Capítulo 8- La petición de Alana
Caía ya la tarde, el cielo se tornaba naranja y la brisa era suave y fresca. La mente del joven beyluchador se enfocaba en la batalla que tendría el día siguiente. Ahí, frente al plato que se encontraba en la parte trasera de la casa inglesa en la que los Stormbladers se hospedaban, estaba Kai. "¡Let it rip!" lanzó con fuerza su beyblade, el cual salió a toda velocidad, esquivando los obstáculos que adrede había colocado dentro del plato. La orden que daría a su bey fue repentinamente interrumpida cuando una dulce voz se escuchó en medio del sonido de aquel bey girando.
- Kai, necesito hablar contigo…
Kai detuvo su bey al extender su mano de lado y tomarlo. La brisa ondeaba su gabardina negra, de la misma manera en que lo hacía con el cabello de la chica. Kai dio media vuelta.
- Te escucho.
Alana suspiró un poco.
- Quiero que me dejes enfrentarme a Brooklyn. – le dijo mirándolo a los ojos.
- Hmm … ¿por qué habría de hacerlo? – seriamente inquirió. La petición le hizo abrir más los ojos, no se lo esperaba.
- Es importante para mí...
- Para mi también lo es. – la interrumpió.
- Kai… por favor…- le suplicó suavemente.
- Tú no conoces quien es él… - le respondió de forma seca.
- ¡Tú tampoco sabes quien soy yo! – le dijo un poco alterada y dando un paso más cerca de él. Kai permaneció mirándola fijamente, ella se conmovía. Ella agachó la mirada y la posó a medio lado, mientras decía:
- Kai… no puedo prometerte que ganaré pero sí que daré lo mejor de mí. – lo miró otra vez a sus ojos, como esperando una respuesta.
- Hmm…- Fue lo único que Alana escuchó. Kai quitó la mirada de aquellos ojos nobles.
Alana entendió que Kai no cedería ante su petición. Dio media vuelta y comenzó a caminar lentamente con la cabeza un poco agachada. Desistió, recordaba las palabras de Hiro aquel día…
FLASHBACK
- Disculpen que los interrumpa, Max y Alana… Alana, ¿puedes acercarte un momento?
- Seguro, Hiro… - dijo mientras se levantaba del asiento y dejaba su taza de té en la mesa de enfrente.
- Alana, lo que te voy a pedir es algo muy serio, y tienes todo el derecho de negarte si quieres. – Le dijo Hiro con los brazos cruzados. Hablaban en el balcón, hubo un silencio entre los dos. Hiro sabía que no era cualquier petición. Sólo el sonido de algunos grillos y el fluir de agua de la fuente del jardín se escucharon en ese momento.
- Anda, Hiro, dime lo que necesitas…
- Alana, no quiero aprovecharme de tus sentimientos, pero sabes que Brooklyn será uno de los competidores de Bega.
- Sí… lo sé… - dijo Alana mirando hacia el jardín de una manera melancólica.
- Sabes que, a diferencia de todos ustedes, Brooklyn nació con un talento superior para el Beyblade. El no necesitaba practicar mucho para tener una buena batalla, pero cuando se dio cuenta que su talento no era suficiente y comprendió el sentido del Beyblade, se fortaleció aún más y es más consiente de lo que hace cuando batalla. Estoy casi seguro que ninguno de los miembros de la BBA pueden ganarle en una batalla. – Al decir esto, Alana volteó a mirar a Hiro con una mirada de asombro mientras éste continuó.
- Kai y Tyson, los combatientes más fuertes de la BBA hasta el momento, están confiados de sí mismos y no esperan el cambio en Brooklyn. Ellos no se percatan de la fortaleza de él. – Hiro posó sus manos sobre la baranda del balcón mientras hablaba. - Sé que te estarás preguntando qué tienes que ver tú en todo esto. Mira, no sé quienes serán sus primeros contrincantes pero… Alana, si Brooklyn llega a ser el oponente para tu equipo, es obvio que Kai querrá batallar contra él, quiero que le pidas que no lo haga y que tú pelees contra él.
