Como saben este fanfic plantea un tipo de amor que según los que saben no puede ser amor. Para mí es el sentimiento que más destruye entre más intenso es y saca a flote todas las emociones y sensaciones más despreciables del ser. Y sin embargo sigue siendo amor ¿Si no de qué otra forma podríamos llamarlo? No quiero caer en clichés con esta historia, no quiero malos ni buenos. Solo personas que atravesaron juntas diversas etapas de su vida y en algún punto no pudieron más ni con ellos mismos y menos con el otro. "Mis demonios que se fundían con los tuyos nos llevaron al infierno en el que estamos ahora y aun así no puedo dejarte" Aprecio cada comentario de su parte. Si no están de acuerdo también me encantaría lo externaran. Pero no quiero leer cosas moralistas porque no van conmigo. Este capítulo contiene violencia, leve pero al fin y al cabo violencia.
Destrucción
No es de noche, pero pareciese. El cielo oscuro de la mañana sigue dubitativo entre recibir el sol o continuar vagando en la negrura casi azulada de ese viernes, quince minutos antes de las 7 am. Hace frío, debería entrar al salón y quedarme dormido hasta que la profesora se presentara a dar clases, pero la realidad es que ver el cielo me parece una terapia reconfortante.
No hay más alumnos, es aún muy temprano para los niños de 12 años. Mirando el cielo escucho con claridad el sonido del puente metálico que divide la entrada de la escuela de los salones de 6to año. Estamos en la planta alta. Mi corazón palpita con fuerza y siento que me tiemblan las piernas. Trato de normalizar mi respiración y evito mostrar sorpresa al sentir otra presencia en la banca que hasta momentos antes era solo mía. Mis manos están apoyadas a mis costados y una delicada mano se roza con mi piel, me estremezco. Son sensaciones completamente nuevas, me siento muy nervioso.
Su piel es muy suave ¿Cómo se supone que debo tocarla? Mis dedos tiemblan y sé que tengo que tomar la iniciativa pues ella no lo hará. Con miedo y un temblor incontrolable apoyo mi mano en la suya, siento que ella da un pequeño brinco sin exclamar nada. Inhalo lo más hondo que puedo el frío aire mañanero, si sigo dudando los demás alumnos llegarán y mi oportunidad se verá perdida. Me giro para encontrarme de frente sus ojos perlados, la respiración se me escapa. Sé que mi mano comienza a sudar, sé que debo tener un rostro de miedo, sé que ella es muy linda.
Estamos los dos solos, el pasillo a sus espaldas se ve desierto. Y detrás de mí no hay nada más que la inmensidad del cielo. No hay música de fondo, solo ella y yo sentados uno frente al otro con los corazones latiendo en nuestras manos y los ojos fijos en el del otro. ¿Ese es el momento adecuado para besarse? Porque eso es lo que hacen las parejas ¿verdad? Me acerco más a su rostro y puedo sentir se respiración agitada, seguramente tampoco sabe qué hacer. ¿Ahora qué sigue? Nunca nadie me ha enseñado a besar ¿Solo pongo mis labios encima de los suyos? ¿Muerdo, me quedo quieto, tengo que meter la lengua? ¿Baba o sin baba?
Ella susurra mi nombre. Debe tener las mismas dudas que yo, pero no hay manera de que averigüemos la forma de besar si nunca lo hacemos. Le pido que cierre los ojos ¿Por qué con los ojos cerrados y no abiertos? Me pregunto en el instante. ¿Deja de ser un beso si ambos no tenemos los ojos cerrados? No quiero arriesgarme. Ambos nos negamos la visión a cambio de unir nuestros labios. El contacto es casi centellante, nunca pensé que pudiese existir algo tan suave y delicado. Mis labios tiemblan más al sentir como ambas pieles chocan y se quedan estáticas. Estamos muy cerca como jamás lo hemos estado ¿Pero ahora qué debo hacer? Abro los ojos, no sé quién habrá inventado eso de cerrarlos pero en definitiva romper la regla fue la mejor decisión que pude tener. Ella tiene el rostro sereno pero hay un sonrojo que se evidencia en sus mejillas y tiembla de forma casi imperceptible que se ve adorable. Y yo quiero que esa sensación se quede siempre.
