¡Muuuuuuuy buenas tardes mi gente querida!

*Sale con un escudo el doble de ella*

¿Cómo les va?

Se que han pasado años, y es que ¡literal! desde el 2015 no actualizo, créanme que no me dí cuenta que había pasado tanto.

Agradezco todos los mensajes que me dejaron, incluso hasta ahora siguen acordándose de este fic y me piden que lo actualice, ¡no lloren más (?) que aquí llegó!

Déjenme decirles que yo estuve un tiempo sin leer Noragami por razones de tiempo, pero ya me actualicé (¬w¬)

así que por fin puedo actualizar también este fanfic, debo decirlo: ¡lamenté mucho no haber podido escribir sobre varios momentos ocurridos en el manga D':

Pero bueno, ya está. lo positivo de todo esto es que me dio el pie que necesitaba para pode el lemon tan anhelado (?)

Pero enserio, ¡enserio! me costó escribirlo. Tres días exactamente.

No soy experta en esto, pero espero que haya salido lo suficientemente zukulemto y sensuporno para tenerlos contentos hasta la próxima actualización (tanto del manga como de este fic)

Sin más, los dejo leer.


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Creer

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Después del episodio ocurrido en la mansión de Bishamon con Yukine, Yato decidió que ya era hora de volver. Se despidieron de Kazuma y los demás shinki, y volvieron a la casa de Kofuku.

-Ah~- suspiró Yato sentado en el tejado de la casa. Ya era de noche cuando volvieron y después de cenar, decidió despejar su mente un poco. Demasiadas cosas habían pasado en tan poco tiempo. Todavía no podía creer que haya silenciado al cielo y que de igual manera le hayan perdonado la vida a él y a Yukine.

-¿Ocurre algo?- escuchó que le preguntaban mientras se acomodaba a su lado.

-Hiyori- dijo al verla sentada junto a él- Es solo… pensaba que en realidad aun no he tenido tiempo de descansar correctamente después de todo lo que pasó.

-Imagino que debes estar muy cansado. Deberías ir a dormir tu también- sonrió- Yukine-kun ya se ha dormido.

-Él es el que debe estar cansado aún, después de lo que pasó hoy debe estar durmiendo a pata suelta- carcajeó por su broma.

-Yato- llamó Hiyori, cuando él volteó ella sostuvo su rostro con ambas manos- Aunque seas el Dios de la fortuna, no vas a poder cumplir bien tu trabajo si estás medio dormido. Lo mejor es que descanses.

Él no pudo evitar sonrojarse, las manos de Hiyori estaban calientes y por un breve momento se preguntó si el resto de su cuerpo también lo estaría. Se golpeó mentalmente por pensar esas cosas.

-S-si, supongo que tienes razón.

La chica asintió, alegre porque Yato por fin iba a descansar y cuando estaba por levantarse e ir, él la sujetó de la mano.

-Espera.

-¿Qué pasa?

Yato boqueó, su mano se había ido directamente a la suya cuando la vio amagar para levantarse. En realidad ni él sabía lo que quería al pedirle que esperara… En realidad si sabía, pero no estaba dispuesto a confesarle a Hiyori que quería que se quedara con él, lo más probable era que lo noquee con algún movimiento de lucha.

-Ah, yo… yo…

-¿Yato? ¿Estás bien?

-¡S-si!- se levantó con rapidez, alejándose un poco de ella y soltando su mano- ¡Lo siento! ¡No sé por qué hice eso! ¡Ja,ja,ja,ja!

Hiyori veía sin confundida a Yato, se levantó al igual que él y se acercó unos pasos.

-¿Estás seguro?

-¡Completamente! ¡No debes preocupare por el gran Yatogami!-rio nervioso- ¡Será mejor que vayas a tu casa Hiyori, mañana tienes escuela todavía!

Sin decir nada más, Yato volvió a la habitación donde estaba Yukine de un salto.

-Espe-¡Yato!- Hiyori quedó sola en el tejado y suspiró casi haciendo un puchero.- ¿Qué le pasa a ese tonto Dios?- Se dio la vuelta y de salto en salto se fue a su casa, le preguntaría otro día.

