¿Me recuerdan? *corre gaymente a esconderse debajo de su cama*

Disclaimer: SnK y todos sus personajes no me pertenecen, yo solo los uso para mis propios y pervertidos propósitos, y la historia es de Hija de Humo y Hueso, sólo la adapté para con mi OTP de SnK.

..•.¸¸•´¯`•.¸¸.ஐ Capítulo 3 ஐ..•.¸¸•´¯`•.¸¸.

Los humanos caminan normalmente por las calles de sus ciudades, la mayoría de ellos viven en la tranquilidad de sus hogares; tienen familias, amigos; viajan, se divierten. Todo eso lo hacen sin saber que un mundo completamente diferente se rige sobre sobre su cielo. Por supuesto, muchas personas creen en ese lugar debido a su religión, lo imaginan como un paraíso en donde pasarán después de esta vida para descansar en paz, reunirse con sus familiares y amigos ya perecidos y ser completamente felices.

Pobres ilusos.

Si ellos supieran que ése mundo es mucho peor del lugar donde viven nunca querrían estar en ese "paraíso", aunque, ellos nunca podrán llegar ahí, a ese lugar no llegan los humanos después de morir. En ese lugar sólo están los que nacen como Serafines, o los que nacen como quimeras.

Claro, ese mundo también tiene su historia, y empezó miles de años atrás. Lo que en verdad pasó hace tantos años ya nadie lo sabe, tienen algunas leyendas, pero ninguna tiene bases fundamentales. Lo único que saben es que están en guerra.

Serafines contra Quimeras.

Quimeras contra Serafines.

Han estado peleando por siglos, a veces los serafines están a punto de ganar, pero las quimeras demuestran que no será tan fácil. Y así es como llevan viviendo esos miles de años y para poder tener un as bajo la manga, los serafines y las quimeras buscaron maneras de hacerse más fuerte, o tener algo en su favor.

Debido al ego y la superioridad que sentía el emperador de los serafines, Erwin Smith, decidió hacer un ejército especial. ¿Por qué especial? No poseían varitas mágicas, ni armas especiales que lanzaran rayos, ni nada de eso. En realidad no podría llamarse especial, más bien, diferente, pues todos ellos eran hijos del mismo emperador; bastardos nacidos en un harén, en donde cada día, una o más mujeres llegaban para empezar la tarea de engendrar al menos un hijo del emperador y hacer un soldado de él o ella.

Mientras que las quimeras, tuvieron una idea mucho más... humana, por falta de otro adjetivo. Aunque para algunos podría ser peor. Una de las quimeras uso sus conocimientos sobre magia antigua y creo un hechizo para poder resucitar a los muertos, de una manera muy diferente de la que cualquiera se podría imaginar. El Resucitador necesitaba de dos cosas: Incienso y dientes.

El incienso era uno especial. Cuando llegaba a tu nariz y lo sentías entrar a tu cuerpo, podías darte cuenta de como te arrastraba al incensario del que desprendía ese humo. Así es, ese humo arrastraba tu alma para guardarla en un turíbulo, un contenedor especial para las almas que recuperan en el campo de batalla y llevarlas de vuelta a Shiganshina (la capital de las tierras quiméricas) y meterlas en un nuevo cuerpo que se crea por medio de los dientes y magia.

Necesitabas dientes de muchos tipos, humanos, felinos, reptiles. Todo dependiendo del tipo de cuerpo que quieres crear. Por ejemplo, para crear un cuerpo con cabeza de león, torso humano y brazos y piernas de cocodrilo, se necesitan dientes de cada una de esas especies, clasificarlos en un collar (tenían que estar estratégicamente acomodados, de lo contrario te podría salir un cuerpo con cabeza humana torso de cocodrilo y brazos y piernas de león), hacías la magia pagando tu diezmo de dolor obviamente, y frente a ti aparecía el cuerpo deseado.

Esa magia sólo una persona podía hacerla, Mikasa Ackerman, que durante muchos años, cientos, se ha visto obligada a revivir una y otra vez a sus compañeros quiméricos para enviarlos a la batalla una y otra vez, sin darles el descanso que tanto se merecen. Esa es la razón por la cual muchos dicen que es peor que el ejército de bastardos del emperador seráfico.

Ah, y otra cosa acerca de esa magia es: que está maldita.

