Hola~ (se acerca lentamente cubriéndose con el escudo que le robo al capitán América)
¡Lamento haber tardado tanto en actualizar!
He estado ocupada por dos razones:
1º Empecé de nuevo las clases y... bueno... es bastante asfixiante.
2º Hace un tiempo comencé un nuevo fic (aprovecho para promocionarlo,
es NaLu (Fairy Tail), se llama "Tengoku No Kagi" :D) y me lleva bastante tiempo escribirlo.
Y si a eso le suman la falta de inspiración... bueno... (u_u)
Como sea... espero que este capitulo rectifique mi ausencia...
Les dedico este capítulo a ikianita, Mei-in-wonderland y Renn Kamiu...
¡nos leemos abajo!
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Castigo
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No entendía como habían terminado en esa situación. Ambos. En el armario del conserje. En el colegio. Lo único que comprendía era que él estaba enojado y mucho.
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Aunque tampoco sabía por qué.
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Recordaba que él había ido a verla en la mañana, como siempre. Es más, ahí había comenzado todo.
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~Ese mismo día, en la mañana~
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Había pasado cerca de dos semanas de lo ocurrido con Ebisu e Izanami y todo había vuelto a la normalidad. Yato y Yukine seguían promocionando sus servicios por las calles y Hiyori los ayudaba de vez en cuando, siempre que sus estudios no la distrajeran.
Desde que Yato comenzó a sentirse mejor, todos los días iba a la escuela de Hiyori a verla. Según él, es porque está aburrido ya que Yukine también trabaja y estudia en la mañana. En realidad, jamás diría en voz alta que solo deseaba verla y saber que siempre estaría junto a él.
Para misterios de sus amigas, Hiyori desaparecía durante el receso y no volvía hasta que comenzaba de nuevo las clases. Aunque le preguntasen, ella decía que le gustaba comer sola. Sin embargo, para comer sola, era bastante raro que volviera algunas veces con las mejillas sonrosadas o extrañamente feliz. Pero bueno, su amiga era bastante extraña.
A Hiyori le gustaban las visitas de Yato. Ella se había dado cuenta hace tiempo lo que sentía por el Dios. No se había confesado, no, pero le gustaba pasar esos momentos a solas con él. En esos tiempos juntos, quiso contarle lo que había pasado con Fujisaki, pero no había encontrado la oportunidad o no se había atrevido. Yato no lo conocía y ella tampoco intercambiaba más de dos palabras con él. Todavía se sentía demasiado avergonzada.
Todo parecía color de rosas… hasta ese día.
Yato había llegado un poco tarde ese día, había tenido un trabajo y le tomó más de lo esperado.
-Ah~ espero que Hiyori no esté enojada- dijo Yato al ver que no había nadie en el salón. Bajó de la ventana y salió.
La buscó con la mirada, pero nada. Tal vez ya estaba esperándolo en la azotea. Cuando estaba por irse, divisó a las amigas.
Estaba a punto de ir con ellas, después de todo, él podía hacer que ellas lo vieran.
-Oigan… ¿Uh?- se interrumpió a sí mismo cuando vio a la chica caminando con unas carpetas en las manos. Un chico iba junto a ella.
-Ah~ mira, mira Ami-chan, ahí van Hiyori-chan y Fujisaki-kun- escuchó Yato. Desvió la mirada a las chicas, con curiosidad.
-Ojalá que puedan hablar bien- dijo la otra con pesar.
-Pero a Hiyori-chan no le gusta, no hay nada que hacer con eso.
-Peeeeero~ Fujisaki-kun le dio su primer beso, ¡algo debe significar!- dijo convencida.
Yato abrió desmesuradamente los ojos. Estaba sorprendido. ¿Por qué se enteraba de eso ahora? ¿Por qué Hiyori no le contó?
Desvió su mirada hacia donde ella y ese tipo habían marchado. Sin dudarlo, comenzó a buscarlos. Sus ojos brillaban enfurecidos.
Dio varias vueltas hasta que dio con la sala de profesores, dentro, estaban Hiyori y ese tal Fujisaki.
-Oh~ muchas gracias Iki-san, Fujisaki-san- dijo el profesor recibiendo las carpetas.
