso a Hiyori en los hombros.- Quédate aquí, yo me encargaré de él- tomó de nuevo a Sekki y corrió hacia el fantasma.

Hiyori asintió sonrojada y apretó más el abrigo. A pesar de que ya estaba mojado, sintió que la prenda la mantenía cálida.

Yato atacó al ayakashi con gran fuerza. Lo cortó por la mitad y desapareció.

-Yukine- murmuró y el mencionado volvió a su forma original. Ambos se dieron vuelta y fueron hacia Hiyori.

-¡Hiyori!- gritó Yukine- ¿Estás bien?

-No te preocupes Yukine-kun- dijo sonriente, pero el temblor de su cuerpo no pasó desapercibido para ambos muchachos.

-Te acompañaremos a casa- casi ordenó Yato. Los otros chicos asintieron y comenzaron a caminar.

Trotaron para llegar a la casa de la chica, así que no hubo mucha conversación en el camino. Una vez llegado al portón, Hiyori les sonrió.

-Muchas gracias por acompañarme- Yato y Yukine sonrieron.

-¿No hay nadie en tu casa?- preguntó Yukine al ver las luces apagadas.

-Mis padres tuvieron que salir a un viaje de última hora- afirmó Hiyori.

La lluvia ya había disminuido su intensidad. Y Hiyori cayó en cuenta que todavía llevaba el jersey de Yato.

-Ah… gracias, por prestármelo- dijo mientras se sacaba.

-No te preocupes, quédatelo mientras tanto- dijo el dios escogiéndose de hombros.

-¿Eh?

-No me lo devuelvas ahora, vendré de nuevo mañana y me lo das ¿Ok?- dijo sonriente y con las mejillas sonrojadas.

-Ah… Ok.- respondió dudosa y un poco ruborizada, pero luego sonrió.- Nos vemos mañana- dijo mientras entraba a la casa.

-¡Nos vemos!- respondieron ambos. Cuando Hiyori cerró la puerta, se dieron la vuelta y comenzaron a caminar.

-No necesitas decir que vendrás mañana a buscar tu jersey como excusa – comentó pícaro Yukine, colocando sus brazos detrás de su cabeza- Sabes que a ella no le molesta que vayas.

-¡No es una excusa!- dijo Yato sonrojado. Bufó molesto y resguardó sus manos en los bolsillos de su pantalón. Yukine rió divertido.

Al día siguiente, la lluvia había hecho aparición de nuevo. Así que Yato le mando mensajes a Hiyori para decirle que iría más tarde. Pero ella nunca le contestó. Intentó llamarla, pero no contestó. El dios estaba preocupado.

-Seguro que se quedó dormida- había dicho Yukine, mientras hacía sus deberes. Yato asintió, comprensivo. Espero un poco más, pero nada. Se levantó y abrió la ventana.- ¿Qué estás haciendo?

-Voy a verla- explicó y salió por la ventana. Quedó parado unos segundos y rápidamente desapareció.

-Ah~ sí que es impaciente- dijo juguetón Yukine, volviendo a su tarea.

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Yato aterrizó frente a la puerta de la casa. Tocó el timbre, pero no le atendió. Bufó molesto y subió al árbol frente a la habitación de Hiyori. Agarró su celular y marcó su número. De nuevo, no le contestó, pero esta vez escucho el tono de llamada de Hiyori dentro del cuarto. De un salto, llegó hasta la ventana y la abrió.

-Hi-yo-ri~- llamó por lo bajo. Entró a la habitación y paseó su mirada hasta detenerse en un gran bulto en la cama.

Se acercó y corrió las frazadas. Ahí, totalmente sonrojada, esta Hiyori.

-Hiyori, oi, Hiyori- llamó preocupado, zarandeándola.

-Mmm…- murmuró abrumada- ¿…Yato?- preguntó confusa.

-Si, soy yo… ¿Qué te pasa?

-Es solo una gripe… por lo de ayer…

-¿Q-qué hago?- le preguntó inseguro.

-No te preocupes- murmuró sonriente- Ya tome ese liquido de ella- le dijo, mientras señalaba con su mirada el frasco encima de su mesita de luz- debo tomarla de nuevo en… unas tres horas…

-Yo estaré aquí- dijo con convicción- Te cuidaré mientras duermes.

-Gracias, Yato- susurró, cerró los ojos y cayó dormida casi al instante.

Yato se sentó en el suelo, sobre la alfombra, viéndola mientras dormía y cambiándole de vez en cuando el paño de su frente.