Es una magia del diablo que se paga portando unas hamsas en las palmas de sus manos, un par de ojos, uno en cada palma. Las marcas del Diablo. Aunque, esas hamsas también sirven como armas contra los serafines por lo que a las quimeras les tiene sin cuidado si es una maldición o no.

Y así es como llevan tantos miles de años en esta guerra sin fin, uno engendrando soldados y otros resucitando sin poder tener un descanso eterno. Pero tal vez esta guerra no necesite un final violento, o la causa de dominar al contrario.

Tal vez algún día, un ángel y un demonio le den un desenlace muy diferente a esa guerra, con un final que los beneficie a ambos bandos.

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Eren estaba furioso. Estaba frente a un espejo junto a sus hermanos, Reiner y Berthold, aunque no de sangre, es sólo que habían estado juntos desde pequeños por lo que los consideraba sus hermanos, pero poco le importaba en esos momentos, estaba a sólo un comentario inoportuno para saltar a sus cuellos y rebanárselos con sus cuchillas de luna creciente. Ellos habían conseguido un hermoso traje negro platinado, que le entallaba perfectamente su figura, con un chaleco del mismo color, una camisa blanca y una corbata que claramente pertenecía a un traje de novio. Y su hueso de la suerte oculto debajo de tanta ropa.

El traje automáticamente respondía a la propuesta de Annie.

Apartó la vista del espejo y vio fijamente a sus dos hermanos. El más alto no pudo aguantarse una risita y el rubio tenía una sonrisa falsa en sus labios.

- ¿Están de broma, no? - preguntó incrédulo - no usaré esto - dijo tajante.

- Claro que sí, no hay nada más para ti - dijo Berthold.

- Es tu culpa por no preparar un traje - lo atacó el rubio -, debiste buscar uno que se ajustara a tus... requerimientos.

Un pequeño gruñido se escuchó en la pequeña habitación del castaño y los tres se volvieron para ver a la pequeña Christa. Era una quimera frágil y pequeña, de aspecto adorable, pues un par de orejitas gatunas se encontraban en la parte superior de su cabeza, rostro humano, torso de leopardo igual que sus pies, aunque sus brazos y muslos eran humanos. La conocen desde pequeños, pero en la adolescencia a ellos, y a Ymir que se encontraba a un lado de la rubia; los mandaron al campo de entrenamiento, mientras que a ella la mandaron al servicio real debido a su aspecto frágil.

- Te ves muy guapo, Eren - dijo Christa que trabajaba como costurera para el caudillo y sus esposas, varias, aunque el caudillo había dejado de tomar nuevas esposas varios siglos atrás. Y también se encargaba de la ropa de Annie, la primera hija y heredera (pues a las quimeras no les importa si el primero es varón o mujer, el primero tiene el absoluto derecho de herencia) del caudillo, quien tenía varios cientos de años, aunque lucía la piel de una hermosa joven, y las hamsas correspondientes.

Eren trató de desanudarse la corbata, pero recibió un golpe en sus manos por parte de Christa.

- No te dejaré, así te ves perfecto y no destruirás mi obra de arte - dijo con un puchero -, aunque todavía no está completa - dijo pensativa mientras ladeaba la cabeza, se dio media vuelta y sacó una pequeña cajita de unos de sus cajones junto con una brocha.

Eren no pudo reaccionar, pues con la velocidad de la pequeña leopardo y un solo movimiento, le había llenado el cuello de azúcar. Eren soltó un gritito ante la sorpresa mientras daba un paso atrás para alejarse de ella. Demasiado tarde.

- ¿Por qué hiciste eso? - preguntó Eren mientras trataba inútilmente de quitarse ese dulce polvo, aunque era en vano pues esa azúcar era muy fina y se pegaba a su piel.

- ¿Qué tiene de malo?

- ¿Cómo que qué tiene de malo? Esto sólo lo usan las chicas -dijo aún tallándose el cuello.

- ¿Y quién dice que un chico no puede llevarlo? Esa invitación también la pueden aplicar ellos, ¿sabes?

Azúcar en polvo era lo que las chicas usaban cuando planeaban que alguien las probara, literalmente, ésa era una clara expresión que decía: Lámeme. Ahora, a parte de decir un claro "Sí acepto", con esa cosa en su cuello decía: Sí acepto y quiero consumarlo ahora mismo.

- Ahora sí pareces un novio - dijo Ymir.

Era cierto, se miró en el espejo y vio a un chico que había hecho su elección de casarse, pero... ¿era así?