No me olvides, te lo suplico.
A veces el amor dura, otras en cambio duele.
Suena la alarma del celular.
Naruto se revuelve entre sus sábanas, maldice varias veces en lo que trata de localizar el teléfono. Lo encuentra debajo de la cama y desactiva la alarma. Se lleva las manos al rostro, aún siente la horrible pesadez de sus ojos; la noche anterior no podía conciliar el sueño pensando en lo asqueroso que era el destino. ¿Cómo era posible que de entre los millones de habitantes de su país fuera ella quien tomara el cargo? Pensó haber roto "la maldición" pero nuevamente se había equivocado. ¿Qué tan probable es encontrarte con la misma persona 6 veces? Pero más lo más inverosímil del asunto ¿Qué tan probable es que cada que se reencontraban comenzaban una relación de pareja? ¡Es que eso es absurdo!
Escucha el grito de una mujer decir su nombre, se rasca la cabeza. Tiene que darse prisa o no habrá tiempo para llegar a su trabajo. Se levanta de la cama y se abre paso al comedor del departamento, va en pijama. Se sienta en la extraña barra de la cocina y una mujer le entrega una taza de café. Él bebe despacio, tiene el punto exacto de azúcar y agradece en silencio la muestra de afecto. Hay una pregunta que ronda su cabeza desde que despertó y cree el momento oportuno de llevarla a la luz.
— Sakura ¿Recuerdas tu primer beso?
La dama frente suyo da un brinquito, se queda estática con las manos en sus labios tratando de recordar. Niega con la cabeza mientras sirve su propio café. Viste con una falda de lápiz que le llega debajo de la rodilla, a juego con su saco blanco perfectamente planchado.
— ¡No me digas que fue contigo!
Naruto suelta una carcajada y la mujer de cabello rosa también se ríe. Después de terminar con su café y lavar su taza toma su bolso de una de las sillas y se despide con un beso en la mejilla mientras sale rumbo a su trabajo. Con un suspiro de resignación el presidente del senado se da un presuroso baño y se arregla con la formalidad de todo un político, que aunque no lo aparente, le disgusta de sobre manera. Odia la corbata y los zapatos lustrosos. Pero sin protestar conduce su auto hasta un residencial de condominios.
En la puerta de uno de los departamentos hay un hombre vestido completamente de negro, lo saluda y el tipo simplemente le deja el camino libre. Abre con su propia llave y la vista es casi deprimente. Hay un caos en ese cuarto, lleno de botellas de licor y esparcida por el suelo la ropa de hombre y mujer. En el sillón principal su mejor amigo está tumbado boca arriba con una belleza en sus piernas, una cabellera roja despampanante. Se acerca y con una bofetada despierta al joven de cabellos negros.
La pelirroja se despierta primero y al verlo de pie frente a ella que está desnuda corre y se encierra en el baño. Muy molesto Uchiha Sasuke se estira en el sillón, al parecer aunque la noche ha sido increíble la mañana no le sonríe de la misma forma. Naruto se sienta a su lado y se inclina hacia el frente apoyando su cabeza en sus manos. Parece desesperado. Con cierto cuidado el anfitrión del hogar le pasa un brazo por los hombros y le da una palmadita de aliento.
— Hoy no quiero ir a trabajar, de verdad no quiero. — Sasuke hace una mueca de sorpresa, desde que su abuelo Madara había conseguido ese puesto para su amigo, este jamás se había quejado o mostrado molestia por su posición. — Me volví a encontrar con Hinata. — Ahora sí la cara del hombre se desencaja, siente que el corazón le palpita con fuerza y una preocupación imponente se alza sobre él al recordar el estado en que encontraron a su amigo cuando ella lo dejó. Quiere decir algo pero él aún no termina su relato — Fue asignada como mi comunicóloga política. ¿Puedes creerlo?