Por otro lado, Yato no podía dormir. Escuchó el insulto de Hiyori antes de que se fuera y no lo pudo rebatir. Su rostro seguía sonrojado y apretaba su almohada contra su boca, intentando así tapar los gruñidos que le salían. Estaba molesto consigo mismo.

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Al día siguiente, Yato decidió sacar todo lo que sentía dentro de una sola forma. Lavando la ropa. Busco el cesto de la ropa sucia de todos y luego lo llevó al patio, junto agua en un barreño y utilizando la tabla de lavar comenzó con la ardua tarea. Yukine, sentado dentro, con los libros de tareas, observaba impresionado como Yato utilizaba tanta fuerza y pasión para lavar la ropa.

-Parece que despertó de buen ánimo- dijo Daikoku mientras le daba a Yukine un poco de té.

-No sé si es buen ánimo, pero supongo que es provechoso- le contestó.

-¡Rrrrrgaaaaah!- exclamaba Yato mientras trataba de quitar todas las manchas con fuerza.

Tanto empeño le puso al trabajo que perdió la noción del tiempo ni tampoco vio llegar a Hiyori.

-¡Hola tod- ¿eh? ¿Qué pasa con Yato?- preguntó mientras se sentaba en el pasillo exterior de la casa junto a Kofuku, Daikoku y Yukine.

-¡Hiyorin! Qué bueno que llegas, ¿te unes a la apuesta?

-¿Apuesta?- preguntó mientras se sentaba.

-Así es, estamos apostando cuánto tiempo más resistirá Yato-chan.

-¿Eh?

-Ha estado así desde la mañana- explicó Daikoku-Solo paró un momento para comer, y luego continuó lavando.

-Aunque comió bastante deprisa- dijo Yukine- No creo que aguante mucho más de una hora.

-Yo creo que solo aguantará unos quince minutos-apostó Daikoku.

-Le tengo fe a Yato-chan, estoy segura que no se rendirá hasta que termine de lavar todo.

Los tres se miraron y asintieron, esperando a ver quién ganaría.

-A todo esto…-comenzó Hiyori- ¿De dónde sacó tanta ropa para lavar?

-Bueeeeno, el lavarropas automático se averió hace uno días y ninguno quería lavar a mano. Así que se acumuló mucho.- explicó la diosa.

Hiyori murmuró un "ah" mientras observaba a Yato lavar, tender y retirar la ropa que ya estaba seca. No supo realmente cuánto tiempo pasó, solo escuchó que Daikoku se quejaba y gritaba a Yato que era hora de detenerse y a Yukine bufar por lo bajo. Kofuku usaba las porras para alentar al Dios de la fortuna y el grito de victoria anunció el fin del lavado intensivo.

-¡Aaaaaahhgggg, SIIII!- exclamó Yato levantando sus puños al aire y respirando entrecortadamente.

-¡Bien hecho Yato-chan!- Kofuku corrió a abrazarlo y ambos se pudieron a llorar de felicidad.

-¡Maldición!- dijeron ambos shinki.

-¿Qué apostaron?

-Yo aposté una cena todo paga- dijo Daikoku, mientras comenzaba a contar los billetes que tenía guardado, con lágrimas en los ojos.

-Yo dije que iba a hacer las tareas domésticas de ambos por dos semanas- murmuró por lo bajo el rubio, alrededor tenía un aura de tristeza.

Hiyori sonrió nerviosa. La próxima vez no apostarían contra la diosa de la pobreza y la desgracia nuevamente.

-¡Hiyorin~! ¿Vendras con nosotros a cenar?- preguntó la diosa desde lejos.

-Eh…- de reojo vio a Daikoku contar recelosamente su dinero y decidió que sería mucha pena hacerlo gastar más de la cuenta- No te preocupes Kofuku-san, vayan tranquilos.

-¡Gracias Hiyori!- exclamó el shinki mientras la abrazaba la cabeza, con lagrimas de agradecimiento.

-¿Qué me dices tú, Yukine-kun?- el shinki no dudó en responder.

-¡Yo si quiero!

