Muchas gracias a todos los que han pasado por este fanfic. Está vez me hice 11 hojas y estoy muy contenta porque fueron muy fluidas aunque me atoré un poco en la parte del Lemmon porque cuando inicié el capítulo originalmente eso no pasaría pero pues tomó este rumbo y lo dejé fluir. Después de este capítulo lo que viene es puro pasado de su historia de amor. Ojalá les guste.

Gracias por seguir aquí y dejarme sus comentarios!

Memoria Corporal

Su mente está absorta, trata de que su respiración suene normal pero la verdad la situación la está llevando a extremos que no quiere admitir. Toda la tarde ha tenido que soportar a su jefe.

¡A nadie le gustan sus jefes! Eso es natural en los trabajos, pero no es su caso. Su jefe es amable, divertido, serio y admirable. Mientras le tomaba las fotos para sus redes sociales no podía evitar embelesarse con esa imagen imponente y altiva. Él parecía en la cima del mundo ¿Y ella?

Se le revuelve el estómago de analizar esa situación. Hace seis años las almas de ambos estaban tan podridas que pensaron jamás salir de ese pozo. Ella con esfuerzo fue trabajando para recuperar su vida y el primer paso fue huyendo de él, pero aun con eso ella seguía por debajo de Naruto. Aún ahora tiene que verlo desde abajo, porque es él quien tiene el poder y va ascendiendo a paso apresurado, mientras ella se encuentra dando patadas de ahogado tratando de salvar su carrera profesional.

¿Y a costillas de quién? Del mismo que le enseñó el amor y la parte más oscura de sí misma.

Esto debía ser un error, una pesadilla, una mala pasada de su inconsciente. Realmente ella está en su cama, al lado de Toneri, tiene un trabajo estable y ni siquiera recuerda ese viejo amor. Esto es un sueño y solo eso.

— ¡Hyuuga Hinata! Reacciona por favor.

Ella pega un brinco al ver los ojos azules del hombre a escasos centímetros. Él parpadea y ella imita el movimiento de ojos, Naruto regresa a su silla y suelta un suspiro.

— Perdóneme jefe ¿Me llamó muchas veces?

— ¡Pues claro! ¿En qué mundo andas?

Ella niega con la cabeza y hace una pequeña reverencia. Mientras él le habla de esa manera tan casual ella comete el error de dirigirse de forma informal, cuando su deber es tratarlo como su mayor.

— Discúlpeme, no volverá a pasar.

— Hinata, mírame — ella siente que el corazón se le detiene, con dificultad alza su rostro para mirar directo en el profundo azul, la piel se le heriza y un escalofrío le recorre el cuerpo cuando siente la mano de ese primer amor en su frente — Estás actuando muy raro hoy ¿Te sientes enferma?

Inhala con fuerza y exhala con fuerza. No es el momento de perder la compostura. Sonríe ampliamente.

— ¡Para nada! Estoy llena de energía para seguir trabajando.

— ¿Piensas trabajar a estas horas?

Hinata reacciona mirando el reloj del celular de Naruto. Ya pasan de las 8 de la noche, su horario laboral ha terminado. No puede evitar divagar nuevamente al ver el fondo de pantalla. Naruto tiene una abierta sonrisa mientras su brazo pasa detrás de la cabeza rosada de Haruno Sakura quien muestra un rostro bello y lleno de amor.

No sabe qué hacer así que solo ríe para safarse del problema que le está ocasionando su mente confusa.

— Te estaba diciendo que si tienes como irte a casa.

— Toneri vendrá por mí

— Bien — Él se levanta apresuradamente cortando la conversación, inmediatamente Hinata asocia esa acción a celos, no es por una cuestión de castillos en el aire, solo es porque lo conoce desde hace años y siempre hacía lo mismo ¿Ahora iría a besar a una chica por despecho? — Mañana es la sesión de fotos y entrevista ¿verdad? He decidido hacerla en la editorial de la revista.

— ¡Pero jefe eso mueve todo su horario! Tenemos que tomar un tren muy temprano y regresar muy noche ¿Está seguro?

