Los personajes le pertenecen a la Marvillosa, Suzanne Collins.
Mientras preparaban a Katniss, no dejaba de gritar del dolor.
Peeta podía escucharla a través del pasillo, mientras se decidía si entrar o no.
-Entra –Le dijo Haymitch.
-No –Contesto temblando.
-Panadero, te mueres por estar en esa habitación, con tu esposa –Le empuja levemente-. Vamos entra.
-No, Katniss me odiaría si la veo sufriendo ahí adentro.
-¡Que estupidez! –Exclamo Haymitch-. La has visto sufrir, llorar, matar, torturarse ella sola, la has visto desnuda, se han lastimado. ¿Y no quieres verla mientras trae a tu hijo al mundo?
-Hija –Corrigió.
Haymitch tenía razón, era su primera hija, habían pasado de todo juntos, cada cosa, hasta las más cosas imaginables. Pero no podía, no podía perderse el nacimiento de su primer hijo.
Ese primer hijo que había anhelado desde que se imaginó una vida con Katniss, su sueño era real, su bebé era deseado por los dos, Katniss se lo había confesado.
Lo deseaban.
Y lo amaban.
No podía perderse su nacimiento, quería estar ahí en cuanto el doctor dijera: "Ya ha nacido" Que susurrara la típica palabra: "Es un bebé hermoso"
Pero sabía que su hija sería hermosa y con todo el corazón del mundo, anhelaba que fuera igual a Katniss. Así que dejo a Haymitch sonriendo, mientras se adentraba a la sala.
-¡Peeta! –Grito Katniss en cuanto lo veo, primero fue una sonrisa con que lo recibió, pero la sonrisa se convirtió en una mueca de dolor.
-¿Estará? –Le pregunto una de las enfermeras.
-Sí… -Susurro.
Le pasaron una de las batas que ahí se encontraban y de inmediato se la puso. Tomo con fuerza la mano de Katniss.
-¿Están seguros que ya viene? –Pregunto Peeta, al ver que el doctor aun no entraba.
No le contestaron.
Katniss clavo sus uñas en las manos de Peeta, mientras que las lágrimas corrían por su rostro, pero no era de alegría, fue lo que asusto a Peeta, que en esos momentos, Katniss ya no quisiese al bebé en un futuro.
-¡Tengo miedo! –Siguió llorando.
-Estoy aquí contigo –Peeta como pudo, le dio un beso en la frente-, debemos estar felices de que ya va a estar con nosotros.
-¡NO! –Una nueva contracción la hizo gemir del dolor-. ¡No quiero que salga de mí! ¡Me la quitaran, Peeta! ¡Me quitaran a mi bebé! –Lloro.
-¡No, no, no! –Le calmo Peeta-. Estoy aquí contigo. No hay nadie que no la quitara.
-¡Mientes, maldito bastardo! –El cambio de humor, hizo sonreír a Peeta.
-¿Ya están listos? –Entro el doctor.
-¡Vaya! –Grito Katniss-. ¡Hasta que llega, sáqueme a esté bebé, ya!
-Pensé escuchar, que no quería que se lo sacáramos –El doctor le dio una sonrisa cómplice a Peeta.
Peeta le sonrío de igual manera, pero su sonrisa se borró en cuanto sintió el leve pellizco en su mano.
-¡Metiche!
-Katniss, cálmate –Peeta le beso la palma de la mano.
-Pero aun no estamos listos –Dijo observándola.
-¡Ya estoy lista! –Exclamo.
-¿Pasa algo? –Peeta se preocupó.
También tenía miedo, pero no de que se lo quitaran, si no, de que su bebé naciera enfermita o algo. Era imposible, todas las citas médicas, el bebé siempre se había mostrado en gran estado y no se detectaba nada.
Una nueva contracción hizo gritar a Katniss del dolor.
No quería que le sacaran a su bebé dentro de ella, ahí lo protegía, pero anhelaba tener a su hija en brazos, quería tenerla.
En ese momento, comprendió que ojalá hubiera tenido un hijo antes, quizás en esos momentos, ya estuviera un poco más grande y le mostraría la nueva vida que ella vivía con Peeta, las nuevas oportunidades que ella podría vivir, no tener miedo a que cuando cumpliera doce años ser llevada a la cosecha, todo estaba bien.
