Love Line

Por Katou Yuu

ADVERTENCIAS: yaoi, yullen, drama, cursilerías.

DISCLAIMER: D. Gray –man pertenece a Katsura Hoshino


Allen vio salir a Kanda de la habitación dejándole solo. Se sentía algo culpable de ser tan frío pero tenía muchas cosas de las cuales preocuparse dando vuelta en su cabeza. Lavi le dijo que la vecina había denunciado a Cross y quizá estaría detenido por un tiempo, por eso debía planear bien sus movimientos y quedarse con Kanda no era una opción. Aunque lo quisiera en lo más profundo de sí mismo.

Se dedico a observar la habitación de Kanda, era tan limpia y ordenada, casi podía decir que tan aburrida como su dueño. Vio en una esquina su ordenador, desde allí se había conectado la última vez. Noto que el CPU estaba encendido aunque el monitor indicara lo contrario, por mera curiosidad se levantó a un paso lento, sabía que Kanda no volvería hasta dentro de un rato, así que encendió el monitor y lo que vio frente a la pantalla le dejo casi sin respiración: estaba en el chat que solían frecuentar y en sus opciones de perfil se encontraba aquella ventana esperando una respuesta.

"¿Está seguro de eliminar su cuenta?".

Se preguntaba por qué Kanda no había decidido nada aun. Apago el monitor dejándolo tal y como estaba, volvió a la cama sentándose en el borde y se quedó pensativo, estaba algo confundido. Escuchó como tocaban la puerta y la miró por inercia, vio entrar al padre de Kanda.

Tiedoll lo llamó para la comida. Tenía un hambre del demonio pero no quería ver a Kanda, así que se negó diciendo que dormiría un rato a causa de la medicina y sonrió.

-Supongo que eres el novio de mi Yuu... - dijo Tiedoll sonriéndole con comprensión.

Allen negó, después de todo era verdad, no eran nada, tal vez ya ni siquiera amigos o enemigos.

- Ten un poco de paciencia con él, no es mal chico. Estarás de acuerdo conmigo que una vez que lo conoces te das cuenta de que es más que una mala cara ¿cierto? - dijo Tiedoll.

Allen asintió. Precisamente por eso, Lastsamurai le parecía tan ajeno a Kanda, la persona que había conocido por Internet era alguien que estaba muy en su interior. No perdió la sonrisa a pesar de las dudas que le despertaban las declaraciones de Tiedoll y se apresuró a recalcar que no tenían ninguna relación. Tiedoll se fue y al moyashi no le quedó más que dormir para resistir el hambre.

Despertó a tomar sus medicinas y siguió dormido hasta la noche.

Pudo distinguir una figura entre sueños, abrió los ojos y vio a Kanda buscando ropa en sus cajones. Se movió y de inmediato Kanda lo miró, no había expresión en su rostro. Tomó lo que necesitaba y salió.

Allen se sintió un mal agradecido, tal vez no debía estar ahí, pero aunque no quisiera que fuera él quien lo cuidara, debía corresponder sus atenciones de alguna forma, al menos con un "gracias" y saliendo de ahí lo más pronto posible antes de causar más problemas. Se levantó y lo buscó para avisarle que sólo pasaría esa noche ahí y que se iría a casa por la mañana para resolver su situación.

Kanda regresó a la biblioteca a cambiarse, se quitó la camiseta y se estiró, se quitó el pantalón e incluso la ropa interior y se puso la pijama. Cuando se iba a acostar en su catre, escuchó la puerta cerrarse y a alguien chocar contra la mesa del comedor.