-¡Eres malo, Yukine, muy malo!

-¡Bieeeen! ¿Vamos Yato-chan?- preguntó viendo al Dios sentado en el suelo, agotado- Después de todo, sin ti no habría ganado.

-Ah, no gracias.

-¿En serio?- preguntaron los demás, era raro que Yato rechazara una cena gratis.

-Estoy demasiado cansado, pero vayan ustedes y diviértanse- suspiró y caminó lentamente hasta la casa y se tiró directo en el tatami.

-Bueno, ya que está todo decidido. ¡Yukine-kun, Daikoku, vamos a comer!

-¡Sí!- exclamaron los dos, aunque uno más entusiasmado que el otro.

-¡Más le vale cuida bien de Yukine!- gritó Yato desde su posición, mientras ellos se iban hacia la salida.

-¡No te preocupes, Yato-chan, lo cuidaré como a un hijo!

-¡El hijo de mi amada diosa y mío!

-¡Descansa bien, Yato! ¡Adiós Hiyori!- Yukine fue lo último que escuchó antes de que se alejaran.

La pensionada se despidió con la mano, sonriente.

-Espero que se diviertan- comentó.

-El único que no se va a divertir va a ser Daikoku- ambos rieron y sintieron lástima por el shinki.

-¿Quieres comer algo? Debes estar hambriento- dijo mientras se levantaba hacia la cocina.

-De hecho, estoy muriendo de hambre.

-Bien, ¿qué te parece si yo cocino y tú te vas a bañar?- sugirió- Apestas.

-¿Qué? ¡Estuve lavando arduamente, es el olor del trabajo duro!

-Sí, sí, ya vete a bañar- regañó y Yato, refunfuñando, obedeció. Hiyori no puedo evitar reír.

Pese a todo, Yato agradeció esa ducha. Realmente hacia descansar su cuerpo. Cuando estaba secando su cabello, sintió el olor a la deliciosa comida de Hiyori. Puedo acostumbrarme a esto, pensó, pero luego movió su cabeza borrando ese pensamiento. Necesitaba dejar de tener esas cosas en mente.
Ya en la cocina, Hiyori ya había puesto la mesa para ambos. Él sonrió y se dejó caer frente a la mesa.

-¡Se ve exquisito, Hiyori!

-Eso espero- dijo ella mientras ponía un plato frente a él. Poro después ambos comenzaron a comer y entre bocado y bocado, conversaban de su día.

-Es increíble que hayas estado lavando todo el día, Yato.

-Tenía mucha energía, tenía que sacarla de algún modo- no era una mentira se dijo, tenía algo que sacar y lo hizo.

Hiyori lo miró sonriente mientras él devoraba su plato, fue ahí que cayó en cuenta como estaba vestido. No era la primera vez que lo veía usar esa yukata, pero desde que sus placas fueron unidas sentía que su corazón latía con más fuerza cada vez que estaba cerca suyo. Bueno, ya desde antes lo hacía, pero saber que sus placas estaban unidas sólo empeoraba la situación. Además ahora estaba más perceptiva, observaba muchas cosas en Yato que antes no tenía en cuenta. Como cuando se alzaba el cabello en una pequeña coleta, le encantaba como lucía el Dios así, o cuando hacía demasiado calor y debía sacarse el jersey y se lo ataba a la cintura. Alucinaba cuando sus bellos ojos azules se posaban en ella, y aunque ocurría pocas veces, le gustaba cuando se ponía serio. Justo ahora, por ejemplo, la yukata dejaba ver un poco del torso del Dios y sin quererlo, sus mejillas se colorearon de un rojo intenso.

-¡Gwaaah! ¡Realmente estuvo delicioso Hiyori, gracias!- dijo el Dios cuando terminó de comer.

Hiyori salió repentinamente de sus pensamientos y le sonrió nerviosa.

-M-me alegra que te haya gustado.

Yato se levantó, recogiendo los platos y los llevó hacia la pileta de la cocina.

-Yukine se encargará de esto luego- dijo, recordando haber escuchado la apuesta. Luego fue hacia la heladera y sacó de ahí una lata de cerveza y una coca-cola.- Toma- dijo tendiéndole ese último a ella.