— ¿Tanto te desagrada pasar tiempo conmigo?

Hinata siente el frío… un frío que conoce bien y que le aterra de forma incontenible. ¿Por qué le dice eso?

— No, solo que tendré que reacomodar sus citas y compromiso y eso es molesto.

— ¿No es acaso tu trabajo? Bueno, nos vemos mañana. Pasaré por ti para irnos lo antes posible.

El rubio abandona la habitación sin darle la más mínima esperanza de prórroga. Hinata reacciona pronto y sale apresurada detrás de él, lo rebasa en un movimiento natural y se arroja a los brazos de Toneri quien la espera en la salida. Su novio la besa a modo de saludo, pero ella no se detiene ahí lo toma del cuello y se aferra a sus labios como un náufrago al único trozo de madera flotante.

Trata de poner la mente en blanco, no quiere pensar en nada más allá de los labios de ese hombre de cabello plata. Hasta que él mismo la retira de su lado.

— ¿Qué sucede Hinata? Estás actuando raro

Sin poderlo evitar la Hyuuga voltea a verificar el lugar. No hay rastro de Naruto, su corazón se alivia y niega con la cabeza mientras estrecha su mano con la de Toneri para emprender el camino a casa.

En el auto ella solo quiere permanecer callada, quiere tratar de que el tiempo se vaya volando. A sus 28 años las pláticas con su novio siempre conducen a un lugar asfixiante: Matrimonio.

— Este fin de semana deberíamos ir a mostrar nuestros respetos con tus padres, estoy seguro que si regresas a tu casa con un matrimonio asegurado tu familia te perdonaría.

Y ahí estaba nuevamente él diciendo pura estupidez. Su familia no tenía que perdonarla, eso a ella le venía importando dos carajos. Ella solo quería ser reconocida y un marido no era para nada la forma de "redimirse" ante su padre y hermana.

— Gracias cariño pero estaré muy ocupada esta semana, mañana saldré desde muy temprano para unas entrevistas del jefe y regresaré muy entrada la noche. Además el fin de semana hay un evento que podría darme todas las respuestas que necesito. Pero estoy de acuerdo contigo iremos pronto ¿Te parece?

Cuando llegan a casa él ha preparado la cena. Toneri es una persona maravillosa, ella se siente amada y quisiera en alguna medida devolverle esa sensación cálida con la que él reconfortó su corazón. Pero no puede.

En su mente está la frialdad de Naruto, una frialdad que solo la hace pensar en algo que no quiere. Él la sigue amando. Puede que la mayoría de las personas la juzgarían de pretenciosa pero este no es el caso, ella sabe que lo que es… es.

Trata de pensar en Sakura. Esa chica que desde sus inicios estuvo al lado de Naruto casi como una sombra. Esa misma mujer a la que envidiaba por lograr conservar su lazo con el rubio mucho más tiempo que lo que ella logró.

¿Y ahora eran una pareja formal? Hinata no podía entender el motivo que orilló a la Haruno a involucrarse sentimentalmente con Naruto y poner en peligro ese lazo tan hermoso que habían construido.

Tal vez era lo correcto, tal vez su relación paulatinamente debió evolucionar a sentimientos profundos y sólidos. No como los que ella mantuvo con el Uzumaki, que eran exageradamente intensos, pero superficiales y efímeros

Mientras mira el techo y a su lado duerme su pareja ella solo piensa en una cosa. Si pudiese retroceder el tiempo y volverse a encontrar con él ¿Preferiría arriesgarse a una relación amorosa sabiendo que paulatinamente lo perdería o formaría un lazo de amistad que le permitiese estar con él hasta el final?

Toneri la despide en la puerta con un dulce beso, ella se sonroja y sube al auto de su jefe. El viaje dura casi dos horas en las que ninguno se dirige la palabra. Hinata tiene un nudo en el estómago. La culpa la está comenzando a torturar.

El incrédulo de su novio la despide en la puerta para que ella suba al auto del hombre que más ha amado y odiado en su vida. El que más feliz y más triste la ha puesto. ¿Eso es justo?

