Antítesis de Amor
NECESIDADES
La madrugada era exageradamente fría, pero ella iba con una falda corta de mezclilla, un top y una chamarra de hombre. Su cabello recogido en una alta coleta y un cigarro de marihuana en la mano. Estaba un tanto fastidiada del ritmo de su vida actual, cada noche era el mismo cuento y por el día una resaca impresionante la hacían tumbarse en el suelo hasta que el sol se ocultase. Pero no iba a negar que jamás se había divertido tanto en su vida, ahora era completamente contraria a lo que alguna vez le enseñaron a ser y eso la ponía con un humor extraordinariamente maravilloso.
De pronto sintió el tirón de su mano. Naruto la jalaba con emoción en su rostro.
— ¡Encontré una!
Hinata iluminó su mirada. Cada noche le daba algo diferente, emociones, disgustos, cosas que en su antigua vida jamás pensó tener. La adrenalina, el alcohol, la droga, la música… lo que ella llamaba libertad. Entraron en un callejón, subieron unas escaleras de emergencia hasta el piso donde luz y música estridente retumbaba en las paredes. Naruto se asomó por la ventana, mucha gente, cada una metida en su propio mundo. Él entró y ayudó a Hinata a hacer lo mismo. Nuevamente disfrutarían de una fiesta sin ser invitados.
La costumbre provocaba que su cuerpo se moviera al ritmo de la música electrónica. El rubio de su novio daba brincos y gritaba entre la multitud que se adaptaba al ambiente. El humo del cigarro llenaba los sentidos de la Hyuuga quién continuaba frenética contoneando sus caderas entre la multitud. Estaba tan consumida en su mundo que no notó la desaparición de su acompañante. Bailó hasta que sus piernas no dieron para más. Las pantorrillas le molestaban por hacer caso de la euforia y bailar hasta el piso en varias ocasiones. Se separó del bullicio de los bailarines y se concentró en llegar a la barra de bebidas. Tomó uno de los vasos de plástico acomodados a lo largo de la enorme mesa. Y se lo bebió de ramplón. Supuso que Naruto estaría por ahí drogándose o tomando en exceso, al fin y al cabo para eso buscaban fiestas a las cuáles escabullirse y consumir todo gratis.
— Pareces ser una buena bebedora.
Un joven un tanto mayor que ella le llama desde el otro lado de la mesa. Su pelo rojo capta inmediatamente su atención, tiene una mirada seductora y la invita a algo más allá de conversar. Pasan escasos 5 minutos de su encuentro cuando ya se encuentran en el centro del bullicio bailando y besándose. Para ella ir en contra de todo le sienta bien. Ir en contra de su padre, de su educación, de las imposiciones sociales. Incluso de Naruto. Al que de pronto visualiza a lo lejos, sentado en el suelo recargado en la pared besando a otra chica a la que tiene sentada en sus piernas. Es una pelirroja de ojos verdes. La furia la invade. Se aparta de su affair nocturno y llega impositiva frente a su novio al que patea con fuerza e ira. Él se levanta tirando en el acto a la pelirroja, el golpe le ha dolido. Pero tiene que ser sincero, lo que le duele es el orgullo. Odia ser tratado así, odia ser el culpable. La chica a sus pies se levanta molesta y comienza a gritarle, pero a él no le importa. Sus ojos están fijos en los de Hinata.
— ¡Eres un idiota! ¿Qué piensas que estás haciendo?
— Lo mismo que tú ¡hipócrita! No tienes ningún derecho a reclamarme. —Ella lo golpea a puño cerrado en el rostro. Desde hace relativamente poco tiempo ella se desquita con él a golpes. Pero está vez es diferente, siente como le regresan el puñetazo. Se sorprende: Él jamás la había lastimado así. — ¡No me trates de esa forma! —Girta Naruto fuera de sí. Sus ojos tienen un brillo que Hinata está segura se convertirán en lágrimas. — ¡No eres la única víctima aquí! Tú también...
La primera lágrima corre por su mejilla cuándo el pelirrojo con el que ella se besaba momentos antes irrumpe la escena y toma del brazo a Naruto.
—Nunca debes golpear a una mujer — infiere empujándolo con brusquedad hacía la salida. Hinata prefiere huir por donde entró y hábilmente sale por la ventana. Vuelve al callejón oscuro, un tanto nerviosa saca un cigarro, lo enciende al entroncar en la calle principal.
Una mano toma la suya, por el calor sabe que es su novio.
— Perdona
Suelta ella de forma sincera, no se esperaba sus lágrimas tan honestas. A estas alturas ella sabe sus necesidades pero aún es incapaz de comprender las del Uzumaki. Caminan en silencio un par de calles, ambos van bastante borrachos pero aún hay cierta cordura en sus palabras y acciones.