Allen estaba totalmente rojo. Había entrado sin tocar, había visto el tatuaje... se froto la cara. Le gustaba como lucía sobre la piel de Lastsamurai y ahora lo había tenido enfrente, había sentido ganas de tocarlo... y luego Kanda desnudo. Se suponía que había entrado a ese chat a buscar a una chica, pero Lastsamurai le gustaba y mucho. Regresaron a él los besos de Kanda. Y aceptó que, definitivamente, en cada visita esperaba que lo besara de nuevo, incluso el estaba dispuesto a iniciar ¡Pero era Kanda! no podía sacarse de la cabeza lo extraño que era que le gustara la persona con la que peor se llevaba. Regresó a la cama y se hundió en las sábanas.

Kanda vio a Allen regresar a su habitación quiso ignorarlo por un momento para dignarse a dormir pero en un impulso sintió ganas de verificar si el Moyashi no se había hecho daño con su torpeza. Vio que la puerta de su habitación estaba entreabierta, pensó que con la prisa que llevaba ni se fijó si estaba bien cerrada o no. Dudó por un momento si entrar o no, su mano estaba sobre el pomo de la puerta, apenas pudo ver a Allen cubrirse a cuerpo completo como una momia mientras decía cosas que no podía entender, terminó de cerrar la puerta y se marchó a dormir.

A la mañana siguiente se levantó muy temprano, entró sin nada de delicadeza a la habitación y buscó algo de ropa. Allen se revolvió en su cama. Le sorprendía que se hubiera dormido tapado de pies a cabeza. Le retiró la cobija descubriendo su rostro y Allen le dio un manotazo quejándose de la luz y tratando de volver a taparse.

- Me pregunto cómo es que no estás muerto si duermes así - dijo en un tono de burla y Allen abrió sus ojos pesadamente.

- ¿Y eso te afecta en algo? - Allen dejó de luchar por la cobija.

- Lavi y Lenalee me armarían una grande si te llegases a morir de una forma tan patética bajo mi cuidado.

- A estas alturas creo que deberías saber que eso no es suficiente para mí.

- Lo tendré en cuenta. Alístate para que bajes a desayunar.

Allen no se sentía cómodo en esa casa. La ducha sería un problema pues tenía que ponerle una bolsa de plástico a su brazo. Tomó la que una de las enfermeras le había dejado antes de salir del hospital y la amarró. Con mucha lentitud se quitó la ropa por culpa de sus dedos rotos y entró a la ducha. Lenalee y Lavi le habían llevado su ropa y algunos artículos personales de casa. Se lavó tan bien como pudo y se vistió.

- ¿Vas a bajar o no? - dijo Kanda abriendo la puerta. Allen luchaba por ponerse la camiseta.

Manoteó cuando Kanda terminó de ponerle la prenda.

- Lenalee y Komui están abajo, tienes que ir a dar tu declaración - dijo Kanda pero no se movió

- Ya bajo - dijo Allen. Dudaba que su declaración sirviera de algo, en lugar de tratar mantener encerrado a su padre, lo mejor sería huir.

En la sala lo esperaban los dos hermanos, lo abrazaron y preguntaron por su estado.

Cuando salían del apartamento, Lenalee le hizo unas señas a Kanda para que los acompañara, se negó, por supuesto.

- ¿Están enojados? - preguntó Lenalee cuando se encontraban en la sala de espera del juzgado y su hermano los dejó solos.

- No, no estoy enojado - dijo sonriéndole.

- Obviamente conmigo no... ¿Qué pasa con Kanda?... entre tú y Kanda - Lenalee no lo hacía con afán de chisme, preguntaba porque era tan extraño, tan... increíble.

- Nada -

- Allen... ¡Estás quedándote en casa de Kanda! ¡No puede no pasar algo!

- Lo siento Lena... cuando sepa que pasa, te lo diré, pero ahora ni yo lo entiendo.

En la tarde, regresó a la casa de Kanda a pesar de las constantes peticiones que le hizo a Komui porque lo llevara a Soho, pero al parecer no tenía derecho a exigir nada mientras estuviera en ese estado. Llegó a casa de Kanda y saludó al señor Tiedoll que no tardó en preguntarle si todo estaba bien, Lenalee se había acercado a Kanda y le pidió discretamente que cuidara bien de Allen, también le mencionó que quería volver a Soho cuando antes.

