Capítulo 24 Decisión

- ¡Te digo que sí, Jefe! Lo escuché todo…

- Me sorprende tu habilidad para escuchar conversaciones ajenas… no sabía que tuvieras ese "don"… - decía Kenny mientras escribía en su computadora.

- ¿Insinúas que soy un metiche? – decía Tyson tomando a Kenny de los hombros, luego se dejó caer sobre la silla al lado de Jefe y arrecostó su cabeza entre sus brazos sobre la mesa –… estaba preocupado por ella… no llegaba pronto y quise saber si ya estaba en su habitación… fue cuando me vi tentado a estar detrás de la puerta que estaba semi abierta, y… me intrigó lo que hablaban…

Kenny siguió escribiendo, tomó un poco de café y Tyson continuó.

- Jamás pensé que estuviera enamorada de Kai… nunca lo hubiera imaginado…

- Te digo algo…. Yo tampoco pensé que tú estuvieras enamorado de Hilary…

Tyson levantó su cabeza y miró a Kenny con ojos saltones. Kenny se acomodó los lentes y miró a Tyson.

- ¿Lo vas a negar?

- Je… jefe… ¡baah! Está bien… lo admito… ella me importa…

- Tyson… - le dijo Kenny como esperando recibir otra respuesta.

- Oh de acuerdo…. Me gusta… ¿feliz? Sí eso es lo que querías escuchar ¿o no?

Kenny dejó ver una sonrisa a medio lado. Tyson le había estado contando la conversación a la que furtivamente puso atención la noche anterior. Hilary le confesaba a Judy lo que sentía por Kai y de su sospecha de los sentimientos de Kai hacia Alana. Tyson miraba pensativo hacia una pintura que colgaba en la pared. Cuando de repente exclamó poniéndose en pie:

- ¡Ya sé!

- ¿Qué sabes?

- Iré a hablar con Kai… hoy puede ser su último día en el hospital… luego no sabré adonde se meterá… - Tyson se puso su gorra.

- ¡Espera! ¿Qué le dirás a Kai?- preguntó Jefe, preocupado de que Tyson cometiera alguna locura.

- Descuida… sé lo que hago… - le giñó un ojo y levantó su dedo pulgar y se fue.

"Tyson, no hagas nada estúpido, por favor…"- pensó Kenny.

Al llegar a la habitación de Kai, se llevó la sorpresa de encontrarlo practicando con su bey.

- ¿Oye, viejo, no crees que es demasiado pronto para entrenar…? Ni siquiera te han dado de alta…

- No me importa… - dijo secamente, se había quitado todos los molestos tubos y cables que le pusieron en la camilla - … ya me siento bien…

- Jeje… vaya… si que no has cambiado… - Tyson puso sus manos detrás de la cabeza mientras observaba a Kai manejar su beyblade. - ¿Participarás en el siguiente torneo? La competencia será individual esta vez…

- No tengo deseos de ir a Rusia… ¿Tu irás?

- Kai… - le decía sentándose en la camilla. – la verdad estoy muy decepcionado de mi mismo… pero no puedo permitir dejarme vencer… además esto no ha terminado… no descansaré hasta vencer a Ray… por alguna razón ahora está más fuerte que antes y debo saber por qué… Hay algo que no me deja confiar en BEGA todavía… Pero al parecer tú no piensas igual que yo…

- Tyson, no me interesa ganar más… no me importa si crees que soy un cobarde o lo que sea… pero nunca debí aceptar volver a la BBA. Sólo me ha causado problemas…

- Creo que en realidad sí te interesa ganar… te conozco bien y sé lo competitivo que eres… pero tu competitividad no es más grande que tu apestoso orgullo…

Kai, molesto con el comentario, lanzó su bey a los controles de la camilla, provocando que se cerrara estrujando a Tyson.

- ¡Ah! – gritó Tyson – lo vez, tengo razón tu orgullo apesta, sí quieres ganar pero no aceptas tu derrota y camuflas tu indignación con falsos deseos de no volver a participar…

Kai volvió a lanzar su bey al control estrujando a Tyson más.

- ¡Enfermera… hay un interno que enloqueció y me agrede… ayuda!

- No seas ridículo Tyson… - Kai desactivó los controles con su bey una vez más – sólo te libero para que no me metas en líos.

Tyson, tomando aire quedó tendido en la camilla. Sus ojos se posaron sobre una hermosa y delicada orquídea. Luego miró y vio que había otras similares en otras de las mesas.

- ¿Desde cuando te gustan las flores, Kai?

Kai cerró sus ojos y respondió:

- Son un regalo, creo.

"Debió ser Hilary…" pensó Tyson.

- ¿Una chica?

- No te importa…

- O sea sí fue una chica… ¿Tachibana?

Kai miró seriamente a Tyson quien seguía acostado boca abajo en la camilla.

- No.

- ¡Qué lástima! - exclamó – tu y ella harían una linda pareja… siempre lo he pensado.

Kai se extrañó por el comentario pero fingió no estarlo.

- Oye Kai… ¿alguna vez te has enamorado de alguien?

Kai miró la orquídea que estaba cerca de él, sonrió un poco, se acercó a la ventana observando a través de ella y dijo:

- Creo…

Tyson se enderezó perezosamente.

- ¿Debo sacarte las palabras con cuchara o qué? Dime de quién te has enamorado…

No hubo respuesta.

- ¿Es de la chica rubia, cierto?

Tyson se quedó con las ganas de escuchar algo departe de Kai.

- Sí… sé que es de ella… pero lastimosamente para ti ella está…

Una enfermera ingresó a la habitación interrumpiendo a Tyson y se enfadó al ver a Kai, con su bata blanca de interno de pie y descalzo, mientras Tyson estaba tranquilamente en la camilla.