Uchiha solo puede pensar en algo y antes de detenerse en meditarlo un poco más, lo suelta.
— Solo puede ser el destino. En vez de pensar tanto en esto ¿No es la oportunidad perfecta para hablar las cosas? Te hará sentirte en paz porque podrás cerrar ese ciclo que te sigue consumiendo aunque no quieras.
— Este ciclo no tiene final ¿No te has dado cuenta? Pensé que si no nos reencontrábamos después de 4 años podía poner fin a esto, pero han pasado 6 años y aquí está nuevamente en mi vida, ya me rendí. Esto no se puede cerrar. Lo peor de todo es que la amé tanto que no puedo dejar de odiarla.
— ¿Y las cosas con Sakura?
El rubio se levanta con una sonrisa al verse interrumpido por la chica que sale del baño ya vestida. Se despide de Sasuke y vuelve a su auto para encaminarse al trabajo, hoy lo están poniendo a prueba. Agradece haberse visto interrumpido, no cree poderle explicar a su mejor amigo el tipo de reflexión y conclusión a la que ha llegado. Sakura es una chica maravillosa, inteligente, decidida, es casi el polo opuesto de Hinata. Y él la quiere, claro que lo hace pero sabe distinguir entre ese armonioso sentimiento y la tormenta que en él desataba la Hyuuga.
Es diferente. Tal vez sea contradictorio, porque todos le han dicho que lo ideal sería empezar a amar a Sakura, una relación estable y basada en el respeto. No es como si a él le desagradara la idea pero sabe en el fondo que nada de eso puede ser amor. El sentimiento llamado amor no construye nada, solo destruye. Y lo hace con unas ansías intensas para que todo lo que quede sean ambos seres amados. El amor tranquilo, armonioso y perfecto no existía en la concepción de Uzumaki Naruto. Para él todo resultaba un desastre cuando esa chica entraba en su vida. Un verdadero caos. Se despertaban sentimientos que jamás pensó en tener o siquiera conocer. No sabía ni nombrarlos ni expresarlos. Pasaba de la furia a la alegría en segundos, de la tristeza al más bello confort en momentos. Todo por lo que ella hacía o decía.
A Sakura la quería y mucho pero había un gran abismo entre ese sentimiento y eso que él llamaba amor. En su rehabilitación le confesaron con algo de pesimismo en sus palabras "Eso que tu llamas amor no existe, es solo dolor y en el dolor no estás siendo amado" ¿Y entonces cómo nombrar eso que él no podía describir? Le dolía la cabeza de tan solo pensarlo. Porque él no era un santo, él también lastimaba. ¿Eso lo convertía inmediatamente en un ser no merecedor de afecto? Porque a veces lastimaba a sabiendas del dolor que inflingia y eso no significaba que no amase. ¿Es algo enfermo pensar de esa forma? Para Naruto no es así. Todos los humanos tenemos un lado que quiere lastimar con tal de no ser herido antes. El amor saca los sentimientos más patéticos y horribles del ser. Claro, solo cuando de verdad es amor.
Si el sentimiento es menos fuerta la emoción va y viene, luego desaparece. Por eso sabía que existía una abismal diferencia entre gustar, querer y la extrema palabra de amar. ¿Para qué el hombre le daría tantos nombres al mismo significado? Era obvio. Porque no se refería a lo mismo. ¿Desde cuándo decir "Te amo" se había vuelto algo tan trivial y natural? Cuando se trataba de una confesión que podía traducirse como sentencia de muerte. Amar es dejar en las manos del otro la decisión de cuidarte o destruirte.
Sentado en su escritorio espera a su nueva empleada, pero por la puerta aparece su asesor político. Se sienta a su lado y tiene una mirada que Naruto traduce como preocupación.