— Yo solo quería lastimarte, después de ver como besabas a ese quise desquitarme, si no te enojabas asumiría que ya no te importo más. Eso sería doloroso… Yo reamente…
— Te amo, solo soy una tonta que aún no te comprende ni se entiende a sí misma. No importa lo mucho que nos lastimemos siempre vamos a estar el uno para el otro ¿Verdad?
— Te lo prometí hace años, y sigo cumpliendo ¿O no?
Él la besa apasionadamente, entre su borrachera se va de lado ante la insistente risa de ella, ambos comienzan a correr por las frías calles, entre risas y mimos… camino a casa.
Hinata siente unos golpecitos en su cara, suaves, delicados. No, no puede ser él. Despierta con violencia, su cabeza retacha contra la de Toneri, él tiene la cara roja por el golpe. Se frota la zona afectada y adopta una dulce mirada que trata de transmitirle a la bella durmiente.
— Estabas llorando ¿Estás bien? Traté de despertarte pero fue en vano, perdona por lastimarte.
Ella se endereza, ríe para sus adentros. Toneri es demasiado dulce, sus ojos son compasivos, como si le tuvieran una especie de lástima que la tranquiliza y al mismo tiempo la enferma.
— ¿Pasó algo malo? ¿Tu familia? ¿Quieres hablar con ellos?
— Son solo cosas del trabajo, últimamente el ambiente ha sido muy pesado y no logro conseguir la información necesaria.
Ootsuki Toneri vuelve a sonreírle, pone una mano en su cabeza y agita sus cabellos. Es parte del ritual de pareja que se ha instalado en ellos desde hace un par de años. Luego la besa delicadamente, al lado de él se siente protegida y al mismo tiempo frágil. Como una gran parte de su vida.
— También he estado pensando en esto, pero ¿No crees que es momento de conocer a tus padres? Formalizar la relación es algo que nos puede hacer bien a ambos.
La mirada de la peliazul se endurece, odia tocar el tema. Ya lo han hablado pero él insiste. No, no va a presentarles a sus padres. El día que ella vuelva a esa casa tiene que ser alguien en la vida, una mujer respetable y admirada. No va volver de la forma en que se fue. Jamás.
Le dedica una sonrisa para que él comprenda la negativa. Se levanta y se dirige a la ducha, el día va a ser muy largo.
Un par de horas después ella mueve con insistencia la azúcar contenida hasta debajo de su café. Una de sus mejores amigas sigue pidiendo cosas para desayunar, cuando la mesera por fin se aleja ambas se miran directamente. Los ojos chocolate de Tenten tienen un brillo angustiado que Hinata finge no ver, ya sabe que las cosas son un poco complicadas.
— ¿Y han hablado del tema? Siento que simplemente tienen rencor por su historia, tú tienes tus motivos y él los suyos. Jamás juzgué las decisiones que tomaste Hina, y sé que cuando abandonaste…
— ¡Él me abandonó primero! Fue Naruto quien me olvidó antes, aunque prometió…
— ¡Hyuuga Hinata! — irrumpe la castaña y está por azotar sus manos cuando la mesera aparece dejando parte de su orden frente a las dos féminas, este breve lapso Ama Tenten lo utiliza para inhalar contando hasta diez, se prometió no perder los estribos ese día, no importase qué — Perdonar les haría bien a ambos, cargar con esos sentimientos tan negativos hace daño a la larga. Si simplemente pudieran hablar como gente madura las cosas se arreglarían para ti también.
Ella frunce el ceño, le da un sorbo a su taza y después la coloca con poca delicadeza en el plato. Tenten ha comenzado a desayunar sus huevos estrellados, parte un pan por la mitad y deja el resto en la canasta. Hinata lo toma y lo introduce en su café. A Toneri le parece desagradable esa maña suya pero nunca le dice nada, él es muy amable ¿Por qué tendría que pedir perdón a otro hombre que ni siquiera muestra interés en una reconciliación?
— Naruto está insoportable últimamente, cuando recién llegué a trabajar las cosas no eran amenas ni agradables pero se soportaban. Ahora me habla golpeado, trata de no dirigirme la palabra a menos que sea estrictamente necesario y tengo miedo de que trate de despedirme, he avanzado pero no tanto para que a Kimimaro le convenza.
— Me parece que tienes la respuesta a tus problemas solo no quieres verlas. Voy a terminar apostando con Neji por tu toma de decisiones.
La peliazul baja la mirada, no quiere meter a su primo en sus locuras. Ya mucho tiene con su situación actual. De pronto a la mesa llega una rubia despampanante, tiene una mirada un tanto fastidiada.
— Odio interrumpir pero vamos a llegar tarde a la reunión.
