Capítulo 22 Lastimosa derrota
- No sé ve nada… ¿Quién habrá ganado?...- preguntaba Joseph.
Las enormes pantallas dentro del estadio que habían estado transmitiendo el combate se habían quedado sin señal luego del circuito que aquella explosión había provocado. Así que inmediatamente las paredes del campo virtual comenzaron a ser removidas, bajándose lentamente del suelo. Todos esperaban ansiosamente ver que ocurría.
"Rayos… me estoy perdiendo de toda la acción…" se quejaba Kenny mientras caminaba rápido por uno de los pasillos, llevando puesta una gabacha de conserje celeste, un poco sucia, además de una escoba. Llegó a la gradería superior, fingió barrer y arrebató de la cabeza de uno de los espectadores una gorra roja…
- ¡Oye tú…!
- ¡Perdón es una emergencia…! – Kenny huyó a buscar a Ray antes de que el aficionado pudiera perseguirlo.
Pronto se comenzó a divisar la silueta de los competidores. Jazzman se asomó buscando con la mirada los beyblades de Kai y Brooklyn. Kai continuaba agachado en el piso, Brooklyn estaba de pie jadeando bastante. El bey de Kai estaba en su mano; mientras que el de Brooklyn, que estaba muy maltratado y con ranuras por todas partes, débilmente se balanceaba en una orilla del plato hasta que finalmente se detuvo y Brooklyn cayó de rodillas. En el momento de la explosión Kai había preferido retirar su bey, haciéndolo volver a su mano antes de que se partiera en pedazos. No quería permitir que en una batalla contra Brooklyn su bey se echara a perder.
- Brooklyn… Brooklyn ganó… ¡Brooklyn ganó! – gritó Mariam saltando a la vez.
- Vaya… no sé que pensar… - dijo Tyson.
El señor Dickenson cerró sus ojos resignándose a la derrota. Alvin, que en todas estas competencias había estado sentado a su lado, se levantó de su asiento y puso su mano en el hombro del señor Dickenson.
- Sus competidores tienen un alto nivel, señor, lo felicito.
El señor Dickenson se admiró mucho del comentario de Alvin. Mientras miles de globos y serpentinas caían en el escenario, los Hardshields fueron hasta donde Brooklyn y lo felicitaron por el combate.
- Jaja – rió cansadamente mientras trataba de levantarse- ¿no les dije que ganaría? – y luego de decir volvió a caer sobre sus rodillas.
Los espectadores, que la mayoría se había puesto de pie para celebrar, retirarse o intentar toparse con su beyluchador favorito, bloqueaban los pasillos haciéndole difícil a Kenny el poder divisar a Ray y su equipo. "Bueno BEGA ganó el torneo, eso es algo inusual pero no peligroso… no lo parece hasta el momento… oh… lo lamento mucho chicos… es la primera vez que perdemos de esta manera…" Casi no tenía tiempo de lamentarse por estar buscando a los Tiger X. A uno pocos metros de él, pudo ver el cabello rosado de una chica. "Ahí están…"
Kai se había dirigido lentamente hacia su equipo, quienes lo esperaban inmóviles. La ropa de Kai lucía terriblemente desgastada, su cabello despeinado y se esforzaba por no caerse al suelo.
Cuando llegó, se topó a Alana de frente. Supo que era ella porque apenas vio la punta de sus botines cafés. Alana se estremecía del enojo que sentía en ese momento, apenas Kai alzó su rostro y levemente le sonrío. En un acto contrario, Alana levantó la mano derecha, tomó impulso y… ¡PLAF! en un instinto femenino por descargar toda la indignación que sentía le dejó ir una fuerte y dolorosa cachetada en su mejilla que le volvió el rostro. Pero casi dos segundos después Kai se cayó de frente, estaba tan débil que el golpe de Alana fue lo que finalmente lo tumbó al piso.
Cuando Alana lo vio caer se preocupó tanto que olvidó toda la rabia que hace un instante sentía.
- ¡Su pulso es muy débil, debe ir a la enfermería!- Ryan había corrido a asistir a Kai luego de haber presenciado la bochornosa escena.
Entre Max y Ryan lo alzaron y lo sacaron de ahí. Alana, quien estaba asustada por ver a Kai tan grave, se comenzó a sentir culpable. Luego Hiro le dijo tomándola de los hombros:
- Alana vámonos ya de aquí, no te sientas mal por lo que pasó…
- Oh… Hiro… yo no quise...
- Vamos… hablaremos de eso luego… - la verdad Hiro nunca esperó tal reacción en Alana. "Pobre Kai…" pensaba.