-No hay problema- respondieron ambos. Se despidieron del hombre y salieron.
Yato se escondió antes de que cruzaran la puerta.
-Me alegra que el profesor nos haya llamado a los dos para ayudarlo- dijo alegre el muchacho.
-A-ah… si…- dijo nerviosa, sin mirarlo- Y-yo tengo que irme… deben estar esperándome- Yato sintió inflar su ego. Ella estaba hablando de él.
Sigilosamente, Yato los seguía.
-¿Ocurre algo malo Hiyori-san?- preguntó preocupado.
-N-no, nada, nada- negó con la cabeza.
-Hiyori-chan- dijo serio. Fujisaki se detuvo y lo mismo hicieron Hiyori y Yato.
Yato apretó los dientes, irritado.
-Hiyori-chan- repitió- Yo… después del beso… yo… tú…- la seriedad fue dando paso al nerviosismo, impidiéndole mencionar correctamente las palabras.
La mencionada se encontraba en el mismo estado.
-Lo… lo que quiero decirte es que… yo… tu me…
-¡No!- interrumpió de repente Hiyori- Por favor… no… no lo digas…
-¿Eh?- inquirió extrañado- ¿Por qué?
-Porque… a mí… a mí me gusta otra persona- dijo sonrojada.
-¿Otra… otra persona?- dijo afligido- ¿Lo conozco?
-¿Eh?- murmuró- No, no lo conoces… no es de aquí- dijo, refiriéndose al colegio.
-Ah… entiendo, pero yo, realmente quiero decírtelo, yo…
De nuevo fue interrumpido, pero esta vez no fue por la chica, sino por alguien que pasó rápidamente entre ellos y se la llevo de la mano. Fue tan rápido que Fujisaki apenas alcanzó a ver quién era.
Él miró un rato más en la dirección que ambos habían tomado. Serio y un poco molesto.
Por otro lado, Yato caminaba tan rápido que hacía jadear a la mitad ayakashi. No entendía por qué se comportaba así, así como tampoco entendía por qué no le dirigía palabra alguna. Sentía doler su muñeca, Yato la apretaba demasiado fuerte.
-Ya…- quiso llamar, pero no pudo. Él comenzó a ir más rápido hasta que frenaron frente a una puerta. El dios la abrió y la hizo entrar, cerrando la puerta tras él.
Era el armario del conserje.
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~Actualidad~
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Así fue como terminaron ahí. Encerrados. Y desde que eso pasó, él no pronunció palabra alguna.
-Yato…- llamó temerosa. Acariciándose la muñeca lastimada.
El dios le daba la espalda y se rascaba la cabeza con ambas manos en señal de nerviosismo.
-Yato- llamó de nuevo. No sabía qué hacer, ni que decir.
Él bajó sus manos a sus costados y respiró profundamente. Se dio la vuelta y la miró a los ojos. Hiyori se estremeció, él seguía enojado –en menor intensidad, si, pero seguía estándolo- y se acercó a ella. Eran contadas las ocasiones que lo veía así.
-Yato- susurró, pegándose más a la pared. Era un espacio demasiado pequeño.
Haciendo caso omiso a su llamado, se paró frente a ella, casi rozando sus cuerpos y colocando sus manos a los costados de la cabeza de la chica.
-¿Por qué no me contaste?- preguntó serio.
-¿Qué?- dijo desorientada.
-¿Por qué no me contaste del beso?
-A-ah… yo… yo no…
-¿Acaso no me tienes confianza? ¿Te gusta ese tipo?- siguió preguntándole.
-¿¡Qué!? No… yo…
-¿Te gustó? ¿Se besaron de nuevo?
-Yato…
-Dime Hiyori… ¿Qué pasa con él?
Hiyori se sentía mareada con tantas preguntas. No sabía que responder y eso hacia enfurecer mas a Yato.
-Yo… yo…
Yato se cansó de las respuesta inconexas de la chica e hizo lo que hace rato quería hacer. La besó.
La sorpresa de Hiyori por tal acción duro poco más de tres segundos, luego le correspondió, tratando de igualar la misma ferocidad y pasión con la que Yato la besaba.
