Capítulo 12 A la luz de la luna

Kai no atendió al primer llamado a la puerta. Alana se comenzó a sentir incómoda, no sabía si seguir tocando, quizás Kai se molestaría y le gritaría si volvía a golpear la puerta. Esperó unos cinco segundos, tal vez fueron diez… la verdad no llevó la cuenta. Se armó de valor y volvió a tocar un poco más fuerte. Al sonido del "toc - toc", Kai miró hacia la puerta, las luces de su habitación estaban un poco apagadas, "¿Quién podrá ser?" se preguntó. Lentamente se alejó de la ventana para abrir, al otro lado de la puerta, Alana tenía su mano lista para volver a tocar. Apenas la levantó y justo cuando iba a llamar por tercera vez, "y la última" pensó, el joven abrió la puerta. Ambos se miraron sorprendidos, uno por no esperar que la puerta se abriera justo en ese instante, y el otro por no haberse imaginado quien lo estaba visitando.

Alana limpió su garganta y le dijo:

- Kai… hola… me preguntaba si podíamos conversar un poco…

Kai volteó su mirada a la derecha por un instante mientras sostenía la puerta.

- Supongo que… sí – le respondió. – ¿Te importaría si fuera al aire libre?

- Claro que no.

Kai cerró la puerta de su habitación, ambos se dirigieron lentamente hacia la puerta trasera de la casa. Alana mantenía su cabeza agachada y sus manos atrás de su espalda. Kai, por su parte llevaba sus manos dentro de sus bolsillos, en uno de ellos llevaba su beyblade, el cual apretó un poco fuerte mientras salían. Ninguno cruzó palabra alguna mientras caminaban, el trayecto de su habitación al patio trasero se les hizo un poco largo, otra vez estaba ese silencio incómodo entre los dos, como cuando atravesaron aquél húmedo pasadizo subterráneo. Sólo el sonido de la puerta corrediza movida por Kai se escuchó entonces.

- Tu primero. – le dijo sin hacerle una seña con su mano de que saliera. Ella sólo le sonrió un poco y cruzó a la terraza.

Un rústico sillón largo de madera estaba situado en la terraza, éste tenía en frente un paisaje de árboles de haya, entre las ramas de estos, se reflejaba la luz de la inmensa luna. Kai se estuvo un momento de pie, el aire era bastante fresco.

- Me gustaría que tomaras asiento, si no te incomoda. – le ofreció ella.

No le respondió, solo se dirigió con la mirada baja al sillón y tomó asiento al lado de Alana.

- Es una bella noche. – le dijo Alana contemplando los árboles y la luna.

No hubo gesto de respuesta. Kai también mantenía su mirada en el paisaje. Como si el escenario natural que parecía pintado por un gran artista no fuera suficiente, una melodía acústica se comenzó a infiltrar en el ambiente. Al principio el sonido era un poco desafinado, por instantes se detenía, mejoraba y luego retomaba el ritmo. Era Ryan, tocaba la guitarra en una de las habitaciones del segundo piso. La luz de su habitación estaba iluminada, ésta y la del farol de la terraza eran las únicas que artificialmente iluminaban la casa. Alana olvidó por un instante las palabras que en su mente había articulado minutos antes de llamar a la puerta de Kai. En cuanto a Kai, no tenía prisa en saber lo que ella le diría, sólo quería tranquilidad.

Un suave viento que hizo ondear el cabello de ambos y la enagua de Alana, le hizo recordar la razón del por qué habían salido al patio.

- Sé que Brooklyn habló contigo… - le dijo suavemente.

- Hmm – medio sonrío Kai – "así que siempre te lo preguntó"- pensó para sí, recordando lo que él le había sugerido a Brooklyn antes.

- …y Hiro también… - continuó ella, no hubo respuesta de Kai- quiero saber que piensas de todo esto…

Kai la volteó a ver con una mirada que brilló por la luz del farol. Ella no pudo sostener más de cinco segundos la mirada de sus ojos, agachó la suya y volvió a inquirir.

- ¿Y bien Kai...? no me hagas creer que esto te ha sido indiferente, como hasta ahora he sentido que eres…

- Brooklyn quiso hacerme responsable de tu derrota… lastimosamente para él eso no le funcionó… muy infantil de su parte… ¿no crees? – dijo serenamente - En cuanto a lo de Hiro, debí haber imaginado que tú no tendrías la iniciativa para intervenir en mi batalla contra Brooklyn.

- No quisiera que te molestaras por todo esto, después de todo somos un equipo y quiero que ganemos.- no pareció haberse ofendido por el comentario de Kai.

- Tu bey estará listo en menos de una semana, debes empezar a practicar en el momento que lo tengas…- le cambió el tema.

- No sé cuanto tiempo me tome ajustarme a mi nuevo beyblade.