-Gracias.

Ambos abrieron las latas y dieron un sorbo, exclamando un "ah~" de complacencia. Yato estaba semi recostado sobre la mesa, usando su brazo derecho como almohada mientras bebía la cerveza, Hiyori estaba sentada recta, pero lo miraba de reojo hasta que notó un detalle en él que la hizo sonreír divertida.

-¿Pasa algo?-preguntó el Dios- ¿De qué te ríes?

-Es solo…- dijo, tratando de aguantar la risa- Tu cabello después del baño es muy gracioso.

-¿Eh?- murmuró sin entender. Sacó su celular de su bolsillo y usando la cámara frontal vio la razón por la cual Hiyori se reía. Su cabello estaba de punta, hasta se sintió un super saiyajin de cabello negro.- ¡¿Qué me pasó?!- Hiyori explotó en carcajadas y Yato la miró enojado- ¡No te rías!

-Está bien, está bien- dijo mientras se secaba las lagrimas de tanto reír- Iré a buscar un peine- se paró y se fue al baño, cuando volvió Yato todavía intentaba arreglarlo sin éxito.- Deja, yo lo haré.

Y Yato se dejó hacer.

Hiyori tenía las manos más suaves que conocía. Varias veces pudo sentirlas cuando estuvo herido o cuando lo golpea con algún movimiento nuevo, pero esta vez, acariciando su cabello ayudándose con el peine, no tenía comparación. Un solo toque le ponía la piel de gallina y un escalofrío le atravesaba por la columna. Por suerte, para él, Hiyori estaba detrás de él así no podía ver lo rojo que estaba. Momentos como estos, le hacían sentirse muy afortunado de estar vivo.
Ella no estaba mejor, al principio no se había dado cuenta ya que estaba muy concentrada en su trabajo, pero fue un roce de su mano en su cuello y lo sintió estremecerse. Estaba por pedir disculpas, pero vio sus orejas y cuello rojísimos y ella no puedo evitar imitarlo. No dijo nada y siguió peinando el sedoso cabello de Yatogami. Sus manos comenzaron a temblar y se puso nerviosa sin quererlo, rogaba porque Yato no lo notara, pero falló estrepitosamente.

-¿Estás bien?-le preguntó sin voltear, todavía rojo.

-S-si, no te preocupes.

Yato dio un último sorbo a su cerveza, dejando la lata a un lado, y luego volteó. Hiyori se sobresaltó ante el repentino movimiento, y antes de apartarse, Yato la sujetó de la mano.

-Estás temblando- afirmó- No me parece que estés bien.

-N-no es nada, solo me dio un poco de frio- murmuró y trató de desprenderse del contacto, pero él no le dejó.

-No te creo- le dijo repentinamente serio.

-Te estoy diciendo la verdad- respondió un poco más segura.

Yato la miró directo a los ojos y fue Hiyori quien se estremeció esta vez. Si antes había dicho que le gustaban cuando sus ojos la miraban, ahora no estaba segura. Sentía como si Yato pudiera leerla a través de ellos. Trató, de veras trató, pero no pudo evitar sentirse desnuda ante él.

-N-¡No me mires así!- exclamó y levantó la mano para golpearlo, pero Yato fue más rápido y la detuvo en el aire.

-¿Cómo te miro Hiyori?- nunca, desde que ella lo conocía, había escuchado a Yato con la voz tan ronca.

-B-basta…- pidió más nerviosa y sonrojada que antes.

-¿Qué es lo que debo parar?

-E-esto.

-¿Qué es esto, Hiyori?- su nombre nunca había sonado tan sensual como ahora- Habla claro.

-E-res tu el que no está claro, ¿acaso es por la cerveza o porque estás demasiado cansado?

-No es por la cerveza ni tampoco estoy cansado.

-¿E-entonces por qué…?

-Ayer… y hoy también, no quiero que te vayas, Hiyori- le dijo sin soltar su mano, pero bajándola hasta el suelo.

-¿Qué?

-En serio, en serio me gustas, Hiyori.

