Capítulo 4 Inicia el entrenamiento
Kai aún meditaba en la decisión que había tomado. ¿Sería lo mismo que antes? ¿Por qué lo hacía? Esperaba encontrar las respuestas pronto.
- Hilary, ¿Qué haces ahí? Mañana debemos levantarnos temprano y no has descansado nada. ¿Qué estas mirando?
- Oh... yo… nada importante Judy. Sólo quería relajar mi mente mirando el cielo… je je… ya me iré a dormir… - Hilary respondió con una risa nerviosa. Cerró la cortina y se fue a dormir, o al menos eso esperaba poder hacer.
En la habitación de al lado, la voz de Alana se escuchaba, una tenue luz de lámpara se dejaba ver por la ventana.
- Seremos oponentes, Roxie, a partir de mañana cada una estará concentrada en su entrenamiento. No te volveré a ver hasta dentro de un mes y medio que inicie el primer torneo. No me siento muy cómoda con mi equipo, aunque los chicos son amables… Pero, Kai es un poco extraño… tengo miedo de fallarle a mi equipo.
- ¿Fallarle a tu equipo o a un combatiente como Kai? sabes no tienes la peor parte, no tendrás que lidiar con Tyson. Además Hiro los acompañará en asesorar sus entrenamientos. Debes tener confianza… aaah- bostezó- ya quiero enfrentar a Tyson… a ver si es tan fuerte como dicen..,
- Creo que tienes razón, no todo puede ser malo. Además, entrené mucho antes de venir… Muero de ganas por lanzar mi bey… Roxie … Roxie… oh genial… dormías mientras yo hablaba sola…
Por la mañana, el ruido de los bey chocando entre si no tardó en resonar.
- Er tu lanzamiento es bastante potente, no permitas que se descontrole tu bey. Si tu oponente lo nota puede recibirte con una defensa que te pondría fuera de balance… Roxie es tu turno, lanza tu bey contra el de Er. A la cuenta de un, dos, tres… ¡Let it rip!
Los ya Bladebreakers practicaban sus movimientos con ayuda del guante de control provisional, aún no practicaban el modo virtual, necesitaban evaluar la técnica. El entrenamiento apenas comenzaba.
Por otra parte, Hiro había llevado a los Stormbladers lejos de la ciudad, quería romper el hielo entre ellos. Alana y Max se habían vuelto buenos amigos, Ryan y Kai permanecían callados la mayoría del tiempo. Así que Hiro decidió tomar medidas al respecto.
- Disculpa, has permanecido callado durante todo el camino. Y me es difícil adivinar cual dirección debemos tomar…- dijo Alana tratando de romper el silencio incómodo entre los dos.
- ¿Le temes a la oscuridad?
- Sólo si estoy sin compañía... nunca he entrado a una cueva así. No logro entender por qué Hiro nos pidió que viniéramos a este lugar.
- Precisamente por eso…
- ¿Qué?
- Te quejas mucho. Sólo sígueme. – De repente, en medio de la casi invisibilidad y la humedad que transpiraba aquel especie de pasadizo subterráneo, se escuchó un estruendo como de alguien que se desliza y cae.
- ¡Kai! ¡Kai! ¿estás bien?
- Sí, sólo fue una caída, el terreno es resbaloso, por acá hay un lugar para pasar, pero debes deslizarte. Ten cuidado de caer.
- De acuerdo… - Alana dio un paso tímidamente como para tantear el terreno en el que se encontraba, estaba nerviosa, no podía ver bien hacia donde iba.- ¡ah!.. – gritó mientras se deslizó de la misma manera que lo hizo Kai.
- Lo siento, no había otra manera de pasar.
- Está bien… - dijo algo molesta y tratando de sacudir su ropa.
- Hay luz a la derecha, creo que estamos cerca. – Avanzaron hasta donde la claridad se encontraba, la luz entraba por un agujero.
- Oh, rayos, no es la salida pero… ¡mira!, acá está el banderín amarillo que debemos encontrar cada trescientos metros que avanzamos…
- Hmm, tiene una nota… "Bien hecho, ahora esperen a sus compañeros que deben tomar el mismo camino."- leyó Kai acercando el papel a la luz.
- Genial, eso significa que debemos esperar más… - Alana se comenzó a sentir incómoda.
Kai se acomodó en el suelo hasta que pudo sentarse.
- Tome asiento, señorita Stróganov. No sabemos cuanto van a tardar, y creo que parte del plan de Hiro es que converse con migo. -Alana lo miró extrañada, pero luego se resignó y se sentó tan cerca pero a la vez tan lejos como pudo de Kai. - ¿por qué aceptaste la propuesta de Hiro?
- Mi abuelo me entrenó para ser una Bey luchadora… Era el tiempo de dedicarme a esto.
- Mmm… ya veo… - dijo arrecostandose a la pared con sus manos detrás de la cabeza.
- Y… ¿por qué tu aceptaste? – preguntó un poco tímida.
- Es una buena pregunta… quiero ganar otra vez. – Kai nunca había visto a Alana bey batallando, no sabía que tan buena o mala podía ser, así que quiso probarla, pensaba para sus adentros que era una niña mimada. No creía que fuera capaz de ser mejor que el promedio. Sacó su beyblade y su lanzador, ajustó su control que llevaba puesto de la muñeca a la mitad del brazo. Se puso en pie y señaló a Alana con el lanzador, como desafiándola. Ella comprendió el mensaje. Frunció su ceño y realizó la misma acción de Kai al levantarse. – Hay suficiente espacio y luz, ¿cree que pueda, señorita?
- Siento que me subestimas, Kai… Llámame Alana por favor.
- Como quieras… ¡Let it rip! – casi inmediatamente Alana lanzó su bey que chocó con el de Kai, rebotando y acomodándose en el suelo. Kai no perdió el tiempo y recurrió a atacarla, con un movimiento de su mano adelantó el beyblade hacia el de su oponente. Alana reaccionó lo más rápido que pudo, provocando que el de Kai colisionara con la pared. – Ja… lo esquivaste, pero este te costará más caro.
- No si lo hago primero… - Alana se adelantó, su bey dió un giro de ciento ochenta grados y buscó el de Kai, el cual lo evadió por poco y recogió su bey en el aire.
- Hmm, me sorprendiste.
- ¿Por qué te detuviste? Apenas y comenzábamos. – No hubo respuesta, solo una mirada fija. Escucharon un ruido, eran Max y Ryan, venían por el lado contrario del que ellos entraron. Su misión era sacarlos de ahí.
- Al fin los encontramos, se hace tarde, vamos por acá. Wow, veo que se entretuvieron mientras no estábamos. – Dijo Max al contemplar el bey de Alana que aún giraba en el suelo. Ella extendió su mano para recogerlo.
Mientras salían de aquella especie de túnel, Kai, sin mirar a Alana le dijo:
- Quería saber si tenías agallas. No eres lo que aparentas.
El comentario la molestó.