Kenny finalmente alcanzó a Ray que trataba de salir en medio de algunos los aficionados que le tomaban fotografías. A espaldas de Ray, Kenny lanzó la nota que había escrito cerca de sus pies, luego la levantó y dijo fingiendo la voz:
- Oh señor se le cayó este papel… - Ray lo miró extrañado y notó que era Kenny por sus lentes. – Shhh! – Kenny con su dedo en la boca, le guiñó un ojo a Ray y se alejó corriendo de ahí.
- ¿Qué pasa Ray? – preguntó Daichi.
- Nada… alguien pidiendo un autógrafo…
Los miembros de la BBA, excepto Kenny, Max, Ryan y Kai, se reunieron en el camerino. El señor Dickenson también estaba ahí. Se sentían un poco desanimados por la derrota. Judy trataba de levantar sus emociones diciéndoles que no se rendirían y que irían al siguiente campeonato.
Max y Ryan entraron luego seguidos por Kenny quien en su premura había olvidado quitarse la gorra.
- ¡Ya volviste Jefe...! ¿compraste una gorra?- preguntó Tyson abriendo sus brazos como para abrazarlo.
- ¡Oh no…! – Kenny se quitó la gorra rápidamente- alguien debió haberme jugado una broma…- mintió.
- ¿Cómo está Kai? – preguntó Judy.
- Sigue inconsciente, y tiene un poco de fiebre. – dijo Max.
Alana agachó la cabeza, se sentía muy apenada por lo que había hecho. Roxie, quien notó la actitud de su amiga, empezó a reír.
- Jaja… no sé ustedes que pensaran… pero a mi me pareció muy extraño que Kai tratara de impedir el matrimonio de Brooklyn y Alana… Jaja…
- Sí yo también lo pensé… - agregó Tyson alegremente – ¿quién iba a pensar que nuestro Kai podía tener algún sentimiento romántico?
- Tu siempre atraes a los chicos raros, Alana. – se reía Roxie.
- Ya basta Roxie… - decía Alana sonrojada – eso que dices no es cierto…
"¿Será posible?" pensaba Hilary penosamente, "¿será que Kai realmente siente algo más por Alana?"
- Bueno… pero es una lástima para Kai… - dijo Tyson esta vez nostálgicamente – porque no pudo ganar su batalla…
Todos hicieron silencio y agacharon sus cabezas. Alguien abrió la puerta tímidamente, era el abuelo de Alana.
- Disculpen mi atrevimiento… Quiero aprovechar para felicitarlos a todos, han estado muy bien. ¿Dónde está Kai? – dijo mirando a todos lados.
- Lo llevarán al hospital… - dijo Ryan.
- De hecho, iré a coordinar su internamiento – dijo Judy – nos veremos más tarde en casa de los bladebreakers…
Los demás esperaron a que la prensa se fuera del estadio para poder retirarse tranquilamente. El abuelo se acercó a Alana.
- Alana, ¿ya viste cómo está Brooklyn?
- No, abuelo… no me siento lista aún… Supongo que escuchaste la estupidez que dijo Kai…
- Jajaja- el abuelo se rió por lo bajo – sí… claro…
- ¡No te rías! Fue un atrevido…
- Tal vez… pero no lo culpes tanto… Cuando estés lista, ve y habla con Brooklyn.
En realidad esa fue una tarde triste para la BBA. La mayoría de llamadas que recibían eran de fastidiosos periodistas tratando de inquirir acerca del estado de salud de Kai, la condición emocional de Alana, o del futuro de la BBA. Hilary, quien era la que generalmente atendía el teléfono, decidió desconectarlo. Ese día fueron a dormir bastante temprano, pero ninguno lograba conciliar el sueño.
Kenny, muy de mañana y aún con su ropa de dormir, se levantó y observó una carta debajo de la puerta, estaba bastante bien sellada y era dirigida a él. Pensó que tal vez era una invitación a alguna conferencia o algo así. Rápidamente la abrió, su rostro se alegró por un momento pero iba tornándose serio mientras continuaba leyendo…
"Jefe, lo siento, no puedo decirte que día exactamente debes escuchar lo que te di, pero quiero pedirte que convenzas a todos de participar en el siguiente torneo que será en Rusia, por el bien de la BBA deben estar ahí, así que debes esperar un poco más. Los planes fueron cambiados repentinamente, sólo te daré una pista: dos miembros de los bladebreakers y uno de los Stormbladers estarán involucrados en algo peligroso. Cuando suceda no tendrás duda de saber qué es. Por favor, destruye esta carta cuando la termines de leer… Agradezco que confíes en mí, eres el mejor… Ray."
Kenny, en la nota que le dio a Ray, le pedía que por favor le diera conocer lo que sucedería y sobre todo el día en el que debía reproducir el audio. Así que, nerviosamente rasgó la carta lo más que pudo y lanzó los pedazos por el fregadero de la cocina. Tomó un vaso con agua mientras pensaba lo tortuosa que se había vuelto toda aquella espera.