¡La quería fuera! Se repitió un par de veces más.
Estaba preparada.
Peeta la estaba apoyando demasiado, le daba palabras de aliento, la seguía animando, como siempre.
Se dejó caer sobre las almohadas.
-¡Ya nació! –Le gritaba Peeta de tanta emoción.
-¿Ya? –Una gran capa de sudor caía de su frente, mientras trataba de no cerrar los ojos.
-¡Ya! –Escucho la voz del doctor.
-¡Peeta no la dejes! –Grito.
-No…, mi amor, aquí la tengo.
Fue cuando lo miró, Peeta ya tenía un pequeño bulto en sus brazos, sus ojos resplandecían de felicidad, se acercó hasta ella.
-Mi niña… -Hablo.
-Sí –Peeta le contesto-. Nuestra niña, nuestra pequeña ya está aquí.
Y antes de que la pudiera cargar, cayó en el mundo de la inconsciencia.
-Tranquilo –Le dijo el doctor, al ver que Peeta ya estaba por lanzársele a Katniss-. Fue un parto que duro su tiempo, es normal que la mujer después del parto, caiga cansada.
Peeta asintió, por lo que le entrego a la enfermera a la niña, para que ellos se hicieran cargo.
Salió de la sala de parto, al ver que Katniss ya era traslada a una habitación en donde descansaría las siguientes horas.
Miro que Haymitch estaba con la mamá de Katniss, quien le sonrío. La abrazo tan fuerte, ya que eso era lo que necesitaba en aquellos momentos, un gran abrazo maternal.
Le dio sus felicitaciones, mientras que Haymitch simplemente lo abrazo, aunque Peeta pudo ver en los ojos de su ex-mentor, que estaba feliz por ellos.
-¿Cómo está? –Pregunto la Sra. Everdeen unos momentos más tarde.
-Muy bien –Contesto.
-Has tardado horas –Se quejó Haymitch.
-¿Qué?
-Pensé que habían tenido problemas –Explico la mamá de Katniss-. Pasaron por lo menos unas cuatro horas ahí adentro.
-A mí no se me hizo nada -Contesto Peeta, quien tomaba un vaso de café de parte de Haymitch.
-Es normal en los hombres que nunca sientan cuanto tiempo tarda en que su esposa dé a luz.
Después de que Peeta descansara un poco sobre los sillones que había en el hospital, Haymitch lo llamo.
-Felicidades chico –Dijo dándole un abrazo-
-Gracias –Le contesto, correspondiendo a su abrazo.
-No te felicite hace unas horas, ya que no quería ponerme sentimental –Dijo con sinceridad.
-Pude notarlo –Peeta sonrío.
-¿Y la mamá de Katniss? –Pregunto al no verla.
-Fue a ver a su nieta.
-¿Ya la viste?
Haymitch negó con la cabeza y Peeta sonrió, ambos fueron hasta donde estaban los bebés.
Cuando llegaron, la señora Everdeen estaba ahí, noto que estaba llorando y le señalo cuál era.
-Se parece demasiado a Katniss cuando nació –Dijo llorando.
-¿Enserio? –Dijo Haymitch, también viendo al bebé.
-Sí, es idéntica.
-Será todo un monstruito –Dijo Haymitch con una sonrisa.
Peeta simplemente dejo de mirar, estaba fascinando con su bebé.
Su hijo, más bien su hija.
Estaba fascinado, de que esa pequeña era su hija, sangre de su sangre, esa pequeña bebé que se había imaginado desde sus segundos juegos.
El bebé que se imaginó desde que había ideado mentir.
Ahí estaba ella.
Su hija, la niña que la amaría por dentro de toda su vida.
Su nuevo amor.
Entrando a la habitación donde se encontraba Katniss miro que ella aún seguía dormida.
Poniéndose a su lado, tomo una de sus manos a la que le dio un sueva beso, mientras acariciaba su mejilla.
-Gracias -Le susurro.
Pasadas de la tarde, Peeta sintió las caricias en su cabello, de inmediato noto la suave mano de Katniss, quien lo estaba viendo con una sonrisa.