-¡Yato!- exclamó ella ante esa declaración.

-¿No me crees?- frunció el seño.

-T-tú… ¿lo dices de verdad? ¿Te gusto?- él asintió.

-Muchísimo.

Ella no podía creerlo, ¿acaso estaba soñando?

-¿Lo juras?

-Soy un Dios, Hiyori. Nuestra palabra vale más que un juramento.

De alguna manera, se olvidó de cómo respirar. ¿Realmente estaba pasando?

-¿Sigues sin creerme?- interrumpió sus pensamientos- Entonces lo demostraré.

No tuvo tiempo de preguntar a qué se refería porque ya se lo estaba demostrando. Acercó su rostro tan rápido al de ella y capturó su boca con la suya, que todavía no había recuperado bien la respiración. Sin embargo, le correspondió el beso. Yato ponía tanta presión a sus labios que no pudo evitar abrirlos para tratar de recuperar el aliento, pero cuando sintió la lengua del Dios buscando la suya pensó que en realidad no necesitaba del aire. Dejó tirado el peine en algún lado y alzó la mano que tenia libre hasta su nuca, acariciándolo. Al igual que antes, la piel de Yato se erizo ante su toque y utilizó su otra mano para sostenerla de la cintura para traerla más cerca suyo. Hiyori sintió la forzada respiración de Yato contra su rostro y supuso que ella debía estar de la misma manera, siguió acariciando su nuca, logrando que él se sacudiera un poco. Yato se apartó de ella cuando la falta de aire se hizo inminente, pero no se alejó demasiado; bajo su boca hasta el cuello de ella, repartiendo largos y húmedos besos a lo largo de este. Era el turno de Hiyori estremecerse y erizar su piel.

-Y-Yato…

-¿Me crees?- le preguntó sin dejar de besarla.

-¿Q-qué?- contestó sin entender, obnubilada por lo que estaba sintiendo.

-Te dije que me gustas, mucho, ¿me crees ahora?

-S-si…- contestó como pudo, sin apartar su mano de Yato, todavía acariciando con suavidad.

Yato, no conforme con la respuesta de Hiyori, mordió sin mucha fuerza justo donde se podía sentir el pulso de la chica. Ella gimió, sorprendida, por eso.

-Dilo más fuerte Hiyori, no alcancé a escucharte.- utilizó su mano, que estaba en la cintura de Hiyori, para apretarla más hacia sí.

-Yo…A-ah… Te creo, en serio te creo… Yato- dijo en medio de algunos gemidos que se le escapaban.

-Bien. Eso está bien, Hiyori- se alejó de su cuello y se acercó de nuevo a su rostro- Porque yo en verdad te quiero.

Hiyori no supo cuando pasó, pero lo que si sabía era que ella era la que lo estaba besando esta vez. Yato se sorprendió en un principio, pero dejó cualquier pensamiento racional de lado y solo se dedicó a saborearla con ahínco. De alguna manera que ninguno realmente llegaba a comprender, ya sea por causa de Yato que la trajo más hacia sí o Hiyori queriendo acercarse más a él, ella terminó sentada en sus piernas sin dejar de besarse. Yato realmente quería sentirla más cerca suyo, así que con ambas manos sujetó su cintura y la pegó contra él, dejando nada de espacio entre ambos, Hiyori por su parte, al tener su otra mano liberada, la llevó para acariciar el doble la nuca de Yato. Él se ocupó de saborear y mordisquear toda su boca, y cuando el aire era reclamado, su cuello sufría ese ataque. Los gemidos de Hiyori cada vez eran más altos y frecuentes, sentía todo su cuerpo caliente y en un movimiento involuntario, se balanceó un poco encima de Yato logrando rozar sus partes íntimas con la de él. Yato gimió contra su boca y sin pensarlo demasiado, volvió a imitar ese sutil pero intenso movimiento. Lo sintió crecer a través las bragas que traía de bajo de la falda de su uniforme, y ahora era ella la que ahogó un gemido en su boca.

-Espera… espera, Hiyori- le pidió Yato separándose un poco de ella.

