Todos los personajes, le pertenecen a la maravillosa Suzanne Collins.
5 meses de embarazo.
La tarde era un poco fresca, pero el sol calentaba lo que había a su alrededor, Katniss tenía los pies metidos en el agua del lago. Mientras que Peeta estaba recostado sobre las piernas de ella.
—Está fría el agua —Le comento, mientras sacaba su mano del lago.
—Para mí, está bien —Le contesto Katniss, mientras peinaba el cabello de Peeta y lo enredaba con sus dedos.
Peeta cerró los ojos, en los cinco meses de embarazo de Katniss, el bebé aún no se movía, pero con las visitas al médico el bebé estaba bien. Aun no sabían cuál era el sexo del bebé, puesto que Katniss, quería primero que se moviera, para así después saber que seria.
—¿Quieres comer? —Le dijo Katniss a Peeta.
—No tengo hambre —Le dijo—. ¿Has hablado con tu mamá?
—No, hace como un mes que no le hablo.
El silencio se hizo presente, ambos decidieron que lo mejor era retirarse.
—Está fresco —Hablo Katniss, Peeta sonrió y le paso un brazo alrededor de sus hombros, Katniss se acurruco más a él y juntos regresaron hasta la aldea de Vencedores.
—¿Tienes Hambre? —Le pregunto Peeta, una vez que entro a la cocina, conocía la respuesta.
—¡Me ofendió tu pregunta! —Le grito Katniss desde la sala.
—¿Qué deseas que te haga? —Dijo, mientras sacaba algo de harina, para hacer también pan.
—¡Galletas con relleno de fresa!
Lo hizo, tomaron un delicioso chocolate caliente, junto con las galletas.
Peeta estaba recogiendo todo, para dejar limpio y subir a dormirse, estaba agotado.
Katniss se había quedado paralizada, puso su mano sobre su vientre. Las manos le temblaban, cuando Peeta regreso a la sala, noto la tensión de Katniss y como se había quedado callada de la nada.
—¿Qué te pasa? —Peeta se acercó hasta ella, preocupado de que algo malo le estuviera pasando a ella o a su bebé.
—Peeta... -Dijo apenas, Peeta se acercó más a ella—. ¡SE ESTÁ MOVIENDO!
Katniss tomo la mano de Peeta y rápidamente puso su mano sobre su vientre, Katniss respiraba con dificultad y Peeta, le dijo palabras suaves para tranquilizarla, poco a poco, ella se fue calmando y abrazo a Peeta fuertemente, Peeta estaba feliz, sabía que ese abrazo se debía más que nada que su bebé se estaba moviendo dentro de ella.
Katniss aun sentía el pánico pero una parte de ella, estaba más que feliz al saber que su bebé ya estaba dando sus signos de vida, era la primera vez que ella lo sentía.
Las lágrimas se acumularon en sus ojos, se levantó la blusa que llevaba para dormir, mientras sentía como su vientre estaba duro. Puso su mano una vez más y sintió su vientre como gelatina, lo que le hizo soltar unas risitas.
Peeta entro a la habitación.
—Ahora sabemos que está bien, mi dulce princesa —Le beso su vientre.
Katniss río y le corrigió;
—Será niño— Le dijo.
—Va a ser una hermosa niña —Le dijo Peeta entre risas, mientras llenaba su vientre de besos, Katniss sintió las cosquillas y volvió a sentir los movimientos del bebé.
—Tú dices eso, no sé porque la vez pasada que Haymitch estuvo aquí, le comentaste que sería una niña —Las hormonas regresaban.
Peeta sonrío.
—¡No te rías! —Le grito.
—No me río —Se defendió—. Simplemente, yo sé que va a ser una hermosa niña, testaruda y hermosa como su madre.
—Va a ser un hermoso panadero -Katniss lo besó suavemente—. Un panadero demasiado hermoso como su padre.
—Una hermosa princesa como su madre.
—Va a ser un niño —Le replico.
—Bien, va a ser un niño -Peeta dejo que le ganara—. Pero se que será una niña.