— ¿Tú también sientes que esto es una clase de broma del destino? Cuando te vi en el Senado no sabía cómo reaccionar ¿No es esto algo incluso tenso? En estos 6 años imaginé muchos escenarios de un posible reencuentro pero debo admitir que nada como esto.

— Pensé que este viaje debía ser únicamente laboral ¿Está en mi contrato tener que hablar de temas personales?

— ¡Fuiste tú la que dijo lo de ser amigos!

Hinata por fin se gira para verlo. La mirada de Naruto está fija en el camino pero se despega escasos segundos para chocar con la suya. Siente una punzada en el pecho. Odia esto.

Odia saber que él aun la quiere. Porque siempre ha sido más fácil ser ella la que ponga la barrera, la que pueda fingir indiferencia y aparentar frialdad mezclada con indiferencia. Una indiferencia que sabe a él le duele.

Seguir su vida sin Naruto fue relativamente fácil, solo tuve que atravesar el bache doloroso de la separación y meterse a fondo en su trabajo, llenar su mente de otras cosas y su corazón de otras personas como Toneri.

Pero no es lo mismo hacerlo cuando tienes a esa persona a un lado de ti mostrando actitudes que arruinan ese plan trazado por años.

— Los amigos hablan de cosas agradables ¿No?

— ¿Estás diciendo que nuestra relación no fue agradable?

— Los amigos respetan cuando el otro no quiere hablar de algo.

Naruto frunce el ceño, suelta un suspiro.

— ¡Está bien! Yo solo quería romper la tensión, llevas ignorándome todo el camino. Olvidemos el tema ¿Si?

Ella asiente y pone música. El aparato está conectado al ipod del rubio, la música le agrada e inconscientemente comienza a cantar algunas canciones y él la imita. La tensión se va y aunque no quiere el pensamiento fugaz que pasa por su cabeza se expresa en su corporalidad: Ella quiere estar así siempre.

La entrevista se da sin percances y la sesión de fotos es un rotundo éxito. Mientras el mundo gira alrededor de Uzumaki Naruto ella lo contempla a la distancia. Y su mente se inunda de él.

Salió del hoyo donde estaba, afrontó todos sus problemas con una convicción pocas veces vista, triunfó pese a todo y ahora se le muestra mucho más hermoso que antes. Mucho más resplandeciente y eso la hace sentir terriblemente inferior.

Pero eso no es lo peor, sino que deja a su corazón expectante.

Las cosas se complican y Naruto es solicitado para una junta con los editores de la revista. Como si fuera una estrategia el hombre sale casi a las 12 de la noche. Ella se ve obligada a llamar a Toneri. La situación es muy simple y al mismo tiempo horrenda. Ella y su jefe se quedaran a dormir ahí. Y llegarán mañana temprano a Tokyo.

Toneri solo le dice que se cuide mucho, que descanse y que la ama. Ella se estruja el pecho. ¡No! Él debería obligarla a volver, decirle que teme perderla ¡Por lo menos fingir que le aflige su existencia! Ella solo quiere sentirse necesitada y no sentir que necesita a alguien.

— Perdona que esto se haya tornado así. — Suelta Naruto mientras le entrega la llave de su habitación. — ¿Toneri no se molestó?

Hinata toma la tarjeta que funciona como llave, la introduce en la puerta y acciona la palanca que abre la habitación.

— Para nada, él confía plenamente en mí. Así deberían ser todas las relaciones.

Siente como Naruto la toma de la muñeca, parece que su provocación dio en el blanco.

— Yo confiaba plenamente en ti, tú fuiste la que jamás mostró confianza en mí.

— Puede ser — la respiración se le acelera pero lo disimula lo mejor que puede, no va a temblar, solo quiere dejar las cosas claras. Si él continúa con esas insinuaciones de amor ella terminará cayendo en su juego y eso no se lo va a permitir — Pero de todas formas ya no importa, cada uno ha rehecho su vida y solo no debemos cometer los mismos errores con nuestras parejas actuales ¿No?