-Estoy muy, muy molesto, Hiyori- dijo una vez que se separaron para recuperar aire. La voz del dios estaba ronca.
-¿Por… por qué?- preguntó ella jadeante.
Él la volvió a besar, con más ferocidad e intensidad. Debido a que la interrumpió en su pregunta, Yato aprovechó y metió su lengua por la boca de la chica. Saboreándola a su entero gusto. Hiyori, cegada por el placer, se dejó hacer. Enrolló sus manos alrededor de su nuca y Yato hizo lo mismo con su cintura, acercándola más. La hizo apoyarse en la pared y pegó por completo sus cuerpos.
Volvieron a separase por falta de aire, pero Yato no se quedó quieto. Esta vez bajó su rostro y lo enterró en el hueco del cuello y el hombro de ella. Pasó su nariz a lo largo del cuello y repartió algunos besos y lamidas.
-Ah… Ya-yato…- la piel de Hiyori se estremecía ante el contacto. Ella sentía su rostro arder.
-Voy a castigarte Hiyori- dijo sin separase demasiado de ella.
-¿Q-qué?
-No solo no me cuentas que hay alguien a quien le gustas, sino también resulta que ya te ha besado- explico con un deje de enfado en su –aun ronca- voz- Estoy muy molesto- le dijo en su oído, mordiendo el lóbulo de su oreja.
-Ah…- gimió- Yo… no, no sabía cómo… como decírtelo…
-Hay algo que no sabes de mí, Hiyori.
-¿Qué… qué cosa?
-Soy muy posesivo- admitió mientras descendía de nuevo al blanco cuello de la chica- No me gusta que toquen lo que es mío.
Hiyori sabía que debía sentirse enojada por semejante declaración, pero resultó ser todo lo contrario.
-Yo… yo no… ¡Ah!
Una mordida en su cuello la interrumpió. Yato despegó su boca del cuello y lamió ese pequeño sector. No había sangre, pero lo había hecho con bastante fuerza como para que quedara marca.
-También está el hecho de que uses tu falda tan corta.
-Eso… eso no tiene nada que ver- objetó.
-Por supuesto que sí- se irguió y la miró a los ojos- Te has hecho más popular desde entonces.
-¡Claro que no!- el sonrojo había desaparecido casi por completo- ¡Fue por tu culpa!
-¿Mi culpa?- dijo ofendido.
-¡Por supuesto!- asintió- ¡Fuiste tú quien tomó mi cuerpo el primer día e hizo todo eso!
-¡Yo no…- de pronto cayó en cuenta que todo lo que decía era verdad.
No pudo evitar sonrojarse de la vergüenza y de la furia hacia sí mismo. Hiyori lo miró enternecida y llevó sus manos a las mejillas del dios e hizo que la mirara.
-Fujisaki no me gusta- dijo con total sinceridad- Ni tampoco su beso, lo rechacé, Yato- sonrió.
Él la miró en silencio. Sus ojos destellaron lo que parecía deseo. Alejó las manos de Hiyori de su rostro y la besó nuevamente. Un beso cargado de pasión, amor. Un beso distinto del anterior. Más cálido.
Yato soltó sus manos y acarició su cintura. Hiyori apoyó las suyas en el pecho del dios. Se hizo paso dentro de la cavidad con su lengua, mientras que deslizaba su mano a lo largo de la espalda de la chica.
El aire dentro del pequeño cuatro se hacía más pesado y caliente. Al igual que ellos. Yato volvió a pegarla contra la pared y colocó una de sus piernas entre las de ellas. Aprovechó que Hiyori traía solo la camisa con el chaleco y coló su mano por debajo del mismo. Se separaron y el dios volvió al cuello de la chica. Ella suspiraba agasajada y llevó sus manos hacia la espalda del chico. Sostuvo entre sus dedos su jersey y por un momento deseó que no lo llevara puesto.
Yato volvió a sus labios, esta vez, mordiendo el inferior suavemente, logrando que ella gimiera. Ante ese diminuto sonido, Yato no pudo controlarse y la besó demandante. Usó su lengua para hacerse paso en la boca de la chica. Bajó su mano izquierda hasta la pierna de ella, acariciándola suavemente, subió un poco su falda y sintió que ella gemía contra su boca. Cuando estaba a punto de levantarla para que lo rodeara con sus piernas, un sonido lo distrajo.