Las dos comensales miran sus celulares, la periodista se levanta asustada. Falta muy poco para la reunión. Se despide de su amiga de años. Pide la cuenta y corre al baño para cepillar sus dientes.
Minutos más tarde tiene otra vez al presidente de Kimimaro Corp. Frente a ella. Los nervios no la aterran como la primera vez, pero siguen ahí, instalados en la boca de su estómago. Le muestra los avances de su investigación, no son pocos pero siguen siendo insuficientes. Él los lee con atención, va dejando cada uno en el escritorio. Luego da un fuerte suspiro.
— Llevas un mes dentro del senado, y aún no tengo nombres. Me parece que tus conjeturas tienen lógica y cierta pizca de verdad, pero sin nombres a los que apuntar no podemos hacer mucho. El canal emitirá su primer transmisión en una semana, a partir de ese día tienes solo 7 días más para preparar el reportaje, de lo contrario nos quedaremos con esta información y el crédito de tu aporte se perderá ¿Lo sabes verdad? Tal vez le demos el lugar a Shion.
Hinata lo sabe, estaba claramente estipulado en el contrato. Aprieta los dientes, ese empresario la tiene donde quiere. No va a permitir que Shion vuelva a crecer con los frutos de una investigación periodística que no le pertenecen. La vez anterior fue error de ella y su personalidad introvertida. Por su poca capacidad en el desenvolvimiento escénico, su falta de facilidad de palabra y su poca experiencia hizo caso al dueño de MVM que prefería una periodista activa y que se convirtiese rápidamente en una líder de opinión. Hinata se dejó y cuando MVM ya no la necesitó Shion se quedó con la fama, reputación, credibilidad y esfuerzo que ella tardó años en construir.
— Está claro que después de las preguntas que realicé a los senadores la muestra arrojó nulo apoyo a la presidencia de Namikaze, es más, muchos afirman que él no estaba en el senado, que su nombre se introdujo en las papeletas de hace años pero que ese registro no existía. Él fue impuesto con ayuda de alguien más. El partido JNA le dio su apoyo.
— La pregunta es ¿Quién le dio su apoyo? ¿A cambio de qué? Tú eres periodista, no yo. Haz tu trabajo Hyuuga y todo seguirá como lo planeado.
En el auto de Temari la periodista está a punto de las lágrimas. La rubia le pone la mano en señal de apoyo, mientras conduce. Hinata pone música y trata de tranquilizarse. La canción es un tanto deprimente, piensa en cambiarle pero por fin cede. Try de P!nk. Detesta ser influenciada por algo tan anónimo como la letra de una canción. Pero no puede evitar sentir saber la respuesta, cree haber encontrado la solución. Cuando por primera vez el debate nace dentro de ella. Si trata de arreglar las cosas con Naruto podrá acercase a la verdad de su historia ascendente políticamente. Pero cuando ese artículo la posicione en el ámbito del periodismo ¿Qué pasará con él? Lo habrá utilizado y probablemente afecte de forma frontal su carrera. Nuevamente siente mareos ante las complicaciones que pueden derivarse de sus decisiones. Por ahora: Lo primero.
Hinata entra a la oficina del presidente del senado, queda sorprendida de la misma forma que quienes están sentados. Ella traga saliva con pesadez. No quería volver a verlos, menos de esa forma.
Naruto se levanta y carraspea su garganta.
— Hoy es tu día libre ¿Sucede algo?
Ella inahala recuperando el valor, se coloca firme en el suelo y suelta el aire con delicadeza, tranquilizándose.
— Sí, lo siento por interrumpir así, No pensé que tuviera visitas. Yo solo quería hablar contigo — hizo una pausa que le resultó eterna — Hablar de lo que pasó.
Sakura se levantó furiosa. Se acercó a ella a paso firme y aunque la peliazul quería echarse hacia atrás, trató de mantenerse firme.
— ¿Hablar de cómo lo abandonaste? ¿Quieres recordarle lo mal que la pasó a tu lado? ¡No actúes de esa forma tan cruel Hinata!
— ¡Basta Sakura!
Naruto grita aquello al mismo tiempo que Sasuke le toma la muñeca a la pelirrosa y la aleja de la periodista. Hinata puede notar en los ojos verdes sufrimiento, ira y dolor contenido. No la culpa pero tampoco se arrepiente de sus decisiones en aquél tiempo; si la historia se repitiese lo volvería a hacer.
El pelinegro de Uchiha Sasuke le da una palmada en la espalda que ella no sabe cómo interpretar, luego sorprendida nota una sonrisa media disimulada en su rostro.
— Para todos sería bueno que arreglaran las cosas.
Sakura se sacude en negativa mientras continúa avanzando hacia la puerta sin mirar atrás. El sonido de la madera cerrándose hace que ambos se miren sin decir palabra. Ella no puede avanzar y él parece no querer hacerlo. Pasan unos minutos, cuando el rubio parece salir de sus recuerdos.