Kanda miró a Allen que se había quedado en la sala mientras Tiedoll se había devuelto a su estudio.

- Y ¿cómo te fue? - se sentó como si nada a su lado.

- Bien, con el testimonio de la vecina y esto como prueba – señaló su brazo - el tribunal podrá hacer algo - Kanda encendió el televisor.

- ¿Por qué nunca lo denunciaste? - era una pregunta que comenzaba a rondar su cabeza, Dango69 ya le había comentado de sus ataques anteriores.

- No es tan fácil, aunque sea un imbécil es mi padre, además si lo hacía me mandarían a casa de menores, tampoco quería estar en un sitio así - Kanda entendía su punto.

- Mejor dejémoslo ¿sí? - dijo ya un tanto incómodo por el tema.

Kanda no respondió, sólo se levantó un momento bajo la atenta mirada de Allen, fue a la cocina, cuando volvió tenía un plato que llamó su atención.

- ¿Eso es...?

Kanda dijo nada solo tomó un palillo, pinchó una de las bolitas que estaban en el plato y se lo llevó a la boca mientras Allen le observaba atentamente, casi escupe de lo dulce que era aquello.

- ¡Maldición! - masculló tragándolo con dificultad.

- ¿No puedes comer dangos? - rió.

Kanda tomó uno con la mano y se lo metió a Allen en la boca. La dejó tapada para que no pudiera escupir. Si esas mierdas que había cocinado estaban horribles tendría que comerlas aunque no quisiera. Allen lo mordió fuerte, retiró la mano rápido y le puso el plato de dangos en las piernas con desprecio. Fue a la cocina a escupir ¿Cómo podía comer eso? bebió agua.

-¿Tú los hiciste? - dijo Allen, había llegado a la cocina con una sonrisa burlona. Al parecer Kanda había hecho más de la medida de la receta porque había un montón de dangos sin cocinar sobre la barra.

Kanda le quitó el plato de las manos, tomó los de la barra y los lanzó a la basura sin contemplaciones. Caminó a la biblioteca con enojo. Allen, por primera vez en su vida lo vio sonrojado.

- ¡Hey! ¡Ya entendí! una ofrenda de paz ¡Está bien! - le dijo siguiéndole, pero Kanda se encerró y no salió hasta el día siguiente.

Se sentía la persona más cursi y ridícula del universo. Rogaba porque uno de los libreros le cayera encima y lo matara. Siempre estaba nervioso, ya no podía ver al Moyashi a los ojos, tenía tantas ganas de insultarlo y a la vez de tratarlo bien... suspiró. No sabía para qué se esforzaba. Le gustaba al Moyashi, eso sabía, pero ahora, que había tenido tiempo de pensarlo tal vez se había arrepentido y todo lo que hacía era comportarse condescendiente y él, como un pendejo enamorado.

Allen estaba en parte sorprendido y en parte asustado. Los dangos de Kanda estaban buenísimos, o al menos el único que le permitió (obligó) probar. No había querido burlarse, pero era tan inusual, tan extraño... Lenalee tenía razón, no era natural que estuvieran juntos y no era algo fácil de comprender que llevaran dos días en la misma casa y no se hubieran matado. Estaba seguro que Kanda se estaba tragando mucho de su mal humor y comentarios venenosos.


NOTAS:

Estoy muriendo y espero que la vida me alcance para darle el final.

Por otro lado ¡GRACIAS POR LOS 100 REVIEWS! Estoy sorprendida y casi en lágrimas, jamás pensé que esta historia gustara tanto. Todo esto es gracias a ustedes y a que me regalan un poco de su tiempo para leer esta historia ;D.

Por último, les mando un abrazo fuertísimo. Espero que hayan disfrutado el capítulo.