-¿Hola?- se escucho fuera del cuarto -¿Hay alguien ahí?
Yato y Hiyori se separaron sorprendidos. Expectantes, voltearon hacia la puerta. Vieron como el pomo se movía y estuvieron a punto de tener un infarto de no ser porque la puerta no se abrió. Ambos suspiraron aliviados.
-Maldición- dijo la persona del otro lado, al parecer, un hombre- ¡Mas les vale que no haya nadie ahí!- gritó y ambos escucharon que se alejaba, seguramente a buscar con que abrir la puerta.
-Debemos irnos de aquí- dijo Hiyori. Todavía estaba sonrojada y tenía los labios hinchados.
-Si- Yato se separó completamente de ella y se acercó a la puerta. Poso su oreja tratando de oír algo, pero nada. Agarró la mano de Hiyori –quien terminaba de arreglarse- y abrió con extrema lentitud la puerta. Asomó su cabeza, viendo a ambos lados, y no encontró a nadie, así que salió con Hiyori y se alejaron hasta llegar al pasillo. Una vez allí, escucharon el timbre que daba final al receso.
-Debo… debo irme- dijo Hiyori fingiendo una sonrisa.
-Si- murmuró. Hiyori dio unos pasos atrás y estiro su brazo. Su mano todavía estaba sujeta por la de él. Yato la soltó lentamente y ella comenzó a alejarse -¡Hiyori!- llamó de nuevo. Ella volteó curiosa.
-Dime.
-Me gustas- dijo pero luego se retracto y negó con la cabeza- Te amo- afirmo serio, pero con las mejillas sonrosadas.
Hiyori se sonrojo también y sus ojos brillaron de ternura. A pesar de todo lo que había pasado –y lo que casi pasaba- entre ellos, era la primera vez que decían con palabras lo que sentían.
-Si- dijo asintiendo – Yo también te amo, Yato- él sonrió feliz, al igual que ella- Nos vemos a la tarde.
Ella comenzó a alejarse y Yato se dio la vuelta para irse también.
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Al final, su castigo no resultó del todo uno. Pero logró que ambos pudieran confesar lo que sentían.
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Yo~! :D
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Gracias a los que lo leen, le ponen favoritos y tambien los comentarios de:
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LadyNeko17: DE NADA! :D me alegra que te haya gustado, hay un ova próximamente? :O
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Kass-Otaku Dee Uchiha'Dragneel: Muchas gracias por leer y comentar :) espero que este tambien te guste! Por cierto, el NaLu ya tiene unos cuatro capitulos, si lo lees... espero que te guste! :D
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mary-animeangel: ¡Ya se enteró! (al menos en mi fic xD) no quiero (o tal vez si) que va a pasar cuando se entere de eso en el manga (encima es su padre! :O)
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Estefa-chan: Yukine es bastante perspicaz jajaja ¡Yo tambien espero una segunda temporada! :D ¿Ya tenes alguna idea nueva?
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HiddenBlackCat: Todos queremos que Yato nos cuide (*achú* Yato~ (o)) ¡Es su padre! - eso es lo peor de todo! xD
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ikianita : La próxima vez que me enferme, lo voy a llamar a Yato que me cure! xD No se si está bien esta muestra de celos que hubo hoy, pero ya sabes como decirmelo! :D
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cindy-chan10: todas le tenemos envidia a Hiyori! xDD
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Men-in-wonderland: No hubo demasiados celos, pero bueno... hay algo xD espero que te haya gustado :D
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Renn Kamiu: Muchas gracias, es lo que trato de hacer en cada historia. Como dije antes, no hay muchos celos, pero hay! :D y tambien un poco de rivalidad (es su padre!) :O
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Naucome-Chan: No lo había pensado... tal vez haga que él se enferme en algun capitulo, gracias.
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Hasta aquí... Gracias a todos! :D
Leyeron el manga? y de nuevo... ¡ES SU PADRE! :O mi reacción fue como... "¿Qué carajos?" xD
Sin mas, me despido.
Nos leemos pronto, si tienen sugerencias, escribanmelas!
Chau, chau~
