Love Line
Por Katou Yuu
ADVERTENCIAS: yaoi, yullen, drama lacrimógeno.
DISCLAIMER: D. Gray –man no me pertenece, es propiedad de Katsura Hsohino.
Kanda sentía que al final su preocupación por dango69 se había quedado en las ventanas del chat, había querido hacer algo por el pero el saber que era el Moyashi le estaba destrozando la cabeza, el mismo lo decía detestaba a aquellos que no eran capaces de cumplir con su palabra, entonces se odiaba a si mismo paso frente al rio Támesis quedándose perdido por un buen rato a las aguas calmadas que reflejaban el atardecer, inconscientemente llevo su mano a su bolsillo encontrando el dichoso llavero que el moyashi le había enviado, aquel era un presente para Lastsamurai no para Yuu Kanda.
Sintió algo oprimirse dentro suyo y apretó con fuerzas el llavero y alzo su mano en un intento por arrojarlo al rio y que allí se perdiera pero cuando debió soltarlo para que así fuese su dedos se habían aferrado al objeto para no dejarlo ir. No podía hacerlo.
Cerró sus ojos con amargura, debía sincerarse consigo mismo y lo que sentía no por dango69 sino por Allen Walker.
Allen se acomodó en la cama con dificultad, su habitación estaba iluminada con una tenue luz. Se sentía adormilado. Komui le había dicho que le pondría analgésicos o el dolor de los huesos rotos sería mucho peor. Su brazo izquierdo estaba inmovilizado, le habían puesto clavos, ese brazo había tratado de parar los golpes de Cross. Su cara estaba hecha un asco, aunque no se había visto al espejo, lo sapo cuando Lenalee se lanzó a abrazarlo temblando.
Sabía que eso algún día pasaría. Su padre estaba demente y él mucho más por no haberse largado de ahí cuando tuvo la oportunidad. Cross había descubierto el dinero de sus ahorros y se lo había gastado todo. Cualquier día aquel enfrentamiento sólo hubiera quedado en un puñetazo o patada por haberlo despertado, pero cuando vio su oportunidad de irse perdida, se atrevió a golpear a Cross... y esa fue su sentencia. Ahora ni siquiera tenía ese dinero para pagar el hospital.
Allen trató de alcanzar una de las galletas que Lenalee le había llevado. Trató de morderla pero le dolía. La dejó a un lado, de todas formas agradecía el gesto. Sus amigos lo habían animado y su corazón había saltado cuando le habían ofrecido sus casas ahora que su padre estaba detenido, pero no quería causarle molestias a nadie. Tal vez era mejor así, se había deshecho de Cross por un rato, esperaba que fuera largo. De todas maneras siempre había tenido que trabajar para mantenerlos a ambos, era como si hubiese vivido sólo siempre.
En unos días volvería a su casa, limpiaría el lugar, volvería al trabajo, terminaría la escuela... desafortunadamente, ya no podía animarse pensando en que volvería a hablar con lastsamurai. Aunque fuera el estúpido de Kanda, extrañaría las conversaciones y los consejos. Daba por terminada su amistad pues, ahora era Yuu Kanda y él no quería saber o tener que ver con un "moyashi" como él, no quería sus regalos y mucho menos verlo. Extrañaba mucho a lastsamurai y se preguntaba si él lo hubiera visitado en el hospital.
No entendía por qué tenía ganas de llorar... él nunca lloraba ni cuando su padre lo golpeaba, pero ahora sentía que se ahogaba. Tomó la almohada y la puso en su cara para que nadie lo viera llorar.
La noche había sido terrible, casi no había podido pegar un ojo había abierto el chat como idiota como si esperara a que dango69 apareciera contándole que estaba bien pero sabía que eso ya no volvería a pasar, logro ver el historial de sus conversaciones y un horrible sentimiento de nostalgia le lleno, allí estaba el momento en que había decidido dejar de mentir y como dango lo había aceptado, el acuerdo para su encuentro, las veces que le había escrito sobre los abusos de su padre y por supuesto sus últimas palabras, vio las opciones de su perfil entre ellas "cerrar cuenta" se vio terriblemente tentado a hacerlo, le había dado clic y apareció ese molesto mensaje que le hacía dudar
"¿Está seguro de eliminar su cuenta?".
No pudo tomar ninguna de las dos opciones solo lo dejo así y apago el monitor, le importaba un comino el recibo de luz.
Se había hecho de día y Tiedoll le había llamado para que bajara a desayunar, no tenía ánimos para hacer nada, no quería ir a la escuela, se había puesto el uniforme por mera rutina. Tiedoll noto que algo no estaba bien con él.
- Te pasa algo Yuu? estas muy desanimado.
- Estoy bien.
- A mi no me lo parece, te conozco muy bien soy tu padre.