Lastimarlo. Adora lastimarlo si de esa forma ella puede salir librada de la situación. ¿No es lo mejor?

— Yo te amo y quisiera resarcir las cosas contigo.

Ahí estaba, lo que ella menos quería escuchar. Lo que no podía soportar. Odiaba todo eso, odiaba la sensación de sus piernas volviéndose simple papel. Odiaba escuchar eso porque realmente llevaba años esperándolo. Porque en el fondo, muy en el fondo soñó miles de veces con eso. Con que él volviera recuperado y con un amor más fuerte, la tomara fuerte de la muñeca y le dijera que la amaba y era el momento de rehacer sus vidas uno al otro.

No puede moverse, se siente una muñeca congelada. Cuando él la fuerza a su lado y la besa.

¡No! Eso no debería estar pasando. Hinata debería mantener su cordura y rechazarlo con total firmeza y crueldad para que él por fin entendiese que aquellos sentimientos juveniles jamás podrían repetirse.

Pero no puede, sus labios carnosos son reconocidos al instante por la memoria corporal de la Hyuuga. Las línea de sus labios tan finamente profundas que al rozarse sobre los propios la hacen estremecer. La voluntad cede y su boca se abre delicadamente y siente la desesperada lengua de Naruto buscar la suya.

Cuando la saliva y las lenguas se reconocen como si el tiempo no hubiera pasado ella tiene que apretar con fuerza los ojos porque tiene la imperiosa necesidad de soltarse a llorar.

De gritar lo que su pecho tiene guardado desde hace años. Instintivamente rodea con sus brazos el cuello del rubio, sus cabellos le erizan la piel y un gemido suave es acallado por los besos.

Siente el empujón de su cuerpo contra la puerta, las manos que bajan por su cadera y se encarnan en sus piernas elevándola contra el cuerpo masculino. Es su primer abrazo en años, es sentir la corporalidad de él tan cercana que siente deseos de dejar de pensar y solo entregarse a las memorias de su piel.

Abruptamente él se deja caer sobre la cama, ella siente el peso total de su cuerpo y aunque asfixiante desea jamás despegarse de él.

La oscuridad del cuarto es total, no es posible prender la luz pues la tarjeta que activa la corriente está en alguna parte del piso del cuarto. Hinata siente que sus ojos han sido vendados, no hay un solo rayo de luz natural o artificial. Está a expensas de sus sentidos del tacto.

Pero hay algo más, está la familiaridad y el deseo. Años reprimiendo las sensaciones de su memoria, años tratando de olvidar la forma de su cuerpo. Pero todo se ha ido al carajo en unos minutos. Sus manos son capaces de delinear perfectamente sus hombros, son igual de atrevidas para quitar la corbata y comenzar a desabotonar su camisa. ¿Debería detenerse y pensar las cosas? Está a punto de cometer una locura ¿Pero a quién le importa?

¿A quién le importa Toneri? ¿A quién le importa Sakura? ¿A quién le importa ella misma? La mujer que debería negarse con fuerza a estar con él, a enterrar su orgullo, su tristeza, su ego está ahí a punto de dejarse llevar por ese amor pasional y estúpido como cuando tenía 21 años.

Sus manos tocan el torso desnudo. La calidez de la piel la estremece, él mete las manos debajo de su blusa de botones, lo hace con tal desesperación que estos salen disparados en distintas direcciones.

Sus manos sobre su pecho desnudo le provocan arquearse. Y en ese silencio sobrecogedor solo sus respiraciones entrecortadas y agitadas tienen eco fundido con una oscuridad que se va deshaciendo. Por fin ella es capaz de ver los ojos azules de su amante y ver los suyos reflejados.

¡Al diablo con todo!

Su cuerpo está desnudo y siente toda la piel del hombre que más ha amado en su vida sobre la suya. No hay vuelta atrás. No sabe qué hacer porque no es el momento de ponerse lasciva.

Justo ahora no es una necesidad carnal, no es lujuria pura. Preferiría eso a lo que en verdad es.

— Hinata, te amo.