-¿Q-qué ocurre?- le preguntó desorientada.

-No hagas eso- rogó, mirándola a los ojos- No voy a poder contenerme si lo sigues haciendo.

Hiyori observó ese par azul que con tanto deseo la miraban, entendió lo que él quiso decirle con eso, pero en vez de avergonzarse y tratar de excusarse para irse a su casa, pensó que en realidad no quería marcharse.

-Está bien- le dijo y Yato abrió los ojos sorprendido-No quiero que te detengas.

-¿Estás… estás segura?- preguntó de nuevo- No quiero forzarte, no quiero…

-Yato- llamó, sujetando su rostro hacia ella- Está bien. Yo estoy bien. Quiero esto.

-P-pero…

-Me gustas.

Lo dijo tan de golpe, que Yato no respiró por un par de segundos.

-¿Qué?

-¿Eres tu el que no me cree ahora?

Yato la miró a los ojos y no encontró nada allí que pudiera indicarle una mentira. Sonrió, haciendo sonrojar a la chica, y negó con la cabeza.

-Te creo- le dijo y luego la volvió a besar.

La pasión que antes se había disipado por las dudas retomó su curso y Yato comenzó a ser más aventurero esta vez. Bajo sus manos de la cintura en una caricia casi por encima de la ropa, pero cuando llegó a sus piernas, no se contuvo y comenzó a pasar sus manos por todo lo que le permitía acceder. Apretó sus manos en los muslos de la chica, logrando que ella pegara un pequeño salto que la hizo rosarse mucho más contra él. Hiyori bajó sus manos hasta la espalda del Dios, repartiendo caricias con sus uñas hasta que las deslizó hasta su pecho y se abrió pasó a través de la yukata.
Yato sintió que su miembro se apretaba más contra ella por esa caricia y pensó que la sala no era un buen lugar para concretar ese momento. Sin mucho esfuerzo, sujeto a Hiyori por las nalgas y se levantó de un salto, haciendo que Hiyori gimiera entre el beso y que envolviera sus piernas alrededor de su cadera. Caminó un poco hasta que llegó hasta su cuarto y cuando alcanzó el futón la bajó con delicadeza, dejándola medio sentada. Hiyori, sin soltar su cadera, lo atrajo hacia sí, logrando que ambos se acostaran, Yato encima de ella. Él se acomodó de manera que no fuera necesario utilizar sus manos para sujetarse y luego pasó las mismas por el cuerpo de ella; pasó por sus pechos, apretándolos levemente, hasta llegar a su cadera. Con paciencia que no sabía de dónde hacia sacado comenzó a desabotonar la chaqueta del uniforme hasta que ya no quedaba ningún botón, Hiyori ayudó a sacarse levantándose un poco y luego lo dejó tirado en alguna parte de la habitación. Abandonó su boca y comenzó a besar su cuello, Hiyori llevó sus manos hacia su espalda y levantaba su pecho cada vez que gemía por su toque. Yato levantó la camiseta del uniforme, dejando ver la piel de su cintura, hasta el pecho. Dejó su cuello para comenzar a besar y mordisquear su vientre y pechos, ella bajó sus manos para ayudarlo a sacarse la ropa y luego la volvió a poner en su espalda. Cuando Yato llegó hasta sus pechos, no pudo evitar notar que tenía un conjunto de Cayper y sin querer ella escuchó su risa ahogada.

-N-no te rías- le pidió avergonzada.

-No me rio, es solo…- la miró y se sonrojó- Me pareces muy tierna, Hiyori.

-¿T-tierna?

-¡Claro! ¡La más tierna del mundo!- exclamó y luego llevó su boca hasta su sostén, mordiendo justo en la zona del pezón. Ella gimió alto ante tan repentina acción.