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Fin del Flash Back

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De eso, ya casi eran tres horas. Yato no se había movido de su lugar desde entonces. Desvió su mirada hacia el reloj y calculo que faltaba unos quince minutos para darle la medicina. Sus ojos se toparon con una prenda perfectamente ordenada sobre el escritorio.

Se levantó despacio y notó sus piernas un poco entumecías por la falta de movimiento. Se acercó al mueble y se fijo en la prenda.

Era su Jersey.

Sorprendido, Yato lo tomó en sus manos y lo examinó. Lógicamente, estaba seco, pero noto que también estaba limpio. Lo acercó a su rostro y lo olió. Sintió el perfume de Hiyori traspasar sus fosa nasales. Se dio la vuelta y fijó su vista en Hiyori.

-Chica estúpida- murmuró sonrojado, poniéndose la prenda. Estaba casi seguro que anoche ella se había quedado despierta lavando y secando su ropa y por eso se había enfermado.

Se sentó de nuevo a su lado y volvió a mirar hacia el reloj. Era hora de darle su medicina.

-Hiyori- llamó, sacudiéndola- Hiyori, despierta- insistió de nuevo.

Pero ella no despertó. Yato toó el frasco entre sus dedos y miró a Hiyori, de nuevo al frasco y otra vez a la chica. Se sonrojo y bufó. Si no quería despertar, solo quedaba una sola forma. Se sentó al borde de la cama y destapó el pequeño frasco, cargó en su boca una determinada cantidad y acercó su rostro al de ella. Agarró el mentón de Hiyori e hizo que abriera un poco la boca. Sin pensarlo dos veces, estampó sus labios contra el de ella, pasándole el líquido. Una pequeña gota rebelde escapó de esa unión, cayendo suavemente.
Segundos después, Yato despegó sus labios. No se separó del todo, seguía rozándole la boca. Podía respirar el mismo aire que ella. Con su dedo secó la gota que se había derramado y se separó un poco más. Su sonrojo había aumentado y usó su mano para cubrirse la boca, avergonzado. Se levantó de la cama y volvió a sentarse en el suelo. Esperó unos minutos y sin darse cuenta, el también cayó dormido.

Casi una hora había pasado cuando Hiyori despertó. Se levantó, quedando sentada, y miró hacia los lados, desorientada. Cuando vio a Yato a su lado, no pudo evitar sonreír.
Desvió su mirada hacia la ventana; seguía lloviendo. Se sacó de encima una frazada y cubrió con ella a Yato. Acercó su rostro hasta el oído del dios y le murmuró bajito.

-Nee, Yato… tus besos saben a medicina- dijo divertida. Le dio un beso en la mejilla y volvió a recostarse para seguir durmiendo. Todavía se sentía mal. Pero estaba segura que gracias a Yato, pronto se recuperaría.

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O tal vez se haría la enferma para poder conseguir esos besos curativos de Yato.

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Yo! :D

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Gracias a todos por leer. También gracias a todos los que han comentado:

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mary-animeangel: ¡Ha terminado nuestro preciado animé! :') morí de amor, no esperaba menos... ¡Exijo segunda tempora! O una película... o un OVA... ¡algo! xD Yato es muy celoso... hasta con los animales! xDD

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Kass-Otaku Dee Uchiha'Dragneel: De nada (^_^)b espero que te haya gustado este capítulo.

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Estefa-chan: Cuando tengo ideas escribo rapido (?) xD Me alegra que te haya gustado, batí un record escribiendo ese capítulo! ;) Espero que este tambien haya sido de tu agrado!

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HiddenBlackCat: ¡1313! ¡1313! xD Jajaja... Ok, no .-. No sale el 30! me muero por leerlo y el condenado no está u.u el anime termino! :') fue hermoso~

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LadyNeko17: ¡No te apenes! xD gracias por la idea y el comentario, espero que haya cumplido con tus expectativas ;)

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Renn Kamiu: Mao es el rey de los toll (?) Quiero escribir algo referente al final... pero todavía no tengo ideas :/

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¡TERMINÓ EL ANIME! :'I es triste... pero fue condenadamente hermoso

Si tienen sugerencias... ya saben, escribanmela! ;)

Por cierto, a los que les guste el NaLu (Fairy Tail) publiqué una nueva historia~ (hay que hacer publicidad para ganarse reviews xD)

Nos leemos en otro capítulo! Bye, bye~