Kanda se quedó callado, bebió un poco de su jugo mirando al suelo. Su viejo esperaba pacientemente, pero no podía explicar una problemática que no tenía clara.
- viejo... ¿puedo faltar hoy a la escuela? tengo que visitar a alguien en el hospital - dijo Kanda poniendo su vaso en el fregadero.
- ¿sólo hoy? -
- sí - dijo Kanda tomando su mochila pensando que se negaría. De todas maneras podría escaparse de la escuela en el camino.
- entonces deberías cambiarte o te detendrán por vagancia - dijo el viejo y volvió a su desayuno algo más tranquilo.
Kanda siempre agradecía que su viejo no le pidiera explicaciones con insistencia. Se quitó el uniforme y se alistó. No sería tan difícil encontrar el hospital. Cuando bajó del metro, ya había desgastado todos los pensamientos que tenía.
Estaba de acuerdo en que dango69 representaba lo que moyashi era en realidad, algo que tal vez ni Lavi ni Lenalee conocían. Él era amigo de dango y dango le gustaba. Teniendo eso en claro, puso el llavero de la katana en el cierre de su mochila dejando que colgara.
Allen estaba dormido, las enfermeras se habían dado cuenta en la madrugada de que algunos puntos que tenía en la cara se habían abierto, lo habían curado y le dieron algo para que durmiera. Toda la noche había estado llorando, apretando su cara contra la almohada, probablemente era el llanto contenido por todos esos años de maltratos y, casualmente, lastsamurai había logrado que salieran. Y a pesar de todo lo que había llorado, cada vez que pensaba en él, se quería hundir en la cama y al mismo tiempo escapar de la cuidad.
Para el almuerzo ya estaba despierto. Una señorita le había traído alimentos blandos. De inmediato, el estómago le rugió como loco y aunque todavía estaba algo tonto por la medicina, se acomodó y trató de tomar la cuchara. No podía abrir mucho la boca y mucho menos masticar ¿qué clase de castigo era ese? ¿No permitirle comer?
La cuchara se le cayó en la cama con el poco de sopa que tenía, Allen insultó pero sabía que era difícil, su mano derecha estaba vendada por un dedo roto y ahora tenía la destreza de Hulk con guantes de cocina.
- estás hecho un asco - dijo Kanda desde la puerta, entró dejando su mochila en una silla.
- vete a la mierda.
Kanda tomó la cuchara para tomar algo de sopa y llevársela a la boca.
-es horrible - dijo después de pasarla
- dame la cuchara y deja de fastidiar - dijo Allen tratando de alcanzarlo.
- toma - Kanda había cargado la cuchara de nuevo y le ofrecía el bocado.
- qué asco, tu saliva...
- vengo en calidad de "lastsamurai" - dijo Kanda metiéndole la cucharada en la boca.
Pensó que le iba a romper los incisivos, suerte que abrió la boca a tiempo, la sopa era horrible pero tenía que comerla, claro que no estaba de acuerdo con la idea de ser alimentado.
- ¡Dame esa cuchara!- Kanda le ignoro y le volvió a meter bruscamente otra cucharada de sopa y casi se ahoga.
- Calla y come.
- Comería más tranquilo si me dieras la cucha... - parecía que no tenía derecho a quejarse.
Que mencionara el nombre "Lastsamurai" había hecho que su corazón diera un brinco. Se quedo viendo el plato de sopa casi vacío y Kanda se había detenido como si pensara seriamente acerca de algo, le miro detallando su rostro tan serio que no podía saber que pensaba, bajo su mirada viendo la mochila que traía consigo, tenía el llavero que le había regalado, apretó con fuerza las sabanas y sintió como su corazón su estrujaba y sus ojos comenzaban a picarle, trato de cerrar su boca con fuerza porque sabía que quería volver a llorar. Sus labios temblaron y las lágrimas comenzaban a aglomerarse en sus ojos
- ¿Por qué? - alcanzo a decir con voz temblorosa. Kanda salió de sus pensamientos para ver a Allen. - ¡¿Por qué tenías que ser tú?! - no pudo contener las lagrimas y su voz se quebró por completo.
- lo mismo digo - Kanda se levantó apretando los puños, respiró hondo y volvió para meterle un trozo de manzana hervida a la boca de Allen.
- ¡ya! ¡Vete! - dijo con la boca llena.
- lo siento... por no haberte ayudado - dijo Kanda metiéndole más manzana en la boca
Allen manoteaba, estaba adolorido por dentro y por fuera, sólo quería que se fuera y lo dejara en paz.
- ¡te odio! - dijo Allen cuando pasó el bocado - lastsamurai en verdad me gustaba, como persona, como amigo, como... y tu tenías que arruinarlo.
- cállate moyashi - dijo Kanda mirándolo enojado - no vine a verte a ti, vine a ver a dango.
-... 69- agrego con algo de pena.
- Pervertido - musito Allen de mala gana.