Hiyori volvió a sus caricias hacia el pecho del Dios y, un poco avergonzada, comenzó a meter sus manos por debajo de la yukata haciendo que esta resbalara por sus hombros. Gimió de nuevo por alguna mordida de Yato y ella, a cambio, pasó sus uñas por su espalda desnuda. Lo escuchó ahogar un jadeo y eso le dio determinación para seguir haciéndolo. Las manos de Yato tampoco se quedaron quietas y comenzaron a explorar de bajo de la falda, sin mucho esfuerzo logró bajarla moviéndose un poco para quitarlas completamente y sus dedos comenzaron a examinar la vagina por encima de la tela. El gemido de Hiyori le indicó su buen trabajo y siguió acariciándola hasta que sintió la tela de a braga demasiado mojada. Despacio, comenzó a bajarla hasta sacarla del todo y volvió a acariciarla, Hiyori no podía dejar de gemir, así que agarró el rostro de Yato y la llevó hasta ella para besarlo. Con un movimiento de pies, logró sacarse las medias y no podía dejar de contonearse ante sus caricias. Sin dejar de besarlo, bajó sus manos hasta el cinturón de su yukata y lo desató hasta quedar abierto totalmente. Yato dejó sus caricias y alzó sus manos para poder quitarle el sostén y luego su propia yukata y su bóxer. Sujetó las piernas de Hiyori y las colocó de nuevo en su cadera y luego se separó de ella, colocando sus frentes juntas y respirando entre cortadamente.

-¿Estás lista? Voy a hacerlo ahora.

Hiyori asintió sin poder hablar. Lo abrazó por la espalda y esperó hasta que él entrara en ella. Lentamente, Yato dirigió su pene hasta su entrada y con suavidad lo introdujo hasta que llegó a una barrera. La besó justo cuando, en un rápido movimiento, la rompió de manera que ella ahogó una exclamación en su boca. Esperó unos segundos a que ella se recuperara y cuando ella deslizó una de sus manos hasta su cadera, apretándolo contra sí, supo que podía moverse. Primero lento y con movimientos seguros, luego comenzó a ser más y más rápidos. Los besos no fueron suficientes para acallar los gemidos de Hiyori y los suyos propios. Hiyori se sentía tan plena y llena que no podía pensar en nada más que en los sensuales movimientos de él. Yato mordió su cuello cuando comenzó a moverse mucho más rápido y duro, y ella le arañó la espalda. Cuando ambos estaban sintiendo que llegaban al mismísimo cielo, aunque ellos ya habían ido, explotaron uno contra el otro en pleno éxtasis. Yato se dejó caer encima de ella, ambos con las respiraciones irregulares y entrecortadas. Al recuperarse un poco, Hiyori comenzó a acariciar de nuevo el cabello de Yato y él pasó su nariz a lo largo de su cuello, dejándose marear por su olor.

-Yato- lo llamó sin dejar de acariciarlo.

-¿Si?- preguntó sin despegarse de su cuello.

-Te quiero- le dijo y Yato se apretó más a su cuerpo.

-Yo también te quiero.

Y ambos se creían esta vez.

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Cuando Kofuku y los shinki volvieron de cenar, con Daikoku llorando detrás, sintieron la casa en silencio.

-Tal vez Yato se fue a dormir, parecía muy cansado- dijo Yukine al no verlo- Y Hiyori se habrá ido a su casa.

-Mmm~- murmuró la diosa y observó las latas de cerveza y coca-cola en el suelo, junto a un peine- Déjame ir a ver- le pidió.

El pequeño shinki asintió y se fue hacia la pileta, tenía que comenzar con su apuesta perdida. Daikoku, con mocos de tanto llorar, lo ayudó juntando las latas vacías del suelo.

Si algo caracterizaba a Kofuku (positivamente) era que ella tenía una gran intuición. No por nada ella suele ganar casi todo las apuestas en las que participa. Y si algo le decía que algo había pasado ahí, es porque así era.
Lentamente, sin hacer mucho ruido, asomó su rosada cabeza por la puerta de la habitación de Yato y Yukine, y ahí, acostados sobre el futón, pudo observar la causa de su reciente presentimiento. El reciente Dios y Hiyori estaban durmiendo, ella en el pecho de él y con sus manos rodeándola completamente. Por un momento Kufuku agradeció que estén tapados por la paz mental del que hubiera entrado en vez de ella. Con una sonrisa pícara, se fue hacia su habitación tan rápido y silenciosamente como pudo y dejó sobre una pequeña mesa unas pastillas que ella sabía que Hiyorin le iba a agradecer.

