Capítulo 9 Fría competencia

- Damas y caballeros, este es un día de muchas emociones, pues presenciaremos el tercer combate de la temporada. El equipo Hardshields ha escogido al capitán Brooklyn como su siguiente combatiente, ésta batalla definirá la suerte de los equipos. – Animosamente Jassman se encargaba de conmocionar a la afición que impacientemente deseaban presenciar la siguiente competencia.

En la banca del equipo Stormbladers, todos los miembros, menos uno, sabían que era una batalla muy importante.

- ¿Qué hay de Kai, por qué no está aquí? La competencia está por comenzar. – Max estaba preocupado al no ver a su capitán con ellos.

- Les pedimos a los combatientes acercarse a la línea de juego.- habló el presentador.

- Kai es el oponente pero no está acá. – dijo con afán Ryan.

- Kai no enfrentará a Brooklyn.- se escuchó la voz de Hiro.

- ¿Cómo?- preguntaron a una sola voz Ryan y Max.

- Qué extraño… Kai no está con su equipo. – comentó Hilary. – Si el no está ¿Quién será el rival de Brooklyn?

- Mmm eso está por verse… - le respondió Judy frunciendo el ceño.

- Alana será la participante. – respondió Hiro.- Adelante Alana, haz un buen trabajo.

- Seguro, Hiro. – Ella miró a Hiro, él asintió con la cabeza en un gesto de aprobación y apoyo. El corazón de Alana palpitaba fuertemente. Lentamente se acercó al campo de juego.

- Pero… Hiro… ¿estás seguro de esto?- preguntó Max confundido.

- Max… ¿acaso dudas de tu compañera? Nunca subestimes a ninguno de los tuyos. Tu deber es creer en ellos.

Los demás beyluchadores no pudieron ocultar su asombro ante lo que observaban. Kai no estaba con su equipo y, como si fuera poco, no sería quien combatiría con Brooklyn.

- Oigan, debe haber una equivocación acá – dijo Tyson – ¡¿Alana es quien enfrentará Brooklyn?

- ¡Oh no!- dijo Roxie dando un paso al frente- ¿por qué haría eso?

Brooklyn, no menos extrañado que los otros, se detuvo por un momento. "Alana, ¿qué es esto?".

- Era de esperarse… el cobarde de Kai dejó que esa chica enfrentara a Brooklyn, ja.. no quisiera estar en su lugar.- dijo Mariam.

- Mmm, algún plan debe traer entre manos… - comentó Tala.

- ¿Viste eso Ray?- preguntó Daichi, con su voz menos chillona que antes.

- Sí y no lo entiendo. Esta chica debe tener un alto potencial para atreverse a enfrentar a Brooklyn.

Los espectadores esperaban ver a Kai en lugar de Alana, eso los confundió y un murmullo enorme se escuchó en todo el beyestadio. Alana no podía estar más nerviosa, pero trataba de disimularlo. "Kai" – pensó- "¿por qué no has venido? Sin duda eres orgulloso".

- Alana – Brooklyn rompió el silencio entre los dos, que hasta el momento sólo se miraban fijamente. – debo admitir que no era lo que esperaba. Pero es una manera inusual de volvernos a encontrar. Te he extrañado…- dijo con voz tierna.

- Brooklyn… yo… quiero pelear con todas mis fuerzas.

Brooklyn preparó su lanzador y su banda de control virtual, Alana hizo lo mismo.

- Te deseo mucha suerte. Sabes que no haré menor esfuerzo, es una beybatalla.

- Lo sé, Brooklyn.

"Tienes un noble corazón, Alana, da tu mejor esfuerzo por favor"- pensaba Hiro.

La batalla había comenzado, los dos bey chocaron violentamente. Indiscutiblemente, la intensidad de la batalla era muy diferente a las anteriores. Ninguno de los dos quería ceder espacio al otro. Sólo retrocedían de vez en cuando para recuperar un poco de energía para luego acelerar e intentar embestir a su oponente.

- Vaya… son muy potentes los golpes que dan. – comentó Daichi anonadado.

Algo me dice que este beyestadio arderá en llamas. – se escuchaba la narración – ninguno de los dos quiere tomar un respiro. La consigna es ganar o ganar.

- Ya me aburrí de los juegos – dijo Brooklyn muy sereno - ¿qué te parece si luchamos en serio?

- Como tú digas… ¡ah! – Alana ordenó un ataque especial que consistía en embestir velozmente a su oponente y luego golpearlo desde arriba.

