Capítulo 23 Dilema de lágrimas
Durante varios días, Kai estuvo con mucha fiebre en el hospital, ya había recuperado la conciencia pero cuando se ponía muy grave deliraba. Sus compañeros de la BBA se turnaban para irlo a acompañar, una de ellos era Alana, quien era la primera en estar ahí en las madrugadas. Prefería hacerlo así porque a esa hora él dormía y muchas veces no se daba cuenta de que ella llegaba a verlo, sólo de vez en cuando que abría los ojos y la veía cambiando una orquídea del florero de la mesa de noche, pero el cansancio que le provocaba la fiebre lo hacía cerrar sus ojos casi inmediatamente.
Alana llegaba a su habitación luego de visitar a Kai y pasar a comprar algunos víveres, cuando vio que alguien estaba leyendo unas revistas sobre su cama.
- ¿Roxie, qué haces acá?
- Hola… te estaba esperando… Hoy iremos a conseguir tu vestido de novia – le dijo mostrándole una revista con un hermoso vestido – aún no lo has comprado y pronto será tu boda… ¿en qué estás pensando?
Alana no estaba muy emocionada con la idea de la compra del vestido. Roxie había notado que el día que Alana fue a visitar a Brooklyn, después del torneo, había regresado con tristeza en sus ojos. También la había acompañado a despedir al abuelo y a Brooklyn del aeropuerto, y pudo ver como ella lloraba mientras Brooklyn ascendía al avión. "Quizás lo extrañará mucho…" era la única respuesta que Roxie se podía dar a sí misma, ya que las veces que le preguntó a su amiga la razón de sus lágrimas ésta le decía que no le ocurría nada, que ya pasaría. Así que la idea de Roxie era levantarle los ánimos a Alana, "Tal vez al ver el hermoso vestido con el que desfilará se olvidará de la pena y quitará esa cara de tristeza…"
Recorrieron tienda tras tienda, Roxie le mostraba hermosos vestidos, largos, a media pierna, otros con inmensas colas, de vuelos, con encaje, bordados…
- ¡Y no podemos olvidar los zapatos! – le decía la pelinegra enseñándole unas elegantes zapatillas color champagne que sostenía en cada mano.
Alana miraba en el espejo uno de los vestidos que se probaba, le quedaba muy bien, a decir verdad le gustó bastante, modeló un poco ante el espejo pero… de repente casi que incontrolablemente dejó caer una lágrima detrás de otra.
- ¿Alana…? ¿estás bien? ¿qué te ocurre? – inquiría Roxie compasivamente, Alana no le respondía, sólo continuaba sollozando. Roxie supo que su día de compras había terminado – Si quieres… podemos irnos… - le dijo tomando su mano amigablemente.
- Yo… yo… me llevaré este vestido… - le decía secándose las lágrimas.
- ¿Segura?
- Sí pero por favor vámonos ya…
Roxie no sabía si lo que le pasaba a Alana era normal o no. Así que decidió seguirle la pista más de cerca al comportamiento de Alana.
Ya habían pasado cuatro días desde que Kai fue internado en el hospital. Eran cerca de las cinco de la mañana, Alana llegaba un poco más tarde que los días anteriores, abrió sigilosamente la puerta de la habitación, apenas se escuchó un leve craqueo mientras cerraba. Se dirigió hacia la mesa de noche y colocó la orquídea blanca con rosado que llevaba, luego se sentó frente a la orquídea, al lado de la cama. Kai dormía con un delgado tubo de oxigeno debajo de su nariz, sólo se escuchaban los beep beep beep… del ritmo cardíaco en toda la habitación. Alana miraba y acariciaba su preciada orquídea. De repente escuchó una apagada voz varonil que dijo…
- Una flor mirando a otra flor…
Alana se quedó pensando en las palabras que acaba de escuchar por un instante, sus ojos se tornaron un poco acuosos. Se levantó de la silla sin decir nada, no alzó a ver a Kai, quien sí la seguía con la mirada mientras ella caminaba lentamente hacia la puerta llevando una pequeña cartera con sus dos manos y su rostro agachado.
- Que lástima que no logré ganar…
Alana se detuvo sin mirar atrás por un instante, luego volteó y le dijo:
- Kai… Jamás debiste…
- Jaja… - le atropelló la frase con una risa cansada – pensé que te hacía un favor… aún no entiendo por qué me golpeaste… ¿fue por no haber ganado?- le dijo sarcástico.
- ¡Kai! Pensaba disculparme contigo por lo que hice pero ahora que dices eso no me queda duda de que eres un descarado…- Alana dio media vuelta y antes de que abriera la puerta Kai la volvió a detener.
- Alana… no entiendo cómo puedes casarte con alguien a quien no estas segura de poder amar…
Alana se heló con esas palabras.
- No sé… no sé si alguien como tu pueda odiarme por lo que hice– continuó Kai con tono serio – pero yo si me odiaría si no me atreviera a decirte… que…
- ¿Qué Kai?- le dijo ella volteándose rápidamente y con un tono serio pero quebradizo por las ganas de llorar que sentía.
- …que no quisiera que sufras más…
- Kai… - no pudo soportarlo y dejó salir las lágrimas que trataba sostener – agradezco que te preocupes por mí… pero… pero te prometo que estaré bien… partiré a Rusia mañana… espero poder verte en el torneo… ya no te metas en problemas… por favor… adiós…
Kai la vió irse rápidamente, sin poder devolverle la despedida, con su cabeza arrecostada en la almohada, volteo a mirar la orquídea en el florero y sonrió dulcemente. "Alana… no creo poder conocer a alguien más como tú… Brooklyn es muy afortunado…" respiró profundamente y trató de dormir un poco más.