La carne de su interior se separa para dejar entrar la corporalidad de él. Su cuerpo se arquea. Reconoce la calidez, reconoce el sentimiento de fundición que ser penetrada por Uzumaki Naruto le entrega a su cuerpo, pero más aún a su corazón.

Siempre que había problemas a ella le bastaba sentir el mar de sensaciones durante el sexo para sentirse segura de su relación. De la base sólida de amor.

¿Pero ahora 6 años después qué era esto?

Sus piernas se enroscan en la cadera de su hombre y sus brazos se aferran a su cuello. Las embestidas son fuertes, seguras y al mismo tiempo pareciesen contener en cada una la incertidumbre y el miedo ¿Qué pasaría cuando todo terminase?

Decidida coloca sus manos en su pecho para frenarlo. Tímida pero segura lo vuelca contra el colchón y se coloca encima. Introduce lentamente el objeto fálico de su deseo mientras no separa su mirada de los ojos azules de Naruto.

Ese momento reafirma que el acto no es un hecho aislado, no es una aventura de una noche, no es el deseo carnal. Sus ojos tienen la convicción de que ese es un tremendo error, un acto que va a desequilibrar todos sus planes, todo el trayecto sudado hasta ahí. Pero también le reafirman que sus cuerpos se han encontrado, sus calores se han reconocido y sus memorias siguen delineando sus cuerpos como si ese lapso de 6 años no hubiera existido.

Pero mientras mueve sus caderas las lágrimas por fin la vencen y se dejan venir en cascada sobre su rostro. Ella lo sabe, sabe que aunque piel con piel sus corazones no están en la misma sintonía.

Ella lo ve tan lejos, tan triunfante, tan gozoso de sus éxitos y tan alejado del sufrimiento de su ruptura que siente celos. ¿Por qué no puede decir lo mismo de ella? ¿Por qué?

Con impetú su cuerpo se mueve con más fuerza de lo habitual, sus caderas se restriegan sobre las del ojiazul.

— Hina…

Ella coloca sus manos en el pecho y lo calla con un beso. No quiere oírle decir su nombre, no quiere escuchar un "Te amo" porque no podría soportarlo más. Ella también quiere decirlo pero siente que su corazón se oprime y tiene miedo de que acabe de romperse esa noche.

Su orgasmo viene ascendiendo por su columna vertebral, su ritmo se acelera y sus gemidos se hacen más fuertes, siente las manos del chico en sus caderas haciéndole golpear con fuerza su pelvis. Se arquea sintiendo que las piernas le flaquean, que la mente se pierde en los ojos del chico, las contracciones de su fina abertura son profundas y palpitantes pero Naruto no le permite detenerse, siente que sus piernas se despegan de la cama y las embestidas desde debajo se hacen potentes y desesperadas, y ve en el rostro de su amor la mueca perfecta de la compenetración. Satisfecho él deja caer sus brazos a los lados y ella puede inclinarse en su pecho, un abrazo completo. Sus respiraciones aceleradas y el sudor de sus cuerpos los dejan dormidos más pronto de lo esperado.

Cuando ella despierta está cubierta por la sábana y a su lado él duerme plácidamente. ¿Qué importa esta noche? Él ha abierto las cortinas que entre dejan ver la luz de la luna. Hinata se reclina sobre su espalda y posa sus labios contra la piel desnuda.

Tiene ganas de llorar pero no se permite hacerlo. Solo quiere sentirse feliz en ese maldito momento. Solo eso.

Pero la luz del sol le devuelven la cordura. Se levanta antes que el rubio y se da un baño rápido. El agua fría lucha por devolverla a la realidad. Cuando sale del baño completamente arreglada se encuentra de frente a Naruto quien sentado en la orilla de la cama luce expectante. No va a permitirle arruinar su vida.

Ya no.

— Jefe, lo que pasó anoche fue un total error. Por favor usted y yo tenemos una vida hecha y esta tontería no va a arruinarla ¿verdad? Hoy es día de descanso, si me permite saldré antes, Toneri me debe estar esperando.

Ella se dirige hacia la puerta con su bolso en el hombro cuando él le intercepta el paso.