Todo el mundo creía que sí, lo que prácticamente equivalía a lo mismo. Es decir, ¿quien es su sano juicio rechazaría ser el esposo de la hija y heredera del cauidillo? sin mencionar que era muy hermosa. Bueno al parecer él era alguien que no estaba bien del cerebro, pues el no quería. Pero ahí estaba, vestido para la ocasión. Aunque todavía tenía tiempo. Podía optar por no ir al baile -lo que enviaría el mensaje contrario al que insinuaba vestido así, y con su cuello azucarado-. Sólo tenía que decidir lo que quería.

Y así era, aunque en ese momento no podía imaginar que acudía en su busca con alas invisibles y unos ojos que ninguna máscara podía disfrazar, y que sus decisiones no tardarían en ser barridas como polvo por un aleteo, dejando en su lugar lo inimaginable.

Amor.

- Vámonos - dijo.

Entrelazó los brazos con Christa e Ymir y salió a su encuentro.

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La Serpenteante, la calle principal de Shiganshina, se convertía en una ruta procesional durante el cumpleaños del caudillo. La costumbre era bailar a lo largo de todo su recorrido, cambiando de una pareja enmascarada a otra hasta llegar al ágora, el punto de encuentro de la ciudad. El baile se celebraba ahí, bajo miles de faroles que colgaban como estrellas de los barrotes de la Jaula.

Eren se sumergió entre la multitud junto con Reiner, Berthold, Ymir y Christa, habían empezado en parejas entre ellos, dejándolo solo.

Iba enmascarado, pero no disfrazado -su apariencia resultaba inconfundible-, y nadie interpretó el brillo de su cuello como una invitación. Sabían que no era para ellos. En la desenfrenada alegría de la calle, él permanecía apartado, como si fuera a la deriva en una bola de cristal.

Sus amigos pasaban de unos brazos a otros, menos él. En varias ocasiones alguna chica se dirigía a él, pero siempre había un compañero que se lo impedían y le susurraba una advertencia. Él no alcanzaba a escucharlas, pero podía imaginarlas.

Él es de Annie.

Nadie lo tocó, deambuló entre la muchedumbre solo.

Dónde estaba Annie, se preguntaba paseando los ojos de una máscara a otra. Si vislumbraba una cabellera blanca o a alguien con aspecto de lobo, su corazón se aceleraba al pensar que era ella.

Todo Shiganshina estaba en la calle, pero de algún modo se abrió un espacio a su alrededor y avanzó en solitario, siguiendo la estela de sus amigos hacia el ágora.

Él lo estaría buscando.

Inconscientemente, empezó a caminar más despacio, sus amigos se adelantaron dando vueltas con sus máscaras, repartiendo besos. La mayoría de las veces se limitaban a rozar los labios de sus máscaras con los labios -picos, hocicos, fauces- de las demás máscaras, pero también había besos reales. Pero ésta noche él no lo haría.

Esa noche, estaba aislado y la Serpenteante parecía larguísima cuando había que recorrerla en solitario.

Entonces alguien lo tomó del brazo, aquel roce lo sobresaltó, y pensando que era Annie se puso rígido.

Pero no. Quién estaba a su lado era un hombre, al menos diez centímetros mas bajo que él, con una máscara de león que cubría su cabeza casi por completo. Con un traje completamente negro. ¿Entonces quién era él?

Eren bajó un poco su rostro y rozó el pico de su máscara con las fauces del león de la máscara del contrario. "Un beso".

Y como si hubiera roto un hechizo, volvió a formar parte de la fiesta. Él acompañó sus movimientos, protegiéndolo de los empujones de los más grandes. Debió haberlo liberado después de un par de vueltas, pero no lo hizo, y como nadie más bailaría con él, se dejó hacer.

Arrastrados por la marea viviente, que bullía, siguieron avanzando. Aquel extraño nunca lo soltó y cuando la muchedumbre empezó a aproximarse al final de la Serpenteante, la calle se abarrotó. La danza aminoró el paso hasta ser solo un balanceo. Bajó su vista ruborizado y sonriente.

- Gracias - dijo Eren.

- Gracias a ti. El honor a sido mío - su voz era sonora, y su acento extraño. Eren no pudo reconocerlo.

- Eres más valiente que los demás, al bailar conmigo.

- ¿Valiente? - debido a la máscara de león no pudo ver su expresión pero por su tono de voz Eren se dio cuenta que no sabía a lo que se refería, así que ese hombre no sabía a quien pertenecía - ¿Tan feroz eres? - preguntó y él rió.

- Terriblemente, o eso parece.

El extraño inclinó la cabeza confundido.

- No sabes quién soy.

Eren se sintió un tanto decepcionado. Había pensado que aquella quimera podría tratarse de un alma audaz que se había atrevido a desafiar a Annie, pero parecía que solo ignoraba el pelinegro que conllevaba el sacarlo a bailar.

El acercó su cabeza y el pico de su máscara rozó las fauces del león.

- Sé quién eres. Y he venido hasta aquí para buscarte.

- ¿De verdad? - preguntó un poco aturdido, como si llevara varias copas de vino - entonces, ¿cuál es mi nombre?

- ¿Y cómo mierdas voy a saberlo si nunca me lo dijiste?

El lenguaje vulgar y el tono en que lo dijo debió de al menos sorprenderlo, en cambio solo logró sacarle una risa.

- ¿Ves? - preguntó después de terminar con su ataque de risa - No lo sabes. Yo no soy a quien buscas, aquel a quien buscas debe estar buscándote a ti, deberías hacer lo mismo.

- Tsk, he encontrado a quien buscaba - dijo y lo atrajo hacia él - tal vez desconozca tu nombre, pero sé quién eres, y vine a decirte algo.

- ¿Y qué es?

La respuesta quedó acallada por el estruendo de los instrumentos de el último grupo de músicos. Estaban llegando al ágora. Un tumulto de personas empezaron a apretujarlos, Eren quedó frente al otro, dándole la espalda. Unos pasos mas adelante pudo escuchar su voz al lado de su oreja.

- Escucha bien mocoso, vine aquí para buscarte - dijo-. Y para darte las gracias.

- ¿Gracias? ¿Por qué?

- Por salvarme la vida.

Eren había salvado muchas vidas, en el campo de batalla, en emboscadas, rescatando esclavos quiméricos, incluso había salvado a un compañero que iba a recibir una flecha directamente en su corazón, y ni hablar de todas kas almas que recolectó después de una batalla. Pero tosos aquellos recuerdos pasaron por su mente en un instante, dejando uno solo.

Trost. Bruma. Enemigo.

- Seguí tu recomendación - continuó el extraño, aunque ya no tanto -. Me mantuve vivo.

Al escucharlo, sintió como si por sus venas circulara lava en lugar de sangre. Giró su cuerpo rápidamente. Sólo unos centímetros separaban sus rostros, inclinó un poco el suyo y esta vez si pudo mirar dentro de su máscara.

Sus ojos resplandecieron como llamas plateadas.

- - murmuró Eren.

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No me mateeeeen! *se pone una caja de cartón para evitar los tomatazos* *pero un ladrillo le alcanza a golpear la frente*

Iner: Eso te pasa por idiota.

Yo: *con un río de sangre saliendo de su frente justo en medio de la cara* Lo siento u.u, por favor no me odien, se que abandoné este fic por un tiempo pero...

Iner: Más de dos meses imbécil.

Yo: ¬¬ si, como iba diciendo, después de publicar mi segundo cap recibí un PM de una chica diciéndome que le había arruinado la historia, que pensaba que era un Rivetra o un Levihan y sólo por eso lo leyó y... bueno, me deprimí un poquito...

Iner: Porque te dejas.

Yo: ¬¬ *unas cuantas cuchilladas después* y bueno me di cuenta de que no fue mi culpa pues en la descripción claramente puse RIREN así que continuaré con el fic n.n

Espero no haber perdido ni un lector y nuevamente les pido una disculpa, les agradezco enormemente sus hermosos reviews *hace reverencia de 90°* y bueno responderé a algunas de sus dudas.

El libro de esta hermosa historia se llama Hija de Humo y Hueso (es mi favorito *empieza a fangirlear*)
Me preguntaron sobre una referencia sobre su apariencia, huuum para ayudarlos publicaré unos fanart de los personajes originales para que se den una idea ¿si? los publicaré en mi página de facebook

triple w punto facebook punto com diagonal HanaUsagiBL

Ya saben, sólo necesitan arreglar el link :D

Y bueno me dijeron que había muchas dudas sobre lo de Erwin siendo padre de Levi y otras cosas, espero que con éste capítulo se les hayan aclarado algunas de ellas.

Creo que es todo, nos leemos luego (de verdad lo espero D:)

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*: (=' :') :* .¸¸.• Hana
•.. (,(")(")¤°.¸¸.•´¯`» Usagi