- ¿Qué rayos te sucede a ti? – preguntó sin delicadeza Roxie a Alana mientras Alana empacaba en su habitación.
- ¿De qué…?
- ¡Oh no preguntes de qué hablo! – dijo enojada – sabes muy bien de qué estoy hablando, lloras todo el tiempo, te quedas ida mirando hacia la nada, evades mis preguntas y… y ¡no luces contenta a pesar de estar a casi menos de un mes para contraer matrimonio con la persona que se supone amas! ¡Así que no me mientas más y dime que sucede!
- Roxie… estoy un poco asustada… es todo… - decía mientras seguía poniendo ropa en su maleta sobre la cama.
Roxie había indagado con los compañeros de Alana sus extrañas actitudes, todos concordaban en que no la veían muy alegre últimamente. Pero algo había intrigado a Roxie, se suponía que Alana debía irse con su abuelo y Brooklyn a Rusia cuando ellos partieron, pero Alana había decidido quedarse un poco más, Roxie había pensado que era para disfrutar más de Inglaterra, pero la verdad era que Alana no había salido a pasear por el país en esos días, al contrario, permanecía en la casa la mayoría del tiempo. Así que decidió sacarle las palabras a su amiga a la fuerza.
- Dime algo… ¿A dónde has estado estos días aparte de las tiendas en las que te llevé? ¡Anda dime!
- ¿Para qué quieres saberlo…? – trataba de esquivarla.
- Bien… lo diré: Has estado en el hospital, cuidando de Hiwatari ¿no?
Alana no respondió.
- Ja… tomaré ese silencio como confirmación… Amiga…- dijo cambiando su pesado tono de voz y tomándole el rostro. – Mírame a los ojos y dime que amas a Brooklyn…
- ¡Roxie…! – Alana le quitó la mano y la evadió – ya basta… tu sabes que sí…
Roxie, harta de regatear con Alana, se tiró a la suave cama de espaldas, poniendo sus manos detrás de su cabeza.
- Ya sé que es lo que pasa… - dijo en tono suspicaz – creo que tu también estas sintiendo algo por Kai…
Alana detuvo lo que hacía, abrió sus ojos y sintió su corazón palpitar más fuerte.
- Sí sí sí… jajaja – Roxie comenzó a brincar en la cama – ¡lo he descubierto, por eso quisiste quedarte con él en vez de irte! Jajaja
- ¡Roxie, cállate!
- Nooo no me callaré… sabes… tu también le agradas a Kai… jaja…
- Roxie no toleraré que sigas molestando con eso…
- Kai es un chico apuesto, sabes, pero no me agrada mucho su personalidad… Jaja dime ¿a caso tu no lo ves lindo?
Roxie no se cansaba de bromear a Alana. Sin que ellas se dieran cuenta, Hilary que había ido a buscar a Hiro, escuchó gran parte de la conversación. Sintió un taco en su garganta. "Fui una tonta en pensar que tal vez Kai… uush Hilary… eres una boba… " Se decía a sí misma. Lentamente se alejó del lugar con lágrimas en los ojos.
- Roxie… Brooklyn me ama, y sé que él quiere hacerme feliz, sé que él estará conmigo siempre… yo solamente me he comportado muy infantilmente, no tengo razón de estar triste – dijo seriamente, lo que hizo que Roxie dejara de divertirse a costa de ella.
- Escúchame bien, Alana… - le dijo Roxie advirtiéndole – si aún a la hora de la boda no desistes de casarte con Brooklyn, por más que él te ame, te prometo que no me importa oponerme a tu matrimonio frente a todos tus invitados… -Roxie salió de la habitación.- Te veré mañana en el aeropuerto…
Alana se sentó en su cama, miró al cielo raso y suspiró profundamente. Era inútil seguir llorando y sintiéndose triste, se prometió a sí misma que aceptaría su compromiso.
- Kai… - Hilary había ido a visitar a Kai, que ya se había recuperado notablemente. Ella miraba por la ventana, había llegado hacía unos quince minutos y había conversado cosas de la batalla contra Brooklyn, pero quería salir de una duda que apretaba su pecho – quisiera saber algo de ti… es algo personal…
Kai, que estaba cenando sentado en la cama, le respondió secamente:
- Adelante…
La chica tragó grueso y se arriesgó:
- ¿Qué sientes por Alana?
Kai dejó de comer.
- Es una tonta… - dijo fruñendo el ceño – se casará con alguien que no ama…
Hilary no quiso seguir preguntando más. Por el tono molesto en la voz de Kai supo que le preocupaba la decisión de Alana. No quiso martirizarse más con sus pensamientos y cambió la conversación. Luego de la visita, Hilary caminó pensativa del hospital hasta su casa. Comenzaba a llover, sentía que las esperanzas tontas que alguna vez tuvo de que Kai le correspondiera su sentimiento se venían abajo… se fruncía de sólo pensar en lo ingenua que había sido, se culpaba por permitirse sentir algo así por Kai. Las gotas de lluvia en su cara camuflaban sus lágrimas. Cuando llegó, Judy la recibió con una sombrilla en el portillo del jardín.
- ¡Hilary! Estaba preocupada por ti, te llamaba pero no contestabas tu celular… ¿estás bien?
Hilary la miró y Judy notó que sus ojos estaba hinchados de llorar. Judy la abrazó y ambas entraron a la casa.