— ¡Hinata! Tú sabes que lo de anoche no fue una tontería es lo que ambos queríamos ¡Solo admítelo!

Ella lo aparta con una mano.

— Basta Naruto… yo no voy a admitir nada porque durante estos 6 años no te he pensado en ti ni una vez, pronto voy a casarme y nuestra relación fue una tontería del pasado. ¿Quieres que volvamos a sufrir? Yo no, quiero ser feliz. Y esa felicidad ya está conmigo. ¿Entiendes?

Hinata nota el dolor en el semblante de Naruto, y aunque a ella también le duele las cosas son mejor así. Él se retira de la puerta y ella sale a paso apresurado. No quiere que la vea llorar.

Toma un tren a casa y sin atreverse a llegar y enfrentar los ojos de Toneri termina en la casa de Aburame Shino. No quiere tocar el tema, no quiere mencionar sus errores y el hombre de lentes oscuros no la interroga y respeta su decisión.

— Solo déjame decirte una cosa Hinata, tú construyes tus murallas y también deberías ser capaz de destruirlas.

La noche cae en Tokyo y Hinata tiene los nervios a flor de piel. El presidente de Kimimaro le ha asignado una fiesta importante qué cubrir como periodista. Una fiesta llena de políticos.

Lleva un vestido morado al piso con pedrería en el escote de la espalda, toma una copa de champaña de una de las tantas mesas pequeñas de centro y trata de pasar desapercibida. Su objetivo es conocer las conexiones de Naruto, eso es todo. Si él la ve por ahí ella ya tiene una excusa perfecta, al fin y al cabo su mejor amigo ronda entre esa gente. Pero en el fondo sabe que Naruto ya la ha visto porque ella lo encontraría en donde fuera.

Reconoce su cabellera en la distancia, y también la de Uchiha Sasuke y Haruno Sakura quien está completamente pendiente del hombre con el que no hacía más de 24 horas había tenido sexo.

Pero hay una persona más un hombre alto bien parecido de mucha mayor edad. Mierda. Ya sabe quién es él. Uchiha Madara. ¿Cómo no se dio cuenta antes? Era bien sabido que ese hombre había ayudado a base de corrupción a su nieto Sasuke a escalar en la política. Si Sasuke y Naruto seguían siendo grandes amigos ¿Qué posibilidad habría de que Madara hubiese colocado al rubio en su posición actual?

Indagando en algunos archivos sería fácil dar con el blanco. Trata de no despegar la vista del Uzumaki quien de pronto es tomado del brazo por Sakura y apartado de los demás.

Odia hacerlo pero avanza a paso firme detrás de la pareja, salen a un balcón que se alumbra por un candelabro y la luz de la luna. El frío es intenso pero no más que el momento que ella observa.

Sakura le grita, él se rasca la patilla con una sonrisa tonta. Sakura comienza a llorar ¿Él le habrá dicho lo que pasó la noche anterior?

Y de pronto su corazón se estruja al ver como él la besa.

¿Era esto lo que Naruto sentía cada que ella besaba a Toneri?

Porque si era de esa forma. Ardía y dolía como punzadas horrendas. Aunque no quiere debe seguir viéndolo cuando el celular de él suena. En escasos segundos el rostro del chico se modifica, su mirada se desencaja y alza la vista para encarar los ojos de Hinata quien se paraliza con esa tétrica mirada.

Jamás la había visto así. Nunca. ¿Esos serían los ojos que tendría cada vez que pensó en ella después de su abandono?

Su propio celular suena, es Temari. Cuando contesta su voz está agitada, lo que tensa a la Hyuuga.

— ¡Estamos en problemas! Shikamaru ha averiguado quien eres y para quien trabajas. ¿Dónde diablos estás?

Hinata gira su cabeza de nuevo hacia el rubio, y ve algo que no esperaba. Él se dirige directo hacia ella con una mirada feroz. ¿Qué le deparará esa confrontación? ¿Será ese el momento en que sus corazones se encuentren por fin o terminen de alejarse?