- ¿Qué pasa aquí? Será que debo inyectarlo a usted también.- dijo dirigiéndose a Tyson.

- ¡No, no, no…! – dijo Tyson levantándose de una sola vez- yo estoy muy bien…

- Venga joven Hiwatari, debo tomarle el pulso, y usted…. retírese por favor.

- Kai, luego charlaremos… piénsalo bien y viaja a Rusia con nosotros… y piensa lo que te dije de Hilary… Adiós! - Tyson se marchó cerrando la puerta de golpe.

Kai se quedó un poco boquiabierto.

- ¡Que muchacho tan molesto! – dijo la enfermera, luego con una mirada fulminante se dirigió a Kai, que recogió su bey y aburrido se arrecostó de nuevo en la camilla.

El tiempo había pasado y Roxie y Hiro habían viajado con Alana a Rusia. Pancartas anunciando el siguiente torneo de beyblade se veían en diferentes establecimientos comerciales o en postes de publicidad, todos patrocinados por BEGA. Invitaban a todos los muchachos y muchachas a inscribirse para el torneo y tener la posibilidad de competir contra los grandes del beyblade.

El día de la boda no tardó en llegar. Paparazzis eran expulsados por guardas de seguridad que cuidaban la entrada de una linda capilla ubicada en un espacioso campo de pastos verdes con coloridas flores alrededor. Familiares de ambos bien vestidos esperaban sentados en las bancas con ansias de ver entrar a la novia, entre ellos estaba Roxie, quien lucía muy linda con un vestido rosa a media pierna y un sombrero muy elegante, tenía su cabello suelto, además de una fresco maquillaje; Hiro estaba sentado a su lado, con un traje de color gris muy elegante también.

Brooklyn estaba esperando tranquila y seriamente a Alana al frente, se veía bastante apuesto con un traje negro y una pequeña flor amarilla en la bolsa de su traje. La usual melodía comenzaba a sonar, Alana y su abuelo comenzaron a desfilar sobre la alfombra roja, mientras todos los rostros con miradas curiosas y sonrisas de aprobación admiraban a la bella novia. El abuelo la llevaba de su brazo mientras ella sostenía un ramo de rosas de todos colores. Su cabello ondulado y prensado con una delgada corona irradiaban hermosamente.

- ¿Cómo te sientes?- le preguntó el abuelo en un susurro.

- Estoy bien… un poco nerviosa nada más…- le respondió en el mismo tono mientras ella y su abuelo sonreían amablemente a los invitados.

Brooklyn miraba a su novia con ojos un poco llorosos y tragaba grueso cada vez que miraba cuan hermosa se veía en ese vestido de cola larga. Al llegar al altar, el abuelo la soltó y Brooklyn la tomó de las manos mientras la miraba a los ojos. Ella lo veía con su mirada azul profunda, en la cual Brooklyn se perdía. El reverendo comenzó a dar un pequeño discurso, luego preguntó a Alana:

- Alana Stróganov ¿Aceptas a Brooklyn Masefield como tu único esposo, aceptas amarlo y honrarlo en medio de tiempos buenos y malos… - mientras el reverendo mencionaba todo el protocolo, esas palabras calaban en el corazón de Alana, sabía que era una de las decisiones más importantes de toda su vida y ya no podría retractarse, sus ojos se tornaron un poco llorosos, pero tragó sus lágrimas. Roxie se sostenía de la banca, tensamente esperaba escuchar la respuesta de Alana.

- Yo… acepto… - dijo Alana firmemente. Brooklyn la miró muy serio y tímidamente le puso el anillo de oro.

Roxie estaba a punto de levantarse, una señora muy elegante que estaba a su lado la miró extrañada, eso la sonrojó un poco "… vamos Roxie es por el bien de tu amiga… no importa que te miren como si fueras una loca… " se decía tratando de ser valiente.

- Roxie, tranquilízate – La reprendía Hiro, quien también tragaba grueso.

Era el turno de Brooklyn, el reverendo continuó:

- … acepta serle fiel y tratarla con cariño y amor hasta que la muerte los separe?

Brooklyn miró a Alana y se quedó en silencio profundo, su corazón palpitaba fuertemente. Ella tenía sus delicados ojos humedecidos y respiraba profundamente, le sostuvo las manos un poco más fuerte y antes de que Roxie, que ya se preparaba para ponerse en pie y esperaba ansiosa el momento para oponerse a la boda, pudiera detener la ceremonia, Brooklyn le dijo en un tono sereno y tierno:

- Alana, yo te amo con todo mi corazón, y… como te amo de verdad no quiero que seas infeliz el resto de tu vida. No puedo casarme contigo... no sabes cuanto lo siento… – Dicho esto, le soltó las manos, miró al señor Stróganov y se alejó lentamente caminando sobre la alfombra.

Alana sintió que un balde de agua fría había sido derramado sobre ella, sus manos se pusieron temblorosas y dejó caer el anillo que le debía poner a Brooklyn. Roxie se levantó con la boca abierta del asombro, no podía creer lo que escuchó, Hiro siguió a Brooklyn con la mirada, el cual caminaba con la cabeza agachada. Algunos preocupados familiares de Brooklyn se fueron detrás de él. Alana no dijo nada, no sabía que hacer, se quedó pasmada de asombro. El abuelo puso su brazo alrededor de sus hombros, ella sólo miraba a Brooklyn alejarse y apenas Brooklyn cruzara la puerta, el abuelo le indicó que salieran por la puerta trasera. Los invitados comenzaron a salir lentamente de la capilla, algunos comentando por lo bajo de los sucedido, otros callados sólo se miraba y levantaban los hombros. Las palabras de Brooklyn retumbaban en el corazón de Alana.