- Yo tampoco. – le dijo en tono seco. La melodía de fondo continuaba, a instantes parecía que Ryan se detenía y se devolvía a repetir una misma parte de la pieza.

- Kai… tú… combatiste con Brooklyn antes ¿cierto? – Alana se animó a introducir esa pregunta que pensó que sería un tanto incómodo, pero era el momento preciso, pensó.

- En dos ocasiones… ¿para qué lo preguntas?

- ¿Crees que se ha hecho más fuerte?

Kai no quiso responder un sí, aún era demasiado orgulloso para admitirlo, tampoco un no, no quería ser irrealista.

- No lo sabré realmente hasta que me enfrente con él…

- Espero eso no haya sido una indirecta… - le dijo en tono un poco sarcástico.

- Puede ser…

Ambos se miraron, Kai tenía una pequeña sonrisa en el rostro. Alana lo miró con un poco de asombro, hasta ese momento no había visto a Kai con un semblante amistoso hacia ella. Pensó que tal vez era su imaginación, agachó otra vez la mirada y le preguntó…

- ¿Nos perdonarás por esto?, Kai. – le preguntó tratando de retomar el tema- Sé que era importante para ti combatir contra Brooklyn. – la chica puso su mano sobre el vendaje que llevaba en su brazo sin ninguna intención de hacerlo notar, pero Kai lo miró y con un tono serio le dijo:

- ¿Habías combatido con Brooklyn antes?

- Yo… pues… sí pero no en un combate como ese… sólo entrenábamos juntos. El… él … yo nunca pensé que fuera a …

- A ser tan duro contigo en ese combate… - se adelantó Kai. Alana notó que Kai miraba su herida vendada. Disimuladamente cubrió la venda con el shall blanco que llevaba puesto.

- Oh… Kai… Brooklyn se disculpó por ello… Sabes, en varias oportunidades que presencié combates de él, la mayoría de los beys de los chicos quedaban inservibles…

- Sabes algo… si tú pudiste perdonarlo por tratarte como a los otros chicos, creo que yo puedo perdonarte a ti y a Hiro por pensar que no le ganaría a Brooklyn aún sin intentarlo…

Alana lo miró de inmediato con sorpresa.

- Hmm… es la misma situación… o parecida… es cierto, mi orgullo fue herido y el tuyo también… - Kai le dijo esto mientras la miraba levantando una ceja.

- Bueno… ¿así que nos perdonas?

- No quiero cargar con un problema más… prefiero soltar esto…

- Es una buena decisión… Kai…

- Alana – le dijo cambiando el tema y con su ceño un poco fruncido- ¿qué sabes de BEGA?

Alana no respondió por un instante.

- No tengo relación con BEGA, mi abuelo nunca quiso que yo asistiera a ninguno de sus eventos, a pesar de que Brooklyn y su familia se inscribieron. Y nosotros no conversamos de eso… desde que Brooklyn se unió a BEGA, platicamos muy poco… Es obvio que no entrenaríamos más juntos… - los ojos de Alana se notaron un tanto tristes.

Kai solo la escuchaba. La música se detuvo, unos minutos después la luz de la habitación de Ryan se apagó, sólo el farol iluminaba ahora.

Ambos se percataron de la hora, era casi media noche.

- Kai, creo que es hora de entrar… - Alana se levantó del sillón, Kai permaneció sentado, cerró por un instante sus ojos. - ¿Te quedas? – preguntó desde el marco de la puerta.

Kai asintió con un movimiento de cabeza.

- Buenas noches…

Antes de que Alana pudiera cerrar la puerta, Kai le lanzó una pregunta que Alana jamás se hubiera esperado.

- Alana, ¿cuándo te casarás con Brooklyn? – Alana sintió que su respiración se detuvo, tomó aire y respondió tratando de disimular su asombro.

- Nosotros… nos casaremos después de este campeonato… - Alana volteó a mirarlo con una sonrisa un tanto fingida, él la miró fijamente. - ¿Alguna otra pregunta?, Kai- le dijo un poco juguetona, poniendo sus manos en la cintura.

Kai, seriamente, le respondió:

- Muchas más…quizás…

- Bien… fue bueno conversar contigo- le dijo Alana tratando de ocultar su nerviosismo… -no te acuestes muy tarde…. Adiós.

Alana se detuvo por el pasillo, se sentía extraña, "Brooklyn le dijo que era mi prometido" analizaba. "¿Para qué quería saberlo?, oh ya basta Alana, es hora de ir a dormir." se decía a sí misma.

Allá en el patio trasero, el resonar de un beyblade siendo lanzado se escuchaba desde la habitación de Alana. Dedujo que Kai se quedaría la noche entera entrenando. "Kai..." dijo en un último susurro antes de quedar completamente dormida.