— ¿Quieres hablar? Deberíamos ir a un lugar más relajado.
Pasa a su lado y sale de la oficina. Hinata se despabila y trata de mover sus manos que tiemblan sin control. Avanzan por las calles circundantes al Senado, por un momento recuerda los momentos que iban a todos lados con sonrisas en el rostro, las manos entrelazadas y se sentían complementarios. Las salidas de la secundaria eran fantásticas, ella se sentía en una historia de amor como la de las películas de comedia de su madre. Han pasado muchos años desde eso, ni siquiera está segura de estar recordando las cosas de forma real, tal vez solo es una invención de su mente que ha modificado sus recuerdos, como suele pasar en todas las personas.
Entran a un café, piden una mesa con asientos de tela, más cómodos que las sillas usuales. Él la mira dando a entender que no será quien comience esa plática.
— Quiero que tratemos de entender lo que pasó en ese entonces, pienso que hemos madurado lo suficiente como para poder hablar de esto sin hacer algo indeseable. — Naruto asiente y la invita a comenzar — Creo que ese momento de mi vida era demasiado turbulento, pienso que simplemente quería hacer lo que me viniera en ganas, sin importar las reglas, sin que me importase el mundo… ni mis padres, ni mis hermanos, ni la escuela, ni la sociedad…
— Ni yo — suelta con veneno el rubio, aunque inmediatamente se arrepiente, no quiere ser él quien no pueda comportarse civilizadamente, la mesera coloca los capuchinos fríos. Naruto se sorprende, pidieron lo mismo sin pensarlo. Se le revuelve el estómago. — Entiendo. Yo tenía otro tipo de necesidades. Estaba harto de estar solo, de sentir que los demás se alejaban de mí mientras más crecía. Tenía miedo de volverme a ver perdido. La única persona que no desaparecía de mi vida eras tú; hice lo posible por darte lo que querías pero en el camino me perdí a mi mismo y también te perdí a ti. No justifico que me dejaras, pero claro que cargo con la responsabilidad de eso.
— No nos supimos entender, pero creo que tanto por nuestra relación laboral, como por lo que alguna vez significamos el uno para el otro… — Naruto siente una ira subirle por el estómago, primero por hablar en pasado. Tal vez para ella él significó algo en su vida, pero ahora es un recuerdo doloroso que quiere borrar al lado del idiota de su pareja actual. Sin embargo para él ese tiempo pasado no existe. Hinata siempre será Hinata en su vida, nadie podría quitarle ese lugar. Maldita sea la hora en que él se enamoró con locura. Maldita sea la hora en que ella minimizó esos sentimientos tan fuertes, profundos y enfermos para querer convertirlos en una burla, en una mentada de madre. — Creo que deberíamos ser amigos. ¿Qué dices?
— Creo que no sería una mala idea — él extiende su mano y ella la estrecha. Hinata siente un poco de desconcierto, porque sabe que sus palabras son pura mentira. Jamás le pediría a ese hombre ser su amigo. Preferiría enterrar su amor en algún lado y dejarlo ahí para siempre, pero ahora la necesidad la orilla a hacer una tregua con ella misma y con él. Sin embargo observa con miedo los ojos de ese antiguo amor. Tienen una chispa malvada en ellos, Hinata podría reconocer cualquier gesto e interpretarlo perfectamente. Lo conocía muy bien, y aunque ahora probablemente estén muy cambiados hay cosas natas que es difícil modificar. Para ella esos ojos se traducen en una jugarreta, como si el Uzumaki buscara venganza, jugar, dañarla.
Pero esta vez no será ella quien se coloque en el papel de víctima, le da un sorbo a su café mientras recuerda por qué se ha vuelto a acercar a él. Por su conveniencia. Esta vez será una lucha de poderes oculta tras la máscara de una estúpida amistad por "lo que fue" No flaquerá, y sabe que Naruto tampoco desistirá hasta verla hecha pedazos. Porque siente el odio emanar de sus poros. Un odio tan intenso como el amor que alguna vez le profesó.
-/
-/
-/
-/
-/
-/
-/
-/
-/
-/
Muchas gracias a quienes siguen este fanfic. El siguiente capítulo e incluso el que le sigue tratarán exclusivamente de esta falsedad con la que se han vuelto a acercar y que por obvias razones volverá a desembocar en amor. Porque nunca lo ha dejado de ser. Sin embargo aún no sé si ambos estarán lo suficientemente bien con ellos mismos para poder tener una relación. Por otro lado después del clímax contaré toda su vieja historia de amor desde los 6 años. Tengo mucha fe en esta historia. Ojalá les guste:
