Capítulo 16 Una pequeña historia
- ¿Por qué me lo preguntas, Kenny?
- Es que… - Kenny recordó las palabras de Ray, si le contaba a alguien, por más noble que fuera esa persona, estaría defraudando a Ray. – Oh Alana, creo que podría decirte algo que un amigo me encargó rigurosamente no revelar a nadie… sé que no debo hacerlo pero siento que es una carga demasiado pesada… y ser el único que lo sabe me fastidia demasiado… ¿entiendes lo que te digo?
Alana asintió, miró al cielo. Sus ojos brillaban, estaban algo llorosos. Luego miro a Kenny.
- Sabes, Jefe, yo sé de lo que hablas… sé lo que es tener una carga en tu corazón que no es fácil de compartir a los demás… no tienes que contármelo… creo que será un consuelo para ti saber que no eres el único con ese tipo de problema… - Alana miró su bey, luego continuó- además, creo que si me lo dices tendrías dos cargas: el secreto que un amigo te confió, y el remordimiento de que traicionaste su confianza.
- Tienes razón…
- Debes ser fuerte, Jefe.
Kenny se sintió un poco más aliviado, tanto preocuparse lo había agotado. Bostezó largamente, Alana notó el cansancio en los ojos de Kenny, por lo que le propuso terminar con el entrenamiento.
- ¿Segura que no quieres practicar más?
- Me quedaré despierta un rato más, practicaré mi lanzamiento lo más que pueda. No te preocupes por mí.
Ambos se despidieron y Alana continuó entrenando. Mientras lanzaba su bey, lágrimas resbalaban por sus mejillas. En un último lanzamiento, se agachó a recoger su bey. No pudo evitarlo más, comenzó a sollozar. Lo que no se percataba, era que Max, Hiro y Kai estaban observando todo desde la enorme ventana que daba al patio trasero. Max y Hiro se habían venido antes del concierto, mientras que Kai había permanecido en su habitación. Solamente había salido cuando escuchó que Hiro y Max regresaron. El ruido del beyblade en el patio los había llevado a asomarse por la ventana. Max notó que Alana estaba llorando por la manera en como se limpiaba las lágrimas. Kai, quien también lo notó, trató de ser indiferente y se sentó en un sofá mientras tomaba el periódico que Roxie había leído en la mañana. Pero no podía evitar escuchar la conversación.
- Hiro, ¿tu sabes por qué Alana está tan sentimental últimamente? Ayer y hoy la he notado muy triste, anoche también salió tarde y pude ver que lloraba. ¿Es por su beyblade?- inquirió Max.
Hiro, con sus brazos cruzados, se alejó de la ventana, Max lo siguió y se sentaron cerca de Kai.
- Cuando Alana tenía seis años – comenzó a narrar Hiro – sus padres murieron en un terrible accidente de tránsito, si no hubiese sido porque su madre la cubrió Alana también hubiera muerto.
Kai quitó la mirada del periódico que pretendía leer, no podía evitar querer saber más sobre ella.
- El señor Damian Stróganov, su abuelo paterno, decidió adoptarla.- continuó – No hace falta señalar que es uno de los hombres más adinerados de toda Rusia, pero además uno de los amantes del Beyblade. No cabía duda que lo primero que le enseñaría a su pequeña nietecita sería a usar un beyblade. Por muchos años fue su entrenador personal en su tiempo libre. Se puede decir que el señor Stróganov es uno de los pocos hombres nobles de clase y de corazón que conozco, tan solo una pequeña conversación con él y te das cuenta de la mucha sabiduría que hay en él. Un día el señor Stróganov estaba en casa de los Masefield…
"Brooklyn…" – pensó Kai.
- … el padre Brooklyn y él eran socios en varios negocios. Él observó el talento de Brooklyn y quiso llevarlo un tiempo a su casa para que compartiera con Alana, tenía apenas diez años, el señor Stróganov lo comenzó a tratar como un hijo más. Alana y Brooklyn compartían juntos mucho tiempo, hasta que se volvieron mejores amigos y entrenaban siempre que se visitaban…
FLASHBACK
- ¡Oye Brooklyn! ¿Cómo haces eso?- una enojada dulce voz de niña se escuchaba de lejos.
- ¿Hacer qué?- respondió un chico con cabello color naranja que estaba recostado en el verde pasto.
- ¡Eso! – la niña rubia se acercó y de pie, con las manos en la cintura miraba a Brooklyn. - ¿cómo es que puedes ganarme sin ni siquiera haber entrenado en una semana?
- Jajajaja… – Brooklyn parecía divertirse con los reclamos de la molesta chica, se levantó y la tomó de la mano para luego hacerla correr junto con él.
- ¡Brooklyn espera!- le pedía la chica- ¿a dónde me llevas?
- Espera… ya verás…
El chico la llevó a un jardín hermoso, estaba lleno de orquídeas, de las que Alana tanto amaba, le recordaban a su mamá, la cual las amaba también.
- Mira… todo esto es tuyo…
- Brooklyn es precioso….
- Como tú… - le dijo el chico viéndola al rostro y tomándola de dos manos. – Eres mi mejor amiga.
Años más adelante, los dos chicos se encontraban en el mismo lugar.
- Alana, hay algo que quiero decirte…
- ¿Es algo malo?
- Mmm no lo sé… dentro de una semana no podremos estar juntos tanto tiempo…
- ¿Qué dices Brooklyn?
- Me reuniré a la liga BEGA… así que competiré contra otros chicos de otros lugares como antes… Pero quiero pedirte algo…
- Pero Brooklyn… ¿estas seguro de volver a BEGA?… Brooklyn…te extrañaré mucho…
- Alana… - le dijo suavemente – esta vez será diferente, te lo prometo…- El chico sonrió y le dijo - quiero pedir tu mano al señor Stróganov.
- ¿Qué? qui..quieres decir que…
- Sí…. Quisiera que fueras mi esposa, Alana.
Ambos se miraban tiernamente a los ojos, Brooklyn removía el cabello que por el viento cubría el rostro de su chica.
FIN FLASHBACK
- Alana aceptó la proposición de Brooklyn ese mismo día. – dijo Hiro.
Kai bajó la mirada, cerró los ojos por un momento y volvió a mirar a Hiro quien tomó un poco de agua para seguir contándoles…
- El señor Stróganov no se opuso tampoco, solo le pidió a Brooklyn ser un hombre de verdad. Alana y Brooklyn ya no se veían tan frecuentemente. Pero antes de que Brooklyn le propusiera matrimonio a Alana, que fue hace tres años y medio aproximadamente, conocí al señor Stróganov en una exhibición de beyblade que la BBA realizó y el señor Stróganov fue un invitado, él desconfiaba de BEGA y le pareció que el señor Dickenson era una buena persona, el señor Dickenson me lo presentó. Luego conocí a Alana, a quien el señor Stróganov me encargó que entrenara.
- Vaya Hiro, no conocía todo eso… pero ¿qué tiene que ver esa historia con el estado de ánimo de Alana?- Max preguntó.
- Verás, Alana y Brooklyn se casarán casi dentro de un mes… Creo que eso la tiene un poco sensible… es un asunto que sólo ella puede resolver…
- ¿Crees que los sentimientos de Brooklyn y Alana hayan cambiado?- Max se atrevió a hacer la pregunta incómoda, Kai miró fijamente a Hiro.
- No lo sé… - Hiro se levantó. – Quizás no se sienta lista…
De repente escucharon la bocina de un carro, eran los otros que llegaban del concierto. La conversación había terminado. Pronto se fueron cada uno a su habitación, excepto Alana que seguía sola en el patio trasero. Kai estaba arrecostado en su cama pero despierto aún. No escuchaba el resonar del beyblade. Pensó que quizás Alana no estaría entrenando más. Tomó su beyblade y salió de su habitación directo al patio trasero. Para su sorpresa, la chica aún estaba ahí, se preparaba para lanzar el beyblade, sollozaba amargamente.
- Alana… - escuchó detrás de ella.
Alana intentó limpiar sus lágrimas, no quiso voltear, no le respondió.
- ¿Qué te sucede?- Kai le preguntó con su cortante tono de voz.
- No es nada, Kai… solo es que… no puedo dormir muy bien…
Kai se acercó más, Alana tenía su cabeza agachada y trataba de resistir sus lágrimas. No pudo evitar escapar una más. Kai vio que lloraba otra vez, levantó su mano, sentía que su corazón latía rápidamente, quería secar la lágrima que bajaba por esa mejilla, pero su mente se resistió a hacerlo "No... no puedes hacerlo..."- pensó Kai. Alana miró que Kai tenía su mano cerca de ella, y antes de que ella pudiera imaginar que por un momento Kai quiso consolarla, éste tomó la mano donde ella tenía el lanzador y la posicionó para que ella lanzara su bey. Alana sintió un estremecimiento en su corazón cuando Kai le tomaba las manos por detrás para enseñarle a lanzar su bey.
- Si levantas más tu brazo izquierdo…- Le decía Kai seriamente - … tu bey se estabilizará más cuando lo lances… Vamos, haz la prueba.
Alana, tan sorprendida de sentir la manos de Kai guiando las suyas, una vez que Kai la soltó, lanzó el beyblade lo más potentemente que pudo. Fue un lanzamiento casi perfecto. Ninguno mencionó palabra alguna. Alana hizo que su bey volviera a su mano. Kai solo dio media vuelta, caminó hacia su habitación pretendiendo ignorar conocer el trasfondo de aquella tristeza que Alana no podía ocultar.