-Me alegra que por fin estén juntos, chicos- susurró y dejó la habitación.

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Ahora la cosa era convencer a Yukine que durmiera con ella y Daikoku. Con su shinki no habría problema, sólo le diría que querían seguir jugando a la familia y lo convencería.

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(ewe) pervertidos~

¡Por fin el condenado lemon ha sido publicado! TT^TT

Les juro que escribía algo, dejaba, y al otro día volvía a intentar. Había sido que no es fácil escribir un lemon (?)

Ahora si, un esperado momento (por mi): ¡Agradecer todos sus reviews!

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Sofialoveanime: Al final no distó demasiado de lo que yo había pensado la ultima vez (?) pero incluso lo hicieron más romántico. Morí de amor :) Espero que esta vez también me haya superado.

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alguienquemira: Tu granito de arena ha dado una playa (?) ok, no.

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LIRIO-CHAN: Jamás haría que Yato cortara sus lazos... de nuevo (U¬¬) Me alegra que te haya gustado.

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Inu-chan: Muchas gracias, me encanta que te encanta. ¡Amen hermana!

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herlife123: Me apiadé después de dos años (?) espero que te haya gustado :D

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LadyNeko17: Si esa vez me tardé "algo" en actualizar, no quiero saber lo que vas a pensar ahora (?) Ya tienes el lemon que querías, pervertida (e.e)

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Nyan123: ¡Me encanta que te encanten todo eso!

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Anonima kawaii: No fue hardcore, pero fue lemon (?) espero que te haya gustado.

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: ya tienes el tercero, espero que te haya gustado :)

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shadowsakuras: ¡Aquí está tu tan esperado lemon! Espero te hay gustado (gracias por lo de ser la mejor ^^)

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Tinani86: ¡Muchas gracias! No se si disto mucho del manga, pero supongo que solo es mi momento de fangirl (?)

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sirenita4343: ¡Hola! Muchas gracias, espero que haya gustado.

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Sayori OA: ¡Hola! Muchas gracias por tus palabras, espero te haya gustado el lemon.

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Zorro Junior: Gracias por tu comentario y espero que sigas leyendo. Lo de la ropa es inevitable (?) siempre hay una excusa para ponerse celoso.

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CrissNyan: ¡Nuevo capitulo! espero te haya gustado :)

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Me-Me Rotamundo: ¡Gracias por amarlo! Yo también super fangirleo con todo eso _ Muchas gracias por tus lindas palabras, espero que hayas disfrutado este capítulo también.

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Guest: No se si podría hacer algo más que un one-shot, siento que la historia en general no necesita que le meta demasiadas cosas, más que simples one-shots al menos.

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Suzuya16: ¡Ya actualicéeeeeee!

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violet: Muchas gracias, espero sigas leyéndolos :D

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Petite Rveur: Es que el Yato reales así (?) Yo solo lo saco más en otros contextos ¬w¬

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reinaYoukai: Muchas gracias ^^ todas amamos a Yato :D

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kirara213: no mueras que sigue el lemon (?)

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Natalia: ¡Hola! muchas gracias, espero sigas leyendo :D

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Kicha: Hooooooola, muchísimas gracias por tus palabras, me llegan al corazón 3

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melgamonster: ¡Pasaron mucho más de 100! Debo decirlo, fue tu comentario el que me hizo caer en cuenta que ya era momento de actualizar, así que gracias :)

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Kuyo: ¡muchas gracias!

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Guest 2: gracias por todos tus comentarios, espero te haya gustado este capítulo.

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Ale Ponce: Tu deseo se cumplió (?) gracias por no perder la esperanza :D

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Ahora si, ¡Muchísimas gracias a todos por dejarme sus comentarios! Agradezco su fe en mi y sus bellas palabras. Ya saben que si alguien tiene alguna idea y quiere verla plasmada (?) me pueden decir y yo lo escribo en algún capítulo. Gracias, otra vez, y nos leemos en el siguiente capitulo. un beso enorme para cada uno *3*