- ¡¿Qué? pe… pero… acabas de decirme que ninguno de nosotros podemos ganarle, ¿qué te hace pensar que yo sí pueda?- le dijo asombrada y levantando más la voz.
- Shh… baja la voz, esto nadie debe saberlo. No espero que tú le ganes a Brooklyn, espero que el impacto de la batalla sea menos de lo que sería si Brooklyn vence a Kai.
- Entiendo… no quieres que Kai sea derrotado por Brooklyn.
- No sólo eso, Alana. Brooklyn es violento, y sé que Kai le respondería igual, pero no podría igualarle. Mi esperanza es que Brooklyn tenga más compasión contigo y… si eso no llegara a ser así…- Hiro calló por un instante, miró a Alana a los ojos, no supo como terminar la oración, pero Alana lo había comprendido.
- Hiro… sé que me estás pidiendo que me sacrifique por el equipo. – dijo Alana melancólicamente.
- Alana…tú eres la única que lo comprendes en este momento. Perdóname por usar tu relación con Brooklyn a favor del equipo. Eres la única que superaría más rápido una derrota contra Brooklyn, de los demás no estoy seguro…
Alana miró la luna, luego sonrió y volteó a ver a Hiro, quien permanecía con la cabeza agachada. Ella le respondió.
- Hiro, tú y la BBA han hecho mucho por mí y mi familia. Ayudaré al equipo, sé que no estás pensando en ti sino en el bienestar del equipo y todos los miembros de la BBA. Cuenta con migo.
- Gracias Alana… No tengo como pagarte.
- No hará falta, amigo.
Allí iba Alana, con aquellas memorias en su mente, "Hiro perdóname, no logro convencer a Kai…" pensaba mientras caminaba de vuelta a la casa. Kai le dio la espalda. Apuntó con su lanzador, su bey salió por los aires mientras la chica se alejaba. Una lágrima bajó por la mejilla de Alana. "Kai… ¿por qué eres tan obstinado?"
Alana no lograba conciliar el sueño. A la mañana debía decirle a Hiro que no podría combatir contra Brooklyn. En los momentos que dormía, tenía pesadillas.
" - ¡Kaiii!- gritaba mientras corría hacia él. Kai sostenía su lanzador y no la escuchaba. - ¡Kai! – seguía gritando con lágrimas en los ojos- ¡No lo hagas, déjame a mí!- Kai no le respondía. Lanzó su bey contra el de Brooklyn.
En medio de una neblina espesa, Brooklyn apareció. Ella le gritaba:
- ¡Por favor no lo lastimes, Brooklyn!
En una maniobra especial, Brooklyn provocó un rayo que partió el bey de Kai a la mitad, mientras él caía sobre sus rodillas.
- ¡Nooooo!- gritó ella desesperadamente."
Alana despertó de su horrible sueño, se levantó a media noche. Iba a despertar a Hiro, no soportaba esperar a decírselo en la mañana, mientras caminaba por el pasillo, escuchó una voz familiar.
- Alana…
- Kai… - la chica observó su silueta acercarse a ella.
- Ignoro por completo la razón de tu petición. Todo este tiempo he pensado que eres muy frágil para ser una beyluchadora y he subestimado tu fuerza. El que quieras enfrentar a Brooklyn me parece un acto muy atrevido y valiente de tu parte. No estoy seguro de que puedas ganarle a ese tipo. Pero acepto tu propuesta.
Alana sintió una alegría inmensa, pues sus esperanzas de que Kai aceptara se habían ido. Él la miraba serio con sus brazos cruzados y su pie izquierdo apoyado a una de las paredes. Alana se acercó a él con una sonrisa en su rostro.
- Kai… te doy tantas gracias… - el chico dio media vuelta y se dirigió a su habitación.