—Como digas, Mellark.
Los siguientes días pasaron tranquilos, el bebé bailaba dentro de la panza de Katniss a cada momento se movía, Peeta reducía su tiempo en la panadería para estar más tiempo con ellas.
Por las noches, era la misma pelea entre ellos, que iba a ser un niño o niña, Peeta le daba la razón a ella para ya no seguir con eso, era obvio que Katniss se daba cuenta, puesto que se agarraba a llorar, reclamándole a Peeta porque no seguía peleando con ella. Aunque Peeta se moría por reír, sabía que solo causaría más el enojo de su Sinsajo.
Aún no habían ido al médico, aún faltaban dos semanas para saber cuál era el sexo del bebé.
Por la mañana inicio con su rutina, los ataques de Katniss a media madrugada.
—¡LEVANTATE! — Le grito a Peeta.
—¿Qué ocurre, Kat? —Pregunto él, mientras veía como su esposa se ponía de pie.
—¡Tengo hambre! — Le grito.
—¿Que se te antoja ahora? —Observo el pequeño reloj, que hacía su Tic-Tac. Era demasiado temprano, y aún faltaban unas tres horas para que Peeta comenzara con su rutina.
—Quiero unas magdalenas —Le dijo, se acercó hasta Peeta que se había vuelto a tumbar en la cama con los ojos cerrados. Cuando estuvo cerca de él comenzó a sacudirlo—. ¡Levántate! —Le pidió una vez más.
—Las Magdalenas que hice en la mañana te las terminaste todas —Le dijo.
—Tenía mucha hambre.
—Es tarde para hacer
—Puedes ir a la panadería.
—Es muy tarde —Bostezo—.Y yo tengo mucho sueño
—¡Hazlo por tu hija! —Katniss comenzaba a perder el control—. Tenemos hambre.
—Ella aun no debe comer. Esas cosas que le harán daño —Evidentemente, Peeta estaba disfrutando.
—Bueno, hazlo por tu esposa.
No le quedo de otra.
Se levantó.
—Dame un beso y voy —La chantajeo.
—Ve por ellas y te doy todos los que quieras —Cruzándose de brazos, Katniss lo desafío.
—No hay beso, no hay magdalenas.
Peeta se volvió a tumbar sobre la cama, Katniss se subió arriba de él.
—Estoy gorda…
Iba a seguir hablando cuando Peeta fue quien la interrumpió.
—Pachoncita
—¿Peso mucho? —Peeta hizo una mueca—. ¡Te estoy preguntando!
—Nada —Le dijo.
—Mentiroso
Junto sus labios con los de él.
—Ya te di tu beso, ahora, ve por esas malditas magdalenas.
Peeta sonrío y se levantó, dejando a Katniss con cuidado. Tomo su chaqueta y salió del cuarto. Se quedó en la sala.
Se acomodó en el sillón y dejo que el sueño le venciera por un rato más. Conocía el capricho de Katniss.
Ya lo había hecho semanas atrás, Katniss le había dicho que se quedó con ganas de un pastel de queso, eso también había ocurrido en la madrugada, esa noche estaba fresca, pero no le había quedado de otra que tener que complacer a su esposa, por lo que se dirigió a la panadería.
No encontró el pastel de queso, pero si encontró pay de queso, que era casi lo mismo solo que sin el betún. Para cuando había regresado, Katniss ya estaba dormida.
Tres veces se la aplico. Por eso mismo, cada vez que se levantaba en la madrugada se quedaba en el sillón.
Al abrir los ojos, solo habían pasado un par de minutos.
Decidió que era mejor volver a la habitación.
Tal como lo había predicho…
Katniss estaba dormida.
¡Hola!
Pueden matarme si así lo quieren, solo que no sabía que ponerle, por lo que en una de las clases de mi carrera, salió este tema, de los cambios en la madre y se me ocurrió esto. Espero que les haya gustado, está sencillo.
Si hay algún error o algo, díganlo, sugerencias son muy bienvenidas.
Gracias por sus reviews y favoritos y followers!
Nos leemos!