-No era yo el que tenía un número sugerente en su Nick.
- Igual, dango69 no existe, solo está el patético Allen Walker, o Moyashi o como quieras llamarme - Kanda entrecerró sus ojos y le dio a comer otro trozo de manzana.
- Eso ya lo sé y trato de aceptar que una parte de ti era con quien conversaba, que eras la persona que me gusta- se estaba muriendo por dentro tenía ganas de agarrar el cuchillo y cortarse el cuello, pero sabía que debía ser claro con el Moyashi sino no lo entendería del todo. Vio a Allen desviar la mirada no podía ver claramente su expresión, solo podía ver los moretones, las puntadas y el vendaje.
Allen se quedó callado, Kanda continuó ofreciéndole trozos de manzana y él los aceptaba abriendo la boca lo más que podía. Terminaron la comida y una señorita le recogió la charola.
Sin tener nada qué hacer, se quedaron callados, mirando su alrededor.
- no tenías que... disculparte... me ayudaste... mucho - dijo Allen con la manos cubriéndole la cara para que no lo viera llorar - samurái... - llamó
- ¿qué? -
- me gustas... - dijo totalmente rojo.
- ¿me harás un streaptease? - dijo Kanda acercándose
- jamás -
Kanda apartó la mano lastimada de Allen y se sentó en la cama. Vio que dango tenía los ojos apretados. Tragó saliva y con una mano subió su barbilla. A penas quería tocarlo, parecía que si lo tocaba comenzaría a sangrar. Se agachó ligeramente y buscó sus labios. El contacto fue suave. Allen abrió los ojos con sorpresa y dio un fuerte suspiro como si lo hubieran asustado.
Sintió los cálidos labios de Kanda sobre sus labios pálidos y resecos, sus mejillas.
automáticamente se pusieron rojas y sentía la cara arderle, sus ojos estaban abiertos como platos, Kanda le veía fijamente pero no con aquellos ojos rabiosos con los que miraba a todos y a él en el plantel, era diferente, su corazón palpitaba como loco, debería alejarlo pero no quiso simplemente fue cerrando sus ojos dejándose llevar por aquella cálida sensación.
Kanda se separo con cuidado contemplando con cuidado su rostro, los ojos de Allen estaba cristalizados como si fuera a llorar.
- Mira como te pones y ni fue con lengua, seguro te infartas.
Allen tiro con fuerza con su mano buena de un mechón de cabello de Kanda
- No dejaras de ser un idiota ¿cierto? - dijo avergonzado.
Kanda no le respondió solo esbozo una sonrisa sincera y Allen ya no podía mas, en su vida pudiera imaginar que Kanda fuera capaz de sonreírle, sus defensas estaban por el suelo.
Kanda estaba a punto de desarmarse. Esperaba que el moyashi no se hubiera dado cuenta de que las manos le temblaban y de que tenía la respiración entrecortada. Aunque su lengua venenosa se burlaba, era él quién iba a tener le infarto. Tal sólo sentarse en su cama había hecho que el estómago se le volteara y estirara.
Allen trató de acercarse pero tenía tantos moretones y cosas rotas que no podía girar. Era una ventaja, probablemente si no estuviera hecho mierda, Kanda y él se habría golpeado.
- ven... - dijo Allen haciendo una seña con la mano desesperado porque Kanda se reía al verlo tratar de moverse.
El moyashi se acercó lo más que pudo fingiendo que le diría algo al oído pero en su lugar lo besó. Entró en su boca al amparo de que no se apartara pues no podía retenerlo con las manos. Kanda pensó que moriría. Sentía la calidez del moyashi y sus suaves movimientos. No quería apartarse. Se apoyó en la cama dejando la mano muy cerca de la pierna de Allen mientras una la mano vendada le rodeaba la nuca.
Después de un rato se apartaron, sus respiraciones eran semejantes a las de alguien que había corrido por su vida. Se alejaron y trataron de recuperarse.
En la puerta, Lavi y Lenalee estaban parados, con caras como si hubieran visto al diablo en persona.
NOTAS:
Hey! Un cap. más de Love Line. Espero que les haya gustado y que disfrutaran tanto como yo escribiéndolo. Por otro lado tengo que anunciar al ganador del tema del extra. Estuve pensando en las opciones esta semana y aunque ustedes tienen una clara preferida, como se mete un poco con la trama ya establecida, he tomado la decisión de mezclar todas sus ideas, sin mencionar que sus recomendaciones siguen llegando. Todas sus propuestas son buenas, pero creo que es la mejor forma de complacerlos a todos y hacer un extra de buena calidad. De este modo creo que daré importancia a todas sus propuestas. Aún no decido la manera en que se mezclarán pero estoy entusiasmada con el posible resultado. Gracias por sus reviews y sus votos, hacen mi día cada vez que llego y los encuentro ;D.