Las paredes del campo virtual los rodearon, el ambiente estaba a punto de cambiar para los dos. Un frío hielo cubría el plato, además de empezar a entumecer las manos de los combatientes. Desde una de las graderías, el capitán del equipo Stormbladers observaba la batalla.

- Kenny, dinos quien lleva la ventaja – inquirió Hilary buscando alguna esperanza para Alana.

- Debo decir que los dos iniciaron bastante parejos, pero evidentemente Alana está gastando más energía. Los golpes al bey de Brooklyn han logrado frenarlo pero un ataque de Brooklyn puede ser crucial en este momento.

El hielo obligaba a que los beyluchadores se movieran más rápidamente, los movimientos se volvían imprecisos en ocasiones. Alana difícilmente podía controlar su bey por el frío. Brooklyn programó un golpe muy fuerte contra el bey de Alana, éste salió por los aires, pero para sorpresa de todos, Alana aceleró su bey cuando este caía, lo que le devolvió el control, así que chocó contra el de Brooklyn, provocando que su bey, al estar desprevenido, perdiera el equilibrio en el borde del plato.

- ¡Ahora Alana! – le gritó Kai potentemente, quien había bajado de la gradería, se había percatado de que Alana hacía su mejor esfuerzo, le preocupaba que resistiera más allá de sus fuerzas.

Alana reconoció la voz de su capitán, la ya casi derrotada chica se afirmó al darse cuenta que Kai estaba al tanto de su pelea, programó un escudo defensivo, aceleró con la última potencia que tenía, porque el frío casi no la dejaba respirar. Brooklyn se encontraba en un estado similar, pero tomó fuerzas y contrarrestó a Alana con una capa virtual protectora en su bey, doblemente fuerte que la de Alana, lo que hizo que Alana retrocediera aún más. "Mi potencia de aceleración está agotada, al igual que la defensiva… ¿qué puedo hacer?" Alana intentó alejarse del bey de Brooklyn para recuperar su energía. La fuerza de Brooklyn se recuperaba más rápido que la de ella; en seguida, el chico dirigió su bey a golpear el bey de Alana de un costado a otro, Alana a duras penas soportaba a través del débil escudo defensivo que programaba en su bey.

- ¡Oh no! – exclamó Max – los golpes no son tan fuertes pero sí constantes.

Creo que me equivoqué en las predicciones, esto no está en fuego, ¡sino en puro hielo! los crueles ataques de Brooklyn están por acabar con Alana si ella no hace algo pronto…

Hiro observaba con preocupación. El bey de Alana estaba recibiendouna tremenda paliza, ella resistía a pesar de ello. Sabía que la potencia de ataque especial no estaba aún completa, pero debía arriesgarse, los ataque de Brooklyn eran imparables.

- El plan de Brooklyn es recuperar su energía de ataque especial de a pocos para poder atacar a Alana y sacarla del plato, sin embargo no contaba con la sorpresa de que ella resistiría tanto. La única esperanza de Alana es atacar con la energía que tenga cuando el retroceda en cuestión de segundos.

Como si Alana escuchara el consejo de Jefe, ella aprovechó para atacar con toda su potencia a Brooklyn cuando éste retrocedió. El ataque logró enviar al bey de Brooklyn a la orilla del plato de nuevo, pero esto lo impulsó a realizar una maniobra atroz.

- Me has costado trabajo, esto sé acabará acá…- amenazó Brooklyn.

Alana no podía responderle, sentía su boca congelada. Brooklyn tomó impulso y con un salto desde el aire, golpeo el bey de Alana con tanta potencia que lo lanzó de una fuera del plato, al mismo tiempo que el suyo se resbaló en el plato y él lo atrajo a su mano, pero el bey de Alana ya había caído en pedazos, lo cual causó un corto circuito en la banda de control que Alana llevaba adherida en su brazo, esto causó que la chica se desbalanceara cayendo al piso.

El campo virtual fue desactivado. Brooklyn era el ganador, al mirar a Alana en el suelo corrió a levantarla, pero ya Hiro y los demás había acudido en su ayuda, Kai estaba mirando asombrado. La batalla había sido muy tensa, y Alana demostró más fortaleza de la esperada.

- Mi beyblade… - gimió Alana – ya no sirve…

Brooklyn se acercó lentamente, estaba bastante recuperado.

- Lo siento Alana, espero puedas perdonarme. – Brooklyn miró a Kai, quien también lo observó no con buen modo.

¡Wow! Los equipos están empatados.

- Lo hiciste muy bien, amiga, estamos satisfechos. – Hiro la tranquilizó.