— ¿Conoces de antes a Hinata? — pregunta de pronto, él niega — Siento que algo está ocultando y no está aquí solo para trabajar bajo tus órdenes.
No pudo contestar nada, porque la mencionada entraba con cierto cuidado. El asesor salió sin mirar atrás y ambos se dedicaron a hablar de trabajo. Pero el ambiente era algo más allá de tenso, parecía agónico y melancólico.
Naruto se pierde en el rostro de ella. Siente fuertes impulsos de abrazarla, de que como cada ocasión el encuentro los lleve al amor, a lo que sea que pueda interpretarse como sus experiencias. Pero también tiene ganas de gritarle, de preguntar todo lo que tiene guardado en el pecho, de golpearla.
Van en la calle, han apostado en un bar de mala muerte. Todo idea de él. ¿Qué van a hacer ahora? Probablemente mañana amanezcan sin dinero para comer ¿Cómo van a conseguir droga si están sin un centavo? Ella camina a prisa delante, no voltea y está más allá de molesta. Hinata estaba en contra de apostar todo de esa manera tan estúpida, pero él insistió y ahí estaban las consecuencias. Cuando ella no recibía su dosis de heroína su temperamento era el de una completa loca, o conseguía dinero o enfrentaba la furia de una drogadicta en abstención. A él tampoco le hacía mucha gracia pero podía aguatar más y por eso era el principal culpable.
De pronto ella se viró sobre sus propios pasos y ni siquiera pudo reaccionar, lo golpeó con fuerza en el rostro. La chica tenía más fuerza de la que él imaginaba, sintió sangre caliente dentro de la mejilla derecha. Apenas se reponía de la impresión cuando sintió una patada en el estómago ¿Acaso estaba loca? Molesto, fuera de sí y un poco drogado –pero solo un poco- le regresó el golpe a puño cerrado en la cara. Instantáneamente se arrepintió ¿Quién golpeaba a una mujer? ¿No eran seres delicados y un hombre jamás debería osar hacerlo? Y entonces la vio dejarse ir sobre él, lo mordió, le dio más de un cabezaso e incluso azotó su rostro en el asfalto. En menos tiempo del que tardaron en perder todo el dinero que habían juntado, se estaban golpeado como extraños en plena calle. ¿Quién podía decir que ellos estaban perdidamente enamorados el uno del otro? Solo ellos porque cada buen puñetazo demostraba más que las mismas palabras.
Tú dijiste que te sentías tan feliz que podías morir
Pero eso era amor y al mismo tiempo dolor.
— ¿Sucede algo?
Ella lo golpea con la realidad otra vez. Suspira y la mira sin despegar la vista de sus ojos, siente que se incómoda y esto comienza a divertirlo. Le encantaría hacerla sufrir, hacerla pagar por todo. Por volver su vida un desmadre, una puta mierda. Pero sigue debatiéndose entre abrazarla o darle un golpe. Se río para sus adentros cuando el celular de la mujer suena. Es la hora de la comida y puede retirarse, la ve salir y la sigue. Más lejos que cerca observa a un hombre alto, de cabello platinado y unos ojos entre azules y platas. Ve como le planta un beso en los labios. Un estupor le recorre los intestinos. La mano de ese hombre recorre la cintura que alguna vez fue suya y atrae ese cuerpo menudo y delicado contra el suyo.
Parece que mientras él sigue dudando si debe amarla u odiarla ella ya tiene a alguien más. Tal vez todo ese desastre de amor y ciclos se lo ha venido inventando él a los largo de esos 22 años desde que la conoce. ¡Maldita seas Hinata! Ahora estaba seguro, lo único que quería era golpearla y que ella también lo hiciera. Prefería que le rompieran la cabeza a que lo hicieran con su corazón y sus esperanzas. Él ya no está para eso. Ha madurado y el amor que ella le ofrecía no es nada. Un amor así de enfermo no debería valer la pena ¿Verdad? ¿Entonces por qué unas lágrimas traicioneras quieren salirse de sus orbes azules?