-Se acaba de ir mi mamá –Le dijo Katniss.
-¿Ya la viste?
Katniss negó.
-Eh querido verla cuando estuvieras despierto, Haymitch ha venido y me pregunto que si quería verla, le dije que no, que quería que estuvieras despierto para verla los dos –Contesto sin dejar de acariciarle el cabello.
-Yo la vi –Peeta la miro con los ojos brillosos-. Es hermosa, igual que su madre.
Tocaron la puerta. Entro la enfermera con el bebé diciéndole que el bebé necesitaba alimento, dado que el día de ayer no le habían dado.
Peeta cogió a su hija, la enfermera los dejo solos.
-¿Qué pasa? –Pregunto Peeta, aun con su hija en brazos, ya que Katniss aún no quería tomarla.
-Tengo miedo…
-¿Miedo?
-De que se me caiga –Dijo un poco avergonzado por su actitud, lo que hizo que Peeta soltara una carcajada
-No te preocupes, mi amor –Le susurro dulcemente-. Yo también tenía miedo al principio, pero tenerla en mis brazos es la sensación más maravillosa en el mundo.
Asintiendo, Katniss tomo a su niña en brazos:
-Hola Bebé, yo soy tu mamá… -Dijo con voz dulce.
Como si hubieran hecho eco las palabras de Katniss, la bebé abrió sus ojos.
-Son tus ojos Peeta… -Volvió a hablar Katniss al borde de las lágrimas. Peeta quien no había visto a su bebé despierta, de inmediato se maravilló. Llorando, Katniss le dio de comer a su hija.
-¿Cómo la llamaran? –Pregunto Haymitch, a quien no habían oído entrar.
-Dandelión.
-Que nombre tan raro para una mocosa como está.
Estaba oscuro y solo una lámpara de estrellas, llenaba la habitación de la pequeña Dandy.
Katniss tarareaba la vieja canción del valle.
-Es preciosa –Comento Peeta, abrazándola por la espalda.
-Sí… es increíble que está pequeña hermosura nos haya cambiado la vida en solo dos meses.
-Tu no los querías… ¿Recuerdas?
-Perfectamente.
La pequeña Dandy, los miraba con una sonrisa en sus pequeños labios, mientras que sus ojos azules los miraban con demasiada intensidad.
Peeta tomo a su hija en brazos y le repartió tantos besos en su pequeño rostro, hasta que Katniss le dijo que ya era hora de que la pequeña se durmiera.
-Tu mamá no me quiere compartir –Dijo Peeta con una sonrisa, mientras recostaba a su hija en la cuna, quien ya estaba bostezando.
-¡No es cierto! –Dijo Katniss en un susurro, pero conteniendo la risa.
Regresando a la habitación, Peeta tomo a Katniss entre sus brazos.
La amaba, cada día más, cada hora, minuto, segundo, cada día separado de ella se le hacía una eternidad infinita.
Eran felices.
-Te amo –Le dijo Katniss.
Peeta le mordisqueo el cuello.
-¿Me amas real o no?
-Real.
-Eres mi vida entera Katniss, siempre anhele tenerte como te tengo ahora, mi amiga, mi compañera, mi amante, mi esposa. Anhele tener una familia contigo Katniss y sabes por de más que mi vida es tuya.
A pesar de que Peeta siempre le decía palabras hermosas, esas palabras hicieron que después de tantos años juntos, su amor perdurara.
Que no llegaría a ver nada que los separara.
Terminando el beso Katniss le dijo:
-¿Sabes? A pesar de todo lo que ha pasado no me arrepiento. Y volvería a pasar todo, solo con saber que tú estarás a mi lado, siempre.
Fin
¡Hola!
Pues lamentablemente, hemos llegado al final de la historia. Muchas gracias por haberme seguido estos dos meses. Gracias a todos las que la marcaron como Favorite/Follower, a los que reviews, gracias a todos los anónimos. Me siento extraña, nunca me gustan los finales. Y no sé si me ha quedado bien, pero me conformo con eso :D
Gracias, gracias, gracias. Ahora seguiré con un par de adaptaciones y pronto, más historias mías :D
Nos leemos!
